MORENA: la nueva cara de la vieja corrupción

Y lo peor es que son más cínicos que la vieja guardia del PRI. Entre el fiasco que ha sido el aeropuerto de Santa Lucía, el desastre con la gestión de la administración de la vacuna y...

17 de mayo, 2021

Y lo peor es que son más cínicos que la vieja guardia del PRI. Entre el fiasco que ha sido el aeropuerto de Santa Lucía, el desastre con la gestión de la administración de la vacuna y los escándalos con Pío López, Salgado Macedonio, la tragedia de la Línea 12 del Metro –por mencionar algunos de los más destacados–, MORENA se ha convertido en un estancadero de corrupción que, como cultivo de bacterias, ha infectado a todo México. Quizás lo más difícil de esta enfermedad cultural –cuyos síntomas vivimos a diario con la actual gestión– es el hecho de que muchos mexicanos creen ciegamente en los disparates del presidente. A pesar de toda la información y evidencia que existe, siempre hay un alegato irreal y ficticio para desacreditar todo aquello que va en contra de López Obrador y su cohorte de cuaternaria calidad. 

Con el interés de presentar una argumentación más alegórica –y más simbólica–, quiero realizar el ejercicio intelectual que tanto cautivaba a la mente ilustrada del siglo XVII: el observador privilegiado. Básicamente, es un método sencillo donde el investigador se veía a sí mismo como un observador que estaba fuera del fenómeno que estudiaba. El fin es sencillo: garantizar la imparcialidad al momento de analizar el suceso evitando ser parte del mismo. De esta manera, trato de entender nuestra realidad como si yo fuese un ciudadano de otro país. Para simplificar este proceso a nuestra imaginación, he de considerar mi reflexión como una persona que, si bien está enterada de los eventos internacionales, no sigue en particular lo que ocurre en México. Así, el análisis iría más o menos dentro de las siguientes líneas. 

López Obrador gana la presidencia después de dos intentos fallidos. En el primero, afirma que hubo fraude electoral y se autoproclama como el “presidente legítimo”. Su movimiento político se identifica con un pensamiento de corte “social”. Sin embargo, cuando llega a la presidencia, lo primero que quita son las estancias infantiles en aras de la llamada “austeridad republicana”. Además, incluye dentro de su estructura gubernamental a figuras como Manuel Bartlett, una persona que representa el PRI por antonomasia –desde su gestión hasta la caricaturización como dinosaurio–, famoso por su involucramiento en la caída del sistema en las elecciones del 88. Dentro de la inversión e infraestructura pública, el presidente López Obrador anuncia –antes de tomar protesta– la famosa rifa del avión presidencial porque para él es un “lujo”; sin embargo –y como parece repetirse en este sexenio–, más caros salen los remedios que la enfermedad, pues según una nota del 7 de diciembre de 2020, hasta ese momento, se estimó que se ha había gastado “121 millones de pesos para la realización de la rifa alusiva al avión presidencial”1. Irónicamente, el avión sigue sin venderse como lo advirtió en un tuit Fox quien “el pasado 10 de mayo el expresidente también se burló de la no venta del avión presidencial y preguntó si alguien sabía si ya se había vendido”2. Curiosamente, el presidente López Obrador afirmó que “vender el avión presidencial ha costado mucho trabajo porque es muy “extravagante y lujoso”3. Lo cual, abre la pregunta de si realmente valía la pena venderse, considerando que “mantenerlo cuesta más de 16 millones de pesos mensuales, de acuerdo con el medio Expansión Política”4. Este sencillo contraste de hechos demuestra lo falaz e inepto de la gestión. La justificación de semejante acción en nombre de la “honestidad” pierde toda verdad cuando, en realidad, le cuesta más dinero a los mexicanos tener un avión parado en el hangar sin usarse –bajo el pretexto de que “es muy lujoso”–. Esto último se contradice, además, con su decisión de irse a vivir a Palacio Nacional, un edificio que, lejos de simbolizar la austeridad, representa el poder central del presidencialismo histórico en México. 

Hablando del presidencialismo mexicano, también ha sido una noticia mundial las embestidas que ha dado el presidente contra la Suprema Corte, donde, entre las muchas afirmaciones que ha emitido López Obrador, éste acusa que existen aún intereses detrás del Poder Judicial que tienen “como modus operandi la corrupción y el influyentismo, con lo que han afectado gravemente la hacienda pública y la economía de la mayoría de los mexicanos, en especial de los más pobres”5. A riesgo de parecer chiste, si algo ha caracterizado a este gobierno es precisamente el tráfico de influencias y el bautismo político de todos aquellos que, aunque hayan sido opositores en algún momento, son “perdonados” y aceptados dentro de MORENA como “siervos de la nación”. De nuevo, Bartlett es un excelente ejemplo. Y es que ¿cómo podemos olvidar los giros y atropellamientos constitucionales cuando el presidente impuso a las cabezas del Fondo de Cultura Económica y de la Comisión Nacional de Derechos Humanos? O, de nuevo, su amenaza contra el INE en el caso de Salgado Macedonio. Aunque quiera llamarlo distinto, eso es “influyentismo”. Hasta aquí podemos concluir este breve experimento mental. 

Estos ejemplos nos permiten determinar que, lejos de ser la esperanza de México, López Obrador y MORENA han demostrado ser un refrito del mismo frijol. Con tanto cinismo con el que han actuado, me resulta fácil satirizarlos y compararlos con la Legión del Mal de aquella serie de los ochentas “Los Súper Amigos”. Claramente, son así de villanos. Salgado Macedonio, regresando una y otra vez a la candidatura –incluso, a través de su hija– me recuerda a un Solomon Grundy, el zombi que nunca muere. Bartlett es Sinestro, el antagónico de Linterna Verde. Además de parecerse físicamente, ambos pueden inventar cualquier patraña –uno con su anillo y el otro con sus narrativas sin sentido para cubrir los desastres de la CFE–. El presidente López Obrador no podría ser Lex Luthor, ya que es un rol más adecuado para Salinas Pliego o –por qué no– a Salinas de Gortari. Por ello, el presidente me recuerda al Espantapájaros, el enemigo de Batman que usa el miedo de todos para hacerlos caer en la locura. Ambos quieren ser vistos por encima de la multitud pero, pese a sus parafernalias, son solo hombres llenos de vanidad.

Lo que más llama la atención es que, frente a tanta evidencia de lo corrupto, autoritario y cínico que ha sido este gobierno, el presidente sigue teniendo una gran aprobación; incluso, después del gran desastre que ha sido la tragedia de la Línea 12 del Metro. Para entender este fenómeno, retomo aquel concepto que el filósofo español, José Antonio Marina, denomina como “estado de masa”, en el cual “aparece una especie de alma colectiva” puesto que “la masa es un estado en que pueden estar los individuos que, fuera de esa situación, pueden retornar a su individualidad”6. Lo que apunta Marina es que, dentro del estado de masa, hay una tendencia a identificarse con la personalidad que lidera la masa y se relega, en segundo plano, la identidad individual. Marina complementa este concepto con la siguiente idea: “… el contagio mental, que interviene para determinar en las multitudes la manifestación de caracteres especiales y, al mismo tiempo, su orientación. En ‘estado de masa’ todos los sentimientos son contagiosos”7. Como el bostezo que inicia con uno y termina replicándose en todas las personas alrededor, el estado de masa se cohesiona a partir del contagio de admiración de la multitud hacia el líder ideológico. René Girard describe a mayor detalle este fenómeno a través del concepto de “contagio mimético” para explicar que cuando existen dos modelos de imitación –dos personas que son líderes de masas– que se enfrentan, inevitablemente se terminará por homogeneizar la masa hacia uno de los dos modelos; y para que triunfe uno sobre el otro se necesitan ver mutuamente como “el enemigo”. De esta manera, pueden enfrentarse y oponerse. Este fenómeno psicológico es estudiado ampliamente por el psicólogo Philip Zimbardo quien afirma que la masa necesita usar una “imaginación hostil” que permita catalogar a cierto grupo como “el enemigo”:

It requires a “hostile imagination”, a psychological construction embedded deeply in their minds by propaganda that transforms others into “The Enemy” [Se requiere una “imaginación hostil”, una construcción psicológica imbuida profundamente en sus mentes a través de propaganda que transforma a otros –y los hace ver– como “El Enemigo”].8

El resultado es que la masa se identifica con los valores y personalidad del líder quien provee un modelo de imitación –aspiracional– para todos los individuos quienes ponen su propia identidad –con convicciones y compás moral– en segundo lugar. Me parece que este fenómeno sucede actualmente en México, así como ha ocurrido en el resto del mundo. Al final, esta es “la vieja confiable” que tantos líderes políticos han empleado a través de los siglos. La diferencia, por supuesto, radica en los contextos específicos de cada tiempo. No me queda duda que en esta sociedad mexicana, tan dividida entre “chairos” y “fifís”, está en juego un modelo antagónico de masas instaurado por el presidente López Obrador a través de más de cuarenta años de ejercer la politiquería al estilo más priista imaginable. Pues, como bien apuntó Javier Sicilia: “… el PRI en ese sentido no es un partido, es una cultura de la degradación y de la criminalidad política que permeó todo, a todos los partidos y a una buena parte de la sociedad”.9

1 Arista, Lidia, “¿Austeridad? El gobierno gasta 121 mdp en la “rifa” del avión presidencial”. Disponible en: https://politica.expansion.mx/mexico/2020/12/07/austeridad-el-gobierno-gasta-121-mdp-en-la-rifa-del-avion-presidencial.

2 Hernández, Gabriela, “Vicente Fox se burla de que el avión presidencial no se ha vendido”. Disponible en: https://www.sdpnoticias.com/nacional/avion-presidencial-venta-vicente-fox-twitter.html

3 Ídem.

4 Ídem.

5 Maneto, Francesco, “López Obrador desafía al Poder Judicial y pide investigar al juez que frenó la reforma eléctrica”. Disponible en: https://elpais.com/mexico/2021-03-15/lopez-obrador-desafia-al-poder-judicial-y-pide-investigar-al-juez-que-freno-la-reforma-electrica.html.

6 Marina, José Antonio, Las culturas fracasadas; (Madrid: Anagrama, 2011), p. 128.

7 Ídem.

8 Zimbardo, Philip, The Lucifer Effect. Understanding how good people turn evil; (USA: Random House, 2008), p. 17

9 Scherer Ibarra, María y Lozano, Nacho, El priista que todos llevamos dentro; (México: Grijalbo, 2016), p. 72.

Comentarios


Narcisismo y poder

El narcisismo es un trastorno de la personalidad en el cual una persona tiene un excesivo sentido de superioridad, de modo que...

marzo 1, 2024

¿Cómo cambian las nuevas tecnologías el papel de los orientadores escolares?

Autor: Cristina Romero Oliva Profesora en Departamento de Psicología Social, Evolutiva y de la Educación.  La orientación educativa es un proceso de...

febrero 23, 2024




Más de categoría

Narcisismo y poder

El narcisismo es un trastorno de la personalidad en el cual una persona tiene un excesivo sentido de superioridad,...

marzo 1, 2024
El papel de los electores

El papel de los electores

No olvidemos lo importante que será para el futuro de México el resultado de la próxima elección y nuestro...

marzo 1, 2024
Entre el disfraz y la verdad

Entre el disfraz y la verdad

Xóchitl Gálvez viene de una larga carrera EXITOSA en todos los terrenos; no ha sido lamepiés de nadie;...

marzo 1, 2024

La DEA dio tema de campaña a Xóchitl

Con el inicio de las campañas electorales en México, donde el principal cargo público a disputarse es la elección...

febrero 29, 2024