Primer corte de caja

Vine a crecer en un lugar tan común como los más maravillosos y tan singular como cualquier otro.

3 de noviembre, 2021

No está el respetable para saberlo ni yo para contarlo, solía decir mi abuela la sabia –de bendita memoria hoy que es día de los Fieles difuntos–, pero es que coinciden varias circunstancias que no puedo ni quiero dejar pasar: es día de muertos, me toca escribir para este espacio que tan generosamente me ha adoptado y es día de mi cumpleaños 51. Este último dato carecería de importancia si no fuera porque don Arturo Pérez-Reverte, amigo a quien nunca he visto en persona y con quien nunca he hablado pero del que me he leído hasta la última coma, recordó hace algunas semanas que llegando a esta edad uno se da cuenta de que por mucho entusiasmo que uno le ponga, debe considerar que con toda certeza uno ya llegó a la mitad del camino o se acerca de manera próxima e inexorable y, claro, no me deja de martillar la cabeza aquello del Dante: “En mitad del camino de la vida…”. Además nací en 1970 y, como pinta el mundo, resulta que mi década natal dejó algunas lecciones sin aprender. Así que para no atormentar al lector con el mundo del instante, se me ha ocurrido la peregrina idea de dibujar algunas líneas de corte de caja provisional, como cuando lo dejan a uno parado a media calle porque la tienda de conveniencia de la esquina está haciendo su corte de mediodía, así, poco más o menos.

Pero no se asuste el amable lector, no lo someteré a las penurias de ver la cauda de mis errores y la alegría de mis aciertos, eso, como lo diría don Alfonso Reyes, dejo dentro de mi manto que, bajo de él, siguiendo a Calderón, al rey mato. Más bien, permítanme, por su lectura y compañía, repetir las palabras de gratitud más hermosas que se han escrito, de la pluma de María Zambrano: “Para salir del laberinto de la perplejidad y del asombro, para hacerme visible y hasta reconocible, permitidme que recurra una vez más a la palabra luminosa de la ofrenda, gracias”. Y como ella al recibir el Premio Cervantes, acompáñeme, querido amigo, al lugar donde todo comenzó: el ya viejo barrio de Lomas de Sotelo.

Vine a crecer en un sitio tan singular como cualquier otro; un lugar único, magnífico por la fuerza de su llana simpleza urbana.

No había amplias avenidas flanqueadas con álamos ancianos, sino apenas unos diminutos jardines edénicos domados por hábiles manos de jardineros que se hicieron viejos al mismo ritmo que mi infancia se integraba al mundo de las memorias.

Donde crecí no había viejas mansiones blasonadas, calles ocultas ni plazuelas invadidas de leyendas pero había, eso sí, colmenas humanas de un pálido amarillo, perfectamente alineadas, en tan misteriosa simetría que jugaban conmigo a caminar como los ciegos.

No hubo nunca damas fatales con dedos enjoyados, ni un marqués venido a menos que diera lustre al vecindario, nunca un anónimo potentado. Hubo siempre, como consigna de una oculta cofradía, familias diversas que, a fuerza de convivir, se hicieron una gran parentela separada por prados siempre verdes y muros de tres pulgadas.

Ahí, donde crecí, jamás percibí el aroma de un océano que, entre sales, fuera el camino a otro continente; jamás mis ojos supieron de hondos valles o lagunas embrujadas y la sabia imagen de los volcanes nevados era solo una fotografía de postal turística en un día extrañamente claro; sin embargo, el viento siempre era generoso, los colibríes abundantes y la lluvia amorosa con los niños.

No supe de la vida aventurera de los suburbios, de las bandas milenarias de míticos asesinos o ladrones reputados. Hasta la violencia parecía pequeña en el rincón que vio mis primeros días. Solo una vez vino a visitarnos bajo su máscara de muerte y en una sola tarde alucinante, destruyó una familia y nos dijo que la orfandad también era posible entre los nuestros.

A la vera de un cementerio, los muertos eran también tímidas afirmaciones en la charla de los adultos. Solo a los viejos les ocurría morir en mi solar de infancia, un día iban a ver al médico, después sabíamos que un hospital los abrigaba y, finalmente, alguna familia se vestía de negro.

Nunca hubo una Julieta y un Romeo que inflamaran la pública habladuría, ni amantes arriesgados huyendo por las ventanas, altas de cuatro pisos, sino perplejas Evas y Adanes adolescentes que, púdicamente vestidos, a diario descubrían el pecado a la sombra de las jacarandas.

Y a pesar de todo, de su llana simpleza, de su carencia de esquinas, no crecí en un lugar común, sino en un sitio extraño que ya no puede ser encontrado; un lugar que mi memoria fabricó a partir de datos apenas posibles. Un lugar humano y casi provincial donde el aroma de las tres de la tarde denunciaba, en cada piso, la cocina de cien orígenes diversos.

Vine a crecer en un lugar tan común como los más maravillosos y tan singular como cualquier otro.

 

@cesarbc70

Comentarios
object(WP_Query)#17668 (51) { ["query"]=> array(5) { ["cat"]=> int(14) ["posts_per_page"]=> int(2) ["orderby"]=> string(4) "rand" ["post__not_in"]=> array(1) { [0]=> int(72184) } ["date_query"]=> array(1) { [0]=> array(3) { ["after"]=> string(10) "08-11-2021" ["before"]=> string(10) "06-12-2021" ["inclusive"]=> bool(true) } } } ["query_vars"]=> array(65) { ["cat"]=> int(14) ["posts_per_page"]=> int(2) ["orderby"]=> string(4) "rand" ["post__not_in"]=> array(1) { [0]=> int(72184) } ["date_query"]=> array(1) { [0]=> array(3) { ["after"]=> string(10) "08-11-2021" ["before"]=> string(10) "06-12-2021" ["inclusive"]=> bool(true) } } ["error"]=> string(0) "" ["m"]=> string(0) "" ["p"]=> int(0) ["post_parent"]=> string(0) "" ["subpost"]=> string(0) "" ["subpost_id"]=> string(0) "" ["attachment"]=> string(0) "" ["attachment_id"]=> int(0) ["name"]=> string(0) "" ["pagename"]=> string(0) "" ["page_id"]=> int(0) ["second"]=> string(0) "" ["minute"]=> string(0) "" ["hour"]=> string(0) "" ["day"]=> int(0) ["monthnum"]=> int(0) ["year"]=> int(0) ["w"]=> int(0) ["category_name"]=> string(18) "cultura-para-todos" ["tag"]=> string(0) "" ["tag_id"]=> string(0) "" ["author"]=> string(0) "" ["author_name"]=> string(0) "" ["feed"]=> string(0) "" ["tb"]=> string(0) "" ["paged"]=> int(0) ["meta_key"]=> string(0) "" ["meta_value"]=> string(0) "" ["preview"]=> string(0) "" ["s"]=> string(0) "" ["sentence"]=> string(0) "" ["title"]=> string(0) "" ["fields"]=> string(0) "" ["menu_order"]=> string(0) "" ["embed"]=> string(0) "" ["category__in"]=> array(0) { } ["category__not_in"]=> array(0) { } ["category__and"]=> array(0) { } ["post__in"]=> array(0) { } ["post_name__in"]=> array(0) { } ["tag__in"]=> array(0) { } ["tag__not_in"]=> array(0) { } ["tag__and"]=> array(0) { } ["tag_slug__in"]=> array(0) { } ["tag_slug__and"]=> array(0) { } ["post_parent__in"]=> array(0) { } ["post_parent__not_in"]=> array(0) { } ["author__in"]=> array(0) { } ["author__not_in"]=> array(0) { } ["ignore_sticky_posts"]=> bool(false) ["suppress_filters"]=> bool(false) ["cache_results"]=> bool(true) ["update_post_term_cache"]=> bool(true) ["lazy_load_term_meta"]=> bool(true) ["update_post_meta_cache"]=> bool(true) ["post_type"]=> string(0) "" ["nopaging"]=> bool(false) ["comments_per_page"]=> string(2) "50" ["no_found_rows"]=> bool(false) ["order"]=> string(0) "" } ["tax_query"]=> object(WP_Tax_Query)#17667 (6) { ["queries"]=> array(1) { [0]=> array(5) { ["taxonomy"]=> string(8) "category" ["terms"]=> array(1) { [0]=> int(14) } ["field"]=> string(7) "term_id" ["operator"]=> string(2) "IN" ["include_children"]=> bool(true) } } ["relation"]=> string(3) "AND" ["table_aliases":protected]=> array(1) { [0]=> string(21) "rt_term_relationships" } ["queried_terms"]=> array(1) { ["category"]=> array(2) { ["terms"]=> array(1) { [0]=> int(14) } ["field"]=> string(7) "term_id" } } ["primary_table"]=> string(8) "rt_posts" ["primary_id_column"]=> string(2) "ID" } ["meta_query"]=> object(WP_Meta_Query)#17676 (9) { ["queries"]=> array(0) { } ["relation"]=> NULL ["meta_table"]=> NULL ["meta_id_column"]=> NULL ["primary_table"]=> NULL ["primary_id_column"]=> NULL ["table_aliases":protected]=> array(0) { } ["clauses":protected]=> array(0) { } ["has_or_relation":protected]=> bool(false) } ["date_query"]=> object(WP_Date_Query)#17678 (5) { ["queries"]=> array(4) { [0]=> array(6) { ["after"]=> string(10) "08-11-2021" ["before"]=> string(10) "06-12-2021" ["inclusive"]=> bool(true) ["column"]=> string(9) "post_date" ["compare"]=> string(1) "=" ["relation"]=> string(3) "AND" } ["column"]=> string(9) "post_date" ["compare"]=> string(1) "=" ["relation"]=> string(3) "AND" } ["relation"]=> string(3) "AND" ["column"]=> string(18) "rt_posts.post_date" ["compare"]=> string(1) "=" ["time_keys"]=> array(14) { [0]=> string(5) "after" [1]=> string(6) "before" [2]=> string(4) "year" [3]=> string(5) "month" [4]=> string(8) "monthnum" [5]=> string(4) "week" [6]=> string(1) "w" [7]=> string(9) "dayofyear" [8]=> string(3) "day" [9]=> string(9) "dayofweek" [10]=> string(13) "dayofweek_iso" [11]=> string(4) "hour" [12]=> string(6) "minute" [13]=> string(6) "second" } } ["request"]=> string(463) "SELECT SQL_CALC_FOUND_ROWS rt_posts.ID FROM rt_posts LEFT JOIN rt_term_relationships ON (rt_posts.ID = rt_term_relationships.object_id) WHERE 1=1 AND ( ( rt_posts.post_date >= '2021-11-08 00:00:00' AND rt_posts.post_date <= '2021-12-06 00:00:00' ) ) AND rt_posts.ID NOT IN (72184) AND ( rt_term_relationships.term_taxonomy_id IN (14) ) AND rt_posts.post_type = 'post' AND (rt_posts.post_status = 'publish') GROUP BY rt_posts.ID ORDER BY RAND() LIMIT 0, 2" ["posts"]=> array(2) { [0]=> object(WP_Post)#17664 (24) { ["ID"]=> int(72867) ["post_author"]=> string(2) "73" ["post_date"]=> string(19) "2021-11-24 13:02:25" ["post_date_gmt"]=> string(19) "2021-11-24 18:02:25" ["post_content"]=> string(4854) "Ya empezaron a montar la FIL en Guadalajara. Los autores, los editores y los aficionados al libro estamos como niños en víspera de Reyes. No será una feria como las demás, mucho se habrá perdido: autores, editores, librerías y editoriales a las que ya no les alcanzó la vida para ver la reapertura de la icónica sede. Algunas visitas estarán en las pantallas, pero así se va renaciendo. En materia de artes editoriales, de movilidad de libros y de hábitos lectores  nos dimos cuenta de que el mercado del libro es en realidad de primera necesidad. Lo confirmó el hecho de que una corriente de salud mental se sintió a través de los textos, de las difusiones culturales independientes para llegar a las manos de quienes lo necesitaban, de quienes descubrieron que la cultura tenía elementos salvíficos, sobre todo para las horas más negras del encierro. Un importante movimiento de clubes de lectura, de cursos de apreciación literaria y talleres de escritura creativa fueron poblando las redes y crearon una pequeña pero creciente masa consumidora de cultura. Las editoriales reaccionaron con inteligencia, ahora lo normal es que el autor salga al encuentro de sus lectores, que conviva con ellos en las salas virtuales de lectura, que comparta su experiencia, su técnica y sus expectativas. Y con esto me refiero a autores noveles y consagrados, a los que se dedican a la novela y al ensayo informativo, a los poetas y a los que escriben libros de autoayuda; todos en el barco que se agita pero no se hunde. Al fin y al cabo, sabemos –bien lo sabemos– que esto no es suficiente, pero que tiene entre sus virtudes no deberle nada a nadie y mucho menos al Estado, lo cual es garantía de independencia intelectual. La pobre gestión de los premios literarios, su escasa difusión y todavía menor impacto en la población ha modificado el mercado literario. El escritor mexicano se ha tenido que fajar a trompadas con la realidad, no hay ni habrá becas, no hay ni habrá premio salvador, lo que habrá son lectores dispuestos a comprar libros siempre que pueda recibir un producto de calidad con lo que los mercadólogos llaman valor agregado: la charla, el vídeo en las redes, el contacto personal, la reflexión compartida. Y así es como nos vamos integrando a prácticas complicadas, duras, pero también que prometen una mejor salud para el ecosistema del libro en el mediano plazo. El autor, como es en España o en Estados Unidos, se ha vuelto gestor de su propia obra, de la mano de su editor –y aquí los hay activos e ingeniosos e indolentes y descuidados–, es un actor cultural que va formando sus pequeños foros que con esfuerzo crecen, se diversifican y entran en contacto con otros escritores y editores empeñados en la misma tarea; lejos de la verticalidad la lectura, ante nuestros ojos, se está volviendo una actividad orgánica. En esas prácticas, quienes esperaban un apoyo ya han caído en cuenta que no hay ni habrá ninguno, que habrá que pegarle a la tecla y al click de la computadora para crear y estar atento; pero al mismo tiempo que no hay línea y no porque el gobierno, como todo ente de poder, no la tenga –la hay para temas de militarización, subsidio o pre campañas presidenciales– pero no la hay para cultura porque no interesa, es decir, los eventos que se realizan no pasan de eso y no constituyen política. No por casualidad, los apoyos económicos para la cultura se cortaron de tajo y los grupos independientes fueron vistos con cierta sospecha. El movimiento contemporáneo por la difusión de la lectura se realiza en cientos de hogares que difunden contenido e invitan a la lectura en miles, millones de dispositivos electrónicos, se eligen temas de común acuerdo y si alguna nota los caracteriza es que en esa libertad conquistada y resguardada el tema de la igualdad y la equidad de género es una de las piezas principales. Somos muchos los grupos de lectura, clubes, cursos, que nos hemos acogido a una idea común que nació sin darnos cuenta; se hace magnífica literatura por mujeres hoy en día, ahora es tiempo de visibilizarla, la fórmula no puede ser más sencilla: “una y uno”, es decir, por cada autor leído, una autora para leer. Paridad de la buena voluntad, sin discursos, sino con el puro ánimo de ventilar la casa y oír todas las voces. Estos son pues, los mejores frutos pese al desastre.   @cesarbc70    " ["post_title"]=> string(9) "Una y uno" ["post_excerpt"]=> string(210) "Con la pandemia y los recortes presupuestales a la cultura, muchos artistas, promotores y divulgadores culturales han tenido que buscar nuevas formas de relacionarse con su público ante esta nueva realidad. " ["post_status"]=> string(7) "publish" ["comment_status"]=> string(4) "open" ["ping_status"]=> string(4) "open" ["post_password"]=> string(0) "" ["post_name"]=> string(9) "una-y-uno" ["to_ping"]=> string(0) "" ["pinged"]=> string(0) "" ["post_modified"]=> string(19) "2021-11-24 13:09:18" ["post_modified_gmt"]=> string(19) "2021-11-24 18:09:18" ["post_content_filtered"]=> string(0) "" ["post_parent"]=> int(0) ["guid"]=> string(35) "https://ruizhealytimes.com/?p=72867" ["menu_order"]=> int(0) ["post_type"]=> string(4) "post" ["post_mime_type"]=> string(0) "" ["comment_count"]=> string(1) "0" ["filter"]=> string(3) "raw" } [1]=> object(WP_Post)#17613 (24) { ["ID"]=> int(72813) ["post_author"]=> string(2) "77" ["post_date"]=> string(19) "2021-11-23 11:50:10" ["post_date_gmt"]=> string(19) "2021-11-23 16:50:10" ["post_content"]=> string(5997) "Las caravanas migrantes se han convertido en un problema con múltiples aristas. En primera instancia, es un conflicto internacional.  Los grupos de Centroamérica o Haití se dirigen a los Estados Unidos, son detenidos en México y el problema se convierte en nuestro, tanto por la estadía de estas caravanas que rebasan con mucho los presupuestos anuales destinados a migración, como por la irritación de los viajeros que genera encono contra ciudadanos mexicanos.  Entonces, se trata de actuar humanitariamente, pero salvaguardando la integridad de nuestro país y sus instituciones. Se trata de entender la problemática que lleva a familias con niños a dejar todo atrás en búsqueda de una tierra que ofrezca mejores oportunidades, pero está más allá de nuestras manos resolver un problema tan complejo. Por desgracia, en los procesos migratorios actuales, quienes dejan sus países de origen, lo hacen con muy poca información documentada. Son más bien eventos anecdóticos de un migrante que logró recorrer todo el camino y vivir para contarlo, y que ahora está ubicado en algún estado de la Unión Americana ganando dólares.  Mujeres con bebés de brazos, así como niños de edad escolar, muchas veces sin la compañía de un adulto, se lanzan en aquellas caravanas que yo me atrevería a llamar “de la muerte”, persiguiendo una quimera. Los ciudadanos que contamos con un nivel académico promedio, que nos permite escudriñar las condiciones que llevan a estas personas a lanzarse a la aventura, entendemos que detrás de ello hay realidades socioeconómicas que los llevan a hacerlo, y que, si volvieran a nacer en iguales condiciones, lo volverían a intentar. Una cosa es entenderlo con la razón y otra muy distinta es desarrollar empatía hacia su causa. La diferencia entre una y otra percepción de las cosas es muy simple: tengo empatía el día que entiendo lo que percibo desde la realidad del otro, de manera de concluir que, si yo estuviera en sus zapatos, actuaría de la forma como él o ella están actuando.  Termino de leer una novela corta de Tobías Wolff intitulada Ladrón de cuarteles.  Es la historia de tres cadetes en preparación, a inicios de la Guerra de Vietnam. Arranca presentando una situación que los pone a todos en riesgo gravísimo de muerte, algo que ellos no saben, y que vienen a descubrir hasta mucho más adelante.  Lo hacen por órdenes superiores, y de alguna manera ese hecho aislado con el que abre la historia los va a hermanar, aunque tardarán en entenderlo.  Poco a poco nos vamos adentrando en la trama para descubrir los orígenes de cada uno de los protagonistas, el presente que están viviendo y el futuro que el autor vislumbra para  ellos a partir de la última decisión que toma cada uno al momento de terminar la trama. El título de la obra proviene de la forma de actuar de uno de ellos que necesita dinero de manera continua para cubrir una necesidad personal. En este andar asomándonos por los entresijos de la anécdota que avanza, es como el autor nos presenta realidades crudas que los tres personajes deben de enfrentar, primero desde casa, luego en el tiempo de preparación y finalmente al momento de ser llamados a filas. El autor nos hace ver que la vida no está escrita en blanco y negro, y que son múltiples las razones que nos llevan a actuar de uno u otro modo a lo largo de nuestra existencia. En lo particular siento cierta aversión hacia los libros de autoayuda.  Lo primero que me salta es la intención del autor, como dando una receta de cocina que funciona igual para todos.  Lo segundo es que, a pesar de las destrezas sintácticas con que se maneje la obra, el mensaje que se cuela entre líneas es “te voy a enseñar cómo resolver un problema, partiendo de que tú no sabes hacerlo y yo sí”.  La literatura formal nos plantea una historia muy humana, con personajes igualmente muy humanos, con quienes nos podemos sentir identificados, y aun cuando no hayamos vivido en las circunstancias en que la historia narra que ellos viven, conseguimos hallar el punto en el que su vida y la nuestra se tocan.  La historia subterránea con sus propios mensajes se va desarrollando, pero sin ese ámbito de aula escolar. Llegamos a conocer tan bien a los personajes, que nuestras emociones se disparan cuando leemos  lo que hacen o dejan de hacer, y en ocasiones, hasta nos adelantamos a adivinar cuál será su siguiente paso, o cómo van a reaccionar ante determinada situación. Un buen libro te atrapa.  Un amigo de años atrás acaba de perder a un entrañable compañero de lides literarias. Su consuelo fue compartir un libro de Eduardo Halfon intitulado Duelo.  En sus líneas conocemos la voluntad del protagonista para descubrir una historia familiar casi olvidada, que sigue prendida a él por una fotografía en blanco y negro de un niño pequeño. La historia nos va llevando a lo largo de tres generaciones por diversas geografías y modos de pensar hasta invitarnos a descubrir cómo hay situaciones que se repiten de tiempo en tiempo, y que por nuestra sola condición humana van a terminar formando parte de nuestra propia vida.  Al final  la trama va tomando una curva que no deja de sorprendernos y a la vez de alarmarnos, hasta que termina por suceder lo que veníamos anticipando que sucedería. Leer: Una deleitosa manera de viajar; de conocer y conocernos.  De entender que los problemas humanos, finalmente, son comunes a todos.  " ["post_title"]=> string(19) "Conocer, conocernos" ["post_excerpt"]=> string(156) "La literatura nos permite conocernos desde una lectura marginal a sus protagonistas, humanos como nosotros, libres del peso moral del manual  de autoayuda." ["post_status"]=> string(7) "publish" ["comment_status"]=> string(4) "open" ["ping_status"]=> string(4) "open" ["post_password"]=> string(0) "" ["post_name"]=> string(18) "conocer-conocernos" ["to_ping"]=> string(0) "" ["pinged"]=> string(0) "" ["post_modified"]=> string(19) "2021-11-23 11:50:10" ["post_modified_gmt"]=> string(19) "2021-11-23 16:50:10" ["post_content_filtered"]=> string(0) "" ["post_parent"]=> int(0) ["guid"]=> string(35) "https://ruizhealytimes.com/?p=72813" ["menu_order"]=> int(0) ["post_type"]=> string(4) "post" ["post_mime_type"]=> string(0) "" ["comment_count"]=> string(1) "0" ["filter"]=> string(3) "raw" } } ["post_count"]=> int(2) ["current_post"]=> int(-1) ["in_the_loop"]=> bool(false) ["post"]=> object(WP_Post)#17664 (24) { ["ID"]=> int(72867) ["post_author"]=> string(2) "73" ["post_date"]=> string(19) "2021-11-24 13:02:25" ["post_date_gmt"]=> string(19) "2021-11-24 18:02:25" ["post_content"]=> string(4854) "Ya empezaron a montar la FIL en Guadalajara. Los autores, los editores y los aficionados al libro estamos como niños en víspera de Reyes. No será una feria como las demás, mucho se habrá perdido: autores, editores, librerías y editoriales a las que ya no les alcanzó la vida para ver la reapertura de la icónica sede. Algunas visitas estarán en las pantallas, pero así se va renaciendo. En materia de artes editoriales, de movilidad de libros y de hábitos lectores  nos dimos cuenta de que el mercado del libro es en realidad de primera necesidad. Lo confirmó el hecho de que una corriente de salud mental se sintió a través de los textos, de las difusiones culturales independientes para llegar a las manos de quienes lo necesitaban, de quienes descubrieron que la cultura tenía elementos salvíficos, sobre todo para las horas más negras del encierro. Un importante movimiento de clubes de lectura, de cursos de apreciación literaria y talleres de escritura creativa fueron poblando las redes y crearon una pequeña pero creciente masa consumidora de cultura. Las editoriales reaccionaron con inteligencia, ahora lo normal es que el autor salga al encuentro de sus lectores, que conviva con ellos en las salas virtuales de lectura, que comparta su experiencia, su técnica y sus expectativas. Y con esto me refiero a autores noveles y consagrados, a los que se dedican a la novela y al ensayo informativo, a los poetas y a los que escriben libros de autoayuda; todos en el barco que se agita pero no se hunde. Al fin y al cabo, sabemos –bien lo sabemos– que esto no es suficiente, pero que tiene entre sus virtudes no deberle nada a nadie y mucho menos al Estado, lo cual es garantía de independencia intelectual. La pobre gestión de los premios literarios, su escasa difusión y todavía menor impacto en la población ha modificado el mercado literario. El escritor mexicano se ha tenido que fajar a trompadas con la realidad, no hay ni habrá becas, no hay ni habrá premio salvador, lo que habrá son lectores dispuestos a comprar libros siempre que pueda recibir un producto de calidad con lo que los mercadólogos llaman valor agregado: la charla, el vídeo en las redes, el contacto personal, la reflexión compartida. Y así es como nos vamos integrando a prácticas complicadas, duras, pero también que prometen una mejor salud para el ecosistema del libro en el mediano plazo. El autor, como es en España o en Estados Unidos, se ha vuelto gestor de su propia obra, de la mano de su editor –y aquí los hay activos e ingeniosos e indolentes y descuidados–, es un actor cultural que va formando sus pequeños foros que con esfuerzo crecen, se diversifican y entran en contacto con otros escritores y editores empeñados en la misma tarea; lejos de la verticalidad la lectura, ante nuestros ojos, se está volviendo una actividad orgánica. En esas prácticas, quienes esperaban un apoyo ya han caído en cuenta que no hay ni habrá ninguno, que habrá que pegarle a la tecla y al click de la computadora para crear y estar atento; pero al mismo tiempo que no hay línea y no porque el gobierno, como todo ente de poder, no la tenga –la hay para temas de militarización, subsidio o pre campañas presidenciales– pero no la hay para cultura porque no interesa, es decir, los eventos que se realizan no pasan de eso y no constituyen política. No por casualidad, los apoyos económicos para la cultura se cortaron de tajo y los grupos independientes fueron vistos con cierta sospecha. El movimiento contemporáneo por la difusión de la lectura se realiza en cientos de hogares que difunden contenido e invitan a la lectura en miles, millones de dispositivos electrónicos, se eligen temas de común acuerdo y si alguna nota los caracteriza es que en esa libertad conquistada y resguardada el tema de la igualdad y la equidad de género es una de las piezas principales. Somos muchos los grupos de lectura, clubes, cursos, que nos hemos acogido a una idea común que nació sin darnos cuenta; se hace magnífica literatura por mujeres hoy en día, ahora es tiempo de visibilizarla, la fórmula no puede ser más sencilla: “una y uno”, es decir, por cada autor leído, una autora para leer. Paridad de la buena voluntad, sin discursos, sino con el puro ánimo de ventilar la casa y oír todas las voces. Estos son pues, los mejores frutos pese al desastre.   @cesarbc70    " ["post_title"]=> string(9) "Una y uno" ["post_excerpt"]=> string(210) "Con la pandemia y los recortes presupuestales a la cultura, muchos artistas, promotores y divulgadores culturales han tenido que buscar nuevas formas de relacionarse con su público ante esta nueva realidad. " ["post_status"]=> string(7) "publish" ["comment_status"]=> string(4) "open" ["ping_status"]=> string(4) "open" ["post_password"]=> string(0) "" ["post_name"]=> string(9) "una-y-uno" ["to_ping"]=> string(0) "" ["pinged"]=> string(0) "" ["post_modified"]=> string(19) "2021-11-24 13:09:18" ["post_modified_gmt"]=> string(19) "2021-11-24 18:09:18" ["post_content_filtered"]=> string(0) "" ["post_parent"]=> int(0) ["guid"]=> string(35) "https://ruizhealytimes.com/?p=72867" ["menu_order"]=> int(0) ["post_type"]=> string(4) "post" ["post_mime_type"]=> string(0) "" ["comment_count"]=> string(1) "0" ["filter"]=> string(3) "raw" } ["comment_count"]=> int(0) ["current_comment"]=> int(-1) ["found_posts"]=> int(11) ["max_num_pages"]=> float(6) ["max_num_comment_pages"]=> int(0) ["is_single"]=> bool(false) ["is_preview"]=> bool(false) ["is_page"]=> bool(false) ["is_archive"]=> bool(true) ["is_date"]=> bool(false) ["is_year"]=> bool(false) ["is_month"]=> bool(false) ["is_day"]=> bool(false) ["is_time"]=> bool(false) ["is_author"]=> bool(false) ["is_category"]=> bool(true) ["is_tag"]=> bool(false) ["is_tax"]=> bool(false) ["is_search"]=> bool(false) ["is_feed"]=> bool(false) ["is_comment_feed"]=> bool(false) ["is_trackback"]=> bool(false) ["is_home"]=> bool(false) ["is_privacy_policy"]=> bool(false) ["is_404"]=> bool(false) ["is_embed"]=> bool(false) ["is_paged"]=> bool(false) ["is_admin"]=> bool(false) ["is_attachment"]=> bool(false) ["is_singular"]=> bool(false) ["is_robots"]=> bool(false) ["is_favicon"]=> bool(false) ["is_posts_page"]=> bool(false) ["is_post_type_archive"]=> bool(false) ["query_vars_hash":"WP_Query":private]=> string(32) "3df1acc44206f08b2b02d6d9cfbc0fb8" ["query_vars_changed":"WP_Query":private]=> bool(false) ["thumbnails_cached"]=> bool(false) ["stopwords":"WP_Query":private]=> NULL ["compat_fields":"WP_Query":private]=> array(2) { [0]=> string(15) "query_vars_hash" [1]=> string(18) "query_vars_changed" } ["compat_methods":"WP_Query":private]=> array(2) { [0]=> string(16) "init_query_flags" [1]=> string(15) "parse_tax_query" } }
Una y uno

Una y uno

Con la pandemia y los recortes presupuestales a la cultura, muchos artistas, promotores y divulgadores culturales han tenido que buscar nuevas formas...

noviembre 24, 2021

Conocer, conocernos

La literatura nos permite conocernos desde una lectura marginal a sus protagonistas, humanos como nosotros, libres del peso moral del manual  de...

noviembre 23, 2021




Más de categoría

Somos lo que leemos – Las edades de Lulú, la imprescindible novela de Almudena Grandes

Título: Las edades de Lulú; Autora: Almudena Grandes (España); Tusquets, 1989; 288 páginas; Mi calificación: 4.5 puntos de 5.

diciembre 2, 2021
Blade Runner y la compasión

Blade Runner y la compasión

A 53 años de la publicación de “¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?”, la distopía de Philip K. Dick...

diciembre 1, 2021
¿Qué pasó con Baby Annette?

¿Qué pasó con Baby Annette?

Crítica epistolar de la película Annette, dirigida por Léos Carax y estrenada recientemente.

diciembre 1, 2021

La actividad filosófica: defendiendo la verdad en un mundo plagado por la mentira

Ante un mundo donde las mentiras, supersticiones y el pensamiento mágico se presentan de manera atractiva, la filosofía juega...

noviembre 26, 2021