¡La Secretaría de Gobernación sí responde…!

La Secretaría de Gobernación, a través del director general de Juegos y Sorteos (DGJyS), el maestro Luis Calvo Reyes, que es la máxima autoridad en la materia, ha respondido asertivamente a la solicitud de audiencia que le...

4 de agosto, 2020

La Secretaría de Gobernación, a través del director general de Juegos y Sorteos (DGJyS), el maestro Luis Calvo Reyes, que es la máxima autoridad en la materia, ha respondido asertivamente a la solicitud de audiencia que le pedimos el lunes 27 de julio y nos informa de los compromisos que, hasta el momento, la empresa permisionaria del Hipódromo de las Américas Codere, han acordado con algunos representantes del gremio hípico, quienes hace unos días se manifestaron públicamente defendiendo su derecho al trabajo. En las conversaciones que habían sostenido con la empresa, tenían claro que la permisionaria solo les daba largas: son expertos. 

También participaron en las reuniones, una de las agrupaciones de caballistas (propietarios), además de varios funcionarios del Gobierno de la Ciudad de los Palacios. En la liga se puede leer el comunicado. Sorprende que no hay miembro conocido representante de los caballos del Cuarto de Milla.

Así pues, ante las largas, que siempre nos ha dado la empresa y que, según ellos estaba impedida para dar carreras de caballos pues su permiso solo —dicen, como excusa— que Gobernación los considera como un espectáculo y no como un deporte. Sin duda, el señor director del Hipódromo, el Checo Alamán, no ha aprendido la esencia de la hípica. En muchas partes del mundo se están ofreciendo carreras sin público, con éxito. Además, en la entrevista que le dio al periodista Francisco Zea, del Grupo Imagen, dice que han repartido 24 mil despensas a los trabajadores del backstrech; al parecer el señor Alamán se apantalló ante los micrófonos y se confundió. No han repartido ni el 10% de esa cantidad de despensas. ¡Den carreras!

Lo importante es que, ante todo este desgaste, ahora que todo el gremio hípico está unido como una roca y estamos reclamando lo que a nuestro derecho corresponde; la autoridad reguladora, es decir, la Dirección General de Juegos y Sorteos se ha pronunciado. Bien entiende el gobierno de la Cuarta Transformación que conservar los empleos es fundamental para nuestro país. 

Es importante que el lector sepa que los propietarios de caballos han perdido mucho más de 36 millones de pesos, después de 4 meses de inactividad —más lo que se acumule— y que gracias a la manifestación que organizaron los jinetes —que no tiene quién les pague, pues ganan por montar— sirvió para que el gobierno volteara para ver lo que pasa en esa propiedad federal. 

Es sencillo: la permisionaria no ha cumplido con el objeto de su permiso, pero sí ha explotado a su antojo la gran cantidad de casinos que le otorgaron para que tuviera dinero, como giros complementarios, así como otros negocios que graciosamente explotan, y por supuesto, pisando a quien se oponga a sus caprichos, pues han abusado de la debilidad de los propietarios.

Ahora, don Luis Calvo Reyes va a conocer, de primera mano, lo que ha pasado en esa propiedad federal, para que ponga orden.  

Como expresé en mi artículo anterior, es necesario comprender que la empresa es una de las ruedas del carro romano que compone la hípica: la otra rueda son los propietarios, que son los que proporcionan el espectáculo y empleando a los jinetes. Quien debe conducir esta carroza es la autoridad hípica, la cual la permisionaria tiene secuestrada y a su servicio, en contra de lo que había determinado la autoridad del sexenio anterior, que estaba al servicio de la corrupción e impunidad. Basta leer para comprobar mi afirmación la serie de artículos del libro, ahora publicado en amazon.com.mx: El Hipódromo de las Américas: Una Historia de Impunidad y Corrupción.

Así pues, en cuanto se cumpla lo ordenado y dispuesto por la autoridad reguladora, es decir, la DGJyS y se tengan los protocolos sanitarios para que pueda operar la planta hípica, que deben ser muy sencillos de implementar, tendremos carreras, con los premios que se comprometieron al aprobarse la temporada de carreras 2020; y en mi opinión, no debemos seguir aceptando que los propietarios vayan a contribuir con los premios, como ha sucedido en el pasado. Queremos una hípica como Dios manda.

En la entrevista que le otorga el señor Alamán, expresa que no tendrían ingresos por apuesta. Otra vez exhibe mañosamente su… ¿ignorancia? pues la empresa ha desperdiciado la oportunidad de subirse a las plataformas de apuesta que existen en la red, en donde se apuestan muchos hipódromos, pues los aficionados de todo el mundo a las carreras de caballos están ávidos de tener en dónde jugar. Por ejemplo, www.betcris.com es uno de tantos proveedores que proporcionan esos servicios. 

Claro que la empresa sabe perfectamente qué se puede hacer… pero ha estado empeñada en destruir a la hípica; el caballo Pura Sangre mexicano está a punto de extinguirse. Solo habría que revisar la cantidad de nacimientos registrados en el Jockey Club Mexicano. 

No estaría nada mal que el abogado Santiago Nieto Castillo, jefe de la Unidad de Inteligencia Financiera de la Secretaría de Hacienda, investigara quién son los socios de Codere y de Administradora Mexicana de Hipódromo, SA de CV y es probable que se pueda llevar una sorpresa. El permiso otorgado a esta última limita claramente que no puede haber participación accionaria de más del 49% de una empresa extranjera y en ésta, hay muchos fondos buitres que son sus auténticos propietarios. 

Claro, el juego con apuesta es un gran negocio.

Comentarios


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tribunales de Plaza Castilla en Madrid, en ejercicio de mi profesión de abogado. Un lunes por la mañana, al llegar a los tribunales pude ver una gran conmoción de reporteros gráficos, camarógrafos, locutores, entrevistadores y curiosos que se arremolinaban en torno de un individuo disfrazado de Superman. Para poder ingresar a los juzgados, tuve que acercarme al nutrido grupo donde pude percatarme de que el Superman que vociferaba ante la prensa española y europea era nada menos que el magnate y abogado José María Ruiz Mateos, accionista mayoritario de grupo RUMASA, que era un conglomerado corporativo de los más importantes de Europa. Ruiz Mateos se encontraba litigando en defensa de sus empresas, contra el gobierno encabezado por Felipe González, que por todos los medios quería despojar al empresario andaluz de todos sus negocios. Cuando estuve a pocos metros de Ruiz Mateos, pude escucharlo respondiendo las preguntas de los reporteros:
  • Don José María, esta vez viene usted caracterizado de Superman; el viernes pasado vino de indio tabajara, y hace dos semanas estaba  ataviado de centurión romano.
  • ¿no le preocupa el apercibimiento que le ha hecho el tribunal prohibiéndole disfrazarse de esa forma?
  • ¡Qué va! Lo que sucede es que al magistrado a cargo de robarme, le incomoda verse reflejado en mi vestimenta como lo que él es; un payaso mercenario al servicio del ejecutivo capitaneado por los pseudo socialistas de Gonzalez y Boyer.
  • Si, don José María, pero en los tribunales los letrados acuden vestidos de acuerdo al protocolo que les exige portar la toga de abogado, y usted se burla de la dignidad judicial, ¿o nó?
  • No, hijo querido; los que se burlan de la dignidad judicial son estos magistrados y jueces mercenarios que obedecen al presidente del gobierno, olvidándose de la división de poderes y de la majestad que debe revestir a la  justicia.
  • Los que vienen disfrazados son los magistrados y jueces que deberían mejor ponerse un antifaz y mostrarse como lo que son: unos simples bufones; unos payasos que han convertido la justicia en una farsa y las cortes en un circo.
  • Don José María,  a usted lo han apercibido con diez días de arresto si persiste usted en burlarse del tribunal.
  • Te repito hijo, que no soy yo quien se burla del tribunal ni de la ley, sino esos bandidos disfrazados de jueces que no tienen ni la menor autoridad.
El público presente y los reporteros que participaban de la conferencia improvisada, aplaudían las respuestas del abogado y empresario y coreaban su aprobación por lo que decía.
  • Mirad bien; lo que le sucede a Gonzalez, Boyer y al señor Guerra es que son unos resentidos sociales; ellos se mueren por figurar en el Hola y demás revistas del corazón; nada más ved al Boyer cortejando a la socialité Isabel Preysler, que ha tenido tantos novios que llama a sus hijos por apellido y no por nombre…
Ante esta respuesta, todo el público rompió en una carcajada irreprimible, dándole la razón.
  • Para que no haya dudas os digo: yo estoy obligado a vestir, cubriendo mis vergüenzas para no faltar a la moral; mientras yo cubra mis partes pudendas, tengo derecho de venir ataviado como mejor me venga en gana. ¡Faltaría más!
  • Y como estos no son tribunales sino un circo y no hay jueces sino bufones, pues yo me visto a tono con la farsa y se lo tienen que aguantar.
Han pasado casi treinta años desde entonces Y A JUZGAR POR LA DESCOMPOSICIÓN QUE SUFREN EN MÉXICO LAS INSTITUCIONES DONDE LA LEY ES COSA DE CUENTO, llevamos semanas inmersos en una comedia de enredos en la que a raíz del plagio de una tesis de licenciatura, la plagiaria en vez de reconocer su falta, se la quiso achacar al plagiado, con tal de asirse con uñas y dientes a su puesto como ministra de la Suprema Corte. Para encubrir a Yasmín Esquivel Mossa, la Fiscal de la CDMX, Ernestina Godoy,  pretendió hacer un doble play, (para hablar en el vocabulario beisbolero de moda); ¡admitió la denuncia por plagio presentada por la plagiaria en contra del plagiado! Pero no conforme y a pesar de no ser materia de su competencia, exoneró a Yasmín Esquivel a pesar de que a los denunciantes no son los que se exonera o consigna, sino a los presuntos responsables. El enredo montado por la ministra mencionada,  con tal de aferrarse a su hueso, recuerda a la comedia radiofónica de la  TREMENDA CORTE, con la diferencia de que, en este grotesco espectáculo ningún protagonista tiene la gracia del inolvidable TRES PATINES de aquella parodia  cubana. La permanencia de una ministra en entredicho, no solo moral sino jurídicamente, tendría como resultado que todas las resoluciones de la Suprema Corte sean impugnables ya sea en organismos internacionales o incluso ante los tribunales de otros países cuyos ciudadanos sufran violaciones a sus derechos humanos en México. Este lastre es gravísimo porque inhabilita a la Suprema Corte de Justicia, haciendo imposible que cumpla con su función constitucional. En este circo grotesco, la fiscal general de justicia de la CDMX, Ernestina Godoy Ramos, ha debutado como malabarista y acróbata; #esClaudia ha intervenido como maestra de ceremonias; el rector de la UNAM se limitó a declarar que la tesis presentada por Yasmín Esquivel Mossa para titularse como abogada, ES PLAGIADA, PERO no mencionó que la UNAM debe darle intervención a la Dirección General de Profesiones de la SEP, que de acuerdo al artículo 29, 62 y 67 de la Ley de Profesiones, debe cancelarle la cédula profesional a la plagiaria. La Dirección de Profesiones tiene la obligación de citar a la todavía ministra Esquivel Mossa, para que pueda manifestar lo que a su derecho convenga, y una vez agotado el breve procedimiento, cancelar su cédula profesional. Desde que Yasmín Esquivel comenzó a ostentarse como abogada usando la cédula adquirida ilegalmente, ha venido cometiendo el delito de usurpación de profesión y de funciones, previsto en el artículo 250 del Código Penal Federal. No estamos en presencia de “un pecadillo de juventud” cuyas consecuencias hubieran cesado hace muchos años; a partir de ese plagio de tesis, se emitió un título de licenciatura viciado, que a su vez vicia de nulidad TODAS LAS RESOLUCIONES DICTADAS POR YASMÍN ESQUIVEL a lo largo de toda su carrera como juzgadora. No se trata de un circo cualquiera; se  trata de un circo macabro y perverso, promovido para desmantelar nuestro sistema de justicia constitucional. Esquivel llegó al extremo de mantener su candidatura para presidir la Corte y el Consejo de la Judicatura, e incluso emitió su voto, debiendo haberse abstenido. A partir de este último episodio circense, la Suprema Corte YA NO DEBE TENER DOS SALAS, SINO MÁS BIEN TRES PISTAS, como los circos de carpa grande. El entredicho que pesa sobre  Yasmín Esquivel Mossa, ha contagiado a nuestro máximo tribunal que corre el riesgo de dejar de ser CORTE para convertirse en COHORTE. ¿Qué diferencia hay ahora entre nuestro máximo tribunal y la TREMENDA CORTE DE TRES PATINES? No es poca la diferencia, por desgracia; la TREMENDA CORTE era  la representación cómica  de los avatares de un humilde tribunal de barandilla, en tanto la lucha de ambiciones personales que hoy asedia a nuestro máximo tribunal, amenaza con privar a los mexicanos DEL MÁS IMPORTANTE DE LOS TRES PODERES; EL PODER DEL QUE DEPENDE QUE VIVAMOS EN PAZ Y CON JUSTICIA. NO ES LO MISMO CORTE QUE COHORTE (*). Si los otros diez ministros, y todos los  juzgadores federales permiten con su silencio que se consume la usurpación de profesión y de funciones INICIADA CON LA PROPUESTA MINISTERIAL DE LÓPEZ OBRADOR en beneficio de su favorita, TENDRÁN QUE COMPLETAR SU INDUMENTARIA CON SUS RESPECTIVOS ANTIFACES DE BANDIDOS, COMO LOS QUE PORTAN LOS MINISTROS RETRATADOS EN LOS FRESCOS DE JOSÉ CLEMENTE OROZCO EN LOS MUROS DE NUESTRO MÁXIMO TRIBUNAL. …. (*) CORTE jurídicamente hablando, es el más alto tribunal de la república; COHORTE es un grupo de bandidos y malhechores." ["post_title"]=> string(76) "La tremenda Corte de Tres Patines, y la tragedia de nuestro Máximo Tribunal" ["post_excerpt"]=> string(187) "Llevamos semanas inmersos en una comedia de enredos en la que, a raíz del plagio de una tesis de licenciatura, la plagiaria en vez de reconocer su falta, se la quiso achacar al plagiado." 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En México tenemos el mito cultural nocivo del “buen trabajador”, entendido como aquella persona que “da el todo” por la empresa. Esto implica quedarse horas extras –sin paga–, laborar en fines de semana e, incluso, la aceptación que vivir con agotamiento extremo –burn out– es considerado indicador de un “buen rendimiento” y una “persona comprometida”. Vaya, hasta es mal visto aquella persona que deja de trabajar a la hora indicada –“¡qué sangrón!”, “¡uy, es que no le gusta trabajar!”–. Mi aversión con esta etiqueta social es que pensamos que siempre hay “que echarle muchas ganas” –y sí, nadie lo niega–, pero el esfuerzo y trabajo son precisamente eso, una actividad dentro de muchas de la vida, más no la única.  Nos quieren vender que el trabajo es el centro de nuestra existencia y que aquellos profesionistas con más de veinticinco años trabajando en una empresa son el ejemplo de la constancia y el buen desempeño. Sin embargo, ¿realmente es bueno que dediquemos un cuarto –o más– de nuestra existencia a enriquecer a aquel sector en la cúspide de la pirámide social? ¿Nos parece aceptable que la gran mayoría de los mexicanos trabajemos ocho horas diarias –y más– para poder disfrutar cuatro –o menos–? Incluso con la reciente reforma a la Ley Federal del Trabajo uno tendría que trabajar veintiséis años para ser acreedor a treinta días de vacaciones. Al respecto, destaca el estudio de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos –OCDE– donde se señala lo siguiente: “Mexicanos y mexicanas son los que más horas trabajan de todos los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), pero los que menos vacaciones tienen, una circunstancia que incide en la productividad y que empieza a tener consecuencias en la salud de la población. 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Incluso, comparados con otros países, en su momento se llegó a afirmar que “los mexicanos, además de trabajar las jornadas más largas, también están sujetos a uno de los regímenes vacacionales más mezquinos del mundo: sus vacaciones mínimas pagas legales son de menos de 10 días, lo mismo que ocurre en Nigeria, Japón y China, por ejemplo” 4 . Con estas alarmantes cifras, ¡claro que era necesario una reforma! Sin embargo, poco resuelve el problema de fondo. Como lo menciono al principio, mi intuición es que la raíz de esta situación es cultural. Este mito del “buen trabajador” existe por dos realidades inseparables. Por un lado, tenemos una admiración perversa por la figura del “líder”, quien es la persona que gestiona y sabe resolver cualquier problema. Que, por su puesto de mando, rara vez se puede equivocar. Lo cual da origen a un doble discurso moralmente ambiguo. Nos dicen en las empresas “hay que hacerse responsable de nuestros actos” pero el patrón siempre puede echar la culpa al subordinado. Y, tristemente, se acepta como “lo normal”. Al final del día, “así es la realidad aquí y en cualquier empresa”. Mi pregunta es: ¿hasta cuándo lo vamos a permitir? Si existen jefes que se comportan como capataces es porque la gente lo tolera y acepta. Para llegar a cambiar esta realidad hemos de entender que el auténtico líder no es la arrogancia encarnada, sino una persona de virtud y humildad. No se trata de estilos de ejecución, sino de carácter. Es aquella persona que acepta las críticas y busca dirigir con el ejemplo. Quien no teme los conflictos por amor ciego a números y cifras, sino que integra las dificultades para promover el crecimiento, ya que “los conflictos nos permiten conocer y apreciar las diferencias: a partir de aquí podemos aprender, crecer, cooperar con objetivos comunes”5. La otra realidad que promueve el mito del “buen trabajador” se centra en la concepción misma de cómo apreciamos a los trabajadores y la labor cotidiana. Dentro del sistema somos vistos como un bien, un asset o commodity de las organizaciones. Como lo llegó a comprender Herbert Marcuse, nos impregnan de necesidades falsas que perpetúan el mito de la productividad. De esta manera, nos creemos el cuento de que, mientras más crezcamos y demos horas de nuestra vida, más libres somos y, en realidad, más serviles nos volvemos al sistema: “La productividad más alta del trabajo puede utilizarse para la perpetuación del trabajo, la industrialización más efectiva puede servir para la restricción y la manipulación de las necesidades. Al llegar a este punto, la dominación –disfrazada de opulencia y libertad– se extiende a todas las esferas de la existencia pública y privada, integra toda oposición auténtica, absorbe todas las alternativas”6. Es decir, que mientras más permitamos el abuso de tiempo –horas extras, fatiga extrema, burn out como indicador de que “somos buenos trabajadores”–, más fortalecemos el sistema de pequeños abusos laborales constantes. Curiosamente, la palabra “trabajo” tiene un peculiar origen. El lingüista Joan Corominas7 explicó que etimológicamente proviene del latín tripaliare, que significa “torturar”. Si bien, tener un trabajo no se equipara con padecer martirios extremos, sí conserva cierta semántica de angustia, suplicio, estrés, obligación y frustración.  A modo de conclusión, tanto sector público y privado son esenciales para cualquier sociedad. Sin embargo, hay que quitarnos de la cabeza que la saturación de encargos y responsabilidades nos hace mejores personas. El trabajo es sólo una dimensión de la vida, no la central. Hemos de caminar hacia una idea de que cualquier trabajo es un medio que permite desarrollar habilidades y nos provee del sustento necesario para perseguir nuestros sueños y anhelos, es decir, para vivir bien. Como lo demuestran los estudios, la productividad no se traduce con jornadas largas y constantes. Al contrario, hay mayor productividad cuando se permiten descansos frecuentes, tiempo para concentrarse y, sobre todo, tiempo para cultivar el ocio, la diversión y las relaciones personales. Dejemos de poner excusas para desgastarnos y defendamos una cultura laboral basada en la equidad, lo justo y lo correcto.  1“La escasez de vacaciones en México impulsa una reforma legal para aumentar el ocio a 12 días anuales”, Darinka Rodríguez, El País, 12 de agosto de 2022. Disponible en: https://elpais.com/mexico/2022-08-12/la-escasez-de-vacaciones-en-mexico-impulsa-una-reforma-legal-para-aumentar-el-ocio-a-12-dias-anuales.html. 2“¿Qué países trabajan más horas al año? Spoiler: México es el que dedica más tiempo”, redacción de El Financiero, 20 de agosto de 2022. Disponible en: https://www.elfinanciero.com.mx/economia/2022/08/20/que-paises-trabajan-mas-horas-al-ano-spoiler-mexico-es-el-que-dedica-mas-tiempo/.  3Ídem. 4 “Los países del mundo en los que se trabaja más horas (y los dos primeros son de América Latina)”, redacción de BBC Mundo, 25 de abril de 2018. Disponible en: https://www.bbc.com/mundo/institucional-43872427#:~:text=Corea%20del%20Sur%20tiene%20una,horas%20por%20a%C3%B1o%2C%20por%20trabajador. 5 Carlos Llano Cifuentes, Humildad y liderazgo. ¿Necesita el empresario ser humilde?, (CDMX: Ediciones ECA, 2018), p. 20.  6Herbert Marcuse, El hombre unidimensional, trad. de Antonio Elorza (CDMX: Editorial Planeta, 2021), p. 55. 7 Cfr. “¿De dónde viene la palabra trabajar?”, redacción de El Heraldo de Aragón, 21 de mayo de 2017. Disponible en: https://www.heraldo.es/noticias/sociedad/2017/05/21/donde-viene-palabra-trabajar-1176098-310.html.  " ["post_title"]=> string(41) "Cultura laboral mexicana. Un tema urgente" ["post_excerpt"]=> string(118) "Paradójicamente, México es uno de los países donde se trabajan más horas; sin embargo, la productividad es baja. 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Un lunes por la mañana, al llegar a los tribunales pude ver una gran conmoción de reporteros gráficos, camarógrafos, locutores, entrevistadores y curiosos que se arremolinaban en torno de un individuo disfrazado de Superman. Para poder ingresar a los juzgados, tuve que acercarme al nutrido grupo donde pude percatarme de que el Superman que vociferaba ante la prensa española y europea era nada menos que el magnate y abogado José María Ruiz Mateos, accionista mayoritario de grupo RUMASA, que era un conglomerado corporativo de los más importantes de Europa. Ruiz Mateos se encontraba litigando en defensa de sus empresas, contra el gobierno encabezado por Felipe González, que por todos los medios quería despojar al empresario andaluz de todos sus negocios. Cuando estuve a pocos metros de Ruiz Mateos, pude escucharlo respondiendo las preguntas de los reporteros:
  • Don José María, esta vez viene usted caracterizado de Superman; el viernes pasado vino de indio tabajara, y hace dos semanas estaba  ataviado de centurión romano.
  • ¿no le preocupa el apercibimiento que le ha hecho el tribunal prohibiéndole disfrazarse de esa forma?
  • ¡Qué va! Lo que sucede es que al magistrado a cargo de robarme, le incomoda verse reflejado en mi vestimenta como lo que él es; un payaso mercenario al servicio del ejecutivo capitaneado por los pseudo socialistas de Gonzalez y Boyer.
  • Si, don José María, pero en los tribunales los letrados acuden vestidos de acuerdo al protocolo que les exige portar la toga de abogado, y usted se burla de la dignidad judicial, ¿o nó?
  • No, hijo querido; los que se burlan de la dignidad judicial son estos magistrados y jueces mercenarios que obedecen al presidente del gobierno, olvidándose de la división de poderes y de la majestad que debe revestir a la  justicia.
  • Los que vienen disfrazados son los magistrados y jueces que deberían mejor ponerse un antifaz y mostrarse como lo que son: unos simples bufones; unos payasos que han convertido la justicia en una farsa y las cortes en un circo.
  • Don José María,  a usted lo han apercibido con diez días de arresto si persiste usted en burlarse del tribunal.
  • Te repito hijo, que no soy yo quien se burla del tribunal ni de la ley, sino esos bandidos disfrazados de jueces que no tienen ni la menor autoridad.
El público presente y los reporteros que participaban de la conferencia improvisada, aplaudían las respuestas del abogado y empresario y coreaban su aprobación por lo que decía.
  • Mirad bien; lo que le sucede a Gonzalez, Boyer y al señor Guerra es que son unos resentidos sociales; ellos se mueren por figurar en el Hola y demás revistas del corazón; nada más ved al Boyer cortejando a la socialité Isabel Preysler, que ha tenido tantos novios que llama a sus hijos por apellido y no por nombre…
Ante esta respuesta, todo el público rompió en una carcajada irreprimible, dándole la razón.
  • Para que no haya dudas os digo: yo estoy obligado a vestir, cubriendo mis vergüenzas para no faltar a la moral; mientras yo cubra mis partes pudendas, tengo derecho de venir ataviado como mejor me venga en gana. ¡Faltaría más!
  • Y como estos no son tribunales sino un circo y no hay jueces sino bufones, pues yo me visto a tono con la farsa y se lo tienen que aguantar.
Han pasado casi treinta años desde entonces Y A JUZGAR POR LA DESCOMPOSICIÓN QUE SUFREN EN MÉXICO LAS INSTITUCIONES DONDE LA LEY ES COSA DE CUENTO, llevamos semanas inmersos en una comedia de enredos en la que a raíz del plagio de una tesis de licenciatura, la plagiaria en vez de reconocer su falta, se la quiso achacar al plagiado, con tal de asirse con uñas y dientes a su puesto como ministra de la Suprema Corte. Para encubrir a Yasmín Esquivel Mossa, la Fiscal de la CDMX, Ernestina Godoy,  pretendió hacer un doble play, (para hablar en el vocabulario beisbolero de moda); ¡admitió la denuncia por plagio presentada por la plagiaria en contra del plagiado! Pero no conforme y a pesar de no ser materia de su competencia, exoneró a Yasmín Esquivel a pesar de que a los denunciantes no son los que se exonera o consigna, sino a los presuntos responsables. El enredo montado por la ministra mencionada,  con tal de aferrarse a su hueso, recuerda a la comedia radiofónica de la  TREMENDA CORTE, con la diferencia de que, en este grotesco espectáculo ningún protagonista tiene la gracia del inolvidable TRES PATINES de aquella parodia  cubana. La permanencia de una ministra en entredicho, no solo moral sino jurídicamente, tendría como resultado que todas las resoluciones de la Suprema Corte sean impugnables ya sea en organismos internacionales o incluso ante los tribunales de otros países cuyos ciudadanos sufran violaciones a sus derechos humanos en México. Este lastre es gravísimo porque inhabilita a la Suprema Corte de Justicia, haciendo imposible que cumpla con su función constitucional. En este circo grotesco, la fiscal general de justicia de la CDMX, Ernestina Godoy Ramos, ha debutado como malabarista y acróbata; #esClaudia ha intervenido como maestra de ceremonias; el rector de la UNAM se limitó a declarar que la tesis presentada por Yasmín Esquivel Mossa para titularse como abogada, ES PLAGIADA, PERO no mencionó que la UNAM debe darle intervención a la Dirección General de Profesiones de la SEP, que de acuerdo al artículo 29, 62 y 67 de la Ley de Profesiones, debe cancelarle la cédula profesional a la plagiaria. La Dirección de Profesiones tiene la obligación de citar a la todavía ministra Esquivel Mossa, para que pueda manifestar lo que a su derecho convenga, y una vez agotado el breve procedimiento, cancelar su cédula profesional. Desde que Yasmín Esquivel comenzó a ostentarse como abogada usando la cédula adquirida ilegalmente, ha venido cometiendo el delito de usurpación de profesión y de funciones, previsto en el artículo 250 del Código Penal Federal. No estamos en presencia de “un pecadillo de juventud” cuyas consecuencias hubieran cesado hace muchos años; a partir de ese plagio de tesis, se emitió un título de licenciatura viciado, que a su vez vicia de nulidad TODAS LAS RESOLUCIONES DICTADAS POR YASMÍN ESQUIVEL a lo largo de toda su carrera como juzgadora. No se trata de un circo cualquiera; se  trata de un circo macabro y perverso, promovido para desmantelar nuestro sistema de justicia constitucional. Esquivel llegó al extremo de mantener su candidatura para presidir la Corte y el Consejo de la Judicatura, e incluso emitió su voto, debiendo haberse abstenido. A partir de este último episodio circense, la Suprema Corte YA NO DEBE TENER DOS SALAS, SINO MÁS BIEN TRES PISTAS, como los circos de carpa grande. El entredicho que pesa sobre  Yasmín Esquivel Mossa, ha contagiado a nuestro máximo tribunal que corre el riesgo de dejar de ser CORTE para convertirse en COHORTE. ¿Qué diferencia hay ahora entre nuestro máximo tribunal y la TREMENDA CORTE DE TRES PATINES? No es poca la diferencia, por desgracia; la TREMENDA CORTE era  la representación cómica  de los avatares de un humilde tribunal de barandilla, en tanto la lucha de ambiciones personales que hoy asedia a nuestro máximo tribunal, amenaza con privar a los mexicanos DEL MÁS IMPORTANTE DE LOS TRES PODERES; EL PODER DEL QUE DEPENDE QUE VIVAMOS EN PAZ Y CON JUSTICIA. NO ES LO MISMO CORTE QUE COHORTE (*). Si los otros diez ministros, y todos los  juzgadores federales permiten con su silencio que se consume la usurpación de profesión y de funciones INICIADA CON LA PROPUESTA MINISTERIAL DE LÓPEZ OBRADOR en beneficio de su favorita, TENDRÁN QUE COMPLETAR SU INDUMENTARIA CON SUS RESPECTIVOS ANTIFACES DE BANDIDOS, COMO LOS QUE PORTAN LOS MINISTROS RETRATADOS EN LOS FRESCOS DE JOSÉ CLEMENTE OROZCO EN LOS MUROS DE NUESTRO MÁXIMO TRIBUNAL. …. (*) CORTE jurídicamente hablando, es el más alto tribunal de la república; COHORTE es un grupo de bandidos y malhechores." ["post_title"]=> string(76) "La tremenda Corte de Tres Patines, y la tragedia de nuestro Máximo Tribunal" ["post_excerpt"]=> string(187) "Llevamos semanas inmersos en una comedia de enredos en la que, a raíz del plagio de una tesis de licenciatura, la plagiaria en vez de reconocer su falta, se la quiso achacar al plagiado." 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José María Ruiz Mateos

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Más tarde, cuando en entrevista televisiva, le preguntaron a la Consejera de Presidencia, Kellyanne Conway, acerca de dichas declaraciones, respondió, esbozando una enigmática sonrisa, que los datos inventados por Spicer no eran falsos sino “hechos alternativos”, a lo que el presentador de NBC News, Chuck Todd, le respondió: "Los hechos alternativos no son hechos. Son falsedades". Y dicho periodista hizo énfasis en otra cosa más: si en su primera presentación ante la prensa, y acerca de un hecho en última instancia tan intrascendente, el nuevo gobierno era capaz de mentir de un modo tan flagrante y cínico, qué podría esperarles en el futuro. El equipo del expresidente Trump no reconocía estar mintiendo. Paras ellos la nueva versión de la verdad, construida a partir de sus propias percepciones, era tan válida como los conteos objetivos y las referencias históricas de las toma de posesión anteriores. La verdad era producto de la percepción y su validez se asentaba en el hecho simple de considerarla como tal. El Oxford English Dictionary asegura que la posverdad “denota circunstancias en las que los hechos objetivos influyen menos en la opinión pública que aquellos que apelan al emoción y a las creencias personales”. Quien ejerce la posverdad no asume estar mintiendo. De hecho se basa en una premisa muy simple, sostenida en la visión posmoderna que afirma que la verdad no existe, sólo versiones o interpretaciones de la realidad. Tras asumir como dogma esta declaración, no tiene más que conducir su relato hasta los límites donde las fronteras entre los hechos, las percepciones y lo que le gustaría que hubiese ocurrido se diluyen, y es ese territorio ambiguo el individuo se siente con la capacidad de construir una versión de los acontecimientos que reflejen aquello que desea expresar. La verdad ya no es sólo relativa a una perspectiva o un contexto, ya no es que se vea influida por la interioridad, los miedos, las creencias o los deseos de un individuo, sino que simple y llanamente es producto de la voluntad de quien la crea. La Posverdad se ajusta a las conveniencias de quien pretende imponerla y es inmune a cualquier evidencia empírica u objetiva si ésta contradice los prejuicios, ideología, visión del mundo o, incluso, apetencias u odios coyunturales de quien la defiende. Equivale a aceptar que vivimos en un mundo donde los hechos dejan de ser objetivos y se convierten en optativos, donde lo concreto se ajusta a la interpretación personal del momento y, aunque en principio parece cómodo y satisfactorio, a la larga nos obliga a vivir en un mundo incierto donde no hay referentes comunes a los cuales asirse. Antecedentes de la posverdad Desde el siglo XVIII, o incluso antes, comenzó a intuirse que el contenido de la psique ejerce una influencia importante sobre la percepción, la cognición y el comportamiento humano. La forma en que entendemos lo que nos rodea se vuelve determinante para manifestar una conducta, con lo cual comenzó a entrar en crisis la idea de que la realidad es sólo aquello que ocupa un lugar en el espacio-tiempo para comenzar a darle una cierta importancia a lo que sucede en la subjetividad. Freud lleva todo esto un paso más allá y diseña sus potentes teorías acerca del inconsciente y de ahí podríamos hacer un seguimiento de todo el desarrollo de la psicología del siglo XX. Sin embargo, quizá el más claro antecedente, tanto del posmodernismo como de su manifestación patológica que conocemos como posverdad, lo tengamos en el filósofo alemán Friedrich Nietzsche, quien en el siglo XIX aseguró que “no hay hechos, sino sólo interpretaciones”. La verdad dejó de ser algo objetivamente válido para todos y pasó, tras el abuso perverso de quien la lleva hasta la posverdad, a convertirse en una propiedad particular, donde la verdad es lo que yo interpreto como ocurrido sin importar datos, testimonios o referencias que lo desmientan. Quienes en su momento defendieron el Brexit no basaron su postura en los hechos, sino en la creencia inducida por quienes defendían esa narrativa, de que Inglaterra estaría mejor fuera de la Unión, aunque no hubiese ningún dato objetivo que lo probara esa hipótesis. Ken Wilber asegura que la generación Boomer, la inmediata posterior a la Segunda Guerra Mundial y primera posmoderna, educó a sus hijos, no tanto enfocados en defender la verdad, pues sabían que ésta era una construcción, sino centrados en enseñar y promover la autoestima. Sentirme validado es mucho más importante que prestar atención a los hechos. La autoestima enfocada así, asegura Wilber, no hace sino fomentar el narcisismo. Si bien puede considerársele a Donald Trump como el rey de la posverdad, lo cierto es que se trata de una práctica mucho más extendida y popular de que se supone. Este narcisismo del que habla Wilber se manifiesta de muchas formas. Quizá la más inocua sea la representada por la “cultura selfie”, donde la realidad directamente se retoca sin pudor para que la imagen personal se adapte, no a lo que veo, no a lo que es, sino a lo quisiera ver y es esa imagen “renovada” la que se muestra como verdadera. Las redes sociales se convierten entonces en cajas de resonancia para trasmitir posverdades complacientes y reconfortantes. Pero es cada vez más habitual, y mucho más dañino para la construcción de un mundo en común, participar en discusiones que terminan con frases como esta: “yo tengo mi verdad y tú tienes la tuya”. Ante esta forma de entender la realidad no sólo no consideramos necesario esforzarnos por encontrar puntos en común y buscar un acuerdo, ni siquiera nos interesa lo que el otro pretende decirnos con “su verdad” ni que parte de esa versión podría servirnos para ampliar o complementar la nuestra. Estamos tan identificados con nuestras creencias y es tan frecuente encontrar voces que confirman nuestra visión, que resulta muy difícil cuestionarlas. Como asegura Rutger Bregman en Utopía para realistas, se requiere ser tremendamente valiente para cambiar de opinión porque muchas veces implica rectificar nuestra comprensión de las cosas: “Cuando la realidad choca con nuestras convicciones más profundas, preferimos recalibrar la realidad que corregir nuestra visión del mundo. No sólo eso, nos volvemos aún más inflexibles que antes en nuestras creencias” (Bregman, Utopía para realistas, 2017, P. 217-218). Web: www.juancarlosaldir.com Instagram: jcaldir Twitter: @jcaldir Facebook: Juan Carlos Aldir

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