Campaña...
ruizhealytimes_t_0

La capacidad de agencia de Dolores Haze

Sin perder su condición de víctima, y consciente de que está presa en un contexto del que no puede salir con facilidad, Nabokov le otorga a Lolita un cierto margen de acción y muestra que el abuso...

7 de agosto, 2026 Split image: the book cover for 'Las cosas como son y otras fantasías' by Pau Luque, featuring two people wearing animal masks in a turquoise room, with text and a small publisher logo; right side shows a man in a blue shirt against a colorful tiled wall.

Sin perder su condición de víctima, y consciente de que está presa en un contexto del que no puede salir con facilidad, Nabokov le otorga a Lolita un cierto margen de acción y muestra que el abuso no sólo es un acto violento y pasivo perpetrado por un agresor, sino también un sistema de doble vía donde víctima y victimario se retroalimentan de manera patológica y destructiva.

En los dos artículos anteriores hablamos de la novela Lolita y de Humbert Humbert, en tanto narrador de la obra. Ahora enfoquémonos un poco en Dolores Haze. Entiendo que esta será una postura polémica, pero a mi juicio una de las virtudes del texto consiste en mostrar también el lado humano y complejo de la víctima. Está claro que Dolores no pidió, ni hizo nada para tener, lo que a los ojos de Humbert Humbert, son las virtudes misteriosas de las nínfulas, que, recordemos, son “muchachas, entre los nueve y los catorce años de edad, que revelan su verdadera naturaleza, que no es la humana, sino la de ninfas (es decir, demoníaca), a ciertos fascinados peregrinos, los cuales, muy a menudo, son mucho mayores que ellas” (1).  

Tampoco hizo nada para convertirse en Lolita, es decir en la «nínfula» de la cual Humbert Humbert se obsesionó. Aquí, como ya mencioné en un artículo anterior, ha hecho el cine mucho daño a la novela, porque la imagen que se ha formado de una «lolita» es el de una adolescente apenas menor de edad que explota su sexualidad y no, como se describe en el libro, una niña sin atenuantes.  

Por consiguiente Dolores Haze es una víctima, con todos los agravantes que se le puedan atribuir. A lo largo de primera parte de la narración nos encontramos con una niña cuya supuesta sensualidad desbordad sólo tiene lugar a ojos de Humbert Humbert, mientras que para un observador externo menos perturbado se traducirían en inocencia e ingenuidad natural en una niña de esa edad.

Sin embargo, me gustaría tomar las palabras de Pau Luque, de su ensayo ganador del Premio Anagrama Las cosas como son y otras fantasías, para expresar un matiz distinto. En dicho texto Luque afirma: “Y es que la Lolita de Lolita no es una «lolita». La Lolita de Nabokov no seduce a nadie, mucho menos a Humbert Humbert. Lolita, no obstante ser presentada con este título y algunas afirmaciones del propio Humbert, es una novela sobre un monstruo que alega estar enamorado, no sobre una adolescente provocadora llamada Lolita. No hay, en Lolita, ninguna «lolita»” (2).

Más allá del ingenioso juego de lenguaje, es cierto que dentro de la novela Lolita, el personaje Dolores Haze no es lo que de forma popular conocemos como una «lolita». Sin embargo tengo un desacuerdo parcial. Es verdad que Dolores Haze no es ni se comporta como una «lolita» seductora, pero conforme el secuestro y abuso se sostiene en el tiempo, la niña inocente, ante la carencia de una figura paterna auténtica, continua con su crecimiento y de forma paulatina confunde la admiración hacia ese adulto que la cautiva y desarrolla una mezcla de enamoramiento y fascinación; reacciones, por lo demás, completamente naturales y sanas en una niña de esa edad, de no estar bajo la tiranía de un obseso.

Sin embargo, tras el abuso continuado, el paso de los meses y años, y la imposibilidad de volver el tiempo atrás o liberarse, Lolita parece intuir que su vida ha sido destrozada y activa una especie de mecanismo de defensa que la hace consciente del poder que posee sobre su victimario. Llegado el punto es capaz de manipular, de seducir, de lastimar, de utilizar a su captor para ciertos fines que, dentro del contexto de su secuestro, su limitada edad e inexperiencia le sugieren que son deseables. Quizá esta es la razón por la cual la novela se llama Lolita en vez de titularse, por ejemplo, La nínfula.    

Nabokov consigue humanizar a la víctima, otorgarle agencia y atribuirle dimensiones múltiples. Nos muestra que no sólo está en juego un abuso del que ella es presa ineludible e inocente, sino que también tiene sentimientos, que se transforma y crece, y que también puede sentir atracción, resentimiento, odio y deseo de venganza; que es capaz de manipular, seducir y lastimar, así sea en defensa propia. Y, lo más importante, que la hace consciente del poder que como víctima tiene sobre su victimario. Sin perder su condición de víctima, y consciente de que está presa en un contexto del que no puede salir con facilidad, Nabokov le otorga a Dolores un cierto margen de acción y muestra que el abuso no sólo es un acto violento y pasivo perpetrado por un agresor, sino también muchas veces, y bajo determinadas circunstancias, se convierte en un sistema de doble vía donde víctima y victimario se retroalimentan de manera patológica y destructiva.

Web: www.juancarlosaldir.com

Instagram:  jcaldir

Twitter:   @jcaldir  

Facebook:  Juan Carlos Aldir

Extremely dark image almost entirely black with a small blue dot near the center.
image

(1)Nabokov, Vladimir, Lolita, Primera Edición, México, Anagrama Colección Compactos, 2012, Pág. 24

(2) Luque, Pau, Las cosas como son y otras fantasías. Moral, imaginación y arte narrativo, Primera Edición, España, Anagrama – Argumentos, 2020, Pág. 81

author avatar
Juan Carlos Aldir
Juan Carlos Aldir Licenciado en Filosofía y maestro en Filosofía y crítica de la cultura por la Universidad Intercontinental. Cursó un posgrado en Psicología, en la Escuela de Psicología Transpersonal Integral y el diplomado en Creación Literaria que imparte la Escuela de Escritores de México, SOGEM. Desde muy joven ha participado en diversos talleres literarios y colaborado en diversas publicaciones. En el año 2013 apareció su primera novela, Asesino de muertos, bajo el sello Punto de Lectura. En 2019 Editorial Planeta publicó su segunda novela: Donde empieza la noche. Web: www.juancarlosaldir.com Instagram: jcaldir Twitter: @jcaldir Facebook: Juan Carlos Aldir
ruizhealytimes_h_0
ruizhealytimes_h_1
Bearded man in a beige cloak and a woman with a light headscarf stand on a barren salt-flat landscape under a pale sky.

Entrégate a la tormenta

¡Ay, cómo culpan los mortales a los dioses! Dicen que de nosotros la desgracia les viene, y ellos mismos por sus propias...

julio 21, 2026
Teatro “Todos los puentes se parecen”

Teatro “Todos los puentes se parecen”

Entrevista de Claudia Blix con el elenco de “Todos los puentes se parecen”.

julio 31, 2026
ruizhealytimes_h_2
Más de categoría
Jirón de niebla: el silencio también cuenta historias

Jirón de niebla: el silencio también cuenta historias

La mayoría de las películas terminan cuando aparecen los créditos. Otras comienzan justamente cuando desaparecen. Jirón de niebla, la...

agosto 3, 2026
A man and a woman lie in bed, facing each other; the woman holds a bottle between them in a quiet, intimate moment.

Humanidad en Lolita

Lolita , de Vladimir Nabokov, sigue siendo un hito de la literatura porque, sin justificar los hechos narrados, nos...

julio 31, 2026
Teatro “Todos los puentes se parecen”

Teatro “Todos los puentes se parecen”

Entrevista de Claudia Blix con el elenco de “Todos los puentes se parecen”.

julio 31, 2026
Black-and-white printing press producing multiple newspapers fed into a roller system at a press room.

EL PERIODISTA DEL FUTURO

Soy Jack Palmer, periodista, y te contaré mi historia.

julio 27, 2026