Efecto de la pandemia en México: fábrica de pobreza

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7 de julio, 2021 fábrica de pobreza

La última cifra oficial que tenemos sobre la inflación en México es la de mayo, que la sitúa en 5.89%.; en abril estaba en 6.08%. De acuerdo con cifras del CONEVAL, el precio de la canasta básica subió más de 5% en un año (de mayo de 2020 a mayo de 2021), y subió 1.1% entre abril y mayo de este año. ¿Qué contiene la canasta básica alimentaria? Huevo, aceite, tubérculos, verduras, legumbres, leguminosas, frutas, azúcares y mieles, bebidas no alcohólicas, carnes, pescados y cereales.

Cada canasta básica alcanza para una persona, así que si una familia está compuesta por cuatro personas, dependiendo de la edad, habría que multiplicar esto por cuatro. A menos de que en la familia hubiera un bebé, pero se entiende la idea.

De acuerdo con una encuesta desarrollada por el Instituto de Investigación para el Desarrollo con Equidad (Equide) de la Universidad Iberoamericana, los niveles de pobreza en el contexto de la pandemia se han seguido incrementando. En diciembre de 2020, 62.3 millones de mexicanos estaban en condiciones de pobreza, cifra que para marzo de este año alcanzó los 67 millones.

Si tomamos en cuenta que en el censo del INEGI se establece que somos 126 millones de mexicanos, esto quiere decir que en diciembre pasado el 49% de los mexicanos se encontraba en situación de pobreza, mientras que para marzo de este año el porcentaje se había incrementado a 53%.

A esto habría que sumar las personas que se encuentran en situación de pobreza extrema, que pasaron de 16.4 millones a 18.3 millones de personas, es decir, de 13% a 14.5% de la población. Y la cifra de mexicanos que tuvo alguna carencia por acceso a alimentación pasó de 35 a 46.2 millones de personas, es decir, de 27.7% a 36.6%. Lo grave de este tema es que esta encuesta prevé que la pandemia seguirá teniendo efectos en los ingresos de la gente y, por ende, se irá incrementando el número de personas en pobreza. 

No he visto ni sabido de algún programa del gobierno que mitigue la tragedia de tanta gente. Porque la pobreza se manifiesta no solo en ingresos, sino en alimentación, vivienda, salud, educación… en el bienestar y en el futuro de millones de personas que lo han perdido todo.

Si en algún momento hemos requerido ser solidarios como nación, es ahora. Ahora, como nunca, necesitamos rechazar la división y encontrar la manera de mantenernos unidos y meter el hombro por las personas de al lado. Porque nadie se merece volverse invisible ante una tragedia que ha superado al gobierno y a la sociedad.

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El problema es que muy pocas de esas “verdades” realmente lo son. La solidez de nuestras creencias dependerá mucho más de la intensidad emocional con que las asumamos que de su lógica, su universalidad o su posibilidad de comprobación.  Mantenerse bajo ese sistema rígido de forma acrítica nos separa y aísla de todo aquel que posee visiones distintas.   Los relatos con que describimos el mundo y nuestra relación con él proyectan nuestro sistema de creencias. Al nacer nos encontramos inmersos en una serie de contextos de todo tipo: sociales, económicos, culturales, relacionales, históricos y un largo etcétera que condicionan la manera como entendemos la existencia.  Estas condiciones, que nos fueron dadas, como el lenguaje, la nacionalidad, cierto tipo de ideologías y convicciones, etcétera, se convierten de manera natural en las estructuras que nos hacen inteligibles el día a día y terminan por resultarnos tan familiares y evidentes que las asumimos irreflexivamente como verdades absolutas y generales, que determinan la manera en que construimos y entendemos al mundo, al otro y a nosotros mismos.  Esas “verdades” se convierten en referentes “sólidos” de la realidad y en cada vistazo que le echamos al mundo y a nuestro vínculo con los demás buscamos confirmar aquello que “sabemos” acerca de las cosas. 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Al nacer necesitamos llenar todos los huecos que hagan nuestra experiencia de estar vivos sólida y coherente y el material que solemos usar para ello es el que está más a mano: los contextos socioeconómicos, culturales, políticos y religiosos en que estamos naturalmente inmersos, sumados a la “opinión” –fundamentada o no– que nuestra gente de seguridad y confianza defiende en cada uno de esos aspectos.   Como decía antes, no hay nada de malo en ello. Se trata de un mecanismo natural; el inconveniente es que mantenerse bajo ese sistema de forma acrítica nos separa y aísla de todo aquel que posee creencias distintas. Mientras que, si reconocemos que esto nos ocurre, que la mayor parte de lo que aseguramos que es verdad objetiva es en realidad tan sólo una manera de verlo, pero que existen muchas otras posibilidades, tanto o más legítimas que las nuestras, estaríamos en posibilidad de habitar un mundo más amplio y empático que el actual. Reconocer la parcialidad de nuestras creencias hace que mundo que se despliega ante nosotros se transforme y se amplíe y nos habilita para ver al otro de manera más empática e indulgente.   El inicio de este proceso de “empatización” parte de unas pocas preguntas hacia uno mismo: ¿por qué pienso lo que pienso?, ¿por qué creo en lo que creo?, ¿en qué me baso para estar seguro de que eso que creo es verdadero?, ¿cómo puedo estar seguro de que no hay una manera más constructiva y enriquecedora de ver el mundo?  La manera más eficaz para desafiar nuestras creencias más arraigadas consiste, primero, en cuestionarlas hasta debilitarlas. No es imposible: todos en algún momento de nuestra vida hemos cambiado de opinión respecto a cierto asunto del que estábamos convencidos. Algo nos hizo dudar y los cimientos de dicha convicción se agrietaron hasta abrir espacio para algo distinto. 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Para algunas personas los aspectos emocionalmente dominantes tienen que ver con sus convicciones religiosas, otros con las ideológicas, unos más con su forma de relacionarse, de concretar –o no– la que consideren su misión en la vida, con la posesión de bienes materiales, con el dinero, con el estatus que otorga determinada posición social y un largo etcétera. Pero una vez que ese centro preponderante y esencial marca los criterios primarios de comprensión existencial, todas las demás decisiones estarán influidas por esa tendencia.  La creencia busca siempre comprobarse en todo aquello que observamos, por eso un hecho en sí no suele influir demasiado en la manera como el individuo comprende el mundo. De hecho, ante cualquier disyuntiva, buscará leerla y actuar en coherencia con sus sistema interno –e inconsciente– de creencias.  Pongamos por caso la discusión acerca del aborto. 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Lo interesante del caso es que ambas partes articulan sus posicionamientos a partir de argumentos racionales, y muchas veces igualmente sólidos. Es así que utilizamos la razón para confirmar aquello en que creemos, en vez de construir nuestras creencias a partir del conocimiento y los argumentos racionales.  Usamos la razón para confirmar el mundo que nos hemos fabricado en vez de utilizarla para desarticular aquellas convicciones que nos limitan o que han dejado de ser funcionales.  Resulta escalofriante que en pleno siglo XXI haya un grupo de gente que genuinamente –e intentando argumentar con cierto tipo de lógica– niega las evidencias científicas y defiende la idea de que la Tierra es plana, que la sexualidad humana es un asunto binario o que la evolución es un invento. 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Ahora será crear una Aerolínea. Sin olvidar que casi todo lo que han creado del 1 de diciembre del 2018 que iniciaron hasta la fecha, ha fracasado y más aún si le llamarán “Aerolínea del Bienestar”, porque todo lo que lleva el nombre de “Bienestar” no funciona. NUEVA AEROLÍNEA  Con esta nueva ocurrencia salió López la semana pasada, una aerolínea del gobierno, como si no estuviera enterado de la gran problemática y crisis en que está el sector aeronáutico en México y a nivel mundial. Pero eso para López no importa, como ganso en un Fórmula 1 lleva a cabo ocurrencia tras ocurrencia y siempre volviendo al pasado, en lugar de ver al futuro. Ahora en esta nueva ocurrencia-aventura, quiere realizarla utilizando a lo que queda de empleados de la extinta Mexicana de Aviación, que la desaparecieron en el 2010; es decir, quiere hacer uso de pilotos y trabajadores de esa empresa, con esa también idea del pasado de crear una cooperativa formada por inversionistas y trabajadores, Obviamente los inversionistas, los “de arriba” como López llama a los empresarios, a la gente que tiene dinero, esos “de arriba” tendrían que entrarle a la inversión que son 155 millones de dólares en total con el 60% de la inversión y para completar el 40% restante sería con un crédito de la banca de desarrollo que les haría a los trabajadores que integrarían la cooperativa.  Pero todo va hilado ya que “casualmente” sería en el nuevo aeropuerto que construye la 4T en Santa Lucía, donde estaría esta aerolínea, planteándose contar con 60 aviones en un plazo de 5 años. Se comenta que en dos semanas lanzarán la convocatoria para crear dicha cooperativa. Es importante destacar que en estos momentos que se viven de crisis en muchos aspectos derivados de la pandemia, entre ellos las aerolíneas, y es un enorme riesgo incursionar en este sector. Tampoco podemos dejar de lado lo que sucedió hace poco tiempo, que la seguridad aérea en el país fue degradada de categoría uno a la dos y eso significa un impedimento para que se autoricen nuevas rutas y expansión en el extranjero. Por otra parte, y acorde a todo lo que requiere una aerolínea en costos que espero hayan tenido en cuenta como la turbosina, permisos, los pagos de aterrizaje, despegue, eso en cuanto a las aeronaves, además de los enormes gastos en rentas de espacios, hangares y otros muchos más, sin olvidar los impuestos. Vale la pena recordar el enorme problema que trae Interjet y Miguel Alemán Magnani con el SAT por el pago de impuestos, que lo llevó a huir del país. Y qué decir de lo que representa el mantenimiento de esas aeronaves, refacciones y el pago de seguros de las mismas. Y todo lo anterior es solamente una parte de lo complejo que representa tener una aerolínea. Y la verdad con la experiencia de que todo lo que han creado fracasa, esta no sería la excepción. RECHAZAN AEROLÍNEA Y en medio de esta nueva Ocurrencia, El Financiero publicó el 1 de septiembre del 2021, Mandan a ‘volar’ a la Aerolínea del ‘Bienestar’: mayoría mexicana la rechaza”: El 52 por ciento de los mexicanos entrevistados por El Financiero Bloomberg está en desacuerdo con que el Gobierno promueva la creación de la nueva aerolínea. Por el contrario, el 40 por ciento apoya el surgimiento de la línea aérea y 8 por ciento indicó no saber al respecto. “Los vuelos de la aerolínea serían operados desde el aeropuerto de Santa Lucía, el proyecto bandera de la administración de Andrés Manuel López Obrador. Para echar a andar el proyecto, bastarían alrededor de 9 meses. 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En un segundo momento podemos confrontar alguna de esas ideas más arraigadas con su opuesto y esforzarnos en encontrar en esa premisa de contraste algún asomo de verdad. ¿Bajo qué circunstancia existencial la convicción del otro tendría sentido para mí?     Y, a todo esto, ¿qué es, entonces, una creencia?  Una creencia es el relato o explicación de un hecho, una idea, una circunstancia que se convierte en un referente para nuestra estructura de pensamiento y opera como organizador de nuestra percepción en aras de darle coherencia, solidez y sentido a nuestra experiencia de estar vivos. De manera coloquial podría decirse que una creencia es la certidumbre irreflexiva que sentimos acerca de algo, aquello que “sabemos”, pero que no sabemos qué sabemos, ni mucho menos cómo fue que lo aprendimos.  Todos, casi siempre de forma inconsciente, estamos sujetos a un cuerpo de creencias fundamentales que moldean nuestra manera de interactuar con el mundo. La forma en que nos definimos, las palabras que naturalmente utilizamos para completar frases del tipo: la vida es… (dura/alegre/compleja/divertida…), yo soy… (mi profesión/mis roles/mi apariencia/mis orígenes familiares…), las personas son… (amables/despreciables/interesadas/generosas…) perfilan maneras de entender la existencia y de manifestar conductas y actitudes que condicionan nuestra experiencia de estar vivos. Las respuestas que, de manera expresa o tácita, damos a cada aspecto de la existencia articula ese complejo andamiaje de creencias que constituyen nuestra identidad.  La solidez de nuestras creencias dependerá mucho más de la intensidad emocional con que las asumamos que de su lógica, su universalidad o su posibilidad de comprobación. La intensidad emocional dependerá de lo central que dicha creencia sea para nuestro sistema en su conjunto. Para algunas personas los aspectos emocionalmente dominantes tienen que ver con sus convicciones religiosas, otros con las ideológicas, unos más con su forma de relacionarse, de concretar –o no– la que consideren su misión en la vida, con la posesión de bienes materiales, con el dinero, con el estatus que otorga determinada posición social y un largo etcétera. Pero una vez que ese centro preponderante y esencial marca los criterios primarios de comprensión existencial, todas las demás decisiones estarán influidas por esa tendencia.  La creencia busca siempre comprobarse en todo aquello que observamos, por eso un hecho en sí no suele influir demasiado en la manera como el individuo comprende el mundo. De hecho, ante cualquier disyuntiva, buscará leerla y actuar en coherencia con sus sistema interno –e inconsciente– de creencias.  Pongamos por caso la discusión acerca del aborto. No hay una forma objetiva, universal y concluyente de determinar, de una vez y para siempre, cuándo un embrión se convierte en un ser humano porque, fundados en la diversidad de creencias posibles, el resultado que se obtiene a este cuestionamiento depende de la cosmovisión y la ideología bajo la que dicha pregunta se plantea. Ante la imposibilidad de alcanzar una verdad aceptada por todos –conocimiento–, un bando y otro de la disputa defiende su convicción hasta el extremo de la intolerancia. ¿Quién tiene razón? Depende desde qué lado se mire. Tan legítimo es defender la vida como valor absoluto, que defender la libertad de la mujer para decidir sobre su cuerpo. ¿Cual de los dos valores debe prevalecer? Ante la ausencia de un conocimiento objetivo e inapelable, la jerarquización de ambos valores –vida y libertad–depende del sistema de creencias con que cada persona estructure su propia visión del mundo. Lo interesante del caso es que ambas partes articulan sus posicionamientos a partir de argumentos racionales, y muchas veces igualmente sólidos. Es así que utilizamos la razón para confirmar aquello en que creemos, en vez de construir nuestras creencias a partir del conocimiento y los argumentos racionales.  Usamos la razón para confirmar el mundo que nos hemos fabricado en vez de utilizarla para desarticular aquellas convicciones que nos limitan o que han dejado de ser funcionales.  Resulta escalofriante que en pleno siglo XXI haya un grupo de gente que genuinamente –e intentando argumentar con cierto tipo de lógica– niega las evidencias científicas y defiende la idea de que la Tierra es plana, que la sexualidad humana es un asunto binario o que la evolución es un invento. Como se propone más arriba, el gran reto consistiría en asumir, aunque sólo sea a modo de ejercicio dialéctico, la creencia del otro y tratar de encontrar en ella alguna virtud, algún resquicio de verdad.      Web: www.juancarlosaldir.com Instagram:  jcaldir Twitter:   @jcaldir    Facebook:  Juan Carlos Aldir  " ["post_title"]=> string(56) "Sistemas de creencias: materia prima de nuestros relatos" ["post_excerpt"]=> string(0) "" ["post_status"]=> string(7) "publish" ["comment_status"]=> string(4) "open" ["ping_status"]=> string(4) "open" ["post_password"]=> string(0) "" ["post_name"]=> string(55) "sistemas-de-creencias-materia-prima-de-nuestros-relatos" ["to_ping"]=> string(0) "" ["pinged"]=> string(0) "" ["post_modified"]=> string(19) "2021-09-17 09:53:07" ["post_modified_gmt"]=> string(19) "2021-09-17 14:53:07" ["post_content_filtered"]=> string(0) "" ["post_parent"]=> int(0) ["guid"]=> string(35) "https://ruizhealytimes.com/?p=70562" ["menu_order"]=> int(0) ["post_type"]=> string(4) "post" ["post_mime_type"]=> string(0) "" ["comment_count"]=> string(1) "0" ["filter"]=> string(3) "raw" } ["comment_count"]=> int(0) ["current_comment"]=> int(-1) ["found_posts"]=> int(44) ["max_num_pages"]=> float(22) ["max_num_comment_pages"]=> int(0) ["is_single"]=> bool(false) ["is_preview"]=> bool(false) ["is_page"]=> bool(false) ["is_archive"]=> bool(true) ["is_date"]=> bool(false) ["is_year"]=> bool(false) ["is_month"]=> bool(false) ["is_day"]=> bool(false) ["is_time"]=> bool(false) ["is_author"]=> bool(false) ["is_category"]=> bool(true) ["is_tag"]=> bool(false) ["is_tax"]=> bool(false) ["is_search"]=> bool(false) ["is_feed"]=> bool(false) ["is_comment_feed"]=> bool(false) ["is_trackback"]=> bool(false) ["is_home"]=> bool(false) ["is_privacy_policy"]=> bool(false) ["is_404"]=> bool(false) ["is_embed"]=> bool(false) ["is_paged"]=> bool(false) ["is_admin"]=> bool(false) ["is_attachment"]=> bool(false) ["is_singular"]=> bool(false) ["is_robots"]=> bool(false) ["is_favicon"]=> bool(false) ["is_posts_page"]=> bool(false) ["is_post_type_archive"]=> bool(false) ["query_vars_hash":"WP_Query":private]=> string(32) "2c6667cb86ec2ec1922f21526c4f9c68" ["query_vars_changed":"WP_Query":private]=> bool(false) ["thumbnails_cached"]=> bool(false) ["stopwords":"WP_Query":private]=> NULL ["compat_fields":"WP_Query":private]=> array(2) { [0]=> string(15) "query_vars_hash" [1]=> string(18) "query_vars_changed" } ["compat_methods":"WP_Query":private]=> array(2) { [0]=> string(16) "init_query_flags" [1]=> string(15) "parse_tax_query" } }
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