El Meollo del Asunto | La Sociedad Habla, lo que la sociedad es

Amigos y amigas, tenemos cinco meses hablando de una pandemia que no parece tener final. Se habla de la invención de una vacuna más el tiempo que se tome en hacerla llegar a la gente.  Lo anterior...

18 de agosto, 2020

Amigos y amigas, tenemos cinco meses hablando de una pandemia que no parece tener final. Se habla de la invención de una vacuna más el tiempo que se tome en hacerla llegar a la gente.  Lo anterior quiere decir que la pandemia está aquí para quedarse el resto del año y el siguiente también. Entonces, debemos de tomar todas las precauciones para hacer la vida diaria y seguir con ella. Ya nada será como antes. Por eso mismo, en mi entrega de hoy pretendo tocar otro tema; no obstante, no puedo dejar de mencionar el virus y la pandemia.

El tema de la legalización de las drogas no es nuevo en el país. Ya el presidente Lázaro Cárdenas, en 1940, lo intentó con éxito y no sin la crítica de otras naciones. La marihuana, la amapola y otras drogas fueron legales en México por un breve periodo de 6 meses en el año 1940.

Con la llegada del nuevo régimen en 2018, el tema tomó vigencia. Se tiene la certeza de que, en un breve lapso, la legislatura de mayoría morenista, use la fuerza que esto le representa y que al menos la marihuana quede legalizada para su uso, no solo médico, sino como lo dicen ellos, para “consumo recreativo” y “uso lúdico”.

Durante la campaña por la Presidencia de la República de 2018, el tema se presentó dentro de las ofertas del candidato López Obrador y fue el equipo de transición el que llevó el tema a las mesas de negociación para buscar “pagar” por el voto a MORENA a los grupos que se lo dieron a cambio de que se legalizara al menos, la marihuana.

El discurso de quienes pretenden esta legalización por parte de las autoridades siempre es el mismo: desmantelar el poder económico de los cárteles de las drogas y apaciguar la violencia relacionada con el tráfico de drogas. Lo que es bien relativo y lejos de toda realidad.  ¿Por qué?

La gente cree que los cárteles se dedican solo al negocio de las drogas. Difícilmente piensan lo extenso que es el negocio que se denomina “crimen organizado”. No lo sé a ciencia cierta, pero creo que ven muchas series americanas donde denominan a éste como una “asociación” de delincuentes que matan, extorsionan y venden drogas. Y nada más.

La realidad es muy diferente.

El crimen organizado se dedica a muchos tipos de “negocios”. Los que les dejan miles de millones de dólares más que la venta de marihuana. Algunos de ellos son tan inverosímiles, que es muy difícil que alguien piense que puedan ser las mismas organizaciones quienes tienen el control de estos negocios.

Por otro lado, cuando los gobiernos de los países como el nuestro hablan de legalizar las drogas, especialmente la marihuana, lo hacen para tratar de convencer a la sociedad de que le harán un bien y que desmantelarán a las organizaciones culpables de toda la violencia y la inseguridad que prevalece en las calles de todas nuestras ciudades. De esta manera, supuestamente el gobierno finalmente triunfará ante un problema que hasta el momento no puede controlar. Entonces, o son incapaces o son parte de la misma organización criminal.

La legalización de la marihuana no le quitaría el poder económico que tiene el crimen organizado. Asegurar que lo harán con tal legalización es una premisa falsa de toda falsedad. Lo que dicen es o porque no saben lo que dicen o porque quieren verle la cara de idiota a la gente. ¿Por qué lo digo? Por lo siguiente.

De acuerdo a una publicación que se encuentra en el portal havocscope.com, titulada “Black Marquet”  (Mercado Negro), se presentan los montos en dinero de lo que las diferentes actividades le reportan al crimen organizado. Si usted es de los que creen que la venta de marihuana o algún tipo de droga ilegal es la principal fuente de ingresos de estos grupos, pues como yo y mucha gente en el mundo, está equivocada.

La principal fuente de ingresos para el crimen organizado está en el tráfico y venta de (en dólares):

Medicamentos falsificados 200 mil millones;

Prostitución  186 mil millones;

Electrónica falsificada  169 mil millones;

Marihuana 141.80 mil millones;

Apuestas ilegales 140 mil millones;

Cocaína 85 mil millones;

Abuso de medicamentos recetados 72.5 mil millones;

Heroína 68 mil millones;

Piratería de software 63 mil millones;

Contrabando de cigarrillos 50 mil millones;

Alimentos falsificados 49 mil millones;

Piezas de automóvil falsificadas 45 mil millones;

Robo de petróleo 37.23 mil millones;

Tráfico de personas 35 mil millones;

Juguetes falsificados 34 mil millones;

Trata de personas 32 mil millones.

La lista es larga, muy larga, le puedo seguir. Aquí unos rubros más:

Tala ilegal 30 mil millones;

Metanfetamina 28,25 mil millones;

Pesca ilegal 23.50 mil millones;

Comercio ilegal de vida silvestre 19 mil millones;

Éxtasis 16.07 mil millones;

Piratería musical 12.15 mil millones;

Zapatos falsos 12 mil millones;

Ropa falsificada 12 mil millones.

La lista sigue, pero la dejaré aquí.

Amigos y amigas, el crimen organizado le lleva años de ventaja a los gobiernos como el nuestro y sobrevive por y convive con la corrupción como una institución parte del gobierno, de la empresa, de las instituciones y de la sociedad. Terminar o controlar la violencia en las calles y domar la inseguridad no es tan sencillo como pretenden hacernos creer algunos legisladores y autoridades que en su gigantesca estolidez sostienen que con legalizar la marihuana se va a detener la violencia y el crimen.

Hemos aprendido a vivir con la corrupción entre nosotros. De la misma forma, deberemos aprender a vivir con el coronavirus. Está entre nosotros como la violencia, las drogas, el crimen. Es parte ya de nuestra vida. Es patético, pero es la realidad. Para que esto cambie, la sociedad tendría que aprender a vivir de diferente manera y a hablar de diferente forma y con otro mensaje como ahora hace y comunica.

Piden legalizar la marihuana, mañana pedirán legalizar cualquiera de las otras formas en las que el crimen organizado trabaja. El alma de la sociedad es inherente al lenguaje que habla. Por eso se legaliza lo que se ha legalizado antes y se legalizará mañana. Porque ahí está y así es:  El Meollo del Asunto.

Comentarios


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También descubre:
Somos lo que leemos – “Pura pasión”, un libro que te llevará al límite (ruizhealytimes.com) Un jurista debe analizar exclusivamente si se actualizó o no el supuesto de la norma, y en tal virtud, si se generan o no consecuencias jurídicas. Si se desvía la atención haciendo consideraciones morales, filosóficas, axiológicas, políticas, religiosas, sociológicas, etcétera, el jurista entrará al terreno de la especulación. Kelsen observa que la justicia es subjetiva, es decir, depende de la opinión y del parecer de las personas, lo mismo que la moral y los valores (axiología); y ni hablar de política y religión. Por lo tanto no hay que considerar si una norma jurídica es justa o no, pues eso es especulativo, sino si es válida o no conforme al sistema. La “justicia” de las normas no importa. 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Dicho de otro modo, se pueden permitir ciertos males siempre y cuando se cumplan ciertas condiciones: La acción debe ser buena en sí misma o al menos indiferente. Debe perseguirse el fin bueno y solamente prever el malo sin buscarlo. Es  decir, la intención del sujeto debe ser buena. El efecto bueno sea el primero en producirse y no el malo. Debe haber una causa grave proporcionalmente para permitirse la acción.  

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En el caso de la utilización de opioides se defiende que cubre los cuatro requisitos: aliviar el dolor es bueno, la intención es el alivio del dolor y no el acortamiento de la vida del paciente, primero se da el efecto bueno y en el caso de pacientes terminales con un enorme sufrimiento se le produce mucho daño al paciente si no se atiende el dolor.   Probablemente el requisito más difícil de discernir es el principio de proporcionalidad. ¿Cómo lo medimos? Siguiendo con el ejemplo del dolor, ¿en qué momento se vuelve grave? ¿Sólo nos guiamos por las escalas de dolor que suelen usarse en los pacientes? ¿Cómo compaginamos, si sucede, que haya un juicio discordante entre el personal de salud y el paciente?   Otro de los temas difíciles de resolver es que los cuidados paliativos incluyen también el atender síntomas que no son solo de origen físico, sino que derivan del aspecto mental de los pacientes, por ejemplo, el sufrimiento existencial. ¿Cómo tratarlo? Se ha señalado que ese síntoma debe tratarse con medios, como la psicoterapia, fármacos antidepresivos y/o el asesoramiento espiritual. Parecen adecuados, pero surgen varios problemas con esas intervenciones. En un paciente terminal con una expectativa de vida corta, digamos tres semanas ¿qué tan eficaz sería la terapia en tan corto tiempo? Los fármacos, por otra parte, requieren tiempo para funcionar. Se ha planteado como opción el uso de la sedación paliativa como una alternativa más eficaz. El sufrimiento puede ser paliado al disminuir la conciencia del paciente. Se ha objetado que el estar inconsciente impide el cumplimiento de obligaciones como pueden ser pendientes legales, sociales y religiosos. Se ha respondido que atendidos esos pendientes puede realizarse la sedación.  En cualquier caso, lo que no debe olvidarse es que los cuidados paliativos son una parte esencial de la atención de pacientes terminales y debe ser una de las prioridades del sector salud.     Referencias: OMS (2020). Cuidados paliativos. Disponible en: https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/palliative-care." ["post_title"]=> string(51) "Cuidados paliativos y el principio del doble efecto" ["post_excerpt"]=> string(164) "No debe olvidarse que los cuidados paliativos son una parte esencial de la atención de pacientes terminales y debe ser una de las prioridades del sector salud. " ["post_status"]=> string(7) "publish" ["comment_status"]=> string(6) "closed" ["ping_status"]=> string(6) "closed" ["post_password"]=> string(0) "" ["post_name"]=> string(51) "cuidados-paliativos-y-el-principio-del-doble-efecto" ["to_ping"]=> string(0) "" ["pinged"]=> string(0) "" ["post_modified"]=> string(19) "2023-02-03 11:15:59" ["post_modified_gmt"]=> string(19) "2023-02-03 16:15:59" ["post_content_filtered"]=> string(0) "" ["post_parent"]=> int(0) ["guid"]=> string(35) "https://ruizhealytimes.com/?p=88495" ["menu_order"]=> int(0) ["post_type"]=> string(4) "post" ["post_mime_type"]=> string(0) "" ["comment_count"]=> string(1) "0" ["filter"]=> string(3) "raw" } } ["post_count"]=> int(2) ["current_post"]=> int(-1) ["in_the_loop"]=> bool(false) ["post"]=> object(WP_Post)#18811 (24) { ["ID"]=> int(88530) ["post_author"]=> string(2) "59" ["post_date"]=> string(19) "2023-02-03 13:18:17" ["post_date_gmt"]=> string(19) "2023-02-03 18:18:17" ["post_content"]=> string(7566) "En diversas ocasiones ha dicho el presidente López Obrador que la Justicia está por encima del Derecho, que si hay que escoger entre la ley y la justicia, desde luego habría que optar por la justicia. Los opositores critican esta postura, a pesar de que muchos de ellos son abogados que estudiaron en algunas de las escuelas y facultades más importantes del país, y hasta del extranjero, de modo que tendrían que saber que si hay contradicción entre el orden normativo y la justicia, hay que decantarse por la justicia.  Casi todos los que estudiaron y hoy en día estudian Derecho en México, han recibido y reciben una formación basada en el pensamiento del jurista austríaco Hans Kelsen, autor de la muy célebre Teoría Pura del Derecho. Esta doctrina postula que el jurista debe desprenderse de toda consideración ajena al derecho positivo, es decir, el ordenamiento normativo vigente en un determinado Estado. 
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Al final de la guerra, los criminales nazis intentaron justificar sus fechorías amparándose en dos cuestiones: 1) que obedecían órdenes superiores, y 2) que el ordenamiento legal los obligaba. Por fortuna los juristas que participaron en los Juicios de Nuremberg no siguieron la doctrina de Kelsen, según la cual todo habría sido legal. Por el contrario, los Juicios de Nuremberg establecieron de una vez por todas la posibilidad de leyes injustas y de regímenes injustos. Los principales jerarcas nazis fueron condenados a muerte.  No pecaré de ingenuo como para no darme cuenta de que la justicia como ideología –es decir, la justicia tergiversada– ha sido fuente de grandes crímenes. Por eso hay que tener extremo cuidado con el tema de la justicia. 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Seguramente el presidente sabe que la justicia puede ideologizarse, politizarse y tergiversarse –todo parece indicar que él mismo lo hace–, y que en su nombre se han cometido crímenes de lesa humanidad. Ignoro si el presidente sabe que la justicia está orientada por los derechos humanos, de modo que tampoco la justicia es algo que se pueda manejar caprichosamente. También sé que algunos juristas y filósofos tendrán ideas alternativas sobre la justicia. De ahí la importancia del diálogo y la riqueza de los debates." ["post_title"]=> string(43) "¿Está la Justicia por encima del Derecho?" ["post_excerpt"]=> string(118) "Los Juicios de Nuremberg establecieron de una vez por todas la posibilidad de leyes injustas y de regímenes injustos." 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amlo y la justicia

¿Está la Justicia por encima del Derecho?

Los Juicios de Nuremberg establecieron de una vez por todas la posibilidad de leyes injustas y de regímenes injustos.

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