Blade Runner y la compasión

A 53 años de la publicación de “¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?”, la distopía de Philip K. Dick es cada día más real: perdemos nuestra humanidad en una sociedad cada vez menos empática.

1 de diciembre, 2021 Blade Runner y la compasión

En 1947 Blanche Dubois, la protagonista de Un tranvía llamado deseo dio vida a una de las mejores frases de Tennessee Williams y tal vez, a una de las verdades más lacerantes y profundas de la existencia: “siempre he dependido de la bondad de los extraños”.  Parte central de ese hecho encarna nuestro ser desvalido frente a la naturaleza y el entorno, a esa bondad le llamamos compasión y consiste en la facultad de sentir con el otro, de acompañarlo en su dolor y, en ese sentido, procurar evitarlo o mitigarlo de alguna manera. Creo, que en este siglo, en lo que va de él, con toda la diversidad a la que hemos dado aliento, encontraremos de todo entre las mujeres y los hombres, pero lo más escaso será la compasión.

Hace unos días, platicando sobre el género futurista con algunos amigos, honré la memoria cinematográfica de uno de los libros más logrados de la ciencia ficción, Blade Runner de Ridley Scott, basada en la novela ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? de Philip Dick. Ambas, obras magníficas. El hecho es que los autores sitúan los hechos en noviembre de 2021; del mismo modo en que en su época, “1984” de Orwell, despertó mi curiosidad y conforme a lo que podría esperarse me puse a cazar los aciertos y desaciertos de su predicción. Me encuentro con que hoy muchos se han detenido en el hecho de que en nuestro 2021 no hay los coches voladores de Scott y de Dick. Tal vez, ahora ya mucho más viejo, no sean esos detalles los que atraigan mi atención, sino algunos aspectos de fondo. 

En 1984 yo tenía 14 años, hoy tengo 50; el mensaje de ambos momentos me llega, pues, en circunstancias muy distintas. Entiendo ahora, por ejemplo, que tanto el libro como la película son un alegato sobre la muerte de la compasión y, en eso sí que acertaron aunque sus ciudades futuristas no se parezcan a las nuestras de la actualidad. Para exterminar a los “replicantes”, sus verdugos se basan en una prueba que mide la capacidad de empatía, esto es, de compasión, los androides no pueden generar emociones, cuando se identifica ello, son retirados. El problema comienza cuando Nexus, la nueva generación de replicantes, viene con memorias humanas incluidas y son capaces de generar emociones, algunos de ellos ni siquiera saben que son robots sofisticados; a cambio de su humanidad se les ha programado para vivir cuatro años. No contaré la trama, desde luego, pero sí debo apuntar que es la compasión del más cruel de los replicantes el que le permite vivir a Rick Deckard, el más afamado de los exterminadores de robots y es su propia compasión la que le permite vivir a Rachael, la replicante que tiene que enfrentarse a la realidad de no ser humana y es gracias a la compasión de Gaff, el colega de la policía que Deckard y Rachael pueden comprometerse en un amor sin esperanzas. Todo en medio de la banalización de la muerte y el dolor en una sociedad donde la compasión está muriendo.

Asistimos furibundamente alegres a los linchamientos en las redes sociales. Cualquier traspié, cualquier defecto, cualquier error, aunque no sea cierto, es suficiente para abonar con la ofensa, la denuncia, el señalamiento o sencillamente con el silencio; respondemos con furia enorme cuando se trata de atacar al que ha expresado ideas que no nos gustan, al que quiere vivir diferente o vaya, con humano derecho, al que se ha equivocado. Celebrábamos antes nuestras libertades, ahora celebramos cuando hemos hecho callar a alguien; temas que no se tocan, cosas que no se dicen y, si me apuran y volvemos a Dick, pronto habrá cosas que no se deban pensar.

 

Comentarios
object(WP_Query)#17653 (51) { ["query"]=> array(5) { ["cat"]=> int(14) ["posts_per_page"]=> int(2) ["orderby"]=> string(4) "rand" ["post__not_in"]=> array(1) { [0]=> int(73075) } ["date_query"]=> array(1) { [0]=> array(3) { ["after"]=> string(10) "24-12-2021" ["before"]=> string(10) "21-01-2022" ["inclusive"]=> bool(true) } } } ["query_vars"]=> array(65) { ["cat"]=> int(14) ["posts_per_page"]=> int(2) ["orderby"]=> string(4) "rand" ["post__not_in"]=> array(1) { [0]=> int(73075) } ["date_query"]=> array(1) { [0]=> array(3) { ["after"]=> string(10) "24-12-2021" ["before"]=> string(10) "21-01-2022" ["inclusive"]=> bool(true) } } ["error"]=> string(0) "" ["m"]=> string(0) "" ["p"]=> int(0) ["post_parent"]=> string(0) "" ["subpost"]=> string(0) "" ["subpost_id"]=> string(0) "" ["attachment"]=> string(0) "" ["attachment_id"]=> int(0) ["name"]=> string(0) "" ["pagename"]=> string(0) "" ["page_id"]=> int(0) ["second"]=> string(0) "" ["minute"]=> string(0) "" ["hour"]=> string(0) "" ["day"]=> int(0) ["monthnum"]=> int(0) ["year"]=> int(0) ["w"]=> int(0) ["category_name"]=> string(18) "cultura-para-todos" ["tag"]=> string(0) "" ["tag_id"]=> string(0) "" ["author"]=> string(0) "" ["author_name"]=> string(0) "" ["feed"]=> string(0) "" ["tb"]=> string(0) "" ["paged"]=> int(0) ["meta_key"]=> string(0) "" ["meta_value"]=> string(0) "" ["preview"]=> string(0) "" ["s"]=> string(0) "" ["sentence"]=> string(0) "" ["title"]=> string(0) "" ["fields"]=> string(0) "" ["menu_order"]=> string(0) "" ["embed"]=> string(0) "" ["category__in"]=> array(0) { } ["category__not_in"]=> array(0) { } ["category__and"]=> array(0) { } ["post__in"]=> array(0) { } ["post_name__in"]=> array(0) { } ["tag__in"]=> array(0) { } ["tag__not_in"]=> array(0) { } ["tag__and"]=> array(0) { } ["tag_slug__in"]=> array(0) { } ["tag_slug__and"]=> array(0) { } ["post_parent__in"]=> array(0) { } ["post_parent__not_in"]=> array(0) { } ["author__in"]=> array(0) { } ["author__not_in"]=> array(0) { } ["ignore_sticky_posts"]=> bool(false) ["suppress_filters"]=> bool(false) ["cache_results"]=> bool(true) ["update_post_term_cache"]=> bool(true) ["lazy_load_term_meta"]=> bool(true) ["update_post_meta_cache"]=> bool(true) ["post_type"]=> string(0) "" ["nopaging"]=> bool(false) ["comments_per_page"]=> string(2) "50" ["no_found_rows"]=> bool(false) ["order"]=> string(0) "" } ["tax_query"]=> object(WP_Tax_Query)#17652 (6) { ["queries"]=> array(1) { [0]=> array(5) { ["taxonomy"]=> string(8) "category" ["terms"]=> array(1) { [0]=> int(14) } ["field"]=> string(7) "term_id" ["operator"]=> string(2) "IN" ["include_children"]=> bool(true) } } ["relation"]=> string(3) "AND" ["table_aliases":protected]=> array(1) { [0]=> string(21) "rt_term_relationships" } ["queried_terms"]=> array(1) { ["category"]=> array(2) { ["terms"]=> array(1) { [0]=> int(14) } ["field"]=> string(7) "term_id" } } ["primary_table"]=> string(8) "rt_posts" ["primary_id_column"]=> string(2) "ID" } ["meta_query"]=> object(WP_Meta_Query)#17659 (9) { ["queries"]=> array(0) { } ["relation"]=> NULL ["meta_table"]=> NULL ["meta_id_column"]=> NULL ["primary_table"]=> NULL ["primary_id_column"]=> NULL ["table_aliases":protected]=> array(0) { } ["clauses":protected]=> array(0) { } ["has_or_relation":protected]=> bool(false) } ["date_query"]=> object(WP_Date_Query)#17662 (5) { ["queries"]=> array(4) { [0]=> array(6) { ["after"]=> string(10) "24-12-2021" ["before"]=> string(10) "21-01-2022" ["inclusive"]=> bool(true) ["column"]=> string(9) "post_date" ["compare"]=> string(1) "=" ["relation"]=> string(3) "AND" } ["column"]=> string(9) "post_date" ["compare"]=> string(1) "=" ["relation"]=> string(3) "AND" } ["relation"]=> string(3) "AND" ["column"]=> string(18) "rt_posts.post_date" ["compare"]=> string(1) "=" ["time_keys"]=> array(14) { [0]=> string(5) "after" [1]=> string(6) "before" [2]=> string(4) "year" [3]=> string(5) "month" [4]=> string(8) "monthnum" [5]=> string(4) "week" [6]=> string(1) "w" [7]=> string(9) "dayofyear" [8]=> string(3) "day" [9]=> string(9) "dayofweek" [10]=> string(13) "dayofweek_iso" [11]=> string(4) "hour" [12]=> string(6) "minute" [13]=> string(6) "second" } } ["request"]=> string(463) "SELECT SQL_CALC_FOUND_ROWS rt_posts.ID FROM rt_posts LEFT JOIN rt_term_relationships ON (rt_posts.ID = rt_term_relationships.object_id) WHERE 1=1 AND ( ( rt_posts.post_date >= '2021-12-24 00:00:00' AND rt_posts.post_date <= '2022-01-21 00:00:00' ) ) AND rt_posts.ID NOT IN (73075) AND ( rt_term_relationships.term_taxonomy_id IN (14) ) AND rt_posts.post_type = 'post' AND (rt_posts.post_status = 'publish') GROUP BY rt_posts.ID ORDER BY RAND() LIMIT 0, 2" ["posts"]=> array(2) { [0]=> object(WP_Post)#17649 (24) { ["ID"]=> int(74696) ["post_author"]=> string(2) "77" ["post_date"]=> string(19) "2022-01-18 11:00:07" ["post_date_gmt"]=> string(19) "2022-01-18 16:00:07" ["post_content"]=> string(5688) "Cuando entré a la secundaria, a finales de los años sesenta, uno de los libros de moda era El lobo estepario del Nobel alemán Hermann Hesse.  Recuerdo a muchas de mis compañeras de aula leyendo y comentando la obra, aunque ahora me pregunto qué tanto se quedó con ellas luego de concluir la lectura.  En lo personal no soy muy dada a seguir las modas que otros imponen. Sí comencé a leer a Hesse, efectivamente, pero lo hice con otras de sus obras, entre las que tengo muy presentes Siddharta, más adelante El juego de abalorios, y entre uno y otro Narciso y Goldmundo.  Hoy quiero hablar de esta última novela, máxime que en 8 años cumplirá un centenario de su publicación. Los últimos dos años han modificado la forma de comunicación entre humanos. La tecnología digital facilita tanto la publicación como la lectura de textos, desde los clásicos hasta las improvisaciones unipersonales que aparecen de manera cotidiana en diversos espacios, como Facebook, Instagram o Twitter, por mencionar algunos. Expresiones como:” Se me perdió un calcetín en la lavadora” o “No me alcanzan las croquetas para mi gato” simbolizan nuestra condición humana, efectivamente, pero no dejan de ser aportes que generarán –si acaso– reacciones de simpatía entre los inmediatos de quien lo escribe, pero nada más. Por su parte, los escritores que se han abierto camino en la literatura por su oficio escriben desde su experiencia personal para  conectar con un lector de otro tiempo o de otra latitud, como si ambos se hallaran platicando.   Ese es el caso de Narciso y Goldmundo, una novela que plantea diversas fases del desarrollo de la personalidad, iniciando en la adolescencia para terminar en la senectud. Presenta dilemas que en un momento dado todos enfrentamos, y precisamente, a través de su lectura conseguimos descubrir y dar significado a las situaciones personales. A través de sus líneas comprendemos que todos los seres humanos vamos atravesando cambios y contraposiciones que vienen a definirnos como personas. Asimismo descubrimos que hay figuras a las cuales nos anclamos para atrevernos a avanzar entre la ventisca, sin temor a ser arrastrados.  Del mismo modo, Goldmundo hace un peregrinaje a través de su propia historia, para regresar mucho tiempo después al punto donde todo inició. Ello nos anima a avanzar, a cada uno, en su propio recorrido, luego de descubrir que gran parte de nuestra biografía es cíclica, y que por más que nos alejemos del punto original, terminamos volviendo a éste, y nunca dejamos escapar las figuras que en un inicio nos formaron. Diversos maestros de las Letras coinciden en afirmar que la mejor manera para escribir es leer, leer mucho, leer de todo y enriquecernos con ello. Hacer de la lectura una actividad divertida que nos lleve a avanzar por nuestro propio camino, como el propio Borges afirma. Hablar en nuestras redes sociales de experiencias unipersonales puede ser catártico o divertido, puede dibujar cómo somos, pero difícilmente conecta a quien lo escribe con los lectores que no le conocen en forma directa. Saber que no me gustan las quesadillas con queso o que se me antoja un champurrado no son experiencias transformadoras para los lectores. Cada uno de nosotros vive cierto grado de angustia existencial. Tenemos todo el derecho del mundo a liberar esa carga mediante la expresión oral o escrita, pero ello no nos hace expertos en el oficio de escribir, como en su caso es Hermann Hesse, quien cumple este año sesenta de su muerte, y sigue invitándonos a explorar nuestro mundo a través de sus líneas.  Acabo de revisar una conferencia de Marian Rojas-Estapé, reconocida psiquiatra española, autora de diversos libros y conferencias.  En esta última presentación acerca de adicción a la Internet, ella  habla respecto al efecto neurológico que provoca el contacto temprano y continuo con las pantallas digitales, lo que nos lleva a modificar nuestra forma de percibir y de procesar la información que recibimos.  Cierto, la tecnología de punta nos conecta con un universo al cual antes no se podía acceder, sin embargo, no perdamos de vista que su uso indiscriminado genera trastornos de atención que pueden ser permanentes. Lecciones de vida que nos ofrecen en bandeja de plata diversos autores a través de su narrativa.  No necesariamente lo hacen mediante libros técnicos que aborden tal o cual tema. La invitación es a asomarnos a los mundos que ellos crean para nosotros, mundos en los cuales aprendemos que hay otros estilos de vida aparte del propio, con problemas tantas veces parecidos a los nuestros, y con alternativas de solución que tal vez puedan resultarnos útiles para abordar las dificultades del camino. Sus autores resisten la prueba del tiempo, crecen y se multiplican en cada línea escrita, en los ojos de un lector que recorre, de manera única, esas páginas universales que parecieran escritas sólo para él." ["post_title"]=> string(17) "Lecciones de vida" ["post_excerpt"]=> string(199) "La lectura nos invita a asomarnos a otros mundos que, tarde o temprano, enriquecerán el nuestro. En este caso, la autora reflexiona sobre la inmortal novela de Hermann Hesse: Narciso y Goldmundo. " ["post_status"]=> string(7) "publish" ["comment_status"]=> string(4) "open" ["ping_status"]=> string(4) "open" ["post_password"]=> string(0) "" ["post_name"]=> string(17) "lecciones-de-vida" ["to_ping"]=> string(0) "" ["pinged"]=> string(0) "" ["post_modified"]=> string(19) "2022-01-18 11:00:07" ["post_modified_gmt"]=> string(19) "2022-01-18 16:00:07" ["post_content_filtered"]=> string(0) "" ["post_parent"]=> int(0) ["guid"]=> string(35) "https://ruizhealytimes.com/?p=74696" ["menu_order"]=> int(0) ["post_type"]=> string(4) "post" ["post_mime_type"]=> string(0) "" ["comment_count"]=> string(1) "0" ["filter"]=> string(3) "raw" } [1]=> object(WP_Post)#17608 (24) { ["ID"]=> int(74543) ["post_author"]=> string(3) "180" ["post_date"]=> string(19) "2022-01-14 11:40:36" ["post_date_gmt"]=> string(19) "2022-01-14 16:40:36" ["post_content"]=> string(9128) "Seguramente, durante los meses recientes, habrá escuchado usted, estimado lector, acerca de ese maléfico instrumento creado por el mismísimo Satanás que es el “Nintendo”. Por supuesto, el proverbial Nintendo puede tomar varias formas (¡igual que el diablo!): algunas son creadas por Sony (PlayStation) y otras por Microsoft (Xbox). Así es, hemos estado equivocados: los problemas del país, llámese inseguridad, violencia e impunidad (entre otros tantos más)  siempre, SIEMPRE se han debido al mugroso “Nintendo”. ¡De haberlo sabido, caray, hubiésemos quemado todos los videojuegos y los Marios y Luigis del mundo!  Hablando en serio, los videojuegos, como la mayoría de las cosas en esta vida, tienen aspectos positivos y negativos (basta recordar que la OMS recientemente clasificó la adicción a los videojuegos como una enfermedad). Hay varios artículos que mencionan estudios acerca de las ventajas del uso de videojuegos, los cuales están a un simple clic de distancia para los interesados en el tema. De nuevo, en esta época, sólo un ignorante o alguien con un irrefrenable deseo de buscar chivos expiatorios y soluciones facilonas a problemas complejos (signo tan peculiar del populismo) estigmatizaría una forma de entretenimiento perfectamente válida.  Por ello, en este 2022, con la finalidad de mostrar un poco la madurez que ha alcanzado este medio que algunos amamos tanto, me gustaría compartir algunos videojuegos desde una perspectiva diferente: no desde el aspecto técnico, ni los aspectos jugables, ni en forma de una reseña normal (como las que se hallan en los medios especializados). No. Lo que me gustaría es compartir algunos videojuegos cuyo aspecto narrativo es digno de mención. Sí, estimado lector, desde hace un par de décadas, los videojuegos ya no sólo se tratan de juntar puntos a lo loco o de eliminar a todos los enemigos en pantalla (aunque aún siguen desarrollándose juegos así). En este medio, actualmente podemos encontrar historias profundas, relevantes, plagadas de personajes entrañables y guiones dignos de las mejores películas. Así que, acompáñeme en un viaje a algunas de mis historias preferidas en el mundo de los videojuegos, para que no le vengan con el cuento de que los videojuegos son sinónimo de «violencia pura y dura que sólo sirve para intoxicar las mentes de la juventud».  Me gustaría comenzar con una verdadera joya de videojuego: Hellblade: Senua’s Sacrifice, desarrollado y publicado por un estudio llamado Ninja Theory. ¡Advertencia!  Si de casualidad es usted un gamer y pretende jugar este título en un futuro cercano, este artículo ofrece spoilers de la historia, así que proceda bajo su propio riesgo. ¡Vamos pues! Una guerrera “maldita” Lo primero que nos presenta Hellblade es a nuestra protagonista, Senua, en una barca. Lo único que ella lleva consigo es una espada y el cráneo de Dillion, su amado. Senua es una guerrera nórdica que escucha voces. Por ello, a los ojos de su aldea y de su familia, ella está «maldita». Estas voces llenan a Senua, constantemente, con duda y miedo. Además, Senua experimenta visiones oscuras que la ponen en peligro. Estos aspectos, en realidad, representan la psicosis de la protagonista. El equipo de desarrollo realizó una investigación con expertos en psiquiatría para hacer de Senua un personaje creíble. Tan bueno fue el trabajo realizado por el estudio que, a la fecha, Hellblade es considerado como uno de los videojuegos que mejor retratan una afección mental.  Senua llega a las costas de Helheim (el reino de la muerte en la mitología nórdica) con un objetivo: enfrentarse a Hela (la diosa de la muerte) para salvar el alma de Dillion, su amor. Dillion murió cuando una plaga azotó la aldea en donde vivían. Después de estos hechos traumáticos, Senua siente que es la culpable debido a su «maldición». Sin embargo, conforme el juego y la historia avanzan, comprendemos que en realidad el viaje de Senua es mucho más profundo de lo que aparenta.  En su camino hacia la diosa Hela, Senua se encuentra con varios peligros. Por ejemplo, monstruos de fuego y seres mitológicos que la engañan mediante ilusiones. Constantemente, Senua se encontrará en un estado de confusión. ¿Es real todo el dolor que experimenta? ¿El mundo en el que vive es real? ¿O todos los peligros a los que se enfrenta están en su mente? Un infierno personal Es en esta realidad trastocada en la que Senua deberá encarar varios retos, en donde cada uno es un paso necesario y doloroso  (tanto en el sentido físico como en el emocional) hacia la profundidad de Helheim.  Después de enfrentarse con una multitud de enemigos, Senua finalmente se encara con Hela. Sin embargo, no es un enfrentamiento directo con la diosa de la muerte. No, lo que nuestra protagonista encuentra son los mismos enemigos que ya derrotó durante su viaje, quienes le dicen que «no vale nada», «que no sabe pelear» y «que se rinda» . Esto es porque Hela, en realidad, es la representación de la «oscuridad interna» de Senua: en otras palabras, de su psicosis, agravada por la muerte traumática de Dillion. Así, en un acto final, ella ofrece su vida a Hela con tal de salvar el alma de su amado. En ese momento, los jugadores nos preguntamos, ¿es esto Game over? ¿Logramos salvar el alma de Dillion de las manos de Hela y nos encontramos ante un final feliz? Como todo en Hellblade, la respuesta no es tan sencilla. En la escena final, Senua es transportada a una plataforma de madera en el exterior de Helheim. Hela arrebata el cráneo de Dillion de nuestra protagonista  y lo tira al vacío. Cuando la cámara va de regreso a Hela, en realidad nos encontramos con el rostro de Senua. Así es, amigos: ella, en un gesto simbólico, es quien realmente arroja el cráneo al vacío. Después de enfrentarse a Hela, Senua comprende que la única forma de sacar la oscuridad de su cabeza es afrontando la realidad, por muy dura que sea: Dillion, su amado, se ha ido para siempre.     Al ver este final, Hellblade se ganó un lugar especial en mi corazón gamer. No sé si sea por la empatía que sentí hacia Senua o porque me hizo feliz encontrar un videojuego con un mensaje tan atemporal y universal. Por ello, considero a esta obra de Ninja Theory como una de las mejores dentro del medio.    Después de este viaje atribulado y oscuro a lo más profundo de la psique de nuestra protagonista, viene la pregunta final. Después de terminar Hellblade: Senua’s Sacrifice, ¿con qué me quedo? Además de conocer varios aspectos de la mitología nórdica (se mencionan varios reinos, mundos y dioses que resultan la mar de interesante), la historia de Hellblade: Senua’s Sacrifice, nos deja con un mensaje que, en el fondo, es esperanzador. Senua, a pesar de su psicosis, encontró la fuerza necesaria para seguir adelante con su vida y superar la muerte traumática de su ser amado. Porque, de aferrarse al pasado, lo único que le espera es oscuridad y sufrimiento. Este es un mensaje que resonará especialmente en aquellas personas que, como la protagonista, han experimentado alguna pérdida reciente o sufren alguna enfermedad mental.  Nada mal para ser un “simple jueguito”. ¿O no?" ["post_title"]=> string(31) "Hellblade: la oscuridad interna" ["post_excerpt"]=> string(219) "Así como el cine y la literatura nos pueden contar historias de gran profundidad, hoy en día los videojuegos también pueden brindarnos experiencias narrativas que nos hagan reflexionar sobre la condición humana.  " ["post_status"]=> string(7) "publish" ["comment_status"]=> string(4) "open" ["ping_status"]=> string(4) "open" ["post_password"]=> string(0) "" ["post_name"]=> string(30) "hellblade-la-oscuridad-interna" ["to_ping"]=> string(0) "" ["pinged"]=> string(0) "" ["post_modified"]=> string(19) "2022-01-14 11:41:47" ["post_modified_gmt"]=> string(19) "2022-01-14 16:41:47" ["post_content_filtered"]=> string(0) "" ["post_parent"]=> int(0) ["guid"]=> string(35) "https://ruizhealytimes.com/?p=74543" ["menu_order"]=> int(0) ["post_type"]=> string(4) "post" ["post_mime_type"]=> string(0) "" ["comment_count"]=> string(1) "0" ["filter"]=> string(3) "raw" } } ["post_count"]=> int(2) ["current_post"]=> int(-1) ["in_the_loop"]=> bool(false) ["post"]=> object(WP_Post)#17649 (24) { ["ID"]=> int(74696) ["post_author"]=> string(2) "77" ["post_date"]=> string(19) "2022-01-18 11:00:07" ["post_date_gmt"]=> string(19) "2022-01-18 16:00:07" ["post_content"]=> string(5688) "Cuando entré a la secundaria, a finales de los años sesenta, uno de los libros de moda era El lobo estepario del Nobel alemán Hermann Hesse.  Recuerdo a muchas de mis compañeras de aula leyendo y comentando la obra, aunque ahora me pregunto qué tanto se quedó con ellas luego de concluir la lectura.  En lo personal no soy muy dada a seguir las modas que otros imponen. Sí comencé a leer a Hesse, efectivamente, pero lo hice con otras de sus obras, entre las que tengo muy presentes Siddharta, más adelante El juego de abalorios, y entre uno y otro Narciso y Goldmundo.  Hoy quiero hablar de esta última novela, máxime que en 8 años cumplirá un centenario de su publicación. Los últimos dos años han modificado la forma de comunicación entre humanos. La tecnología digital facilita tanto la publicación como la lectura de textos, desde los clásicos hasta las improvisaciones unipersonales que aparecen de manera cotidiana en diversos espacios, como Facebook, Instagram o Twitter, por mencionar algunos. Expresiones como:” Se me perdió un calcetín en la lavadora” o “No me alcanzan las croquetas para mi gato” simbolizan nuestra condición humana, efectivamente, pero no dejan de ser aportes que generarán –si acaso– reacciones de simpatía entre los inmediatos de quien lo escribe, pero nada más. Por su parte, los escritores que se han abierto camino en la literatura por su oficio escriben desde su experiencia personal para  conectar con un lector de otro tiempo o de otra latitud, como si ambos se hallaran platicando.   Ese es el caso de Narciso y Goldmundo, una novela que plantea diversas fases del desarrollo de la personalidad, iniciando en la adolescencia para terminar en la senectud. Presenta dilemas que en un momento dado todos enfrentamos, y precisamente, a través de su lectura conseguimos descubrir y dar significado a las situaciones personales. A través de sus líneas comprendemos que todos los seres humanos vamos atravesando cambios y contraposiciones que vienen a definirnos como personas. Asimismo descubrimos que hay figuras a las cuales nos anclamos para atrevernos a avanzar entre la ventisca, sin temor a ser arrastrados.  Del mismo modo, Goldmundo hace un peregrinaje a través de su propia historia, para regresar mucho tiempo después al punto donde todo inició. Ello nos anima a avanzar, a cada uno, en su propio recorrido, luego de descubrir que gran parte de nuestra biografía es cíclica, y que por más que nos alejemos del punto original, terminamos volviendo a éste, y nunca dejamos escapar las figuras que en un inicio nos formaron. Diversos maestros de las Letras coinciden en afirmar que la mejor manera para escribir es leer, leer mucho, leer de todo y enriquecernos con ello. Hacer de la lectura una actividad divertida que nos lleve a avanzar por nuestro propio camino, como el propio Borges afirma. Hablar en nuestras redes sociales de experiencias unipersonales puede ser catártico o divertido, puede dibujar cómo somos, pero difícilmente conecta a quien lo escribe con los lectores que no le conocen en forma directa. Saber que no me gustan las quesadillas con queso o que se me antoja un champurrado no son experiencias transformadoras para los lectores. Cada uno de nosotros vive cierto grado de angustia existencial. Tenemos todo el derecho del mundo a liberar esa carga mediante la expresión oral o escrita, pero ello no nos hace expertos en el oficio de escribir, como en su caso es Hermann Hesse, quien cumple este año sesenta de su muerte, y sigue invitándonos a explorar nuestro mundo a través de sus líneas.  Acabo de revisar una conferencia de Marian Rojas-Estapé, reconocida psiquiatra española, autora de diversos libros y conferencias.  En esta última presentación acerca de adicción a la Internet, ella  habla respecto al efecto neurológico que provoca el contacto temprano y continuo con las pantallas digitales, lo que nos lleva a modificar nuestra forma de percibir y de procesar la información que recibimos.  Cierto, la tecnología de punta nos conecta con un universo al cual antes no se podía acceder, sin embargo, no perdamos de vista que su uso indiscriminado genera trastornos de atención que pueden ser permanentes. Lecciones de vida que nos ofrecen en bandeja de plata diversos autores a través de su narrativa.  No necesariamente lo hacen mediante libros técnicos que aborden tal o cual tema. La invitación es a asomarnos a los mundos que ellos crean para nosotros, mundos en los cuales aprendemos que hay otros estilos de vida aparte del propio, con problemas tantas veces parecidos a los nuestros, y con alternativas de solución que tal vez puedan resultarnos útiles para abordar las dificultades del camino. Sus autores resisten la prueba del tiempo, crecen y se multiplican en cada línea escrita, en los ojos de un lector que recorre, de manera única, esas páginas universales que parecieran escritas sólo para él." ["post_title"]=> string(17) "Lecciones de vida" ["post_excerpt"]=> string(199) "La lectura nos invita a asomarnos a otros mundos que, tarde o temprano, enriquecerán el nuestro. En este caso, la autora reflexiona sobre la inmortal novela de Hermann Hesse: Narciso y Goldmundo. " ["post_status"]=> string(7) "publish" ["comment_status"]=> string(4) "open" ["ping_status"]=> string(4) "open" ["post_password"]=> string(0) "" ["post_name"]=> string(17) "lecciones-de-vida" ["to_ping"]=> string(0) "" ["pinged"]=> string(0) "" ["post_modified"]=> string(19) "2022-01-18 11:00:07" ["post_modified_gmt"]=> string(19) "2022-01-18 16:00:07" ["post_content_filtered"]=> string(0) "" ["post_parent"]=> int(0) ["guid"]=> string(35) "https://ruizhealytimes.com/?p=74696" ["menu_order"]=> int(0) ["post_type"]=> string(4) "post" ["post_mime_type"]=> string(0) "" ["comment_count"]=> string(1) "0" ["filter"]=> string(3) "raw" } ["comment_count"]=> int(0) ["current_comment"]=> int(-1) ["found_posts"]=> int(12) ["max_num_pages"]=> float(6) ["max_num_comment_pages"]=> int(0) ["is_single"]=> bool(false) ["is_preview"]=> bool(false) ["is_page"]=> bool(false) ["is_archive"]=> bool(true) ["is_date"]=> bool(false) ["is_year"]=> bool(false) ["is_month"]=> bool(false) ["is_day"]=> bool(false) ["is_time"]=> bool(false) ["is_author"]=> bool(false) ["is_category"]=> bool(true) ["is_tag"]=> bool(false) ["is_tax"]=> bool(false) ["is_search"]=> bool(false) ["is_feed"]=> bool(false) ["is_comment_feed"]=> bool(false) ["is_trackback"]=> bool(false) ["is_home"]=> bool(false) ["is_privacy_policy"]=> bool(false) ["is_404"]=> bool(false) ["is_embed"]=> bool(false) ["is_paged"]=> bool(false) ["is_admin"]=> bool(false) ["is_attachment"]=> bool(false) ["is_singular"]=> bool(false) ["is_robots"]=> bool(false) ["is_favicon"]=> bool(false) ["is_posts_page"]=> bool(false) ["is_post_type_archive"]=> bool(false) ["query_vars_hash":"WP_Query":private]=> string(32) "bf7f40c695b2bf2f5174bb5599cd178d" ["query_vars_changed":"WP_Query":private]=> bool(false) ["thumbnails_cached"]=> bool(false) ["stopwords":"WP_Query":private]=> NULL ["compat_fields":"WP_Query":private]=> array(2) { [0]=> string(15) "query_vars_hash" [1]=> string(18) "query_vars_changed" } ["compat_methods":"WP_Query":private]=> array(2) { [0]=> string(16) "init_query_flags" [1]=> string(15) "parse_tax_query" } }
Lecciones de vida

Lecciones de vida

La lectura nos invita a asomarnos a otros mundos que, tarde o temprano, enriquecerán el nuestro. En este caso, la autora reflexiona...

enero 18, 2022

Hellblade: la oscuridad interna

Así como el cine y la literatura nos pueden contar historias de gran profundidad, hoy en día los videojuegos también pueden brindarnos...

enero 14, 2022




Más de categoría
CARTAS A TORA 228

CARTAS A TORA 255

Un alienígena arriba a la Ciudad de México y, convertido en gato, llega a vivir a una vecindad. Le...

enero 21, 2022
Lecciones de vida

Lecciones de vida

La lectura nos invita a asomarnos a otros mundos que, tarde o temprano, enriquecerán el nuestro. En este caso,...

enero 18, 2022

CARTAS A TORA 254

Un alienígena arriba a la Ciudad de México y, convertido en gato, llega a vivir a una vecindad. Le...

enero 17, 2022

Hellblade: la oscuridad interna

Así como el cine y la literatura nos pueden contar historias de gran profundidad, hoy en día los videojuegos...

enero 14, 2022