¿Piensas expedir una licencia de automovilista en el Estado de Morelos? ¡Aguas!

Resulta que mi licencia previa, que había expedido en la CDMX. La primera idea que pasó por mi mente fue precisamente renovarla en la CDMX. Al verificar el precio encontré lo siguiente: Licencia A Reposición/Renovación con vigencia...

26 de julio, 2021 ¿Piensas expedir una licencia de automovilista en el Estado de Morelos? ¡Aguas!

Resulta que mi licencia previa, que había expedido en la CDMX. La primera idea que pasó por mi mente fue precisamente renovarla en la CDMX. Al verificar el precio encontré lo siguiente: Licencia A Reposición/Renovación con vigencia de 3 años cuesta $900.00 MXN.

Consideré expedir la licencia en Cuernavaca (Morelos) mi auto tiene placas de Morelos y yo vivo ahí, por lo tanto, hace sentido expedirla en Cuernavaca.

Ingresé al sitio https://movilidadytransporte.morelos.gob.mx/licencias para consultar el costo y requisitos, se aprecia que el costo de la licencia de automovilista cuesta $887.23 MXN con una vigencia de 5 años. ¡Suena muy bien! Además, los requisitos son muy simples:

  1. Pagar y llevar comprobante de pago
  2. Acreditar identidad con fotografía (y copia)
  3. Acreditar domicilio en el estado de Morelos (y copia)

Todo se hace en línea, tanto el pago como la generación de cita.

Hasta este momento todo bien, pero, hay un detalle interesante…

Información adicional requerida:

  • Antes de realizar el pago por el trámite deberá verificar que cumple con toda la documentación requerida. Como parte de los requisitos debe aprobar el examen. Una persona Responsable del Área se encargará de dicha aplicación en el lugar y momento que solicite el trámite, ya que el pago no garantiza la conclusión de su trámite.
  • Los extranjeros para poder tramitar licencia de turista, deberán presentar Documento migratorio vigente que acredite su legal estancia en el país y dependiendo de su estancia migratoria, será el tiempo máximo por el cual se les podrá otorgar.
  • Los documentos que se requieren en original solo son para cotejo.

Este es el punto fino: Como parte de los requisitos debe aprobar el examen.

Y por supuesto, no debo olvidar que las copias de las identificaciones deben ser exactamente igual al original, de otra forma el proceso se detiene. ¿Cuál es el objetivo de que las copias de las identificaciones sean del mimo tamaño? ¿No es más importante que los datos de las identificaciones sean los mismo y sean legibles o solo? ¿Qué artículo de la ley se utiliza para exigir copias del mimo tamaño al original?

EL EXAMEN

Cuando veo que hay un examen de por medio, la realidad es que pensé en 3 posibilidades:

  1. De vista
  2. De manejo
  3. De conocimientos sobre situaciones de manejo

Esta última es la opción que más sentido me hacía… aunque debemos reconocer que en este país alguien que no sabe manejar puede obtener licencia de manejo.

LA SORPRESA

No lo vas a creer, me llevan a un computador a realizar un examen de 20 preguntas de las cuales debes acertar en 15 de ellas, lo cual me parece bien, el examen inicia con las típicas preguntas relacionadas a algunas señales de tráfico, de pronto, sorpresa, hay preguntas muy peculiares, citan un texto (por ejemplo):

Qué artículo cita lo siguiente: “Si con motivo del retiro de la circulación de un vehículo, este sufriera daños o robos, el concesionario del servicio de grúas, tendrá la obligación de reparar los daños o pagar el costo de ellos a elección del particular

  • Artículo 7
  • Artículo 81
  • Artículo 22
  • Artículo 56

¿Se imaginan? Parece un examen, pero de derecho. Lo peor, como lo expuse anteriormente, como parte de los requisitos debe aprobar el examen.

PREGUNTAS

  • Estoy de acuerdo en hacer una evaluación de conocimientos, pero por favor, seamos congruentes, veamos:
  • Se debe citar el tipo de examen que se va a aplicar, y en este caso, tener una liga al Reglamento de Tránsito y Vialidad.
  • ¿Cuál es el objetivo de tener un reglamento por municipio lejos de un reglamento único para el Estado de Morelos?
  • ¿Cuál es el objetivo de conocer los artículos del reglamento?
  • ¿Cuál es la limitante de tener un modo de examen y documentación que de verdad tenga un sentido pedagógico que promueva de mejor forma el conocimiento?
  • ¿El personal que está involucrado tanto en oficinas como en la calle (policías de tránsito) dominan los artículos del reglamento?

CONCLUSIONES

Históricamente, el gobierno municipal, estatal y federal sin importar el partido al que pertenecen, se esmeran –en lo general– en implementar modelos, procesos y políticas mediocres, con muy poco sentido práctico. Este proceso de Cuernavaca es un ejemplo de falta de congruencia… salvo tu mejor opinión.

¿Quieres licencia de automovilista expedida en el Estado de Morelos? Para evitar sorpresas, encuentra el reglamento y apréndete los artículos, que esto es lo que más se llega a privilegiar en el proceso, pues demostrado está que no tienen el mínimo interés en informar adecuadamente a nosotros, nosotros los clientes.

¡Y que viva México!

 

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Comentarios
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Dependiendo del tipo de decisiones que tomemos a este respecto, el mundo en que habitemos será objetivamente distinto.  En el artículo de la semana pasada se planteaba la posibilidad de elegir conscientemente las convicciones que, superponiéndose a prejuicios y miedos, sustituyan nuestras creencias inconscientes para regir con ellas nuestro comportamiento como humanidad. Una vez asumida esta posibilidad, la pregunta que emerge de manera natural sería: ¿Hay unas convicciones mejores que otras o cualquiera que se escoja tiene el mismo valor? Y en caso de que unas sean preferibles a otras, ¿bajo qué criterio se escogen las convicciones “correctas”? Lo primero es decir categóricamente que sí, que en efecto hay convicciones más deseables que otras y por eso el definir criterios para jerarquizarlas resulta fundamental. Uso con toda intención la palabra “jerarquizar” porque, por más que resulte políticamente incorrecto decirlo, hay ideas y valores más deseables que otros. El nazismo hitleriano no es intercambiable en términos de valor con la desobediencia civil pacífica de Gandhi, por más que todo mundo sea libre de pensar lo que quiera.   Tomemos como referencia la primera pregunta del ejemplo anterior para tratar de encontrar algunos elementos objetivos que funcionen como criterios para definir cuál de las convicciones planteadas es más deseable. La pregunta decía así: 1.- Para explicarnos los fenómenos naturales, ¿preferimos un mito o una tradición, o mejor optamos por la investigación científica? Lo primero es plantearse si alguna de las dos alternativas es intrínsecamente mejor que la otra. A mi juicio, la respuesta es: sí. Una primera razón es que la ciencia llega como consecuencia del proceso evolutivo de las ideas humanas. Del mito y de la tradición emerge la ciencia como instrumento para explicar lo que los primeros no podían. E incluso dentro de la propia ciencia el proceso evolutivo no cesa. Debió existir Newton, como máximo exponente de la física tradicional, para que emergiera Einstein y relativizara lo que hasta entonces se consideraba como verdades cósmicas absolutas.  Una segunda razón es porque en el mito no cabe la ciencia. Cuando una verdad se asume como dogma inquebrantable, la duda científica es expurgada. Mientras que en el mundo de la ciencia, la tradición y el mito cohabitan siempre y cuando sea posible cuestionarlos. La ciencia, en tanto producto humano que busca la certeza y la verdad de una vez y para siempre, se articula creando paradigmas, que en cierta forma equivalen a los mitos, sin embargo, a pesar de buscar certezas, la ciencia se permite la duda, la crítica, el cuestionamiento, lo que abre espacio para muchos de esos paradigmas que se creían inamovibles se sustituyan por nuevas comprensiones un poco más “verdaderas”. El mito, por su parte, se asume como la explicación final y definitiva que no permite cuestionamiento ni mejora. En una última instancia, la ciencia podría probar que el mito es verdadero, mientras que desde el mito, el cuestionamiento científico es inaceptable.  El proceso evolutivo del planeta entero tiende a la amplitud, a la complejidad, a la especialización. Cada nueva etapa de la evolución abre un nuevo espacio que integra y abraza a lo existente en el estadio anterior, por eso en el mundo newtoniano la relatividad es inimaginable, mientras que en mundo relativo de Einstein, Newton es el cimiento principal.     Una tercera razón es que mientras el mito se explica de forma distinta en cada región del mundo y en cada tiempo, las explicaciones de la ciencia son universales y atemporales. No hay matemáticas americanas, matemáticas rusas o matemáticas islámicas. Lo mismo ocurre con el tiempo, las matemáticas es un lenguaje atemporal, y si bien las desarrolladas en épocas antiguas eran más básicas y elementales, eran parte de un mismo cuerpo de conocimiento que, como buen proceso evolutivo, se ha ido ampliando y complejizando con cada nuevo descubrimiento, pero cuyos fundamentos continúan aplicando hoy, lo mismo que aplicaban en la Grecia clásica. Mientras que, por su parte, las concepciones míticas sí responden al tiempo, espacio e idiosincrasia en que fueron articuladas.  Asumir esta –o cualquier otra– convicción de forma profunda y general conlleva infinidad de consecuencias, porque la forma en que concibamos las cosas –aún sin ser conscientes de ello– determina nuestros actos. Por ejemplo, una vez que aceptamos como humanidad que sea la ciencia la que explique lo relacionado con los fenómenos naturales, ya no habrá lugar para continuar negando el cambio climático, las políticas sanitarias referentes a la Covid-19 –o cualquier otra contingencia de salud– se decidirán desde el criterio médico y no político o económico, los datos estadísticos serán centrales para definir cómo y dónde aplicar determinadas políticas públicas y dónde y cuándo no hacerlo, y un largo etcétera. Por eso las convicciones no son asunto menor. Se trata de fundamentos que rigen las narrativas que decidamos articular, y según sean unas u otras, el mundo en que habitemos será objetivamente distinto.  Y el mismo ejercicio podríamos hacer con las otras dos preguntas del ejemplo, y con muchas más que nos permitirían redefinir nuestras convicciones por encima de las creencias que nos lastran. Pero siempre, para escoger la respuesta más apropiada, lo deseable es tomar como criterio central las características mismas del proceso evolutivo en general y de las tendencias que ha seguido el desarrollo humano a lo largo de los siglos. Por ello siempre serán más valiosas las convicciones más amplias, aquellas que den cabida a escenarios más complejos, las que permitan una mayor diversidad, una mayor especialización, que favorezcan más matices, que armonicen la mayor cantidad de variables, y aquellas que nunca se consideren a sí mismas como productos terminados, sino como procesos vivos del desarrollo humano.      Y es desde ahí, de esa redefinición voluntaria y consciente de nuestras convicciones como humanos universales, conservando la particularidad cultural de cada visión del mundo, que resulta indispensable construir las premisas que den sentido a nuestro modo de pensar, a nuestras leyes, a nuestra convivencia social, sobre todo ante los enormes retos que el presente y el futuro próximo ponen ante nosotros como especie.  En los artículos siguientes repasaremos posibles convicciones que a mi juicio deberían formar parte de nuestras nuevas narrativas que nos permitan superar del todo esta Era Covid que nos agobia y que de forma tan brutal ha desnudado nuestras limitaciones y contradicciones.    Web: www.juancarlosaldir.com Instagram:  jcaldir Twitter:   @jcaldir    Facebook: Juan Carlos Aldir" ["post_title"]=> string(58) "Creando nuevas narrativas: Sistematizando las convicciones" ["post_excerpt"]=> string(0) "" ["post_status"]=> string(7) "publish" ["comment_status"]=> string(4) "open" ["ping_status"]=> string(4) "open" ["post_password"]=> string(0) "" ["post_name"]=> string(57) "creando-nuevas-narrativas-sistematizando-las-convicciones" ["to_ping"]=> string(0) "" ["pinged"]=> string(0) "" ["post_modified"]=> string(19) "2021-09-03 08:54:53" ["post_modified_gmt"]=> string(19) "2021-09-03 13:54:53" ["post_content_filtered"]=> string(0) "" ["post_parent"]=> int(0) ["guid"]=> string(35) "https://ruizhealytimes.com/?p=70059" ["menu_order"]=> int(0) ["post_type"]=> string(4) "post" ["post_mime_type"]=> string(0) "" ["comment_count"]=> string(1) "0" ["filter"]=> string(3) "raw" } [1]=> object(WP_Post)#18475 (24) { ["ID"]=> int(69873) ["post_author"]=> string(2) "64" ["post_date"]=> string(19) "2021-08-30 12:25:19" ["post_date_gmt"]=> string(19) "2021-08-30 17:25:19" ["post_content"]=> string(10801) "Un estimado amigo, refugiado español, me compartió esta anécdota. 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Nuestra labor del momento se centra en fortalecernos en la crudeza de nuestro invierno planetario: primero sobrevivir, reforzar nuestro sistema inmunológico, repasar nuestra historia: mundial, nacional y personal, rememorar tantos recuerdos gratos que hemos vivido: la llegada del hombre a la Luna, la caída del muro de Berlín, los intentos postguerra de mejorar este mundo, la creación de la ONU, la guerra fría, la crisis de los misiles rusos en Cuba, la muerte de Kennedy, la época de las dictaduras; los grandes líderes: Juan Pablo II, Gorbachov, Ángela Merkel, Margaret Tatcher, Teresa de Calcuta, Salvador Allende, José Mújica; los desastres financieros de todos tipos, devaluaciones, inflaciones galopantes de hasta tres dígitos, derrumbe del comunismo y de la Cortina de Hierro; las reconstrucciones milagrosas de Japón y Alemania, las corruptas imitaciones de los populismos latinoamericanos que evaporaron tantos planes de ayuda a costa de tantas vidas, tantos martirios donde relumbran el Padre Pro y el obispo Romero. Los esfuerzos de tanta gente buena en todos los campos que poco han logrado porque es la necesidad demasiado grande y los auténticos trabajadores son muy pocos. Tal vez el campo deportivo traiga a nuestra mentes mejores motivos de alegría, Necaxa venciendo al Santos de Pelé, las campeonísimas Chivas, el América de Roca, la selección de Trelles en Chile; los Diablos Rojos de Ramón Arano, el Zurdo Ortiz y Aurelio López; Cóndores de UNAM, Águilas Blancas de Poli, las olimpiadas del 68, los grandes equipos mundiales: Real Madrid, Yanquis de Nueva York, Celtics de Boston, Santos de Brasil; los grandes héroes Pelé, Maradona, Di´stéfano, Valenzuela, Hugo Sánchez, Roger Federer, Florence Griffin, Nadia Comaneci, Michael Jordan Dick Fosbury, Michael Phelps mención especial a mi gusto para Jesse Owens. Y unas miríadas más. Aterrizando remembranzas con nuestro país, de Don Porfirio para acá, lo que vivimos y recordamos, lo que nos platicaron nuestros mayores y lo que hemos leído y escuchado de escritores y conocedores nos llevan a la actualidad, la sempiterna división de opiniones y actuaciones nuevamente se radicaliza y nos mantiene tan enfrentados como en los años finales de Don Porfirio, como en las disputas postrevolucionarias y en la guerra cristera y aunque ahora se publicita que el México Bronco se ha domado (tanto como la pandemia), la realidad nos muestra todo lo contrario al ver la Guardia Nacional que ni siquiera ha reducido los niveles de violencia, con incremento incontenible y sostenido de los asesinatos, invadiendo de manera alarmante esferas antes respetadas, haciéndome recordar el ambiente descrito por Agustín Yáñez en su novela “Al Filo del Agua” y hoy me siento al filo de la tormenta. En todas las crisis se presentas insospechadas áreas de oportunidad. La sociedad generará diferentes conductas, reacciones, relaciones, interacciones; repitiendo algunas pasadas, modificando algunas, inventando nuevas, la antigua normalidad jamás regresará y pasará un tiempo para llegar a una nueva normalidad, hoy impredecible, depende de lo que hagamos. El México con el que soñamos empieza con eso: soñar con un país utópico, diseñar idealmente un mundo nuevo donde podamos vivir, realizarnos y trascender, el mundo que queremos dejar a nuestros hijos y nietos, lo que esperábamos en nuestra juventud y buscamos en nuestra madurez; y después bajar el nivel hacia algo realizable. Planeado el edificio procederemos a fijar los cimientos, esos mismos que se han sacudido con el paso de los años y tenemos que asentarlos firmemente. La Nación requiere un refrendo de la axiología nacional fundamentar la jerarquía donde el mayor valor sea LA VIDA por encima del dinero, el poder, el placer, la apariencia y el lujo que en muchas áreas y ocasiones han venido a ponerse falsamente como principales y que han venido desvirtuando de manera lenta pero segura la vida cotidiana orientando nuestros pasos por senderos muchas veces equivocados. Preparado el terreno, compactado con la roca del valor de la vida procederemos a erigir el cuerpo del edificio sustentado por cuatro columnas principales: BONDAD, BELLEZA, VERDAD Y JUSTICIA.Y partir de esta estructura uniforme procederemos cada quien a construir su porción agregando el resto de valores y acomodándolos como nos parezca, integrándonos al resto de sociedad sobreviviente que ha vivido la misma experiencia y que seguramente será susceptible de poner manos a la obra. Requerimos para esto una actitud optimista, una mente abierta, dejando atrás todo lo pasado recordando que si queremos resultados diferentes tendremos que accionar de manera diferente. Dispuestos a no repetir los mismos errores, conscientes de que no somos infalibles y que cometeremos errores con la esperanza de que serán menos graves y menos trascendentes. Inspirados en una actitud de renovación y ambientándonos a esta nueva realidad iremos reanudando anteriores y nuevas relaciones, integrándonos a viejos y nuevos grupos, adquiriendo nuevos compromisos, buscando nuevas metas o las mismas con diferente óptica o metodología. Este proceso ya lo hemos vivido y no veo cómo modificarlo en la forma pero sí en el fondo, de esa manera se irán formando grupos de amigos con intereses comunes, asociaciones, clubes, sociedades, empresas, agrupaciones, institutos, cadenas, conglomerados, iglesias, gobiernos, naciones.  INSTITUCIONES El tamaño de las mismas dependerá del objetivo que se propongan, de la capacidad de sus integrantes y del esfuerzo coordinado de todos sus elementos, la permanencia y desarrollo de las mismas no depende del dinero que se emplee en ellas, sino del paulatino crecimiento de los resultados que se vayan obteniendo, de la permanente evaluación y rectificación de curso.  El objetivo de rediseñar un país no está al alcance de un solo hombre por muy carismático que sea ni por muy altas que sean sus miras, sino de un ideal claro y sencillo, constructivo, alcanzable, evaluable, integrador que motive a todo un pueblo a conseguirlo; con un líder que una y no divida, personas como Gandhi, Mandela, Luther King, Kennedy que llevaron a sus seguidores a conseguir la sal, a finalizar el apartheid, a defender sus derechos civiles o a conquistar la Luna.  Estamos muy lejos de conseguir algo así, pero cada uno de esos hombres son producto de una cultura que les dio bases para mejorar, y hoy tenemos la oportunidad de iniciar una nueva sociedad, integrando diferentes instituciones que arraiguen en nuestro inconsciente colectivo de tal manera que nos sea imposible vivir sin ellas y que no puedan ser destruidas con un plumazo ocurrente del mandatario en turno.Es a los legisladores a quienes corresponde iniciar reivindicándose del papel de oficialía de partes dependiente de un dictador que no admite ni una coma de corrección y que los ha dejado en el papel de mandaderos sin voz ni voto, aunque lo que se les pide sea inconstitucional desde un principio. Es con la REDINE, ya propuesta, que serviría de gimnasio de entrenamiento a todos los ciudadanos interesados en mejorar nuestro país. Se les daría una plataforma donde sus voces serían tomadas en cuenta ofreciendo un foro de debates a quienes quieren ocupar los puestos directivos y donde serían electos aquéllos que convenzan a sus electores y que en verdad representen sus intereses con prioridad, aunque en algunos casos difieran de los de sus partidos. Los miembros de cada chat distrital moderarían sus lenguajes y se obligarían a razonar, argumentar, convencer, arriesgándose a quedar mal con sus vecinos, familiares y amigos, con la experiencia vendría la oportunidad de dialogar, conocerse y terminarían por integrarse en una comunidad electoral y el representante sería realmente popular. Al rendir allí mismo sus cuentas, no solo de efectivo, sino de actuación en la Cámara y fuera de ella, dificultaría la corrupción siendo castigado adecuadamente por sus conciudadanos. Muchas zonas citadinas ya sufrieron las experiencias de las asociaciones de colonos, consejos de participación ciudadana, etc. y podrían aportar mucho; se conocerían e intercambiarían experiencias, comentando sus propósitos dándose cuenta de que quienes no votan igual que uno también están buscando el bien común y sólo difieren en el camino de búsqueda. Los partidos políticos dejarían de asignar candidaturas por compadrazgo o amiguismo y tendrían que dejar de nombrar impresentables para los puestos públicos, de la misma manera se reduciría el dispendio electoral muchas veces insultante para las mayorías, y al no disponer de dinero para campañas habría menos interés de fundar partidos espurios que sólo desangran el presupuesto nacional. 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Dependiendo del tipo de decisiones que tomemos a este respecto, el mundo en que habitemos será objetivamente distinto.  En el artículo de la semana pasada se planteaba la posibilidad de elegir conscientemente las convicciones que, superponiéndose a prejuicios y miedos, sustituyan nuestras creencias inconscientes para regir con ellas nuestro comportamiento como humanidad. Una vez asumida esta posibilidad, la pregunta que emerge de manera natural sería: ¿Hay unas convicciones mejores que otras o cualquiera que se escoja tiene el mismo valor? Y en caso de que unas sean preferibles a otras, ¿bajo qué criterio se escogen las convicciones “correctas”? Lo primero es decir categóricamente que sí, que en efecto hay convicciones más deseables que otras y por eso el definir criterios para jerarquizarlas resulta fundamental. Uso con toda intención la palabra “jerarquizar” porque, por más que resulte políticamente incorrecto decirlo, hay ideas y valores más deseables que otros. El nazismo hitleriano no es intercambiable en términos de valor con la desobediencia civil pacífica de Gandhi, por más que todo mundo sea libre de pensar lo que quiera.   Tomemos como referencia la primera pregunta del ejemplo anterior para tratar de encontrar algunos elementos objetivos que funcionen como criterios para definir cuál de las convicciones planteadas es más deseable. La pregunta decía así: 1.- Para explicarnos los fenómenos naturales, ¿preferimos un mito o una tradición, o mejor optamos por la investigación científica? Lo primero es plantearse si alguna de las dos alternativas es intrínsecamente mejor que la otra. A mi juicio, la respuesta es: sí. Una primera razón es que la ciencia llega como consecuencia del proceso evolutivo de las ideas humanas. Del mito y de la tradición emerge la ciencia como instrumento para explicar lo que los primeros no podían. E incluso dentro de la propia ciencia el proceso evolutivo no cesa. Debió existir Newton, como máximo exponente de la física tradicional, para que emergiera Einstein y relativizara lo que hasta entonces se consideraba como verdades cósmicas absolutas.  Una segunda razón es porque en el mito no cabe la ciencia. Cuando una verdad se asume como dogma inquebrantable, la duda científica es expurgada. Mientras que en el mundo de la ciencia, la tradición y el mito cohabitan siempre y cuando sea posible cuestionarlos. La ciencia, en tanto producto humano que busca la certeza y la verdad de una vez y para siempre, se articula creando paradigmas, que en cierta forma equivalen a los mitos, sin embargo, a pesar de buscar certezas, la ciencia se permite la duda, la crítica, el cuestionamiento, lo que abre espacio para muchos de esos paradigmas que se creían inamovibles se sustituyan por nuevas comprensiones un poco más “verdaderas”. El mito, por su parte, se asume como la explicación final y definitiva que no permite cuestionamiento ni mejora. En una última instancia, la ciencia podría probar que el mito es verdadero, mientras que desde el mito, el cuestionamiento científico es inaceptable.  El proceso evolutivo del planeta entero tiende a la amplitud, a la complejidad, a la especialización. Cada nueva etapa de la evolución abre un nuevo espacio que integra y abraza a lo existente en el estadio anterior, por eso en el mundo newtoniano la relatividad es inimaginable, mientras que en mundo relativo de Einstein, Newton es el cimiento principal.     Una tercera razón es que mientras el mito se explica de forma distinta en cada región del mundo y en cada tiempo, las explicaciones de la ciencia son universales y atemporales. No hay matemáticas americanas, matemáticas rusas o matemáticas islámicas. Lo mismo ocurre con el tiempo, las matemáticas es un lenguaje atemporal, y si bien las desarrolladas en épocas antiguas eran más básicas y elementales, eran parte de un mismo cuerpo de conocimiento que, como buen proceso evolutivo, se ha ido ampliando y complejizando con cada nuevo descubrimiento, pero cuyos fundamentos continúan aplicando hoy, lo mismo que aplicaban en la Grecia clásica. Mientras que, por su parte, las concepciones míticas sí responden al tiempo, espacio e idiosincrasia en que fueron articuladas.  Asumir esta –o cualquier otra– convicción de forma profunda y general conlleva infinidad de consecuencias, porque la forma en que concibamos las cosas –aún sin ser conscientes de ello– determina nuestros actos. Por ejemplo, una vez que aceptamos como humanidad que sea la ciencia la que explique lo relacionado con los fenómenos naturales, ya no habrá lugar para continuar negando el cambio climático, las políticas sanitarias referentes a la Covid-19 –o cualquier otra contingencia de salud– se decidirán desde el criterio médico y no político o económico, los datos estadísticos serán centrales para definir cómo y dónde aplicar determinadas políticas públicas y dónde y cuándo no hacerlo, y un largo etcétera. Por eso las convicciones no son asunto menor. Se trata de fundamentos que rigen las narrativas que decidamos articular, y según sean unas u otras, el mundo en que habitemos será objetivamente distinto.  Y el mismo ejercicio podríamos hacer con las otras dos preguntas del ejemplo, y con muchas más que nos permitirían redefinir nuestras convicciones por encima de las creencias que nos lastran. Pero siempre, para escoger la respuesta más apropiada, lo deseable es tomar como criterio central las características mismas del proceso evolutivo en general y de las tendencias que ha seguido el desarrollo humano a lo largo de los siglos. Por ello siempre serán más valiosas las convicciones más amplias, aquellas que den cabida a escenarios más complejos, las que permitan una mayor diversidad, una mayor especialización, que favorezcan más matices, que armonicen la mayor cantidad de variables, y aquellas que nunca se consideren a sí mismas como productos terminados, sino como procesos vivos del desarrollo humano.      Y es desde ahí, de esa redefinición voluntaria y consciente de nuestras convicciones como humanos universales, conservando la particularidad cultural de cada visión del mundo, que resulta indispensable construir las premisas que den sentido a nuestro modo de pensar, a nuestras leyes, a nuestra convivencia social, sobre todo ante los enormes retos que el presente y el futuro próximo ponen ante nosotros como especie.  En los artículos siguientes repasaremos posibles convicciones que a mi juicio deberían formar parte de nuestras nuevas narrativas que nos permitan superar del todo esta Era Covid que nos agobia y que de forma tan brutal ha desnudado nuestras limitaciones y contradicciones.    Web: www.juancarlosaldir.com Instagram:  jcaldir Twitter:   @jcaldir    Facebook: Juan Carlos Aldir" ["post_title"]=> string(58) "Creando nuevas narrativas: Sistematizando las convicciones" ["post_excerpt"]=> string(0) "" ["post_status"]=> string(7) "publish" ["comment_status"]=> string(4) "open" ["ping_status"]=> string(4) "open" ["post_password"]=> string(0) "" ["post_name"]=> string(57) "creando-nuevas-narrativas-sistematizando-las-convicciones" ["to_ping"]=> string(0) "" ["pinged"]=> string(0) "" ["post_modified"]=> string(19) "2021-09-03 08:54:53" ["post_modified_gmt"]=> string(19) "2021-09-03 13:54:53" ["post_content_filtered"]=> string(0) "" ["post_parent"]=> int(0) ["guid"]=> string(35) "https://ruizhealytimes.com/?p=70059" ["menu_order"]=> int(0) ["post_type"]=> string(4) "post" ["post_mime_type"]=> string(0) "" ["comment_count"]=> string(1) "0" ["filter"]=> string(3) "raw" } ["comment_count"]=> int(0) ["current_comment"]=> int(-1) ["found_posts"]=> int(41) ["max_num_pages"]=> float(21) ["max_num_comment_pages"]=> int(0) ["is_single"]=> bool(false) ["is_preview"]=> bool(false) ["is_page"]=> bool(false) ["is_archive"]=> bool(true) ["is_date"]=> bool(false) ["is_year"]=> bool(false) ["is_month"]=> bool(false) ["is_day"]=> bool(false) ["is_time"]=> bool(false) ["is_author"]=> bool(false) ["is_category"]=> bool(true) ["is_tag"]=> bool(false) ["is_tax"]=> bool(false) ["is_search"]=> bool(false) ["is_feed"]=> bool(false) ["is_comment_feed"]=> bool(false) ["is_trackback"]=> bool(false) ["is_home"]=> bool(false) ["is_privacy_policy"]=> bool(false) ["is_404"]=> bool(false) ["is_embed"]=> bool(false) ["is_paged"]=> bool(false) ["is_admin"]=> bool(false) ["is_attachment"]=> bool(false) ["is_singular"]=> bool(false) ["is_robots"]=> bool(false) ["is_favicon"]=> bool(false) ["is_posts_page"]=> bool(false) ["is_post_type_archive"]=> bool(false) ["query_vars_hash":"WP_Query":private]=> string(32) "869e978a4aa6c8daac75b33d5e222780" ["query_vars_changed":"WP_Query":private]=> bool(false) ["thumbnails_cached"]=> bool(false) ["stopwords":"WP_Query":private]=> NULL ["compat_fields":"WP_Query":private]=> array(2) { [0]=> string(15) "query_vars_hash" [1]=> string(18) "query_vars_changed" } ["compat_methods":"WP_Query":private]=> array(2) { [0]=> string(16) "init_query_flags" [1]=> string(15) "parse_tax_query" } }

Creando nuevas narrativas: Sistematizando las convicciones

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