Que mal se vieron el presidente de la República Andrés Manuel López Obrador, y el Secretario de Hacienda Arturo Herrera, que en pleno público fue reprendido por haber dicho esto: “Éste va a ser no solamente uno de los elementos más importantes para protegernos, sino que va a ser uno de los elementos que permitan relanzar con mayor éxito a la economía” mientras sostenía un tapabocas en las manos.
A pesar de que hoy se rebasarán los 42 000 mexicanos muertos y de que justo el día que López Obrador “regañó” al secretario de Hacienda se registró un nuevo récord de infectados en un día (8438), queda por sentado que el tapabocas no es una opción para que el presidente combata la pandemia. No importa que a nivel mundial los verdaderos expertos digan que es la única arma disponible hasta el momento.
López Obrador regañó así al secretario de Hacienda, con una cara como la que pone un padre diciendo “pestes” en su mente al tiempo que se quedó viendo al sudoroso secretario de Hacienda y dijo: “Creo que está muy desproporcionado (el uso de tapabocas). Ojalá fuese eso, si el cubrebocas fuese una opción para la reactivación de la economía, me lo pongo de inmediato, pero no es así”.
El secretario de Hacienda Herrera reaccionó sabiamente para mantener la chamba y dijo interrumpiendo al presidente: “Era una analogía para decir que nos vamos a tener que reorganizar a través de mecanismos distintos para regresar a la normalidad y a la recuperación”.
Esto causó mucha gracia y decepción para la vox populi mexicana porque según ellos a “nuestros líderes les vale lo que le sucede al pueblo, para ellos mejora que nos muramos” alcanzaron a coincidir los entrevistados por DE FRONTERA A FRONTERA.
Robachicos
Todo un drama, que crece cada día en nuestro estado, resultó ser el caso del niño secuestrado Dylan, resultado de años de impunidad y autoridades coludidas para explotar sexualmente a los niños y niñas o solamente para recibir la respectiva “mordida”.
No se puede explicar a tantos niños y niñas pidiendo dinero en la calle sin ton ni son, sin que haya autoridades extorsionándolos.
Dejen les cuento. Aquí en Tapachula hay una mujer que en la espalda trae a cuestas a una niña crecida. La mujer pide dinero porque la niña supuestamente está enferma, usted ve a la niña y es una piltrafa inerte, lánguida, con ropas raídas y muy sucias, sin que tenga alguna deformidad a la vista. La mujer es una supuesta mamá vestida igual con una pañoleta en la cabeza. La mirada de la mujer es de una persona mala y su caracterización de una madre necesitada de mantener a la “niña enferma” no es convincente.
Nadie hace nada como sociedad para investigar qué drama hay detrás. Porque las autoridades dicen “si no hay demanda no hay investigación”.
Tanto el Gobernador Rutilio Escandón Cadenas, como el Fiscal de Chiapas, Jorge Luis Lláven Abarca, deben de llega al fondo del caso Dylan y de las bandas de robachicos de nuestro estado.
El caso de Dylan es un llamado a las familias para que tengan un extremo cuidado de sus hijos e hijas porque si no es así, terminarán en manos de algún pederasta o abusador sexual o explotador y el fin de sus hijos será una muerte prematura. ¡Cuídenlos!
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