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Cinco costumbres alemanas difíciles de comprender

Mudarse a un país nuevo implica conocer nuevas costumbres. El recién llegado puede adoptar algunas como propias, pero hay otras a las que es difícil acostumbrarse. Aquí algunas de las más extrañas en Alemania, de acuerdo con...

17 de septiembre, 2020 Alemania

Mudarse a un país nuevo implica conocer nuevas costumbres. El recién llegado puede adoptar algunas como propias, pero hay otras a las que es difícil acostumbrarse. Aquí algunas de las más extrañas en Alemania, de acuerdo con una publicación de la agencia alemana DW:

1. Las corrientes son el enemigo

La relación de los alemanes con el airecillo parece ser muy compleja. Por un lado, siempre hay un colega que insiste en abrir la ventana, aunque afuera haga 10 grados, porque necesita respirar aire fresco. Pero, por el otro, una vez que el aire empieza a hacerse notar, se convierte en la causa de todos los males.

Cuando hay dos ventanas abiertas una frente a otra en la misma habitación, se produce una corriente altamente peligrosa para los seres humanos, que puede provocar desde tortícolis, pasando por un catarro leve y hasta neumonía.

2.  ¿Límites de velocidad? LOL

Cualquiera que haya estado en Alemania más de un día sabe cuán en serio se toman sus autos los alemanes. Alemania no tiene límite de velocidad en algunos tramos de sus autopistas y cualquier atisbo de cambiar esa situación suscita de inmediato duras críticas.

En defensa de aquellos que se oponen a establecer límites de velocidad, hay que decir que las estadísticas muestran que el 60 por ciento de los accidentes fatales no tienen lugar en la autopista, sino en carreteras regionales, donde el límite de velocidad es de 100 kilómetros por hora.

Auto

3.  Todo por escrito

Para un país famoso por su meticulosa cultura del reciclaje, sorprende el extensivo uso que se hace en Alemania de papel innecesario. De hecho, en 2018, cada alemán utilizó una media de 241.7 kilos de papel, número que convierte a Alemania en el país con una mayor cantidad de consumidores de papel.

A pesar de estas cifras preocupantes, si algo no está escrito en papel, sencillamente no es válido.

Muro de Berlín

4.  El trabajo es el trabajo

Los alemanes no consideran necesariamente a sus colegas como sus mejores amigos; los jefes aquí nunca me preguntaron sobre vida personal. Muchos opinan que esa separación entre trabajo y vida personal es saludable.

Restaurante

5.  Los domingos

En Alemania, la semana solo tiene seis días. Los comercios están cerrados,  así como muchos cafés y restaurantes, el transporte público funciona con menos frecuencia e incluso en la capital, Berlín, todo discurre con mayor lentitud. A los alemanes, eso no parece molestarles.

Comentarios
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El autor nos hace ver que la vida no está escrita en blanco y negro, y que son múltiples las razones que nos llevan a actuar de uno u otro modo a lo largo de nuestra existencia. En lo particular siento cierta aversión hacia los libros de autoayuda.  Lo primero que me salta es la intención del autor, como dando una receta de cocina que funciona igual para todos.  Lo segundo es que, a pesar de las destrezas sintácticas con que se maneje la obra, el mensaje que se cuela entre líneas es “te voy a enseñar cómo resolver un problema, partiendo de que tú no sabes hacerlo y yo sí”.  La literatura formal nos plantea una historia muy humana, con personajes igualmente muy humanos, con quienes nos podemos sentir identificados, y aun cuando no hayamos vivido en las circunstancias en que la historia narra que ellos viven, conseguimos hallar el punto en el que su vida y la nuestra se tocan.  La historia subterránea con sus propios mensajes se va desarrollando, pero sin ese ámbito de aula escolar. 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CARTAS A TORA 249

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