Bestiario urbano

Vita est militia decía el viejo don Ignacio de Loyola. Traía a cuento aquel versículo de Job, que recuerda que para los hombres vivir es luchar, y vaya si lo es, cualquiera puede decirlo. Cada día desde...

9 de febrero, 2021

Vita est militia decía el viejo don Ignacio de Loyola. Traía a cuento aquel versículo de Job, que recuerda que para los hombres vivir es luchar, y vaya si lo es, cualquiera puede decirlo. Cada día desde que amanece todos salimos a batallar por la supervivencia. Claro, ahora la realidad no ayuda y cuando salimos no reconocemos la ciudad en la que vivimos, nuestra sociedad, que anda revuelta en temas electorales, sanitarios, entre sombras de violencia y el bombardeo de las noticias. Los que debemos seguir luchando tenemos que buscarnos un espacio de tranquilidad. En estos días me he puesto a pensar en aquellos personajes que animaban la vida de la urbe y quién sabe qué será de ellos y de nosotros; personajes, por ejemplo, que con tal de no trabajar viven de la pitanza de los cocteles culturales; los encontrará en presentaciones de libros, en conferencias magistrales, inauguraciones de exposiciones, con una soltura que solo puede dar la práctica y el conocimiento; los podrá ver con su traje brillante de mil doscientas puestas, acercarse sin miedo ni pudor al candidato a Premio Nobel y soltarle a bocajarro “¿Sabía usted que el alma pesa veintiún gramos?”, mientras que el joven poeta, con las manos empapadas de sudor, en segunda o tercera fila del corrillo que se ha formado en torno al autor cuya obra ha leído de punta a punta, espera la oportunidad de obsequiarle el primer ejemplar salido de las imprentas del libro con el que abre su carrera de escritor. Ya se ve, todo en la vida es cuestión de oficio.
Tenemos la enorme cofradía de los augustos escritores de servilleta, tan solo una variante de la muy burguesa libreta Moleskine; los que se niegan a trabajar en cualquier cosa que no sea la construcción de la obra literaria a la cual se deben; aunque, desde luego, tampoco se han sometido a la disciplina de un auténtico taller literario, ni han movido un dedo para lograr que su excelente creación sea manchada por la imprenta; así de heroicos y perfeccionistas son. Una de las mayores pérdidas ante el cierre de la antigua librería “El Parnaso” de Coyoacán, es que esta especie, que no puede sobrevivir en cualquier parte, perdió uno de sus habitáculos naturales; de acuerdo con la capacidad económica de sus mecenas –ya sean sus padres o la sempiterna tía Maruquita, la solterona que tanta fe tiene al futuro García Lorca –. Se les puede hallar en la cafetería de alguna librería, desde “Un Lugar de la Mancha” en las Lomas de Chapultepec o “El Péndulo” de Polanco, hasta aquella de la histórica librería Gandhi, ahora extinta, la misma donde ahora ponían las mesas con las ofertas de ocasión. También en cafeterías, sobre todo en las universitarias o en las que se puedan permitir de acuerdo con el peculio de sus patrocinadores, desde un Starbucks con vistas a un parque en el Pedregal o en la Colonia del Valle, hasta la eterna banca de El Jarocho de Centenario. Tienen la conciencia tranquila. Al igual que sus primos, los “cocteleros”, los escritores de servilleta en realidad son empresarios cuya industria es ellos mismos. No despilfarran el dinero de sus patrocinadores, lo invierten en un viejo volumen de Neruda y en no más de un café del más barato, a sabiendas que lo devolverán con creces cuando la fama los alcance y puedan contarle al ávido reportero de Babelia cuánto sufrieron para labrar su obra, aunque se les olvide decir cómo la tía Maruquita siempre estuvo ahí para apoyarlos. Mientras eso sucede, a cambio de sus sabias reflexiones, podrá aceptarle sin culpa el bocadillo al colega que pasa por ahí y tiene la mala idea de saludar, o mediante su atención desinteresada y su alabanza honesta, trincarle una comida al profesor de la Universidad al que le cayó en suerte pasar por ahí a comprar sus libros; en un golpe de suerte, podrá ser que el maestro se desprenda de alguno de los libros que adquirió para obsequiarle al joven –que ya se aproxima a los treintas tardíos–, como una muestra de fe en su brillante futuro.
La vida política es también generosa con esta aristocracia urbana. Se les puede ver en la entrada de la sede de cualquier partido político, de las cámaras o de las secretarías de Estado, aguardando al diputado, al senador o ya, como última esperanza, al burócrata de cualquier talla, que requiera de su lealtad incondicional, de su sabio consejo y desde luego, de su franca alabanza. Se trata de una especie todavía más evolucionado que las anteriores, pues requiere de dos habilidades que no necesariamente están presentes en otras ramas taxonómicas: el dominio de la noticia diaria (después de todo la primera plana del periódico se puede leer gratis y hasta algún artículo en alguno de los diarios de distribución gratuita que se regalan por todas partes; este dominio, para alcanzar la perfección, debe estar acompañado de una imaginación desbordante pero verosímil que permita tanto completar lo que no se pudo leer como para inventar maquinaciones, conjuras, conspiraciones y alianzas que hagan interesante el mensaje que debe dar cuando la ocasión se presente) y una memoria prodigiosa para los nombres y los rostros (nada hay más letal para esta especie – ni siquiera el trabajo -, que confundir a un diputado del PAN con uno de MORENA, o a un senador del PRI con un diputado aún del mismo partido; en todo caso, si la memoria falla, se debe tener la gracia para recurrir a los tratamientos protocolarios que nunca yerran: “señor”, “licenciado” o “compañero”, de entre los cuales el más sagrado y efectivo, el abracadabra para quien sabe usarlo, es la palabra “jefe” que resume todos los valores de lealtad, obediencia y docilidad que caracterizan a esta cofradía de la nueva aristocracia del barrio). Los que pertenecen a esta rama pueden ser fieles a un partido, lo cual no deja de enaltecerlos y los convierte en parte del paisaje de los augustos edificios de sus partidos, les da un aura de confianza y nunca envejecen como tampoco lo hacen sus líderes; otros son mercenarios del hambre y cambian de instituto político según la estación del metro que les quede a mano; en ambos casos procuraran dar la apariencia de que siempre han estado ahí y sobre todo, que siempre estarán, en el triunfo y en la derrota. Los trashumantes del oficio saben también cambiar de discurso como de vestuario de acuerdo con el lugar donde se encuentran o del interlocutor que atrapan; en los partidos de derechas el traje es obligatorio, aunque esté viejo y exhiba los lamparones de grasa de la última vez que se tuvo oportunidad de portarlo en alguna comida multitudinaria de apoyo a algún candidato; sabe arremeter contra los sindicatos y las organizaciones civiles, contra los manifestantes y contra los periodistas vendidos –este último recurso es siempre un comodín– pero no se debe decir nada sobre el aborto, el matrimonio homosexual o los desaparecidos, porque uno nunca sabe.
En los partidos de centro o de izquierda se permiten no solo el traje, que no está del todo bien visto en tareas partidistas, aunque desde luego la guayabera disfruta de más solera y la combinación de pantalón de vestir con camisa de color –nunca blanca que es color de servicio– y chamarra que haga juego es de lo más tradicional; ahí el mundo se complica, la izquierda y el centro han cambiado tanto que para no equivocarse hay que hablar de todo sin decir nada: echar pestes de la empresa y el capital pero sin exagerar; alabar al sindicato sin parecer comunista de los de antes de la segunda guerra mundial; reírse del presidente sin perder el respeto a la investidura. Los partidos nuevos tienen también su complicación porque requieren de discursos más complicados –en todo caso ininteligibles– y de ropa más cara. Aunque sin duda, donde esta especie muestra su superioridad absoluta es en la manera que se allega los recursos para sobrevivir; los menos expertos podrán obtener una propina a cambio de una lisonja –los políticos suelen ser generosos cuando se les endulza el oído adecuadamente – o tal vez un libro o un fistol –un “pin” como se dice ahora– que luego se pueda comercializar aduciendo su noble origen; si hay suerte y el polaco aún no se ha encumbrado como para dejar de creer que hay que escuchar al ciudadano, puede obtener la comida del día. El espécimen más experto sabrá obtener una tarjeta de presentación, debidamente firmada, que le abra las puertas de paraísos más atractivos; por último, el rey de la cadena alimenticia tendrá el tino de que le hagan un encargo, aunque éste debe siempre consistir en llevar o traer algún recado, dar órdenes por mínimas que sean o cualquier cosa que no parezca un trabajo, a cambio de ello, podrá alzarse con alguna cantidad que le dé para la semana y que se considera un reconocimiento del Partido.
Así las cosas; esta nueva aristocracia incluye otras especies aunque menos vistosas y con menor tradición: el inversionista sin dinero, el vendedor sin producto, el abogado sin clientela, el espiritual sin iglesia o el que no es mendigo pero que le han operado a la abuela siete veces en la semana, que le han robado lo del pasaje de vuelta al pueblo en otras tantas ocasiones en el mismo periodo, o que vende un anillo de auténtico oro que se ha encontrado.
La Ciudad siempre ha estado llena de ellos; en mi infancia y parece que aún mucho tiempo antes, el “papirolas”, se ganó la vida en la Ciudad Universitaria y en Bellas Artes, creando unas piezas complicadas e inspiradoras de papiroflexia, de origami; su vestuario estrambótico y la forma de anunciarse llamaban la atención de quienes se detenían y compraban sus frágiles esculturas.
Hoy tengo en la memoria fresca de un joven chelista que he escuchado en varios establecimientos de Polanco interpretar con arte y duende la primera Suite para chelo de Bach; no dudo nunca en aplaudirlo y como se puede, dejar algo en el estuche de su instrumento. Recorriendo las calles de la ciudad con mi familia. Hemos visto de todo, sobre todo en la zona del sur, nuevos y prodigiosos malabaristas que son novedad y que exceden lo que habitualmente veíamos; no se me escapa aquel que todo maquillado de plata, realiza una rutina exacta en el tiempo que le da el semáforo con todo un instrumental que lleva consigo. Otros nuevos, siempre jóvenes que no dan muestra de ejercer su oficio con alegría, nos dan un rostro limpio de esta ciudad atormentada por tantos problemas y tantas sombras.
Cada uno tendrá en su memoria uno de estos artistas. Es tan fácil decir que los pobres lo son porque no quieren trabajar; que trabajo hay mucho pero que la gente no quiere hacerlo; que no hay que darle dinero, cuando se puede, al que realiza estos oficios porque lejos de beneficiarlo le hacemos un daño y siempre me pregunto si cargar un instrumento como el que porta el músico de Polanco es un trabajo fácil, o si equilibrar en la nariz una pequeña bola de cristal a pleno rayo de sol en una calle abarrotada no tiene su mérito. Si salir a conquistar la calle no es una muestra de que no es solo necesario tener ganas de ganarse la vida lo que hace falta.
En la zona de la delegación Benito Juárez se encontrará con un autor que ha escrito un lindo libro de chistes y bromas para niños, su público lo conoce y se lanza a la conquista armado con su texto, bien editado, cuenta un chiste y lo hace con gracia, expone las virtudes de su trabajo; a quien le compra el libro, de inmediato le ofrece firmárselo y le regala una tarjetita donde está impresa una dirección electrónica relacionada con el producto de su ingenio; los padres se quedan contentos de haber comprado un libro para sus hijos y los chicos devoran las páginas de inmediato. Tiene buena memoria, me ha ofrecido varias veces el texto y se acuerda bien del momento en que se lo compré. Me impresiona la dignidad con la que hace su trabajo, el orgullo con el que dice ser el autor y la manera en que lo demuestra identificándose. Uno se siente reconfortado al ver cómo alguien puede poner tanta esperanza y tanta fe en el producto de su esfuerzo y como sigue siendo, para muchos, un honor ganarse la vida con esfuerzo. Pero nos queda el amargo posito en la copa, ojalá y esto no fuera necesario.
Dejemos la nómina de esta mitología urbana, quedémonos con su memoria y atesorémosla como una lección. De una manera u otra y eso es algo de lo que debieran estar conscientes los habitantes de esta ciudad y de muchas en México desde Monterrey hasta Mérida, hemos aprendido a hacer de ellas no solo un punto de encuentro, sino también medio y forma de vida.

@cesarbc70

Comentarios

Google-news
object(WP_Query)#18558 (51) { ["query"]=> array(5) { ["cat"]=> int(14) ["posts_per_page"]=> int(2) ["orderby"]=> string(4) "rand" ["post__not_in"]=> array(1) { [0]=> int(61377) } ["date_query"]=> array(1) { [0]=> array(3) { ["after"]=> string(10) "25-04-2022" ["before"]=> string(10) "23-05-2022" ["inclusive"]=> bool(true) } } } ["query_vars"]=> array(65) { ["cat"]=> int(14) ["posts_per_page"]=> int(2) ["orderby"]=> string(4) "rand" ["post__not_in"]=> array(1) { [0]=> int(61377) } ["date_query"]=> array(1) { [0]=> array(3) { ["after"]=> string(10) "25-04-2022" ["before"]=> string(10) "23-05-2022" ["inclusive"]=> bool(true) } } ["error"]=> string(0) "" ["m"]=> string(0) "" ["p"]=> int(0) ["post_parent"]=> string(0) "" ["subpost"]=> string(0) "" ["subpost_id"]=> string(0) "" ["attachment"]=> string(0) "" ["attachment_id"]=> int(0) ["name"]=> string(0) "" ["pagename"]=> string(0) "" ["page_id"]=> int(0) ["second"]=> string(0) "" ["minute"]=> string(0) "" ["hour"]=> string(0) "" ["day"]=> int(0) ["monthnum"]=> int(0) ["year"]=> int(0) ["w"]=> int(0) ["category_name"]=> string(18) "cultura-para-todos" ["tag"]=> string(0) "" ["tag_id"]=> string(0) "" ["author"]=> string(0) "" ["author_name"]=> string(0) "" ["feed"]=> string(0) "" ["tb"]=> string(0) "" ["paged"]=> int(0) ["meta_key"]=> string(0) "" ["meta_value"]=> string(0) "" ["preview"]=> string(0) "" ["s"]=> string(0) "" ["sentence"]=> string(0) "" ["title"]=> string(0) "" ["fields"]=> string(0) "" ["menu_order"]=> string(0) "" ["embed"]=> string(0) "" ["category__in"]=> array(0) { } ["category__not_in"]=> array(0) { } ["category__and"]=> array(0) { } ["post__in"]=> array(0) { } ["post_name__in"]=> array(0) { } ["tag__in"]=> array(0) { } ["tag__not_in"]=> array(0) { } ["tag__and"]=> array(0) { } ["tag_slug__in"]=> array(0) { } ["tag_slug__and"]=> array(0) { } ["post_parent__in"]=> array(0) { } ["post_parent__not_in"]=> array(0) { } ["author__in"]=> array(0) { } ["author__not_in"]=> array(0) { } ["ignore_sticky_posts"]=> bool(false) ["suppress_filters"]=> bool(false) ["cache_results"]=> bool(true) ["update_post_term_cache"]=> bool(true) ["lazy_load_term_meta"]=> bool(true) ["update_post_meta_cache"]=> bool(true) ["post_type"]=> string(0) "" ["nopaging"]=> bool(false) ["comments_per_page"]=> string(2) "50" ["no_found_rows"]=> bool(false) ["order"]=> string(0) "" } ["tax_query"]=> object(WP_Tax_Query)#18556 (6) { ["queries"]=> array(1) { [0]=> array(5) { ["taxonomy"]=> string(8) "category" ["terms"]=> array(1) { [0]=> int(14) } ["field"]=> string(7) "term_id" ["operator"]=> string(2) "IN" ["include_children"]=> bool(true) } } ["relation"]=> string(3) "AND" ["table_aliases":protected]=> array(1) { [0]=> string(21) "rt_term_relationships" } ["queried_terms"]=> array(1) { ["category"]=> array(2) { ["terms"]=> array(1) { [0]=> int(14) } ["field"]=> string(7) "term_id" } } ["primary_table"]=> string(8) "rt_posts" ["primary_id_column"]=> string(2) "ID" } ["meta_query"]=> object(WP_Meta_Query)#18566 (9) { ["queries"]=> array(0) { } ["relation"]=> NULL ["meta_table"]=> NULL ["meta_id_column"]=> NULL ["primary_table"]=> NULL ["primary_id_column"]=> NULL ["table_aliases":protected]=> array(0) { } ["clauses":protected]=> array(0) { } ["has_or_relation":protected]=> bool(false) } ["date_query"]=> object(WP_Date_Query)#18567 (5) { ["queries"]=> array(4) { [0]=> array(6) { ["after"]=> string(10) "25-04-2022" ["before"]=> string(10) "23-05-2022" ["inclusive"]=> bool(true) ["column"]=> string(9) "post_date" ["compare"]=> string(1) "=" ["relation"]=> string(3) "AND" } ["column"]=> string(9) "post_date" ["compare"]=> string(1) "=" ["relation"]=> string(3) "AND" } ["relation"]=> string(3) "AND" ["column"]=> string(18) "rt_posts.post_date" ["compare"]=> string(1) "=" ["time_keys"]=> array(14) { [0]=> string(5) "after" [1]=> string(6) "before" [2]=> string(4) "year" [3]=> string(5) "month" [4]=> string(8) "monthnum" [5]=> string(4) "week" [6]=> string(1) "w" [7]=> string(9) "dayofyear" [8]=> string(3) "day" [9]=> string(9) "dayofweek" [10]=> string(13) "dayofweek_iso" [11]=> string(4) "hour" [12]=> string(6) "minute" [13]=> string(6) "second" } } ["request"]=> string(467) "SELECT SQL_CALC_FOUND_ROWS rt_posts.ID FROM rt_posts LEFT JOIN rt_term_relationships ON (rt_posts.ID = rt_term_relationships.object_id) WHERE 1=1 AND ( ( rt_posts.post_date >= '2022-04-25 00:00:00' AND rt_posts.post_date <= '2022-05-23 00:00:00' ) ) AND rt_posts.ID NOT IN (61377) AND ( rt_term_relationships.term_taxonomy_id IN (14) ) AND ((rt_posts.post_type = 'post' AND (rt_posts.post_status = 'publish'))) GROUP BY rt_posts.ID ORDER BY RAND() LIMIT 0, 2" ["posts"]=> array(2) { [0]=> object(WP_Post)#18553 (24) { ["ID"]=> int(78687) ["post_author"]=> string(1) "9" ["post_date"]=> string(19) "2022-05-06 10:25:21" ["post_date_gmt"]=> string(19) "2022-05-06 15:25:21" ["post_content"]=> string(4058) "Querida Tora: El otro día todos despertamos con un alboroto en el patio. Varias de las viejas se estaban juntando para ir a la Gran Barata Anual de una tienda de departamentos muy importante. Quien más, quien menos, decía que el año anterior había comprado un vestido o un juego de ropa interior o unas sábanas con un 70% de descuento, y que había que aprovechar. Así que todas estaban reuniendo sus centavitos o pidiendo prestado a quien  se dejara para correr a la tienda. Las más “ricas” llevaban tarjeta de crédito, que pensaban emplear hasta el tope, aunque luego tuvieran que pasar todo el año pagando las compras y los intereses por pagos no hechos a tiempo. Cómo sería la cosa que el portero, en contra de su costumbre, se presentó en el patio antes de las diez de la mañana. Y sin desayunar. En primer lugar les dijo a las señoras que era una falta de respeto a la autoridad no dejarla dormir sus horas, y luego exigió saber la causa del alboroto. Y cuando se enteró, explotó. No sabes cómo se puso. Lo primero que les dijo fue que eran unas insensatas (pero con palabras más contundentes), y que para qué querían dos pares de zapatos si con uno les bastaba. “No se pueden poner más de uno, ¿no se han dado cuenta?”, les dijo, con cara de estarse dirigiendo a enfermas mentales. “Eso que están haciendo es querer apantallar a los demás, tratar de aparentar lo que no son. ¿Para qué quieren unos zapatos azules, si los negros van con todo?”. Y así siguió, poniéndoles ejemplos de lo que era la vanidad humana. “Es como el que tiene dos coches, por aquello del Hoy no Circula. ¿Acaso no pueden viajar en Metro, o en Metrobús, o en camión? La ciudad tiene muchos medios de transporte baratos y eficientes, y el tiempo empleado en el recorrido les sirve de descanso del ajetreo diario, porque pueden ir contemplando las bellezas que los turistas ven con tanto gusto. ¿O alguno de ustedes se ha fijado en todo lo que ofrece la ciudad? Apuesto a que ninguno ha visitado esos monumentos que los turistas tanto aprecian”. (Eso, aquí entre nos, es verdad). Pero el portero no menciona las incomodidades de ir apretujados en vagones sucios y malolientes (No siempre, pero muchas veces); y correr por los pasillos del Metro en manada, como si fueran reses que llevan al matadero. Aparte de que si viajas en el Metro no ves ninguna belleza histórica ni moderna. “Todo eso es aspiracionista” concluyó. Las señoras se quedaron incapaces de contestar. En primer lugar, porque no saben lo que quiere decir “aspiracionista”. Y a propósito: no sé si la palabra existe. Lo voy a consultar en el diccionario. Pero por otro lado, ¿por qué no han de aspirar las señoras a tener más? Es cierto que no se pueden poner más de un par de zapatos al mismo tiempo; pero hay vestidos que les quedan mejor con zapatos rojos o azules que con negros. ¿Y por qué no han de querer verse mejor que las demás? Es el mismo sentimiento que puede llevarlos a querer vivir en una vecindad más limpia, más bonita; o hasta en un departamento moderno, con todos los servicios que tienen. ¿Por qué no han de querer aspirar a más? Yo me lo pregunto, pero no sé qué contestarme. Ojalá alguien pudiera hacerlo por mi. Intenta contestarla tú, mi amor, que tienes tanta experiencia en compras. A ver qué opinas. Te voy a oír con mucho respeto y mucho amor. Te lo prometo. Pues el portero se encerró en su reducto, lleno de orgullo por el sermón que les había echado a las señoras. Y llamó a uno de sus guaruras (El más bonito, como siempre); y le dijo que le buscara un coche rojo, porque ya le había aburrido el negro. ¿Qué te parece? Te quiere Cocatú" ["post_title"]=> string(17) "CARTAS A TORA 266" ["post_excerpt"]=> string(188) "Un alienígena arriba a la Ciudad de México y, convertido en gato, llega a vivir a una vecindad. Le escribe a Tora, quien lo espera en su planeta natal, sus impresiones de lo que ahí ve." ["post_status"]=> string(7) "publish" ["comment_status"]=> string(4) "open" ["ping_status"]=> string(4) "open" ["post_password"]=> string(0) "" ["post_name"]=> string(17) "cartas-a-tora-266" ["to_ping"]=> string(0) "" ["pinged"]=> string(0) "" ["post_modified"]=> string(19) "2022-05-06 10:25:21" ["post_modified_gmt"]=> string(19) "2022-05-06 15:25:21" ["post_content_filtered"]=> string(0) "" ["post_parent"]=> int(0) ["guid"]=> string(35) "https://ruizhealytimes.com/?p=78687" ["menu_order"]=> int(0) ["post_type"]=> string(4) "post" ["post_mime_type"]=> string(0) "" ["comment_count"]=> string(1) "0" ["filter"]=> string(3) "raw" } [1]=> object(WP_Post)#18476 (24) { ["ID"]=> int(78508) ["post_author"]=> string(3) "180" ["post_date"]=> string(19) "2022-05-02 10:08:38" ["post_date_gmt"]=> string(19) "2022-05-02 15:08:38" ["post_content"]=> string(4926) "El 2021 fue un año excelente para los fanáticos de The Velvet Underground, ya que se estrenó, en Apple TV+,  el documental que Todd Haynes realizó acerca del grupo neoyorkino. Sin embargo, este 2022 no se queda atrás, ya que el recital Songs for Drella, de Lou Reed y John Cale, ambos miembros fundadores de The Velvet Underground, acaba de llegar a la plataforma de streaming MUBI.  Songs for Drella es un ciclo de canciones compuestas e interpretadas por Lou Reed y John Cale acerca de la vida de Andrew Warhola Jr. (1928-1987), mejor conocido como Andy Warhol, quien fuera uno de los artistas plásticos más reconocidos del siglo XX. El nombre del proyecto fue tomado de uno de los apodos de Warhol, acuñado por Ondine, actor y uno de sus protegidos, al unir los nombres de Drácula y Cenicienta (Cinderella en inglés). En 1989, Reed y Cale interpretaron estas canciones en la Brooklyn Academy of Music y Ed Lachman grabó el acontecimiento. En 1990, las canciones se publicaron en el álbum del mismo nombre y en 2021 la película fue restaurada y llevada a los cines y al streaming El filme es minimalista: sólo encontramos a Lou Reed, guitarra en mano, y a John Cale, al piano y la ocasional viola. Como fondo, se proyectan obras, fotografías o palabras relacionadas con Andy Warhol. No hay nada más: ni bajo, ni batería, ni público. Este es el telón perfecto para las canciones, las cuales ofrecen un viaje personal por la vida del artista plástico, en donde encontraremos a personajes como Billy Name, Valerie Solanas (escritora que disparó e hirió a Warhol en 1968) y personajes de la Factory warholiana, como Edie Sedgwick. Este punto es una de las ventajas y desventajas de Songs for Drella: al abordar pasajes personales de la vida de Warhol, las canciones pueden parecer poco interesantes si uno no es conocedor de la obra del artista y del ambiente neoyorkino de la década de los sesenta y setenta. Sin embargo, todos aquellos seguidores del artista podrán conocer aspectos más personales acerca de él, ya que Lou Reed tomó pasajes de los diarios del mismo Warhol para confeccionar las letras de las composiciones. Por ejemplo, en «A Dream», John Cale narra un sueño de Warhol en el que menciona su resentimiento con el propio Lou Reed (una de las líneas dice “You know I hate Lou/I really do”). También hay menciones a los héroes de Warhol, como Truman Capote (mencionado en “Smalltown”). En ocasiones, Reed ensalza la ética laboral del artista; por ejemplo, cuando canta “The most important thing is work” (en la canción titulada justamente “Work”). En el plano musical, aunque las canciones carecen de sección rítmica, la combinación de la guitarra de Reed y el piano (y en ocasiones, la viola) de Cale produce resultados muy interesantes al oído. Por ejemplo, “Forever Changed” es una de las piezas más rápidas y en la que Reed toca un riff poderoso (y ver cómo lo toca en concierto, casi sin expresión en su rostro, es otra onda) con el piano de Cale como fondo. De hecho, con tan pocos instrumentos presentes, podemos apreciar los talentos de Reed en las seis cuerdas. En ocasiones, el piano es sustituido por viola, como en la final “Hello It's Me”, la despedida del dúo para Warhol. Sin embargo, este estilo musical, por muy bueno que sea, comienza a resultar un poco tedioso después de 15 canciones. Lo positivo es que tanto el álbum como el filme duran poco menos de una hora.  Aunque Songs for Drella es un recital austero, es también un tributo honesto y conmovedor por parte de Reed y Cale para Andy Warhol. Si tiene usted una hora libre, vale la pena adentrarse en la mente de tres de los artistas más importantes del siglo XX. " ["post_title"]=> string(50) "Songs for Drella, un tributo musical a Andy Warhol" ["post_excerpt"]=> string(37) "Reseña de “Songs for Drella”. " ["post_status"]=> string(7) "publish" ["comment_status"]=> string(4) "open" ["ping_status"]=> string(4) "open" ["post_password"]=> string(0) "" ["post_name"]=> string(49) "songs-for-drella-un-tributo-musical-a-andy-warhol" ["to_ping"]=> string(0) "" ["pinged"]=> string(0) "" ["post_modified"]=> string(19) "2022-05-02 10:08:38" ["post_modified_gmt"]=> string(19) "2022-05-02 15:08:38" ["post_content_filtered"]=> string(0) "" ["post_parent"]=> int(0) ["guid"]=> string(35) "https://ruizhealytimes.com/?p=78508" ["menu_order"]=> int(0) ["post_type"]=> string(4) "post" ["post_mime_type"]=> string(0) "" ["comment_count"]=> string(1) "0" ["filter"]=> string(3) "raw" } } ["post_count"]=> int(2) ["current_post"]=> int(-1) ["in_the_loop"]=> bool(false) ["post"]=> object(WP_Post)#18553 (24) { ["ID"]=> int(78687) ["post_author"]=> string(1) "9" ["post_date"]=> string(19) "2022-05-06 10:25:21" ["post_date_gmt"]=> string(19) "2022-05-06 15:25:21" ["post_content"]=> string(4058) "Querida Tora: El otro día todos despertamos con un alboroto en el patio. Varias de las viejas se estaban juntando para ir a la Gran Barata Anual de una tienda de departamentos muy importante. Quien más, quien menos, decía que el año anterior había comprado un vestido o un juego de ropa interior o unas sábanas con un 70% de descuento, y que había que aprovechar. Así que todas estaban reuniendo sus centavitos o pidiendo prestado a quien  se dejara para correr a la tienda. Las más “ricas” llevaban tarjeta de crédito, que pensaban emplear hasta el tope, aunque luego tuvieran que pasar todo el año pagando las compras y los intereses por pagos no hechos a tiempo. Cómo sería la cosa que el portero, en contra de su costumbre, se presentó en el patio antes de las diez de la mañana. Y sin desayunar. En primer lugar les dijo a las señoras que era una falta de respeto a la autoridad no dejarla dormir sus horas, y luego exigió saber la causa del alboroto. Y cuando se enteró, explotó. No sabes cómo se puso. Lo primero que les dijo fue que eran unas insensatas (pero con palabras más contundentes), y que para qué querían dos pares de zapatos si con uno les bastaba. “No se pueden poner más de uno, ¿no se han dado cuenta?”, les dijo, con cara de estarse dirigiendo a enfermas mentales. “Eso que están haciendo es querer apantallar a los demás, tratar de aparentar lo que no son. ¿Para qué quieren unos zapatos azules, si los negros van con todo?”. Y así siguió, poniéndoles ejemplos de lo que era la vanidad humana. “Es como el que tiene dos coches, por aquello del Hoy no Circula. ¿Acaso no pueden viajar en Metro, o en Metrobús, o en camión? La ciudad tiene muchos medios de transporte baratos y eficientes, y el tiempo empleado en el recorrido les sirve de descanso del ajetreo diario, porque pueden ir contemplando las bellezas que los turistas ven con tanto gusto. ¿O alguno de ustedes se ha fijado en todo lo que ofrece la ciudad? Apuesto a que ninguno ha visitado esos monumentos que los turistas tanto aprecian”. (Eso, aquí entre nos, es verdad). Pero el portero no menciona las incomodidades de ir apretujados en vagones sucios y malolientes (No siempre, pero muchas veces); y correr por los pasillos del Metro en manada, como si fueran reses que llevan al matadero. Aparte de que si viajas en el Metro no ves ninguna belleza histórica ni moderna. “Todo eso es aspiracionista” concluyó. Las señoras se quedaron incapaces de contestar. En primer lugar, porque no saben lo que quiere decir “aspiracionista”. Y a propósito: no sé si la palabra existe. Lo voy a consultar en el diccionario. Pero por otro lado, ¿por qué no han de aspirar las señoras a tener más? Es cierto que no se pueden poner más de un par de zapatos al mismo tiempo; pero hay vestidos que les quedan mejor con zapatos rojos o azules que con negros. ¿Y por qué no han de querer verse mejor que las demás? Es el mismo sentimiento que puede llevarlos a querer vivir en una vecindad más limpia, más bonita; o hasta en un departamento moderno, con todos los servicios que tienen. ¿Por qué no han de querer aspirar a más? Yo me lo pregunto, pero no sé qué contestarme. Ojalá alguien pudiera hacerlo por mi. Intenta contestarla tú, mi amor, que tienes tanta experiencia en compras. A ver qué opinas. Te voy a oír con mucho respeto y mucho amor. Te lo prometo. Pues el portero se encerró en su reducto, lleno de orgullo por el sermón que les había echado a las señoras. Y llamó a uno de sus guaruras (El más bonito, como siempre); y le dijo que le buscara un coche rojo, porque ya le había aburrido el negro. ¿Qué te parece? Te quiere Cocatú" ["post_title"]=> string(17) "CARTAS A TORA 266" ["post_excerpt"]=> string(188) "Un alienígena arriba a la Ciudad de México y, convertido en gato, llega a vivir a una vecindad. Le escribe a Tora, quien lo espera en su planeta natal, sus impresiones de lo que ahí ve." ["post_status"]=> string(7) "publish" ["comment_status"]=> string(4) "open" ["ping_status"]=> string(4) "open" ["post_password"]=> string(0) "" ["post_name"]=> string(17) "cartas-a-tora-266" ["to_ping"]=> string(0) "" ["pinged"]=> string(0) "" ["post_modified"]=> string(19) "2022-05-06 10:25:21" ["post_modified_gmt"]=> string(19) "2022-05-06 15:25:21" ["post_content_filtered"]=> string(0) "" ["post_parent"]=> int(0) ["guid"]=> string(35) "https://ruizhealytimes.com/?p=78687" ["menu_order"]=> int(0) ["post_type"]=> string(4) "post" ["post_mime_type"]=> string(0) "" ["comment_count"]=> string(1) "0" ["filter"]=> string(3) "raw" } ["comment_count"]=> int(0) ["current_comment"]=> int(-1) ["found_posts"]=> int(6) ["max_num_pages"]=> float(3) ["max_num_comment_pages"]=> int(0) ["is_single"]=> bool(false) ["is_preview"]=> bool(false) ["is_page"]=> bool(false) ["is_archive"]=> bool(true) ["is_date"]=> bool(false) ["is_year"]=> bool(false) ["is_month"]=> bool(false) ["is_day"]=> bool(false) ["is_time"]=> bool(false) ["is_author"]=> bool(false) ["is_category"]=> bool(true) ["is_tag"]=> bool(false) ["is_tax"]=> bool(false) ["is_search"]=> bool(false) ["is_feed"]=> bool(false) ["is_comment_feed"]=> bool(false) ["is_trackback"]=> bool(false) ["is_home"]=> bool(false) ["is_privacy_policy"]=> bool(false) ["is_404"]=> bool(false) ["is_embed"]=> bool(false) ["is_paged"]=> bool(false) ["is_admin"]=> bool(false) ["is_attachment"]=> bool(false) ["is_singular"]=> bool(false) ["is_robots"]=> bool(false) ["is_favicon"]=> bool(false) ["is_posts_page"]=> bool(false) ["is_post_type_archive"]=> bool(false) ["query_vars_hash":"WP_Query":private]=> string(32) "6492c46c70705c84cab1b0c614a7e47e" ["query_vars_changed":"WP_Query":private]=> bool(false) ["thumbnails_cached"]=> bool(false) ["stopwords":"WP_Query":private]=> NULL ["compat_fields":"WP_Query":private]=> array(2) { [0]=> string(15) "query_vars_hash" [1]=> string(18) "query_vars_changed" } ["compat_methods":"WP_Query":private]=> array(2) { [0]=> string(16) "init_query_flags" [1]=> string(15) "parse_tax_query" } }

CARTAS A TORA 266

Un alienígena arriba a la Ciudad de México y, convertido en gato, llega a vivir a una vecindad. Le escribe a Tora,...

mayo 6, 2022
Songs for Drella, un tributo musical a Andy Warhol

Songs for Drella, un tributo musical a Andy Warhol

Reseña de “Songs for Drella”.

mayo 2, 2022




Más de categoría

CARTAS A TORA 268

Cocatú, un alienígena en forma de gato, llega a vivir a una vecindad de la CDMX. Todos los días...

mayo 20, 2022

CARTAS A TORA 267

Cocatú, un alienígena en forma de gato, llega a vivir a una vecindad de la CDMX. Todos los días...

mayo 13, 2022

CARTAS A TORA 266

Un alienígena arriba a la Ciudad de México y, convertido en gato, llega a vivir a una vecindad. Le...

mayo 6, 2022
Songs for Drella, un tributo musical a Andy Warhol

Songs for Drella, un tributo musical a Andy Warhol

Reseña de “Songs for Drella”.

mayo 2, 2022