Rezago educativo en México… de 30 años

La pandemia puso en evidencia todos los retrasos que México tiene en su sistema de gobierno y que al pasar los años nunca se hizo nada por mejorar su funcionamiento. Uno de los sistemas más evidenciados por...

28 de enero, 2021

La pandemia puso en evidencia todos los retrasos que México tiene en su sistema de gobierno y que al pasar los años nunca se hizo nada por mejorar su funcionamiento. Uno de los sistemas más evidenciados por la pandemia ha sido el educativo, pues se volvió todo un reto para las escuelas poder dar clases a sus alumnos a distancia para evitar el contagio por Covid-19. 

Al principio de la pandemia, los alumnos parecieron contentos de quedarse en casa porque parecía algo pasajero. Desafortunadamente, la pandemia se alargó más de lo esperado y entonces el sector educativo se dio cuenta de que no podía haber más retraso en el ciclo escolar. La parte triste de este problema es que pocas escuelas se esforzaron por seguir dando clases a sus alumnos. Los maestros optaron por utilizar una plataforma que solo consiste en enviar tareas por medio electrónico y los alumnos casi no aprenden nada. 

Existen dos realidades en el ámbito educativo. Por un lado, las escuelas de gobierno se preocuparon muy poco por acercarse a sus alumnos y optaron por solo dejar tareas. Por otro lado, también es cierto que hay escuelas y alumnos sin los medios para utilizar la tecnología y por medio de ésta tener una vía de contacto que ayude a continuar con el ciclo escolar de la forma más normal posible. 

Entre las pocas escuelas que han tenido el interés de acercarse a sus alumnos, se encuentra el colegio Máximo Ramón Ortiz con sede en el Istmo de Tehuantepec (Oaxaca). Todos los días inicia una reunión en la plataforma Meet a las 8 de la mañana para cumplir con una jornada completa de clases que termina a las 2 de la tarde. Los profesores de este plantel se han enfrentado a un reto mayor para enseñar a sus alumnos de primaria a leer, multiplicar y restar a través de una pequeña pantalla. Los alumnos, por su parte, deben mantener su cámara abierta para que los maestros se aseguren de que están presentes para entender sus clases. Dicha escuela se enfrenta también al reto de dar clases a alumnos de secundaria y bachillerato. La realidad es que en este plantel se hizo un esfuerzo grande, pero también hay alumnos que tienen problemas para poder conseguir equipo e internet que les permita entrar a este esquema educativo. Es una escuela de paga que hace un esfuerzo por mantener a sus alumnos, ya que el pago de colegiaturas también es un problema. 

Mientras tanto, algunas escuelas de gobierno también intentan dar clases de manera virtual, pero hay maestros que no ponen interés y alumnos que no cumplen con sus tareas o esperan a que sus padres la hagan. Es aquí donde vemos el retraso educativo que México ha tenido y que está haciéndose más grande con la pandemia. Cuando vemos este tipo de problemas nos damos cuenta de lo poco que importamos los ciudadanos a los gobiernos, cuando todo el dinero de los mexicanos paró a dar a los bolsillos de los políticos, sin mejorar el funcionamiento del país. 

 

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En México tenemos el mito cultural nocivo del “buen trabajador”, entendido como aquella persona que “da el todo” por la empresa. Esto implica quedarse horas extras –sin paga–, laborar en fines de semana e, incluso, la aceptación que vivir con agotamiento extremo –burn out– es considerado indicador de un “buen rendimiento” y una “persona comprometida”. Vaya, hasta es mal visto aquella persona que deja de trabajar a la hora indicada –“¡qué sangrón!”, “¡uy, es que no le gusta trabajar!”–. Mi aversión con esta etiqueta social es que pensamos que siempre hay “que echarle muchas ganas” –y sí, nadie lo niega–, pero el esfuerzo y trabajo son precisamente eso, una actividad dentro de muchas de la vida, más no la única.  Nos quieren vender que el trabajo es el centro de nuestra existencia y que aquellos profesionistas con más de veinticinco años trabajando en una empresa son el ejemplo de la constancia y el buen desempeño. 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La otra realidad que promueve el mito del “buen trabajador” se centra en la concepción misma de cómo apreciamos a los trabajadores y la labor cotidiana. Dentro del sistema somos vistos como un bien, un asset o commodity de las organizaciones. Como lo llegó a comprender Herbert Marcuse, nos impregnan de necesidades falsas que perpetúan el mito de la productividad. De esta manera, nos creemos el cuento de que, mientras más crezcamos y demos horas de nuestra vida, más libres somos y, en realidad, más serviles nos volvemos al sistema: “La productividad más alta del trabajo puede utilizarse para la perpetuación del trabajo, la industrialización más efectiva puede servir para la restricción y la manipulación de las necesidades. Al llegar a este punto, la dominación –disfrazada de opulencia y libertad– se extiende a todas las esferas de la existencia pública y privada, integra toda oposición auténtica, absorbe todas las alternativas”6. 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Hemos de caminar hacia una idea de que cualquier trabajo es un medio que permite desarrollar habilidades y nos provee del sustento necesario para perseguir nuestros sueños y anhelos, es decir, para vivir bien. Como lo demuestran los estudios, la productividad no se traduce con jornadas largas y constantes. Al contrario, hay mayor productividad cuando se permiten descansos frecuentes, tiempo para concentrarse y, sobre todo, tiempo para cultivar el ocio, la diversión y las relaciones personales. Dejemos de poner excusas para desgastarnos y defendamos una cultura laboral basada en la equidad, lo justo y lo correcto.  1“La escasez de vacaciones en México impulsa una reforma legal para aumentar el ocio a 12 días anuales”, Darinka Rodríguez, El País, 12 de agosto de 2022. Disponible en: https://elpais.com/mexico/2022-08-12/la-escasez-de-vacaciones-en-mexico-impulsa-una-reforma-legal-para-aumentar-el-ocio-a-12-dias-anuales.html. 2“¿Qué países trabajan más horas al año? 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Luego de la visita oficial de Joe Biden a nuestro país y la cortesía de haber aterrizado el Air Force One en el simbólico Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles, la imagen proyectada de la relación bilateral con el principal socio comercial mexicano, parecía maquillarse un poco en el inesperado viaje de los mandatarios a bordo de “la bestia”. Apenas unos días después de la recaptura del narcotraficante Ovidio Guzmán que provocó toda clase de especulaciones al estar cercana la visita de Biden a México, el régimen morenista encabezado por el presidente Andrés Manuel López Obrador logró apuntarse una medalla en materia de imagen pública. No es que las falaces acusaciones opositoras  sobre que su gobierno no actuaba contra los narcotraficantes y el crimen organizado tuvieran mucho sustento, ya que los enfrentamientos con la guardia nacional son noticia diaria como en sexenios anteriores. Ovidio quien en octubre de 2019 había logrado chantajear al gobierno en su fallido intento de captura, le había provocado una afrenta gigantesca en las fuerzas armadas. El hijo del famoso narcotraficante Joaquín Guzmán Loaera, alias “el Chapo” era un objetivo simbólico en la reparación de la imagen castrense que debió padecer en silencio, los ataques de estar coludido con el cártel de Sinaloa. Esto sumado a las pifias declarativas del presidente en sus conferencias mañaneras, había provocado agrios señalamientos al régimen actual de estar coludido con el narcotráfico. Si bien es cierto que la captura de uno de los juniors del narcotráfico es un logro destacado, la lucha por territorios, rutas de trasiego, cobro de piso y la violencia incontenible en algunas entidades federativas, se mantendrá casi sin cambios. La estructura criminal y los relevos en los mandos superiores es un fenómeno que no se puede controlar a pesar de descabezar a los líderes de los carteles que son ahora más sanguinarios y poderosos. Para Biden la frontera, su seguridad, el control de tráfico de personas y de drogas será fundamental de cara a su reelección presidencial. Es una de las principales exigencias que seguro manifestó en la reunión bilateral, en una estrategia electoral ante los ataques de sus adversarios del partido republicano. Por su parte, el presidente AMLO en un gesto de buena voluntad (y no poca ingenuidad) pidió al mandatario estadounidense tratar de impulsar una agenda legislativa que diera certidumbre jurídica a los millones de mexicanos que trabajan en los Estados Unidos y que gracias a sus remesas enviadas, permiten que la economía de las familias nacionales puedan vivir mejor e impulsar las economías locales y regionales. Muchas familias mexicanas se beneficiaron de los programas de transferencias directas de dinero del gobierno norteamericano a muchos ciudadanos con doble nacionalidad, ya que este programa implementado en el inicio de la pandemia por Covid-19 logró que la economía se mantuviera lo más estable posible, a pesar de la histórica caída mundial en 2020. En las pequeñas fricciones que se dieron durante la cumbre trilateral, el presidente AMLO reclamó a los Estados Unidos por dejar a Latinoamérica olvidada por mucho tiempo, lo que fue revirado por Biden con cifras importantes que se destinan a diversos rubros. Aunque al presidente Biden le asiste la razón que ningún país en el mundo invierte las cantidades monumentales en que lo hace en otras naciones la Unión Americana, también es cierto que todo ese cuantioso dinero no es exclusivo para obras de caridad y desarrollo. Ya que como todo imperio en la historia de la humanidad, mantiene intereses grandes en muchas regiones y privilegia siempre la defensa de sus capitales que no siempre generan bonanza y bienestar en los países donde se instalan. La difícil vecindad con Estados Unidos es una problemática compleja que tiene diversas aristas por abordar, sin olvidar los conflictos históricos. La jaula geopolítica sentencia a los países desiguales a buscar el entendimiento, al tener miles de kilómetros de frontera común, el reto es que estos acuerdos sean lo más benéficos posibles para México.  En un dantesco escenario internacional donde la invasión rusa a Ucrania está cercana a cumplir un año de cruentos enfrentamientos, además de no acabar de salir de la crisis mundial derivada de la pandemia, los nubarrones de una recesión mundial, se ciernen sobre el ya complejo panorama global. México tiene la oportunidad de anclarse al desarrollo económico de su principal socio comercial, ya que por sí sola la económica nacional estará condenada a estancarse en una nueva crisis similar a las provocadas por los gobiernos del priato, que condenaron a generaciones de mexicanos a la pobreza y la simple supervivencia.  Cada crisis trae consigo una oportunidad, esta afirmación es compartida hasta en las ideologías de izquierda radical, que ven a los ciclos difíciles como procesos renovadores y reorganizativos. El problema con México es saber si el presente régimen es capaz de abrazar el pragmatismo económico que le permita aprovechar al máximo su condición geográfica cercana a la principal potencia económica de la región.  Las lecciones aprendidas después de la pandemia indican que por razones de seguridad nacional y de productividad, las cadenas de producción deben privilegiar la integración económica de la región. 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La otra realidad que promueve el mito del “buen trabajador” se centra en la concepción misma de cómo apreciamos a los trabajadores y la labor cotidiana. Dentro del sistema somos vistos como un bien, un asset o commodity de las organizaciones. Como lo llegó a comprender Herbert Marcuse, nos impregnan de necesidades falsas que perpetúan el mito de la productividad. De esta manera, nos creemos el cuento de que, mientras más crezcamos y demos horas de nuestra vida, más libres somos y, en realidad, más serviles nos volvemos al sistema: “La productividad más alta del trabajo puede utilizarse para la perpetuación del trabajo, la industrialización más efectiva puede servir para la restricción y la manipulación de las necesidades. Al llegar a este punto, la dominación –disfrazada de opulencia y libertad– se extiende a todas las esferas de la existencia pública y privada, integra toda oposición auténtica, absorbe todas las alternativas”6. Es decir, que mientras más permitamos el abuso de tiempo –horas extras, fatiga extrema, burn out como indicador de que “somos buenos trabajadores”–, más fortalecemos el sistema de pequeños abusos laborales constantes. Curiosamente, la palabra “trabajo” tiene un peculiar origen. El lingüista Joan Corominas7 explicó que etimológicamente proviene del latín tripaliare, que significa “torturar”. Si bien, tener un trabajo no se equipara con padecer martirios extremos, sí conserva cierta semántica de angustia, suplicio, estrés, obligación y frustración.  A modo de conclusión, tanto sector público y privado son esenciales para cualquier sociedad. Sin embargo, hay que quitarnos de la cabeza que la saturación de encargos y responsabilidades nos hace mejores personas. El trabajo es sólo una dimensión de la vida, no la central. Hemos de caminar hacia una idea de que cualquier trabajo es un medio que permite desarrollar habilidades y nos provee del sustento necesario para perseguir nuestros sueños y anhelos, es decir, para vivir bien. Como lo demuestran los estudios, la productividad no se traduce con jornadas largas y constantes. Al contrario, hay mayor productividad cuando se permiten descansos frecuentes, tiempo para concentrarse y, sobre todo, tiempo para cultivar el ocio, la diversión y las relaciones personales. Dejemos de poner excusas para desgastarnos y defendamos una cultura laboral basada en la equidad, lo justo y lo correcto.  1“La escasez de vacaciones en México impulsa una reforma legal para aumentar el ocio a 12 días anuales”, Darinka Rodríguez, El País, 12 de agosto de 2022. Disponible en: https://elpais.com/mexico/2022-08-12/la-escasez-de-vacaciones-en-mexico-impulsa-una-reforma-legal-para-aumentar-el-ocio-a-12-dias-anuales.html. 2“¿Qué países trabajan más horas al año? Spoiler: México es el que dedica más tiempo”, redacción de El Financiero, 20 de agosto de 2022. Disponible en: https://www.elfinanciero.com.mx/economia/2022/08/20/que-paises-trabajan-mas-horas-al-ano-spoiler-mexico-es-el-que-dedica-mas-tiempo/.  3Ídem. 4 “Los países del mundo en los que se trabaja más horas (y los dos primeros son de América Latina)”, redacción de BBC Mundo, 25 de abril de 2018. Disponible en: https://www.bbc.com/mundo/institucional-43872427#:~:text=Corea%20del%20Sur%20tiene%20una,horas%20por%20a%C3%B1o%2C%20por%20trabajador. 5 Carlos Llano Cifuentes, Humildad y liderazgo. ¿Necesita el empresario ser humilde?, (CDMX: Ediciones ECA, 2018), p. 20.  6Herbert Marcuse, El hombre unidimensional, trad. de Antonio Elorza (CDMX: Editorial Planeta, 2021), p. 55. 7 Cfr. “¿De dónde viene la palabra trabajar?”, redacción de El Heraldo de Aragón, 21 de mayo de 2017. Disponible en: https://www.heraldo.es/noticias/sociedad/2017/05/21/donde-viene-palabra-trabajar-1176098-310.html.  " ["post_title"]=> string(41) "Cultura laboral mexicana. Un tema urgente" ["post_excerpt"]=> string(118) "Paradójicamente, México es uno de los países donde se trabajan más horas; sin embargo, la productividad es baja. 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Cultura laboral mexicana

Cultura laboral mexicana. Un tema urgente

Paradójicamente, México es uno de los países donde se trabajan más horas; sin embargo, la productividad es baja.

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