CARTAS A TORA 261

Un alienígena arriba a la Ciudad de México y, convertido en gato, llega a vivir a una vecindad. Le escribe a Tora, quien lo espera en su planeta natal, sus impresiones de lo que ahí ve.

4 de marzo, 2022 CARTAS A TORA 262

Querida Tora:

A veces, esta gente me desilusiona. Y te voy a decir por qué.

En el 28 vive ahora una familia que tenía una hija muy mona, muy estudiosa (Quiere ser médico, y va muy bien en la escuela); tiene un novio que vive en otra vecindad y que parece muy bien portado. Me caía muy bien, porque le veía aspiraciones y ganas de progresar. ¿Pero qué crees? Un día llegó a su casa y le dijo a los padres que estaba embarazada. Yo creí que la iban a regañar o algo así, pero no: la madre se puso feliz, porque tenía muchas ganas de ser abuela, y el padre lo único que le dijo fue. “Con alguien  tenías que perder”.

Unas semanas después, la chica se fue a vivir con el novio a la otra vecindad. Eso sí les dolió un poco a los padres, porque pensaron que ya no la iban a ver todos los días; pero ella viene un día sí y otro también, se lleva la comida para el marido y les hace muchos cariñitos. Y cuando nació el bebé, se lo trae todos los días para que lo besen y lo apapachen, porque los nuevos abuelos están como locos con él. Pero la madre no está del todo contenta, pues no le gusta que la hija ande en la calle tanto (aunque sólo los vaya a ver a ellos), y que el marido (No se han casado, pero así lo llaman) le de rienda suelta en vez de tenerla más metida en casa. Otra vez se molestaron porque les dejó al bebé desde en la mañana y se fue con una amiga al mercado, y volvió hasta que ya estaba anocheciendo. Eso no les parece propio de una mujer en sus condiciones. Cuando vino el muchacho a por ella, no se atrevieron a decirle nada; pero la señora anda todo el día murmurando que no le gusta el comportamiento de la hija, y que se lo va a decir a su yerno. Nomás le falta decidirse.

Pero el otro día llegó la chica con el bebé, y traía un ojo morado. La madre no pudo contener un suspiro de satisfacción. Así como lo oyes: de satisfacción. Claro que a la hija le preguntó qué le había pasado; y cuando se enteró de que el marido le había dado una bofetada “por respondona” proclamó que el chico era “un abusador, un degenerado”, y no sé cuántas cosas más. Sin  embargo, cuando el muchacho vino a buscarla, contrito y arrepentido, le dijo a la hija que lo perdonara porque era bueno, y que su deber estaba al lado del padre de su hijo. Le costó trabajo, pero la convenció. El padre le ordenó que se fuera con él y que no hiciera nada que lo incitara a golpearla, porque de eso “siempre tienen la culpa las mujeres”. 

Ya a solas, el matrimonio dijo que el golpe había tardado en llegar, pero que ahora ya estaban seguros de que el muchacho quería a su hija, que se preocupaba por ella y que “por fin había empezado a educarla y a convertirla en una buena esposa”. Yo no podía creer lo que oía, pero lo repitieron muchas veces, y concluyeron por decir que “ a su hija le esperaba una vida muy feliz al lado de ese muchacho”.

Si vieras ahora a la chica: tres hijos en tres años, treinta kilos en tres años, y hecha una fodonga en tres años. No busques en ningún diccionario la palabra “fodonga”, porque no la vas a encontrar. Pero repítela varias veces en voz alta, poniendo énfasis en cada una de las sílabas. FO… DON … GA… FO… DON…GA…A la tercera o cuarta vez que la digas te darás cuenta de lo que significa, porque es una palabra muy expresiva.

Los chicos se vinieron a vivir a la vecindad, con todos sus chilpayates, y se amontonaron con los padres de ella en el 28. Ahora, esa vivienda es una de las más ruidosas de la vecindad, porque todos los días hay algún pleito de alguno de los matrimonios o entre los niños. Pero a todo el mundo le dicen que son muy felices. Ah, y del proyecto que tenía ella de ser doctora, ni hablar: ya se le olvidó. ¿Tú crees que eso no es una desilusión para mi?

Te quiere 

Cocatú

 

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