Actitud ante el cambio

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31 de marzo, 2021 Actitud ante el cambio

El cambio es una constante en nuestras vidas y a pesar de ello el ser humano tiene una tendencia natural a mostrar rechazo por todo aquello que origina cambios que afecten a su zona de seguridad –o lo que algunos denominan “zona de confort”ya que algunos cambios nos pueden llevar a descubrir el lado bueno de las cosas, pero también el contrario. Es raro encontrar a una persona que le gusten los cambios; sin embargo, esa mentalidad resistente al cambio poco o nada ayuda a seguir creciendo profesionalmente.

El entorno en el que vivimos se caracteriza no solo por ser complicado, sino además por ser complejo. Mientras lo primero exige resolver problemas, lo segundo –la complejidad– conlleva saber gestionar situaciones de incertidumbre y hacer frente a un mundo en el que la ambigüedad se come a las certezas del pasado.

Muchas de las grandes empresas que alcanzaron el éxito en el pasado, terminaron desapareciendo como consecuencia de su incapacidad para prever el futuro y adaptarse a los cambios; empresas que murieron por su arrogancia y mirada hacia sí mismas, incapaces de escuchar el ritmo que marcaban sus clientes. Una empresa cambia cuando cambian las personas; sin embargo, cuando las inercias pesan más que la ilusión por adaptarse a entornos cambiantes, tanto los profesionales como las empresas se tornan mediocres.

Es necesario transformar la empresa en una organización con una cultura abierta a la innovación y ágil en su forma de gestionar, es decir que no tenga miedo al error y sea capaz de aprender del fracaso para volver a intentarlo. Es importante cambiar la cultura del control por la cultura del esfuerzo y de un compromiso real y no impostado. Adaptarse al cambio no está mal aunque a veces dudar o resistirse a ello, puede significar llegar demasiado tarde.

Las personas que desarrollamos nuestro trabajo en una compañía debemos mostrar una actitud de aprendiz-experto, esto es una actitud continua de aprendizaje que nos permite saber en qué somos buenos y en qué tenemos que mejorar. Una actitud de aprendizaje que vaya acompañada de acciones que nos conduzcan a obtener resultados.

Cada vez son más las empresas las que demandan perfiles profesionales  que combinan su conocimiento experto en un área con unas habilidades transversales que le permitan generar empatía con los clientes, colaborar en un equipo, gestionar diálogos constructivos, tanto a nivel interno como con agentes externos y, sobre todo, ser ejemplo para los demás.




Una cultura abierta a la innovación  se basa no tanto en la tecnología como sí en tener una amplitud de miras, en ir más allá. Mientras que la autocomplacencia nos ayuda a perpetuar comportamientos del pasado, los cuales hemos transformado en hábitos y rutinas, la humildad nos prepara para sentirnos expertos aprendices y nos prepara mejor para el futuro.

La actitud que mostramos hacia los demás para cada situación, es fruto de una decisión personal. Hay gente que para mostrar una actitud positiva espera hasta que las cosas marchen bien, pero aun cuando la situación sea desfavorable, el mostrar una actitud positiva influirá a mejorar el escenario.

Ante esta situación de cambios, ¿qué actitud eliges?

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Referencias:

 glocalthinking

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Era Covid: Liderazgo y comprensión profunda del carácter global de la civilización humana

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El término “chasquido” se refiere al ruido seco y repentino que se produce cuando se rompe o resquebraja algún objeto como la madera o al mover un látigo en el aire, se compone del verbo activo transitivo “chascar” y el sufijo “ido” (cualidad perceptible por los sentidos) que comparte con las palabras: silbido, latido y sonido. En lenguaje no verbal, un chasquido es señal de realizar con velocidad alguna acción, la forma en que imitamos el ritmo de una melodía, es un momento de “eureka” o como dicen por ahí cuando “se nos prende el foco”. También es una forma de pedirle a alguien que se vaya inmediatamente, de llamar su atención o despertarlo de un sueño profundo. En este espacio aprendemos sobre las palabras, su aplicación, significado y etimología, entre otras cosas, porque a través de ellas nos comunicamos con los demás y con el mundo, pero existen otras formas de comunicación como las señas y gestos que realizamos casi sin darnos cuenta y que en cada uno el código es diferente, pues el lenguaje verbal es como una huella digital que nos distingue a unos de otros.  Cabe señalar que existen ciertas pautas que pertenecen más al protocolo, por ejemplo, en un restaurante no es correcto chasquear los dedos en señal de que tenemos prisa y queremos ser atendidos con velocidad; en cambio, nos queda claro que algo es urgente si tal seña viene de nuestro jefe inmediato. Volviendo al mundo de superhéroes, y aunque no soy fan de sus historias, reconozco que los creadores de cada entrega se las ingenian para entrelazar las historias y adentrarnos en universos paralelos entre múltiples escenas de acción que nos distraen de los detalles, pero un simple gesto fue suficiente para enfocar nuestra atención y presenciar una devastación provocada por un simple chasquido de dedos y de eso se trata este espacio: de hacer un alto, un close-up (primer plano en el cine) para descubrir lo que pasa gracias a #laspequeñascosas, esas que son inesperadas, que lo cambian todo en un tris (porción casi imperceptible de tiempo) para bien o para mal.  En la ficción, el guantelete es creado por Eitri (rey de los Enanos) para ser utilizado en la mano izquierda de Thanos y convertirlo en el ser más poderoso del universo al reunir las seis gemas del infinito que corresponden a cada uno de los aspectos fundamentales del multiverso (muchos universos existentes): tiempo, mente, espacio, alma, realidad y poder. 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Dice el gran Edgar Morin: “Toda acción, una vez iniciada, tiende a escapar de las intenciones y la voluntad de su autor y a entrar en un juego de interacción y retracción con el medio (social o natural) que puede modificar su curso, y a veces hasta invertirlo3”. Y justo eso está ocurriendo. Estamos, con nuestras acciones, omisiones, impulsos, reacciones e interacciones creando un mundo nuevo en sustitución del anterior y este “nuevo mundo”, si se caracterizará por algo, será justamente por su carácter maleable y en permanente transformación. La vida cotidiana no volverá a ser lo que era, tanto por el tema del virus, como por futuras pandemias, como por los propios cambios climáticos, económicos, sociales, tecnológicos y culturales del mundo global en que estamos irremediablemente inmersos. 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Ni el concepto de familia, ni de educación, ni de trabajo, ni de relaciones de género, de maneras de relacionarse tienen semejanza alguna, y hablamos apenas de 50 años. La vida diaria y las herramientas empleadas por alguien nacido en la década de los cincuenta del siglo XX, aun si solo habláramos del aspecto tecnológico, no tienen nada que ver con la manera en que un chico nacido en el año 2000  se relaciona con el mundo y con su propia existencia. Y no se trata solo de pantallas e internet. Los cambios se dan en racimo en todos los ámbitos del quehacer humano. Lo que la emergencia sanitaria por Covid-19 está haciendo es desnudar brutalmente esa tendencia preexistente, hacerla evidente y retratarla en su justa dimensión, dejándonos en claro que no hay ningún elemento que permita suponer que esta dinámica de transformación y cambio pudiera detenerse o desacelerarse, aun cuando resulte imposible determinar el sentido y dirección de dicho cambio. Más bien, al contrario, la tendencia en el último siglo es que los cambios tengan lugar con un intervalo de tiempo cada vez menor. Del mismo modo que los individuos tenemos que ajustarnos a las nuevas condiciones, el líder debe hacer el esfuerzo análogo por abrirse al cambio, la adaptación y la rectificación cuando las medidas tomadas den muestras de no ser las óptimas. Sumado a la comprensión sistémica y global que implican los escenarios colectivos, las nuevas estrategias, soluciones y políticas públicas deben nacer ya con un plan B, C y D, con diversas variantes en cada caso, porque ésa es la realidad a la que irremediablemente habrán de enfrentarse. La vida pública y privada continuarán experimentando cambios constantes, modificaciones de forma y de fondo que no será posible pasar por alto y cada vez tendremos que adaptarnos más rápido a las nuevas condiciones, que, además, como nos ha enseñado la Covid-19, no podremos prever por anticipado. Ésta, nos guste o no, es una de las características medulares de la auténtica “nueva normalidad”. El cambio es, entonces, una variable permanente que debe considerarse siempre en la ecuación de la existencia y en cualquier plan o proyecto público o privado y por lo tanto, un factor congénito indisociable de las distintas formas de liderazgo que emerjan en la búsqueda de una gestión eficaz de los grandes problemas que pone ante la humanidad el siglo XXI. El gran reto para el líder de estos tiempos consiste en actuar en función de un escenario que de antemano se sabe cambiante e indeterminado, en vez de aferrarse a planes irrealizables para luego, cuando no hay más remedio, reaccionar tardíamente con remiendos y componendas insuficientes que condenen a sus dirigidos a ir siempre un paso atrás de la vanguardia humana. La semana entrante toca el turno de explorar la cualidad tercera del nuevo liderazgo: la entereza y ecuanimidad para lidiar con un mundo progresivamente incierto. Web: www.juancarlosaldir.com Instagram:  jcaldir Twitter:   @jcaldir Facebook:  Juan Carlos Aldir 1 Cabe aclarar que, aun cuando la palabra líder suele llevar antes el artículo masculino (el), no planteo de ningún modo el liderazgo como un tema exclusivamente masculino, por lo cual todas las veces la palabra sea utilizada en este texto se usa con la intención de que represente un concepto neutro en el que pueden encajar indistintamente mujeres y hombres. 2 Innerarity, Daniel, Pandemocracia. Una filosofía de la crisis del coronavirus, Primera Edición, España, Galaxia Gutemberg, 2020, P. 34 3 Morin, Edgar, Enseñar a vivir. Manifiesto para cambiar la educación, Primera Edición, España, Paidós-Grupo Planeta, 2016, P. 43 Te podría interesar:

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