El desencanto con la democracia

El ideal de libertad y autonomía personal requiere de un piso básico de igualdad que permita a las personas seguridad y les proporcione identidad.

25 de octubre, 2022 El desencanto con la democracia

Tenemos la sensación de que el mundo gira sin control. A medida que el mercado global y volátil disuelve los lazos y apoyos familiares y comunitarios, se destruye la certidumbre sobre la valía e identidad de las personas (Tocqueville). Y si al mismo tiempo restringe la autonomía y capacidad de acción de los gobiernos, embarga un sentimiento general de soledad y orfandad: las personas se sienten atemorizadas y excluidas. La destrucción de los sistemas de seguridad sociales y estatales ocasionan inseguridad. La inseguridad genera miedo y torna irascibles y violentas a las personas. Luego, la sensación de exclusión y no pertenencia a la sociedad genera nihilismo: se pierden los valores y el sentido de la vida. Me parece que es la causa de la violencia irracional que padecemos en México y en lugares distantes y desconocidos.

Este es el contexto en el que podemos entender el desencanto de la gente con la democracia. La democracia se limita al ámbito nacional. Carece de influencia más allá de los límites de un país. En cambio, los mercados globales tienen influencia y poder mundial: lo que deciden los dueños del dinero puede impulsar a un país como ocasionar una crisis financiera y política. Sus exigencias consisten en austeridad, impuestos bajos o inexistentes, debilitamiento o aniquilación de las organizaciones laborales, flexibilidad laboral (amplia facilidad para despedir y reducir los salarios, así como movilidad de los trabajadores, contratos con bajas o nulas prestaciones sociales…), eliminación del sistema de seguridad social y libre movimiento de capitales y procesos productivos. De este modo, la capacidad de acción de los gobiernos democráticos se anula. Para que sobreviva la democracia y la globalización misma es menester que el Estado-nación tenga mayor ámbito de acción social (Dani Rodrik).

Como la democracia se limita al ámbito nacional, se vuelve disfuncional e impotente ante los mercados globales. Deja de cumplir con las expectativas de bienestar. Entonces, la democracia parece una coartada de las elites para mantener el poder y los privilegios. A medida que la volatilidad de los mercados globalizados restringe la autonomía y la capacidad de acción de los gobiernos, explica Pankaj Mishra en La edad de la ira: “Muchas personas viven en estado de temor constante en un mundo donde todas las fuerzas sociales, políticas y económicas que determinan sus vidas parecen opacas”. Inseguridad y miedo por perder el estatus, el trabajo por el dictado de competitividad a ultranza de los mercados favorece la aparición de enemigos a modo, ya sea los extranjeros, el color de la piel, liberales, conservadores o socialistas…

“Los derechos evidentemente naturales a la vida, la libertad y la seguridad -añade Pankaj Mishra-, ya mermados por una desigualdad de raíz profunda, se ven amenazados por disfunciones políticas y estancamiento económico y en lugares afectados por el cambio climático, una escasez y un padecimiento característicos de la vida económica premoderna. La consecuencia es, como temía Arendt, un “tremendo incremento del odio mutuo y una irritabilidad en cierto modo universal de todos contra todos los demás”, un resentimiento. Un rencor existencial hacia el ser de los otros, causado por una mezcla intensa de envidia y sentimientos de humillación e impotencia, ese resentimiento, a medida que se recuece y se profundiza, envenena a la sociedad civil y mina la libertad política, y actualmente está gestando un giro global hacia el autoritarismo y formas tóxicas de chauvinismo”.

Al cobijo del miedo (raíz del resentimiento y la ira) cobra interés volver a un idílico pasado, en pos de la seguridad e identidad perdidas. He ahí el atractivo de una sociedad de moral rígidamente virtuosa, estrictas normas restrictivas, de exaltación de la masculinidad, sometimiento de la mujer y militarismo. Es el giro que vemos en países como Italia, Estados Unidos, la misma Rusia, Turquía, entre otros. La explotación de este sentimiento primario es la magia de los políticos que han sabido invocar las fuerzas ocultas y poderosas de la supervivencia. Como en el pasado, invocan la explosiva mezcla de inseguridad, miedo y exclusión social. Su fuerza es el vacío moral y espiritual que les permite invocar la violencia demencial, e ir en pos de refugios religiosos, así como aspirar a la trascendencia, así sea mediante odio y fanatismo.

Este resentimiento social adquiere una dimensión crucial cuando chocan frontalmente el noble ideal del individuo autónomo y una realidad que niega a las personas las condiciones materiales y sociales para realizar esa aspiración. Es entonces cuando cunden inseguridad y miedo, detonantes de envidia e ira. El ideal de libertad y autonomía personal requiere de un piso básico de igualdad que permita a las personas seguridad y les proporcione identidad. Es la forma de lidiar con los desafíos que plantea la libertad, cuya característica es una vida de agitación y cambio, como planteaba Tocqueville (De la democracia en América). En caso contrario, decía, la falta de asideros en materia económica, moral y religiosa que brindan seguridad, puede conducir al deseo de someterse a un amo. El despotismo se vuelve atractivo.

Este escenario complejo me parece que es el referente para entender a los hombres providenciales de hoy en día y a las masas que le siguen enceguecidas por la inseguridad y la precariedad económica. Si no comprendemos los miedos que ocasionan la inseguridad económica y la desigualdad extrema, no entenderemos el embrujo que ejercen los populismos y los demagogos en individuos desamparados. Mientras no entendamos la realidad que nos tocó vivir para proponer cambios y políticas públicas que hagan posible un piso de igualdad, de manera que la libertad no genere desasosiego, desarraigo y miedo, seguiremos enfrascados en la descalificación estéril y absurda. Sin un piso básico de igualdad, la libertad degenera en despotismo. Como decía Isaiah Berlin, la libertad de los lobos es la muerte de las gallinas.

Comentarios


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los aspectos más elementales del funcionamiento del planeta, el ser humano le atribuía a la naturaleza un cierto nivel de consciencia. Desde aquella perspectiva era posible suponer que un volcán tuviera “ánima”, una especie de vida interior que le permitía ejercer una determinada voluntad, con lo cual entregarle ofrendas para “mantenerlo contento” y así evitar que destruyera la aldea tenía sentido. Desde luego, a ningún vulcanólogo de hoy se le ocurría una solución semejante para salvar un poblado que se encuentra en la trayectoria de una inminente erupción. ¿Eso significa que la tribu del paradigma pre-científico estaba equivocada, que lo que suponían una verdad evidente, no lo era? La respuesta es: depende de cómo se quiera analizar. Si lo vemos desde la experiencia del mundo que se podía tener en aquella época, se trataba de una verdad incuestionable: si ellos estaban vivos y estaban conscientes de sí mismos, no había ninguna razón evidente para que no sucediera lo mismo con el resto del mundo que los rodeaba. Si lo vemos desde nuestra experiencia del mundo, no hay duda que se trata de un juicio erróneo. Pero nada impide que en el futuro, aún sin tratarse de un ánima de la forma en que lo pensaban en el paleolítico, se descubra que la Naturaleza en su conjunto en efecto posee un cierto grado de consciencia y que lo manifiesta y expresa de modos y bajo determinados códigos que hoy no estamos habilitados para descifrar. Lo cierto es que son muy pocas de las verdades consideradas incuestionables en cada etapa de desarrollo humano que lo continúen siendo para siempre. Eso nos lleva a la pregunta obvia: ¿cuántas y cuáles de las verdades que hoy nos parecen evidentes e irrefutables dejarán de serlo muy pronto? Pero esto no significa que no existan verdades a las cuales asirnos, tan sólo que debemos entender que se trata de las “verdades de hoy”, mismas que eventualmente serán desmentidas. La tribu que entregaba ofrenadas y sacrificios al volcán estaba tan en lo cierto como lo estaba Newton al publicar su obra: Philosophiae naturalis principia mathematica de 1687, en la que se describe la ley de gravitación universal y se establecen las leyes de la mecánica clásica como absolutas y aplicables en todos los tiempos y cada rincón del cosmos. Estas verdades indiscutibles lo fueron hasta la aparición de Einstein y el descubrimiento de la relatividad. Desde la perspectiva de la física clásica las leyes descubiertas explicaban el funcionamiento básico del cosmos y eran la llave para desentrañar el resto de los secretos que aun no habíamos desvelado. Hasta que, a principios del siglo XX, una nueva generación de científicos articuló un nuevo relato que defendía el hecho de que bajo ciertas circunstancias las leyes de la física tradicional dejaban de operar y eran sustituidas por otras cuyo funcionamiento encarna un cierto grado de misterio al tender a la indeterminación y la incertidumbre, paradigma opuesto al de la física clásica que se apoyaba en la estabilidad y predictibilidad. ¿Qué es un paradigma? Un paradigma no es otra cosa que una serie de parámetros que permiten “reconocer” e interpretar la realidad inmediata percibida articulándola en una serie de relatos y narraciones que le den forma y cohesión. Es una estructura de ideas, costumbres, conductas que confirman la existencia en ese mundo percibido. Cada uno de ellos busca, lucha y se impone a los otros en una búsqueda frenética por tener razón, por ser un espejo incuestionable de la verdad, lo que hace más complejo un acuerdo con paradigmas distintos. Si existe alguna característica auténticamente humana, que pareciera estar presente en todos los tiempos y todas las culturas, es la necesidad de explicarnos el universo en que vivimos. Desde luego, esta explicación, como sucedía tanto con la tribu del volcán como con Newton, se concreta a partir de las herramientas, recursos y conocimientos con que se cuenta en cada tiempo y circunstancia. Einstein y Newton encabezaron diferentes paradigmas dentro de la ciencia, y tanto ellos, como la tribu animista del ejemplo del volcán, habitaron mundos regidos por leyes distintas, aun cuando se tratara del mismo planeta Tierra. En cada etapa del desarrollo humano se han fijado las conclusiones inferidas en una serie de relatos que, al articularse entre sí, conforman una estructura, un andamiaje narrativo que le otorga sentido y dirección al grupo que lo ha elaborado y asumido como verdadero. Hasta que, de pronto, algo ocurre. De una forma súbita e inesperada emerge un nuevo conocimiento o se descubre algo que siempre había estado ahí pero que les resultaba invisible para el relato existente. Como si viniera de la nada, como si de pronto se hubiese descubierto un nuevo mundo, se consolida una comprensión que renueva el universo hasta entonces conocido y que permea en todos los ámbitos –económico, político, social, ético, moral, científico, etc.– Esta innovadora forma de explicar la realidad no sólo es incompatible con el metarrelato hegemónico previo sino que lo hace colapsar, con lo cual la narrativa emergente se cristaliza como la nueva vanguardia que no tardará en asumirse como la verdad que constituye los cimientos de un nuevo metarrelato dominante. Pensemos, como ejemplo, en un diminuto invento que detonó una revolución social y transformó los paradigmas de convivencia de su tiempo: la píldora anticonceptiva. En julio de 1961, el laboratorio Searle, con la venia de la Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos (FDA– Food and Drug Administration) inició la comercialización del Enovid 5 mg, la primera píldora diseñada propiamente con fines anticonceptivos. Desde luego que una transformación del calado de la que experimentó el mundo en la década de los sesenta del siglo XX no ocurre como consecuencia de un sólo cambio o estímulo. Pareciera que cada paradigma consigue su plenitud y una vez que sus narrativas se consolidan y es entonces que se precipita en una lenta pero constante decadencia, donde las corrientes internas cambian poco a poco de dirección asumiendo una nueva tendencia general, una especie de caldo de cultivo que favorece la formación de nuevas comprensiones que paulatinamente se manifiesta en todos lo ámbitos, dando lugar a una nueva comprensión general, un nuevo metarrelato que sustituye al anterior. Mientras la píldora anticonceptiva se utilizó como la punta de lanza para una liberación sexual en ciernes, se construye un célebre muro en Berlín, los Beatles aseguran que “all you need is love”, una crisis de misiles amenaza la continuidad de nuestra especie, Marilyn Monroe canta las mañanitas a Kennedy, es asesinado Martin Luther King por tener un sueño de igualdad, Juan XXIII convoca al Concilio Vaticano II, aparecen las minifaldas y el bikini, toma forma una nueva variedad de conflicto global: la guerra fría, surge la contracultura como contrapeso a las convenciones de la tradición, entra en funcionamiento ARPANET –abuelo de nuestro actual Internet–, tienen lugar las protestas de mayo del 68 en París, la primavera de Praga y revolución cultural en China, se realiza el primer transplante de corazón, estallan las protestas antibélicas contra la guerra de Vietnam, se consolida el movimiento por los derechos civiles en los Estados Unidos, inicia la migración masiva del campo a las ciudades –lo que da lugar a nuevas formas de urbanismo– y se corona la  carrera espacial con la llegada del Apolo 11 a la Luna. Podríamos seguir por muchas páginas señalando los cambios que se dieron en todos los aspectos de lo humano durante esa década, y si bien es posible enumerarlos como si se tratara de eventos aislados, lo cierto es que si los observamos como hilos de un gran tapiz, podemos percibir un espíritu de conjunto que explica los potentes cambios paradigmáticos que tuvieron lugar en la década de los sesenta y se consolidaron en la siguiente. Luego de este periodo, el mundo jamás volvió a ser el mismo. Las verdades sólidas que dieron sentido y estructura a las décadas precedentes lucían de pronto caducas y anticuadas y parecían desmoronarse como castillos de arena. En apenas unos lustros la familia, la democracia, la política, el trabajo, las relaciones humanas, el ocio, la moda, y un larguísimo etcétera, comenzaron a conceptualizarse de manera diferente. Cuando un metarrelato se ha configurado se convierte en una manera general y totalizadora de entender el mundo, un pacto tácito que sus miembros –muchas veces de manera inconsciente– suscriben. Aún sin darnos cuenta, el entretejido de narrativas en que estamos inmersos moldea nuestra manera de relacionarnos, las normas morales que aceptamos como válidas, nuestra apariencia externa, el tipo de lugares a los que asistimos, el tipo de casa, coche y trabajo que deseamos tener y hasta la clase de persona de quien soñamos enamorarnos. Las metanarrativas funcionan como las grandes estructuras sobre las que ejercemos nuestra libertad: estructuran el pensamiento y limitan lo que consideramos posible y verdadero. Web: www.juancarlosaldir.com Instagram:  jcaldir Twitter:   @jcaldir Facebook:  Juan Carlos Aldir" ["post_title"]=> string(41) "Construcción paradigmática de la verdad" ["post_excerpt"]=> string(306) "El ser humano tiene la necesidad existencial de explicarse el universo en que vive. 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Otra más de sus mentiras. Antes, al contrario, el ISSSTE se encuentra en un gran caos por falta de presupuesto, sumado a otorgar contratos a empresas que no tienen la experiencia necesaria, como lo fue en Servicios de Imagenología, creando innumerables problemas, porque ha habido no solamente falta y mala atención, sino hasta fallecimientos. Muy preocupante lo que ha sucedió, pero mucho más que el actual director, Pedro Zenteno, se lave las manos culpando a la ex Gacela, grupo de mujeres que se encargaban de la vigilancia de López y hoy desempeñándose como Directora Normativa de Administración y Finanzas, Almendra Lorena Ortiz Genis, de que ella hizo la contratación de la empresa IMEDIC, como si ella se mandara sola y no necesitara de la autorización del Director General, sobre todo tratándose de un contrato por 144.8 millones de pesos. Qué cinismo. QUEJAS DE DERECHOHABIENTES En el periodismo es importante que el proceso de la comunicación se cumpla, es decir, que haya un emisor, un canal, un código, un mensaje, un contexto, un Receptor y la retroalimentación. Con gran gusto en esta ocasión respecto a lo publicado la semana pasada, así se dio. Recibí varios comentarios de derechohabientes del ISSSTE que me comentaron lo que ha pasado en esta Institución respecto a la pésima atención. Por razones obvias, no menciono sus nombres por miedo a represalias. Los textos los incluyo tal y como me los enviaron, agradeciéndoles su confianza: Testimonio 1: “Tengo dos amigas con cáncer, Las dos primero fueron a Fucam para que les detectaran el cáncer ya que en el ISSSTE no hacían nada. Posteriormente con el diagnóstico tuvieron que ir a la Dirección General de su clínica de adscripción. De ahí pagaron estudios en Salud Digna ya que su clínica no cuenta con algunos estudios Después de un tiempo, tres meses, las canalizaron a especialidades. De ahí nuevamente estudios porque ya habían " caducado los anteriores". De nuevo pagar. Y al mes y medio ya las están tratando y también tienen que pagar estudios tomografías que no cuenta la clínica.  Mi segunda amiga, la tardaron año y medio por la pandemia. Y también vuelta y vuelta con los estudios. Lamentablemente, el cáncer ya había avanzado demasiado y falleció este junio del 2022”. Testimonio 2: “A mi exmarido también van dos veces que le hacen estudios. Al parecer en 15 días ya lo van a operar, pero no en su clínica; hasta Tacubaya.  Testimonio 3: De niña se me adormecía la mitad de cuerpo y me daba por vomitar y no poder hablar (pero estoy consciente que no estoy hablando bien pero no puedo hablar correctamente). Bueno, pues mi papá me daba un agua con bicarbonato y limón y vomitaba todo el día bilis. El Dr. Soto, médico particular que nos atendía, decía que porque yo comía mucho. Así toda mi vida. Y fue hasta que trabajé que me percaté que cuando hacía un mega coraje y no podía sacarlo, me ocurría. ¡Bueno pues fui al ISSSTE Darío Fernández (me hicieron estudios y no salió nada) ISSSTE López Mateos (y nada), al ISSSTE Moctezuma y sorpresa: un médico general me dijo que tomara diario complejo B. Otro médico general de la misma clínica Moctezuma, me comentó que estoy mal de mi estómago y que iba a terminar con una sonda en el estómago. Otro médico de la misma clínica Moctezuma, me dijo que estaba mal del corazón. Otro médico de la misma clínica Moctezuma, me diagnosticó que estaba mal de la tiroides. O sea, caso perdido. Fueron diferentes médicos porque nunca tienen consulta para el mismo médico. Pues en otra consulta un doctor me cambió de medicamento porque la clínica no contaba con mi medicamento. Pues me sentí rara y me puse peor. Gracias a Dios logré comunicarme con Ángela e ingresé a urgencias del ISSSTE Zaragoza. Me tardaron 4 horas y pedí pasar con el Director. Me preguntó por qué andaba tomando éste medicamento. Respondí que  me lo recetó el médico de mi clínica porque no había el que tomo normalmente. El Director movió la cabeza y de inmediato me pasó con un internista (que falleció por COVID) y me envió hacer estudios para ver por qué estaba tan delgada. Y fui a mi clínica. Me hicieron estudios y en todos salí mal. Los llevé con el doctor de Zaragoza y me dijo: te voy a volver a hacer todos los estudios aquí. Y otra sorpresa; en Zaragoza salí bien. ¿A cuál creer? Pagué endocrinólogo en la colonia Roma en medio de la Pandemia. Me hizo estudios y salí bien. Pagué gastroenterólogo y salí mal Ya no puedo comer cítricos, irritantes, cero grasas. Y cinco comidas al día. Pagué nutrióloga. Estoy con esta dieta a la fecha. Y se volvió a adormecer el cuerpo. Pues mi doctor de Simi, me dijo cómo se llama este padecimiento y es controlado por el neurólogo. Y hasta ahora que me volví a cambiar de casa, me cambié de clínica y la doctora me dijo lo mismo que mi querido Dr. Simi. Estoy en estudios para que me canalicen con el neurólogo. ¡Ah! Las dentistas del ISSSTE Moctezuma y la de ahora ISSSTE San Antonio, apenas me dijeron que no puedo comer cítricos, ni irritantes por mi lengua geográfica. Esto me lo dijo mi Dr. De Sim. Ese será mi regalo de 60 años, que ya controlen el padecimiento. ¿Será que en el de Zaragoza todos los estudios salgan bien para quitar enfermos y así no responsabilizan a los médicos? ¿Y en Moctezuma dramatizar para que vayamos al de Zaragoza?” Así la cruda y patética realidad, estimados lectores, por el vía crucis que tienen que pasar los derechohabientes del ISSSTE por falta de presupuesto, por falta de atención y profesionalismo, exponiendo por ello su salud y hasta su vida, por la falta de personal, material quirúrgico, medicinas y los equipos para estudios descompuestos o, contratando empresas que no tienen la más mínima experiencia y capacidad para dar la atención sin que afecten a los derechohabientes. Y así está el ISSSTE en todo el país, sin que haya la menor posibilidad de que esto cambie o mejore en atención y en todo lo que necesitan en las clínicas y hospitales para cumplir con su obligación hacia quienes cuentan con ese servicio de salud.  Lamentablemente eso sucede en todo el sistema de salud del país, que vino a colapsarse en esta nefasta administración de López y su 4T por disminuir los presupuestos, prefiriendo darle más millones a sus programas prioritarios como el trenecito maya, su refinería Dos Bocas, que no refina NADA, su supuesto Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA), que se quedó en una terminal de autobuses elegante, o una Base Aérea FIFÍ, así como más millones al Ejército, a la Marina y obviamente a sus programas de compra de votos, llamados Programas Sociales, hacia donde se va la mayor parte del presupuesto de cada año, sin que quienes los reciben, que son “supuestamente pobres”, logren salir de la pobreza, y antes al contrario, se hacen más pobres y peor aún, dependientes de que les den esa limosna a cambio de apoyar a López y a Morena.  Por unos pesos venden su dignidad y hasta su vida, ya que como es el tema que hoy analizamos, el sistema de salud está en un temible y peligroso caos. Es por ello que lanzo el reto a las empresas encuestadoras, esas que nos dicen que López tiene altos niveles de “aprobación” y para aquellos que afirman que es el mejor presidente que ha tenido México, que vayan a los hospitales del sistema de salud del gobierno federal y de la CDMX a realizar una encuesta, para que verdaderamente conozcan quiénes están a su favor y quiénes en contra de lo que López ha hecho con el sistema de salud, poniendo en riesgo a los millones de mexicanos que asisten a ellos, así como a los que no tienen ISSSTE ni IMSS y ahora, gracias a López, ni seguro popular.  Espero que tengan la calidad moral y humana y lo hagan, y dejen de estar engañando a los mexicanos con su falsa información y sus porcentajes nada creíbles. Porque con la salud y la vida de los mexicanos pobres, el PUEBLO que tanto dice defender López, que no tienen para pagarse un médico y hospital particular, no se debe jugar. " ["post_title"]=> string(56) "De Frente Y Claro | El ISSSTE en caos y pésimo servicio" ["post_excerpt"]=> string(0) "" ["post_status"]=> string(7) "publish" ["comment_status"]=> string(6) "closed" ["ping_status"]=> string(6) "closed" ["post_password"]=> string(0) "" ["post_name"]=> string(53) "de-frente-y-claro-el-issste-en-caos-y-pesimo-servicio" ["to_ping"]=> string(0) "" ["pinged"]=> string(0) "" ["post_modified"]=> string(19) "2022-11-24 10:32:05" ["post_modified_gmt"]=> string(19) "2022-11-24 15:32:05" ["post_content_filtered"]=> string(0) "" ["post_parent"]=> int(0) ["guid"]=> string(35) "https://ruizhealytimes.com/?p=86022" ["menu_order"]=> int(0) ["post_type"]=> string(4) "post" ["post_mime_type"]=> string(0) "" ["comment_count"]=> string(1) "0" ["filter"]=> string(3) "raw" } } ["post_count"]=> int(2) ["current_post"]=> int(-1) ["in_the_loop"]=> bool(false) ["post"]=> object(WP_Post)#18012 (24) { ["ID"]=> int(85837) ["post_author"]=> string(2) "84" ["post_date"]=> string(19) "2022-11-18 14:51:50" ["post_date_gmt"]=> string(19) "2022-11-18 19:51:50" ["post_content"]=> string(9472) "Hace miles de años, antes de que conociéramos los aspectos más elementales del funcionamiento del planeta, el ser humano le atribuía a la naturaleza un cierto nivel de consciencia. Desde aquella perspectiva era posible suponer que un volcán tuviera “ánima”, una especie de vida interior que le permitía ejercer una determinada voluntad, con lo cual entregarle ofrendas para “mantenerlo contento” y así evitar que destruyera la aldea tenía sentido. Desde luego, a ningún vulcanólogo de hoy se le ocurría una solución semejante para salvar un poblado que se encuentra en la trayectoria de una inminente erupción. ¿Eso significa que la tribu del paradigma pre-científico estaba equivocada, que lo que suponían una verdad evidente, no lo era? La respuesta es: depende de cómo se quiera analizar. Si lo vemos desde la experiencia del mundo que se podía tener en aquella época, se trataba de una verdad incuestionable: si ellos estaban vivos y estaban conscientes de sí mismos, no había ninguna razón evidente para que no sucediera lo mismo con el resto del mundo que los rodeaba. Si lo vemos desde nuestra experiencia del mundo, no hay duda que se trata de un juicio erróneo. Pero nada impide que en el futuro, aún sin tratarse de un ánima de la forma en que lo pensaban en el paleolítico, se descubra que la Naturaleza en su conjunto en efecto posee un cierto grado de consciencia y que lo manifiesta y expresa de modos y bajo determinados códigos que hoy no estamos habilitados para descifrar. Lo cierto es que son muy pocas de las verdades consideradas incuestionables en cada etapa de desarrollo humano que lo continúen siendo para siempre. Eso nos lleva a la pregunta obvia: ¿cuántas y cuáles de las verdades que hoy nos parecen evidentes e irrefutables dejarán de serlo muy pronto? Pero esto no significa que no existan verdades a las cuales asirnos, tan sólo que debemos entender que se trata de las “verdades de hoy”, mismas que eventualmente serán desmentidas. La tribu que entregaba ofrenadas y sacrificios al volcán estaba tan en lo cierto como lo estaba Newton al publicar su obra: Philosophiae naturalis principia mathematica de 1687, en la que se describe la ley de gravitación universal y se establecen las leyes de la mecánica clásica como absolutas y aplicables en todos los tiempos y cada rincón del cosmos. Estas verdades indiscutibles lo fueron hasta la aparición de Einstein y el descubrimiento de la relatividad. Desde la perspectiva de la física clásica las leyes descubiertas explicaban el funcionamiento básico del cosmos y eran la llave para desentrañar el resto de los secretos que aun no habíamos desvelado. Hasta que, a principios del siglo XX, una nueva generación de científicos articuló un nuevo relato que defendía el hecho de que bajo ciertas circunstancias las leyes de la física tradicional dejaban de operar y eran sustituidas por otras cuyo funcionamiento encarna un cierto grado de misterio al tender a la indeterminación y la incertidumbre, paradigma opuesto al de la física clásica que se apoyaba en la estabilidad y predictibilidad. ¿Qué es un paradigma? Un paradigma no es otra cosa que una serie de parámetros que permiten “reconocer” e interpretar la realidad inmediata percibida articulándola en una serie de relatos y narraciones que le den forma y cohesión. Es una estructura de ideas, costumbres, conductas que confirman la existencia en ese mundo percibido. Cada uno de ellos busca, lucha y se impone a los otros en una búsqueda frenética por tener razón, por ser un espejo incuestionable de la verdad, lo que hace más complejo un acuerdo con paradigmas distintos. Si existe alguna característica auténticamente humana, que pareciera estar presente en todos los tiempos y todas las culturas, es la necesidad de explicarnos el universo en que vivimos. Desde luego, esta explicación, como sucedía tanto con la tribu del volcán como con Newton, se concreta a partir de las herramientas, recursos y conocimientos con que se cuenta en cada tiempo y circunstancia. Einstein y Newton encabezaron diferentes paradigmas dentro de la ciencia, y tanto ellos, como la tribu animista del ejemplo del volcán, habitaron mundos regidos por leyes distintas, aun cuando se tratara del mismo planeta Tierra. En cada etapa del desarrollo humano se han fijado las conclusiones inferidas en una serie de relatos que, al articularse entre sí, conforman una estructura, un andamiaje narrativo que le otorga sentido y dirección al grupo que lo ha elaborado y asumido como verdadero. Hasta que, de pronto, algo ocurre. De una forma súbita e inesperada emerge un nuevo conocimiento o se descubre algo que siempre había estado ahí pero que les resultaba invisible para el relato existente. Como si viniera de la nada, como si de pronto se hubiese descubierto un nuevo mundo, se consolida una comprensión que renueva el universo hasta entonces conocido y que permea en todos los ámbitos –económico, político, social, ético, moral, científico, etc.– Esta innovadora forma de explicar la realidad no sólo es incompatible con el metarrelato hegemónico previo sino que lo hace colapsar, con lo cual la narrativa emergente se cristaliza como la nueva vanguardia que no tardará en asumirse como la verdad que constituye los cimientos de un nuevo metarrelato dominante. Pensemos, como ejemplo, en un diminuto invento que detonó una revolución social y transformó los paradigmas de convivencia de su tiempo: la píldora anticonceptiva. En julio de 1961, el laboratorio Searle, con la venia de la Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos (FDA– Food and Drug Administration) inició la comercialización del Enovid 5 mg, la primera píldora diseñada propiamente con fines anticonceptivos. Desde luego que una transformación del calado de la que experimentó el mundo en la década de los sesenta del siglo XX no ocurre como consecuencia de un sólo cambio o estímulo. Pareciera que cada paradigma consigue su plenitud y una vez que sus narrativas se consolidan y es entonces que se precipita en una lenta pero constante decadencia, donde las corrientes internas cambian poco a poco de dirección asumiendo una nueva tendencia general, una especie de caldo de cultivo que favorece la formación de nuevas comprensiones que paulatinamente se manifiesta en todos lo ámbitos, dando lugar a una nueva comprensión general, un nuevo metarrelato que sustituye al anterior. Mientras la píldora anticonceptiva se utilizó como la punta de lanza para una liberación sexual en ciernes, se construye un célebre muro en Berlín, los Beatles aseguran que “all you need is love”, una crisis de misiles amenaza la continuidad de nuestra especie, Marilyn Monroe canta las mañanitas a Kennedy, es asesinado Martin Luther King por tener un sueño de igualdad, Juan XXIII convoca al Concilio Vaticano II, aparecen las minifaldas y el bikini, toma forma una nueva variedad de conflicto global: la guerra fría, surge la contracultura como contrapeso a las convenciones de la tradición, entra en funcionamiento ARPANET –abuelo de nuestro actual Internet–, tienen lugar las protestas de mayo del 68 en París, la primavera de Praga y revolución cultural en China, se realiza el primer transplante de corazón, estallan las protestas antibélicas contra la guerra de Vietnam, se consolida el movimiento por los derechos civiles en los Estados Unidos, inicia la migración masiva del campo a las ciudades –lo que da lugar a nuevas formas de urbanismo– y se corona la  carrera espacial con la llegada del Apolo 11 a la Luna. Podríamos seguir por muchas páginas señalando los cambios que se dieron en todos los aspectos de lo humano durante esa década, y si bien es posible enumerarlos como si se tratara de eventos aislados, lo cierto es que si los observamos como hilos de un gran tapiz, podemos percibir un espíritu de conjunto que explica los potentes cambios paradigmáticos que tuvieron lugar en la década de los sesenta y se consolidaron en la siguiente. Luego de este periodo, el mundo jamás volvió a ser el mismo. Las verdades sólidas que dieron sentido y estructura a las décadas precedentes lucían de pronto caducas y anticuadas y parecían desmoronarse como castillos de arena. En apenas unos lustros la familia, la democracia, la política, el trabajo, las relaciones humanas, el ocio, la moda, y un larguísimo etcétera, comenzaron a conceptualizarse de manera diferente. Cuando un metarrelato se ha configurado se convierte en una manera general y totalizadora de entender el mundo, un pacto tácito que sus miembros –muchas veces de manera inconsciente– suscriben. Aún sin darnos cuenta, el entretejido de narrativas en que estamos inmersos moldea nuestra manera de relacionarnos, las normas morales que aceptamos como válidas, nuestra apariencia externa, el tipo de lugares a los que asistimos, el tipo de casa, coche y trabajo que deseamos tener y hasta la clase de persona de quien soñamos enamorarnos. Las metanarrativas funcionan como las grandes estructuras sobre las que ejercemos nuestra libertad: estructuran el pensamiento y limitan lo que consideramos posible y verdadero. Web: www.juancarlosaldir.com Instagram:  jcaldir Twitter:   @jcaldir Facebook:  Juan Carlos Aldir" ["post_title"]=> string(41) "Construcción paradigmática de la verdad" ["post_excerpt"]=> string(306) "El ser humano tiene la necesidad existencial de explicarse el universo en que vive. 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