Niños y libros: la importancia de la lectura en el desarrollo pensamiento crítico

La lectura es uno de los procesos cognitivos más fascinantes. A continuación se puntualizan los aspectos más relevantes que nos llevan a comprender un texto.

8 de octubre, 2021 Niños y libros: la importancia de la lectura en el desarrollo pensamiento crítico

Según datos recabados por el INEGI en abril del 2021, los mexicanos leemos en promedio 3.7 libros al año; en un país de primer mundo y potencia en educación, como Finlandia, sus habitantes leen 47. Más allá de la mera comparación estadística o del análisis de los múltiples factores que intervienen para que esto sea así, lo relevante aquí es entender que la lectura tiene un papel preponderante en el desarrollo cognitivo de todo ser humano y que promover no nada más su aprendizaje sino su adquisición como un hábito de vida, debe ser la prioridad número uno en cualquier modelo pedagógico del mundo. 

 

Cuando hablamos de lectura en términos educativos, no nos referimos únicamente al mero hecho de interpretar símbolos que se convierten en palabras y éstas, a su vez, en ideas con diversos grados de complejidad, sino a todos los procesos que se van dando en la mente de niños, adolescentes y adultos jóvenes, de acuerdo con su etapa de desarrollo y a lo largo de su formación académica y emocional:

 

El lenguaje simbólico

La lectura representa uno de los pilares en el proceso evolutivo que nos define como humanos. Así como el hombre primitivo lo hizo en tiempos ancestrales, iniciando con el trazo de dibujos arbitrarios que fueron convirtiéndose en letras y números que se fueron convirtiendo en algo significativo hasta llegar al lenguaje simbólico, un pequeño inicia su reconocimiento del mundo interpretando una serie de señales que le envían sus padres y, al avanzar en su proceso, comienza también la interpretación de símbolos que lo llevaran a ser capaz de reconocer (símbolos varios), digerir (letras y palabras), analizar (símbolos matemáticos) y aplicar todo aquello que va absorbiendo en el camino.

 

La interpretación, la comunicación y la organización

Lo importante de la adquisición del lenguaje simbólico, no es nada más la comprensión que se va dando en el proceso de la lectura, sino que permite al niño empezar a reconocer las diversas maneras en la que puede expresar sus emociones e ideas y empezar a formar así reacciones con su familia, con sus pares y en general con el mundo que lo rodea. 

Otorgar un significado al lenguaje simbólico, entender las palabras y descubrir que el humano ha convenido conceptos universales para ellas, abre el canal comunicativo de los pequeños y les otorga la capacidad de organizar su mente, su vida y su mundo.

 

El vocabulario

Una vez que este canal comunicativo ha sido abierto, promover la lectura cotidianamente es la primera vía mediante la cual lograremos que nuestros estudiantes adquieran vocabulario y sean capaces de ir desarrollando el lenguaje metafórico, mediante el uso de sinónimos, antónimos y la correcta aplicación de la gramática, lo cual los llevará más adelante a poder elaborar procesos cognitivos más complejos como el análisis, la síntesis y la inferencia. 

La adquisición de vocabulario es uno de los puntos en los que mayor atención debemos poner ya que en la actualidad, con el uso de la tecnología, nuestras generaciones actuales lo están perdiendo y, como podemos ver, no es solo una cuestión de saber más o menos palabras, sino de los demás procesos que se pierden con él.

 

El análisis, la síntesis, la reflexión, la inferencia y el desarrollo del pensamiento crítico

Una vez que hemos comprendido que la estructura del lenguaje organiza la mente de los niños, podemos generar en ellos una conciencia lectora que se enfoque en ir desarrollando procesos más profundos a nivel cerebral: el análisis de ideas para la comprensión lectora y la resolución de problemas, la síntesis para la discriminación y organización de la información, la inferencia para la anticipación y planeación de situaciones diversas y finalmente, el pensamiento crítico como el escalón más elevado de esta cadena, para la aplicación global de todos los conocimientos adquiridos en cualquier ámbito impactando en la transformación del mundo a pequeña y gran escala.

 

Dime cuánto lees y te diré hasta dónde evolucionas

Como bien nos dice Rad Bradbury en una de sus más célebres frases: “No tienes que quemar libros para destruir una cultura. Solo haz que la gente deje de leerlos”.

 

Debemos comprometernos como familias a nutrir las mentes de nuestros hijos (hablando con ellos todo el tiempo, motivando su curiosidad e invitándolos a la reflexión desde que son pequeños) y hacernos responsables, como colegios, de contar con programas eficaces de lectura, estrategias de desarrollo de la comprensión lectora y herramientas de evaluación efectivas que nos den parámetros precisos y que nos permitan garantizar que cada alumno logre el nivel de desarrollo esperado, antes de lanzarlo a los siguientes retos que deba enfrentar durante el resto de su formación académica y en su vida.

 

Las mayores carencias de nuestro país se encuentran en la comprensión lectora y en el seguimiento de instrucciones; pero si en nuestras manos está el poder de remediar esa situación, ¿qué esperamos entonces para empezar a construir, a partir de algo aparentemente tan simple como una correcta enseñanza del lenguaje, la sociedad pensante, asertiva, creativa y solucionadora de problemas que tanto necesitan México y el mundo?

 

Contáctanos y descubre, además del modelo pedagógico integral e innovador que nos distingue, los programas de acercamiento y promoción de la lectura que tenemos para tu familia.

 

Comentarios
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El autor nos hace ver que la vida no está escrita en blanco y negro, y que son múltiples las razones que nos llevan a actuar de uno u otro modo a lo largo de nuestra existencia. En lo particular siento cierta aversión hacia los libros de autoayuda.  Lo primero que me salta es la intención del autor, como dando una receta de cocina que funciona igual para todos.  Lo segundo es que, a pesar de las destrezas sintácticas con que se maneje la obra, el mensaje que se cuela entre líneas es “te voy a enseñar cómo resolver un problema, partiendo de que tú no sabes hacerlo y yo sí”.  La literatura formal nos plantea una historia muy humana, con personajes igualmente muy humanos, con quienes nos podemos sentir identificados, y aun cuando no hayamos vivido en las circunstancias en que la historia narra que ellos viven, conseguimos hallar el punto en el que su vida y la nuestra se tocan.  La historia subterránea con sus propios mensajes se va desarrollando, pero sin ese ámbito de aula escolar. 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We didn't start the fire It was always burning, since the world's been turning We didn't start the fire No, we didn't light it, but we tried to fight it

– Billy Joel (1949), cantante y compositor estadounidense.

Incómodos, radicales, tenaces, inquisitivos, irritantes, problemáticos, irreverentes y –especialmente– críticos. Tales son los adjetivos con los que la gran mayoría de la sociedad suele describir a todos quienes nos dedicamos a la filosofía –al menos, los más decorosos–. Y es que no solo se trata de una carrera que te licencia para hacer filosofía "profesionalmente", se trata de una cierta marca existencial, algo que nos caracteriza hasta la médula.  La filosofía se ha definido de mil y un maneras durante la historia humana. Comparto la idea de que ésta es la ciencia que busca encontrar, a partir de una constante apertura existencial, aquellas causas y principios que operan en la realidad. Es decir que no se reduce a un mero proceso intelectual –una disciplina mental–, sino que se trata de una auténtica manera de ser. Si bien, todo ser humano es capaz de filosofar –buscar los principios que operan en una realidad concreta–, considero que hay una distinción muy significativa entre una reflexión profunda eventual y una introspección constante. Se trata del anhelo íntimo de encontrar la verdad en todo momento. No me refiero solo a una verdad particular en ciertas ocasiones, sino a tener un compromiso auténtico con lo auténtico; una existencia que, honestamente, está siempre en la búsqueda de lo real y objetivo. Por ello, así como un médico se atiene al famoso juramento hipocrático de nunca dañar a sus pacientes, el filósofo jura un compromiso vital con la verdad. Lo cual, implica una constante apertura en cualquier dimensión de la vida para descubrir la verdad, empezando por uno mismo. Este compromiso existencial es una actitud que siempre incomoda a muchas personas, ya que estar predispuesto a la reflexión constante implica una apertura sin clausura de estar inspeccionando los hechos más aceptados –sin ser necesariamente verdaderos–, así como estar contrastando y "problematizando" aquellas ideas, nociones, usanzas y tradiciones que muy pocas personas siquiera se plantean dudar. Sobre todo en el mundo contemporáneo, donde el relativismo intelectual y moral siguen estando en boga, las personas que se preguntan por la verdad objetiva, no solo en los hechos, sino en los principios y causan que la originan, suelen ser confinados a la academia pero excluidos de asuntos "prácticos". Y es que en el mundo de las Fake News, donde ya no hay un interés en dialogar en comunidad y solo se procura el estar en lo cierto, la filosofía es estimada como una ciencia de la antigüedad, un saber que solo causa problemas sin dar soluciones "en el aquí y ahora".  Por supuesto, aunque la filosofía no es para todos, vaya que sí es necesaria. Como la historia lo ha comprobado, no todo se centra en el mero hecho –el factum– y lo presente. Al final, tal como lo expuso Isaiah Berlin, las ideas son las que mueven al mundo a actuar1. La aceptación de esta verdad es la que nos lleva a conmemorar el Día Mundial de la Filosofía cada año, celebrado el pasado 18 de noviembre. Este breve escrito busca presentar una apología concreta que demuestre la importancia de la filosofía en la vida de cada ser humano para formarse un criterio objetivo que permita construir una sociedad más justa.  Sin lugar a dudas, uno de los mayores rockstars de la filosofía es Sócrates. A más de dos mil años de su vida, continúa siendo uno de los grandes maestros de la humanidad. Para él, la filosofía debe ser la constante interrogación que busque, a través del diálogo, contrastar definiciones y realidades para encontrar la verdad. El símbolo que utilizó fue el tábano, un mosquito que "aguijonea" a la sociedad: “[…] que necesita ser aguijoneado por una especie de tábano, según creo, el dios me ha colocado junto a la ciudad para una función semejante, y como tal, despertándonos, persuadiéndonos y reprochándonos uno a uno, no cesaré durante todo el día de posarme en todas partes2. Así, la labor filosófica se centra precisamente en lo que hoy entendemos como "formación del criterio". Un análisis racional y emocional de los sucesos que ocurren a nuestro derredor donde cada persona sea capaz de inteligir entre lo bueno y lo malo, entre lo falso y lo real. 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Con su distintivo método de la interrogación y el contraste –así como similitud– el pensamiento filosófico nos posibilita a que accedamos a la verdad interna: Se llaman soliloquios, y con este nombre quiero designarlas, porque hablamos a solas. Nombre tal vez nuevo y duro, pero muy propio para significar lo que estamos haciendo. Pues siendo el mejor método de investigación de la verdad el de las preguntas y respuestas…8 Estos diálogos internos –soliloquios–, sin embargo, son el principio del descubrimiento de la verdad. Son el inicio del viaje vital que emprendemos a diario en búsqueda de la felicidad. Así, anhelamos bienes, alegrías y prosperidades que, al menos en un primer momento, prometen la felicidad. Sin embargo, la mente crítica que desarrolla el pensamiento filosófico advierte que hay bienes que, aunque aparentan serlo, en realidad no lo son. 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Roger Bartra, Territorios del terror y la otredad (México: FCE, 2018), p. 15. 4Platón, Apología de Sócrates, 23 d. 5 San Agustín, Confesiones: VII: 10; 16. 6"[Como lo señala] san Agustín, el cual subrayó el hecho de que el conocimiento de la verdad ha de ser buscado no con fines meramente académicos, sino porque aporta la verdadera felicidad, la verdadera beatitud". Frederick Copleston, Historia de la Filosofía, volumen I "De la Grecia Antigua al Mundo Cristiano" (España: Ariel, 2017), p. II-42. 7Cfr. José Antonio Marina, Anatomía del miedo. Un tratado sobre la valentía (Barcelona: Anagrama, 2019), pp. 18-32. 8 San Agustín, Soliloquios: II: 7; 14. 9Alasdair MacIntyre, Animales racionales y dependientes (Barcelona: Paidós, 2016), p. 114. 10Juan 8, 32." 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En primera instancia, es un conflicto internacional.  Los grupos de Centroamérica o Haití se dirigen a los Estados Unidos, son detenidos en México y el problema se convierte en nuestro, tanto por la estadía de estas caravanas que rebasan con mucho los presupuestos anuales destinados a migración, como por la irritación de los viajeros que genera encono contra ciudadanos mexicanos.  Entonces, se trata de actuar humanitariamente, pero salvaguardando la integridad de nuestro país y sus instituciones. Se trata de entender la problemática que lleva a familias con niños a dejar todo atrás en búsqueda de una tierra que ofrezca mejores oportunidades, pero está más allá de nuestras manos resolver un problema tan complejo. Por desgracia, en los procesos migratorios actuales, quienes dejan sus países de origen, lo hacen con muy poca información documentada. 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La diferencia entre una y otra percepción de las cosas es muy simple: tengo empatía el día que entiendo lo que percibo desde la realidad del otro, de manera de concluir que, si yo estuviera en sus zapatos, actuaría de la forma como él o ella están actuando.  Termino de leer una novela corta de Tobías Wolff intitulada Ladrón de cuarteles.  Es la historia de tres cadetes en preparación, a inicios de la Guerra de Vietnam. Arranca presentando una situación que los pone a todos en riesgo gravísimo de muerte, algo que ellos no saben, y que vienen a descubrir hasta mucho más adelante.  Lo hacen por órdenes superiores, y de alguna manera ese hecho aislado con el que abre la historia los va a hermanar, aunque tardarán en entenderlo.  Poco a poco nos vamos adentrando en la trama para descubrir los orígenes de cada uno de los protagonistas, el presente que están viviendo y el futuro que el autor vislumbra para  ellos a partir de la última decisión que toma cada uno al momento de terminar la trama. El título de la obra proviene de la forma de actuar de uno de ellos que necesita dinero de manera continua para cubrir una necesidad personal. En este andar asomándonos por los entresijos de la anécdota que avanza, es como el autor nos presenta realidades crudas que los tres personajes deben de enfrentar, primero desde casa, luego en el tiempo de preparación y finalmente al momento de ser llamados a filas. El autor nos hace ver que la vida no está escrita en blanco y negro, y que son múltiples las razones que nos llevan a actuar de uno u otro modo a lo largo de nuestra existencia. En lo particular siento cierta aversión hacia los libros de autoayuda.  Lo primero que me salta es la intención del autor, como dando una receta de cocina que funciona igual para todos.  Lo segundo es que, a pesar de las destrezas sintácticas con que se maneje la obra, el mensaje que se cuela entre líneas es “te voy a enseñar cómo resolver un problema, partiendo de que tú no sabes hacerlo y yo sí”.  La literatura formal nos plantea una historia muy humana, con personajes igualmente muy humanos, con quienes nos podemos sentir identificados, y aun cuando no hayamos vivido en las circunstancias en que la historia narra que ellos viven, conseguimos hallar el punto en el que su vida y la nuestra se tocan.  La historia subterránea con sus propios mensajes se va desarrollando, pero sin ese ámbito de aula escolar. Llegamos a conocer tan bien a los personajes, que nuestras emociones se disparan cuando leemos  lo que hacen o dejan de hacer, y en ocasiones, hasta nos adelantamos a adivinar cuál será su siguiente paso, o cómo van a reaccionar ante determinada situación. Un buen libro te atrapa.  Un amigo de años atrás acaba de perder a un entrañable compañero de lides literarias. Su consuelo fue compartir un libro de Eduardo Halfon intitulado Duelo.  En sus líneas conocemos la voluntad del protagonista para descubrir una historia familiar casi olvidada, que sigue prendida a él por una fotografía en blanco y negro de un niño pequeño. La historia nos va llevando a lo largo de tres generaciones por diversas geografías y modos de pensar hasta invitarnos a descubrir cómo hay situaciones que se repiten de tiempo en tiempo, y que por nuestra sola condición humana van a terminar formando parte de nuestra propia vida.  Al final  la trama va tomando una curva que no deja de sorprendernos y a la vez de alarmarnos, hasta que termina por suceder lo que veníamos anticipando que sucedería. Leer: Una deleitosa manera de viajar; de conocer y conocernos.  De entender que los problemas humanos, finalmente, son comunes a todos.  " ["post_title"]=> string(19) "Conocer, conocernos" ["post_excerpt"]=> string(156) "La literatura nos permite conocernos desde una lectura marginal a sus protagonistas, humanos como nosotros, libres del peso moral del manual  de autoayuda." 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