David Linch, la ‘joya de la corona’ en el GIFF

El Festival Internacional de Cine de Guanajuato anunció que para su edición 2020 rendirá homenaje al cineasta David Lynch, esto dentro de su sección Homenaje Virtual. El GIFF contará con la presencia virtual del cineasta estadounidense, director de...

8 de septiembre, 2020 David Lynch

El Festival Internacional de Cine de Guanajuato anunció que para su edición 2020 rendirá homenaje al cineasta David Lynch, esto dentro de su sección Homenaje Virtual.

El GIFF contará con la presencia virtual del cineasta estadounidense, director de películas como Eraserhead, Blue Velvet, Twin Peaks, Mulholland Drive, entre otros.

El homenaje al aclamado cineasta se llevará a cabo dentro del Campus Virtual el próximo 23 de septiembre de las 18 a las 20 horas dentro del espacio digital donde a través de un avatar también podrás tener una experiencia particular entre películas, cortometrajes, documentales.

Sarah Hoch, directora del GIFF, mencionó que ahora mismo un equipo de diseñadores están trabajando para crear el avatar que David Lynch utilizará durante su estancia virtual.

Para que la experiencia esté completa se proyectarán dos cintas de David Lynch como parte de su homenaje: Erasehead y Twin Peaks: Fuego camina conmigo, las cuales podrás disfrutar de manera gratuita a través del Campus Virtual, el cual ha sido diseñado con modelos 3D de cada una de las sedes del Festival Internacional de Cine de Guanajuato.

El Festival Internacional de Cine de Guanajuato será el primer encuentro cinematográfico de México y Latinoamérica en llevarse a cabo de manera presencial con su edición 23 que va del 18 al 27 de septiembre entre Irapuato, Silao y Guanajuato Capital, las cuales contarán a través de estrictos protocolos de salubridad y un sinfín de actividades virtuales buscará ser uno de los festivales referentes en el mundo.




La selección de trabajos que participarán en la edición 23 del GIFF puede verse en la página del GIFF

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Por ello, entiendo que alguien pueda pensar algo más o menos así:   “¿Para ser un lector necesito una biblioteca? ¡Santo cielo!”.  Realizar un análisis de las campañas para fomentar la lectura es todo un rollo: hay quienes están a favor y hay quienes consideran que son inútiles y, en el mejor de los casos, ineficaces y fuera de la realidad de los mexicanos. Como en toda discusión, ambos lados tienen argumentos fuertes y débiles.  Por eso, hoy no vengo a echarle un rollo para convencerlo de que se vuelva un lector empedernido de la noche a la mañana. Tampoco vengo a compartirle la proverbial foto mía con libreros llenos detrás de mí. Mucho menos vengo a criticarle sus hábitos lectores. Eso lo sabrá usted y nadie más puede decirle si está bien o mal.  Si usted disfruta de la lectura, ¡perfecto! 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A partir de esos días, el hábito de la lectura me siguió durante gran parte de mi vida; sin embargo, por allá de 2014, empecé a distanciarme de la lectura. En parte, por las obligaciones laborales, en parte por la familia, en parte por no encontrar algún libro que encendiera esa llama dentro de mi corazón como antes. En mi burbuja cotidiana y citadina, empecé a extrañar esas historias que me transportaban a otros mundos y me hacían olvidarme del trajín diario. Leer ya no era lo mismo de antes. Fast forward a 2017. No fue un año bueno para mí. Es más, diría que fue uno de los más duros en memoria reciente: terminé una relación complicada que casi quiebra mi espíritu. Después, me alejé de mis amigos y conocidos y comencé a sentirme aislado y solitario. El trabajo era lo único que me mantenía conectado con este mundo. Inevitablemente, cual Titánic de carne y hueso, me dirigí al peor iceberg con el que se puede encontrar una persona aislada y con el espíritu quebrantado: una crisis depresiva profunda. Sabía que era momento de buscar ayuda profesional.  Por cierto, si usted atraviesa por algo similar, ¡busque ayuda!  Para no hacerle el rollo muy largo, en esas terapias, una de las tareas que me asignó la doctora fue buscar algo que me apasionara. “Leer”, le dije a mi terapista. “Pero justo ahora, doctora, no hay alguna lectura que me llame la atención como antes”. La doctora me motivó para que buscara algún libro nuevo, que experimentara de nuevo con mi antigua pasión lectora.  Así fue como me encontré con un sitio de comedia estadounidense. En él, había varios podcasts en donde se reseñaban libros de Kurt Vonnegut. Por ejemplo, Breakfast of Champions, Sirens of Titan, Timequake, Hocus Pocus y God Bless You, Mr. Rosewater. Parecían historias únicas, dignas de volver a tomar un libro. 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