Los programas sociales inaugurados en el actual sexenio continuarán. Eso es un hecho, pero bien que son perfectibles, tanto en lo que se refiere a su cantidad cómo a su calidad, y esa será una tarea del área social del gabinete de la próxima presidenta: la Doctora Claudia Sheinbaum Pardo.
A mi parecer, urge un programa interinstitucional con miras al mejoramiento de la infraestructura en las colonias marginadas (y también a algunas no tanto) y zonas rurales del país. Existe un modelo, exitoso, sin duda, en ambos casos, para emular: el prioritario de caminos rurales en Oaxaca y el viejo y casi olvidado PRONASOL del presidente Salinas de Gortari, que de hecho, antes de la llegada de los actuales programas federales instrumentados por la 4T, sea tal vez el único que realmente llevó resultados tangibles a la gente, siendo aún de hecho, una coartada que Salinas ha utilizado para desenmarcarse del neoliberalismo, asegurando que su modelo no era sino inspirado en el ‘liberalismo social’, en el que tanto tiempo el ideólogo del viejo PRI, Don Jesús Reyes Heroles, encasilló al modelo mexicano.
Los programas sociales que le siguieron, de Zedillo hasta Peña Nieto fueron grises, paliativos si acaso, y fuente de inmensa corrupción, a diferencia de algunos de los programas actuales, que han devuelto la dignidad a millones de personas que habían sido marginadas durante la etapa neoliberal dogmática (1994 / 2018) y hay indicadores incuestionables.
Ojalá entonces que el próximo gobierno instrumente algún programa a nivel nacional similar, que haga partícipes e involucre activamente a sus beneficiarios, que es la manera ideal en la que estos se sientan más empoderada, trabajando directamente en la planeación y ejecución de las obras en cuestión, dando como resultado un círculo virtuoso, de optimización y aumento de los recursos (materiales y humanos) disponibles, supervisión de sus resultados y un sentimiento de pertenencia e identidad de las comunidades, en el cual son parte de los resultados y no sólo meros receptores (sujetos, no sólo objetos) de una autoridad que pudieran juzgar lejana y etérea; muy importante será pues, el nombramiento que resulte a la titularidad de la Secretaría del Bienestar (antes SEDESOL) en el próximo mes de octubre, ya.
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