Cartas a Tora LXI

Comentarios

8 de noviembre, 2017
Comentarios
object(WP_Query)#17679 (51) { ["query"]=> array(5) { ["cat"]=> int(14) ["posts_per_page"]=> int(2) ["orderby"]=> string(4) "rand" ["post__not_in"]=> array(1) { [0]=> int(17888) } ["date_query"]=> array(1) { [0]=> array(3) { ["after"]=> string(10) "02-11-2021" ["before"]=> string(10) "30-11-2021" ["inclusive"]=> bool(true) } } } ["query_vars"]=> array(65) { ["cat"]=> int(14) ["posts_per_page"]=> int(2) ["orderby"]=> string(4) "rand" ["post__not_in"]=> array(1) { [0]=> int(17888) } ["date_query"]=> array(1) { [0]=> array(3) { ["after"]=> string(10) "02-11-2021" ["before"]=> string(10) "30-11-2021" ["inclusive"]=> bool(true) } } ["error"]=> string(0) "" ["m"]=> string(0) "" ["p"]=> int(0) ["post_parent"]=> string(0) "" ["subpost"]=> string(0) "" ["subpost_id"]=> string(0) "" ["attachment"]=> string(0) "" ["attachment_id"]=> int(0) ["name"]=> string(0) "" ["pagename"]=> string(0) "" ["page_id"]=> int(0) ["second"]=> string(0) "" ["minute"]=> string(0) "" ["hour"]=> string(0) "" ["day"]=> int(0) ["monthnum"]=> int(0) ["year"]=> int(0) ["w"]=> int(0) ["category_name"]=> string(18) "cultura-para-todos" ["tag"]=> string(0) "" ["tag_id"]=> string(0) "" ["author"]=> string(0) "" ["author_name"]=> string(0) "" ["feed"]=> string(0) "" ["tb"]=> string(0) "" ["paged"]=> int(0) ["meta_key"]=> string(0) "" ["meta_value"]=> string(0) "" ["preview"]=> string(0) "" ["s"]=> string(0) "" ["sentence"]=> string(0) "" ["title"]=> string(0) "" ["fields"]=> string(0) "" ["menu_order"]=> string(0) "" ["embed"]=> string(0) "" ["category__in"]=> array(0) { } ["category__not_in"]=> array(0) { } ["category__and"]=> array(0) { } ["post__in"]=> array(0) { } ["post_name__in"]=> array(0) { } ["tag__in"]=> array(0) { } ["tag__not_in"]=> array(0) { } ["tag__and"]=> array(0) { } ["tag_slug__in"]=> array(0) { } ["tag_slug__and"]=> array(0) { } ["post_parent__in"]=> array(0) { } ["post_parent__not_in"]=> array(0) { } ["author__in"]=> array(0) { } ["author__not_in"]=> array(0) { } ["ignore_sticky_posts"]=> bool(false) ["suppress_filters"]=> bool(false) ["cache_results"]=> bool(true) ["update_post_term_cache"]=> bool(true) ["lazy_load_term_meta"]=> bool(true) ["update_post_meta_cache"]=> bool(true) ["post_type"]=> string(0) "" ["nopaging"]=> bool(false) ["comments_per_page"]=> string(2) "50" ["no_found_rows"]=> bool(false) ["order"]=> string(0) "" } ["tax_query"]=> object(WP_Tax_Query)#17678 (6) { ["queries"]=> array(1) { [0]=> array(5) { ["taxonomy"]=> string(8) "category" ["terms"]=> array(1) { [0]=> int(14) } ["field"]=> string(7) "term_id" ["operator"]=> string(2) "IN" ["include_children"]=> bool(true) } } ["relation"]=> string(3) "AND" ["table_aliases":protected]=> array(1) { [0]=> string(21) "rt_term_relationships" } ["queried_terms"]=> array(1) { ["category"]=> array(2) { ["terms"]=> array(1) { [0]=> int(14) } ["field"]=> string(7) "term_id" } } ["primary_table"]=> string(8) "rt_posts" ["primary_id_column"]=> string(2) "ID" } ["meta_query"]=> object(WP_Meta_Query)#17685 (9) { ["queries"]=> array(0) { } ["relation"]=> NULL ["meta_table"]=> NULL ["meta_id_column"]=> NULL ["primary_table"]=> NULL ["primary_id_column"]=> NULL ["table_aliases":protected]=> array(0) { } ["clauses":protected]=> array(0) { } ["has_or_relation":protected]=> bool(false) } ["date_query"]=> object(WP_Date_Query)#17720 (5) { ["queries"]=> array(4) { [0]=> array(6) { ["after"]=> string(10) "02-11-2021" ["before"]=> string(10) "30-11-2021" ["inclusive"]=> bool(true) ["column"]=> string(9) "post_date" ["compare"]=> string(1) "=" ["relation"]=> string(3) "AND" } ["column"]=> string(9) "post_date" ["compare"]=> string(1) "=" ["relation"]=> string(3) "AND" } ["relation"]=> string(3) "AND" ["column"]=> string(18) "rt_posts.post_date" ["compare"]=> string(1) "=" ["time_keys"]=> array(14) { [0]=> string(5) "after" [1]=> string(6) "before" [2]=> string(4) "year" [3]=> string(5) "month" [4]=> string(8) "monthnum" [5]=> string(4) "week" [6]=> string(1) "w" [7]=> string(9) "dayofyear" [8]=> string(3) "day" [9]=> string(9) "dayofweek" [10]=> string(13) "dayofweek_iso" [11]=> string(4) "hour" [12]=> string(6) "minute" [13]=> string(6) "second" } } ["request"]=> string(463) "SELECT SQL_CALC_FOUND_ROWS rt_posts.ID FROM rt_posts LEFT JOIN rt_term_relationships ON (rt_posts.ID = rt_term_relationships.object_id) WHERE 1=1 AND ( ( rt_posts.post_date >= '2021-11-02 00:00:00' AND rt_posts.post_date <= '2021-11-30 00:00:00' ) ) AND rt_posts.ID NOT IN (17888) AND ( rt_term_relationships.term_taxonomy_id IN (14) ) AND rt_posts.post_type = 'post' AND (rt_posts.post_status = 'publish') GROUP BY rt_posts.ID ORDER BY RAND() LIMIT 0, 2" ["posts"]=> array(2) { [0]=> object(WP_Post)#17675 (24) { ["ID"]=> int(72184) ["post_author"]=> string(2) "73" ["post_date"]=> string(19) "2021-11-03 10:01:34" ["post_date_gmt"]=> string(19) "2021-11-03 15:01:34" ["post_content"]=> string(5406) "No está el respetable para saberlo ni yo para contarlo, solía decir mi abuela la sabia –de bendita memoria hoy que es día de los Fieles difuntos–, pero es que coinciden varias circunstancias que no puedo ni quiero dejar pasar: es día de muertos, me toca escribir para este espacio que tan generosamente me ha adoptado y es día de mi cumpleaños 51. Este último dato carecería de importancia si no fuera porque don Arturo Pérez-Reverte, amigo a quien nunca he visto en persona y con quien nunca he hablado pero del que me he leído hasta la última coma, recordó hace algunas semanas que llegando a esta edad uno se da cuenta de que por mucho entusiasmo que uno le ponga, debe considerar que con toda certeza uno ya llegó a la mitad del camino o se acerca de manera próxima e inexorable y, claro, no me deja de martillar la cabeza aquello del Dante: “En mitad del camino de la vida…”. Además nací en 1970 y, como pinta el mundo, resulta que mi década natal dejó algunas lecciones sin aprender. Así que para no atormentar al lector con el mundo del instante, se me ha ocurrido la peregrina idea de dibujar algunas líneas de corte de caja provisional, como cuando lo dejan a uno parado a media calle porque la tienda de conveniencia de la esquina está haciendo su corte de mediodía, así, poco más o menos. Pero no se asuste el amable lector, no lo someteré a las penurias de ver la cauda de mis errores y la alegría de mis aciertos, eso, como lo diría don Alfonso Reyes, dejo dentro de mi manto que, bajo de él, siguiendo a Calderón, al rey mato. Más bien, permítanme, por su lectura y compañía, repetir las palabras de gratitud más hermosas que se han escrito, de la pluma de María Zambrano: “Para salir del laberinto de la perplejidad y del asombro, para hacerme visible y hasta reconocible, permitidme que recurra una vez más a la palabra luminosa de la ofrenda, gracias”. Y como ella al recibir el Premio Cervantes, acompáñeme, querido amigo, al lugar donde todo comenzó: el ya viejo barrio de Lomas de Sotelo. Vine a crecer en un sitio tan singular como cualquier otro; un lugar único, magnífico por la fuerza de su llana simpleza urbana. No había amplias avenidas flanqueadas con álamos ancianos, sino apenas unos diminutos jardines edénicos domados por hábiles manos de jardineros que se hicieron viejos al mismo ritmo que mi infancia se integraba al mundo de las memorias. Donde crecí no había viejas mansiones blasonadas, calles ocultas ni plazuelas invadidas de leyendas pero había, eso sí, colmenas humanas de un pálido amarillo, perfectamente alineadas, en tan misteriosa simetría que jugaban conmigo a caminar como los ciegos. No hubo nunca damas fatales con dedos enjoyados, ni un marqués venido a menos que diera lustre al vecindario, nunca un anónimo potentado. Hubo siempre, como consigna de una oculta cofradía, familias diversas que, a fuerza de convivir, se hicieron una gran parentela separada por prados siempre verdes y muros de tres pulgadas. Ahí, donde crecí, jamás percibí el aroma de un océano que, entre sales, fuera el camino a otro continente; jamás mis ojos supieron de hondos valles o lagunas embrujadas y la sabia imagen de los volcanes nevados era solo una fotografía de postal turística en un día extrañamente claro; sin embargo, el viento siempre era generoso, los colibríes abundantes y la lluvia amorosa con los niños. No supe de la vida aventurera de los suburbios, de las bandas milenarias de míticos asesinos o ladrones reputados. Hasta la violencia parecía pequeña en el rincón que vio mis primeros días. Solo una vez vino a visitarnos bajo su máscara de muerte y en una sola tarde alucinante, destruyó una familia y nos dijo que la orfandad también era posible entre los nuestros. A la vera de un cementerio, los muertos eran también tímidas afirmaciones en la charla de los adultos. Solo a los viejos les ocurría morir en mi solar de infancia, un día iban a ver al médico, después sabíamos que un hospital los abrigaba y, finalmente, alguna familia se vestía de negro. Nunca hubo una Julieta y un Romeo que inflamaran la pública habladuría, ni amantes arriesgados huyendo por las ventanas, altas de cuatro pisos, sino perplejas Evas y Adanes adolescentes que, púdicamente vestidos, a diario descubrían el pecado a la sombra de las jacarandas. Y a pesar de todo, de su llana simpleza, de su carencia de esquinas, no crecí en un lugar común, sino en un sitio extraño que ya no puede ser encontrado; un lugar que mi memoria fabricó a partir de datos apenas posibles. Un lugar humano y casi provincial donde el aroma de las tres de la tarde denunciaba, en cada piso, la cocina de cien orígenes diversos. Vine a crecer en un lugar tan común como los más maravillosos y tan singular como cualquier otro.   @cesarbc70" ["post_title"]=> string(20) "Primer corte de caja" ["post_excerpt"]=> string(99) "Vine a crecer en un lugar tan común como los más maravillosos y tan singular como cualquier otro." ["post_status"]=> string(7) "publish" ["comment_status"]=> string(4) "open" ["ping_status"]=> string(4) "open" ["post_password"]=> string(0) "" ["post_name"]=> string(20) "primer-corte-de-caja" ["to_ping"]=> string(0) "" ["pinged"]=> string(0) "" ["post_modified"]=> string(19) "2021-11-03 10:54:41" ["post_modified_gmt"]=> string(19) "2021-11-03 15:54:41" ["post_content_filtered"]=> string(0) "" ["post_parent"]=> int(0) ["guid"]=> string(35) "https://ruizhealytimes.com/?p=72184" ["menu_order"]=> int(0) ["post_type"]=> string(4) "post" ["post_mime_type"]=> string(0) "" ["comment_count"]=> string(1) "0" ["filter"]=> string(3) "raw" } [1]=> object(WP_Post)#17625 (24) { ["ID"]=> int(72813) ["post_author"]=> string(2) "77" ["post_date"]=> string(19) "2021-11-23 11:50:10" ["post_date_gmt"]=> string(19) "2021-11-23 16:50:10" ["post_content"]=> string(5997) "Las caravanas migrantes se han convertido en un problema con múltiples aristas. En primera instancia, es un conflicto internacional.  Los grupos de Centroamérica o Haití se dirigen a los Estados Unidos, son detenidos en México y el problema se convierte en nuestro, tanto por la estadía de estas caravanas que rebasan con mucho los presupuestos anuales destinados a migración, como por la irritación de los viajeros que genera encono contra ciudadanos mexicanos.  Entonces, se trata de actuar humanitariamente, pero salvaguardando la integridad de nuestro país y sus instituciones. Se trata de entender la problemática que lleva a familias con niños a dejar todo atrás en búsqueda de una tierra que ofrezca mejores oportunidades, pero está más allá de nuestras manos resolver un problema tan complejo. Por desgracia, en los procesos migratorios actuales, quienes dejan sus países de origen, lo hacen con muy poca información documentada. Son más bien eventos anecdóticos de un migrante que logró recorrer todo el camino y vivir para contarlo, y que ahora está ubicado en algún estado de la Unión Americana ganando dólares.  Mujeres con bebés de brazos, así como niños de edad escolar, muchas veces sin la compañía de un adulto, se lanzan en aquellas caravanas que yo me atrevería a llamar “de la muerte”, persiguiendo una quimera. Los ciudadanos que contamos con un nivel académico promedio, que nos permite escudriñar las condiciones que llevan a estas personas a lanzarse a la aventura, entendemos que detrás de ello hay realidades socioeconómicas que los llevan a hacerlo, y que, si volvieran a nacer en iguales condiciones, lo volverían a intentar. Una cosa es entenderlo con la razón y otra muy distinta es desarrollar empatía hacia su causa. La diferencia entre una y otra percepción de las cosas es muy simple: tengo empatía el día que entiendo lo que percibo desde la realidad del otro, de manera de concluir que, si yo estuviera en sus zapatos, actuaría de la forma como él o ella están actuando.  Termino de leer una novela corta de Tobías Wolff intitulada Ladrón de cuarteles.  Es la historia de tres cadetes en preparación, a inicios de la Guerra de Vietnam. Arranca presentando una situación que los pone a todos en riesgo gravísimo de muerte, algo que ellos no saben, y que vienen a descubrir hasta mucho más adelante.  Lo hacen por órdenes superiores, y de alguna manera ese hecho aislado con el que abre la historia los va a hermanar, aunque tardarán en entenderlo.  Poco a poco nos vamos adentrando en la trama para descubrir los orígenes de cada uno de los protagonistas, el presente que están viviendo y el futuro que el autor vislumbra para  ellos a partir de la última decisión que toma cada uno al momento de terminar la trama. El título de la obra proviene de la forma de actuar de uno de ellos que necesita dinero de manera continua para cubrir una necesidad personal. En este andar asomándonos por los entresijos de la anécdota que avanza, es como el autor nos presenta realidades crudas que los tres personajes deben de enfrentar, primero desde casa, luego en el tiempo de preparación y finalmente al momento de ser llamados a filas. El autor nos hace ver que la vida no está escrita en blanco y negro, y que son múltiples las razones que nos llevan a actuar de uno u otro modo a lo largo de nuestra existencia. En lo particular siento cierta aversión hacia los libros de autoayuda.  Lo primero que me salta es la intención del autor, como dando una receta de cocina que funciona igual para todos.  Lo segundo es que, a pesar de las destrezas sintácticas con que se maneje la obra, el mensaje que se cuela entre líneas es “te voy a enseñar cómo resolver un problema, partiendo de que tú no sabes hacerlo y yo sí”.  La literatura formal nos plantea una historia muy humana, con personajes igualmente muy humanos, con quienes nos podemos sentir identificados, y aun cuando no hayamos vivido en las circunstancias en que la historia narra que ellos viven, conseguimos hallar el punto en el que su vida y la nuestra se tocan.  La historia subterránea con sus propios mensajes se va desarrollando, pero sin ese ámbito de aula escolar. Llegamos a conocer tan bien a los personajes, que nuestras emociones se disparan cuando leemos  lo que hacen o dejan de hacer, y en ocasiones, hasta nos adelantamos a adivinar cuál será su siguiente paso, o cómo van a reaccionar ante determinada situación. Un buen libro te atrapa.  Un amigo de años atrás acaba de perder a un entrañable compañero de lides literarias. Su consuelo fue compartir un libro de Eduardo Halfon intitulado Duelo.  En sus líneas conocemos la voluntad del protagonista para descubrir una historia familiar casi olvidada, que sigue prendida a él por una fotografía en blanco y negro de un niño pequeño. La historia nos va llevando a lo largo de tres generaciones por diversas geografías y modos de pensar hasta invitarnos a descubrir cómo hay situaciones que se repiten de tiempo en tiempo, y que por nuestra sola condición humana van a terminar formando parte de nuestra propia vida.  Al final  la trama va tomando una curva que no deja de sorprendernos y a la vez de alarmarnos, hasta que termina por suceder lo que veníamos anticipando que sucedería. Leer: Una deleitosa manera de viajar; de conocer y conocernos.  De entender que los problemas humanos, finalmente, son comunes a todos.  " ["post_title"]=> string(19) "Conocer, conocernos" ["post_excerpt"]=> string(156) "La literatura nos permite conocernos desde una lectura marginal a sus protagonistas, humanos como nosotros, libres del peso moral del manual  de autoayuda." ["post_status"]=> string(7) "publish" ["comment_status"]=> string(4) "open" ["ping_status"]=> string(4) "open" ["post_password"]=> string(0) "" ["post_name"]=> string(18) "conocer-conocernos" ["to_ping"]=> string(0) "" ["pinged"]=> string(0) "" ["post_modified"]=> string(19) "2021-11-23 11:50:10" ["post_modified_gmt"]=> string(19) "2021-11-23 16:50:10" ["post_content_filtered"]=> string(0) "" ["post_parent"]=> int(0) ["guid"]=> string(35) "https://ruizhealytimes.com/?p=72813" ["menu_order"]=> int(0) ["post_type"]=> string(4) "post" ["post_mime_type"]=> string(0) "" ["comment_count"]=> string(1) "0" ["filter"]=> string(3) "raw" } } ["post_count"]=> int(2) ["current_post"]=> int(-1) ["in_the_loop"]=> bool(false) ["post"]=> object(WP_Post)#17675 (24) { ["ID"]=> int(72184) ["post_author"]=> string(2) "73" ["post_date"]=> string(19) "2021-11-03 10:01:34" ["post_date_gmt"]=> string(19) "2021-11-03 15:01:34" ["post_content"]=> string(5406) "No está el respetable para saberlo ni yo para contarlo, solía decir mi abuela la sabia –de bendita memoria hoy que es día de los Fieles difuntos–, pero es que coinciden varias circunstancias que no puedo ni quiero dejar pasar: es día de muertos, me toca escribir para este espacio que tan generosamente me ha adoptado y es día de mi cumpleaños 51. Este último dato carecería de importancia si no fuera porque don Arturo Pérez-Reverte, amigo a quien nunca he visto en persona y con quien nunca he hablado pero del que me he leído hasta la última coma, recordó hace algunas semanas que llegando a esta edad uno se da cuenta de que por mucho entusiasmo que uno le ponga, debe considerar que con toda certeza uno ya llegó a la mitad del camino o se acerca de manera próxima e inexorable y, claro, no me deja de martillar la cabeza aquello del Dante: “En mitad del camino de la vida…”. Además nací en 1970 y, como pinta el mundo, resulta que mi década natal dejó algunas lecciones sin aprender. Así que para no atormentar al lector con el mundo del instante, se me ha ocurrido la peregrina idea de dibujar algunas líneas de corte de caja provisional, como cuando lo dejan a uno parado a media calle porque la tienda de conveniencia de la esquina está haciendo su corte de mediodía, así, poco más o menos. Pero no se asuste el amable lector, no lo someteré a las penurias de ver la cauda de mis errores y la alegría de mis aciertos, eso, como lo diría don Alfonso Reyes, dejo dentro de mi manto que, bajo de él, siguiendo a Calderón, al rey mato. Más bien, permítanme, por su lectura y compañía, repetir las palabras de gratitud más hermosas que se han escrito, de la pluma de María Zambrano: “Para salir del laberinto de la perplejidad y del asombro, para hacerme visible y hasta reconocible, permitidme que recurra una vez más a la palabra luminosa de la ofrenda, gracias”. Y como ella al recibir el Premio Cervantes, acompáñeme, querido amigo, al lugar donde todo comenzó: el ya viejo barrio de Lomas de Sotelo. Vine a crecer en un sitio tan singular como cualquier otro; un lugar único, magnífico por la fuerza de su llana simpleza urbana. No había amplias avenidas flanqueadas con álamos ancianos, sino apenas unos diminutos jardines edénicos domados por hábiles manos de jardineros que se hicieron viejos al mismo ritmo que mi infancia se integraba al mundo de las memorias. Donde crecí no había viejas mansiones blasonadas, calles ocultas ni plazuelas invadidas de leyendas pero había, eso sí, colmenas humanas de un pálido amarillo, perfectamente alineadas, en tan misteriosa simetría que jugaban conmigo a caminar como los ciegos. No hubo nunca damas fatales con dedos enjoyados, ni un marqués venido a menos que diera lustre al vecindario, nunca un anónimo potentado. Hubo siempre, como consigna de una oculta cofradía, familias diversas que, a fuerza de convivir, se hicieron una gran parentela separada por prados siempre verdes y muros de tres pulgadas. Ahí, donde crecí, jamás percibí el aroma de un océano que, entre sales, fuera el camino a otro continente; jamás mis ojos supieron de hondos valles o lagunas embrujadas y la sabia imagen de los volcanes nevados era solo una fotografía de postal turística en un día extrañamente claro; sin embargo, el viento siempre era generoso, los colibríes abundantes y la lluvia amorosa con los niños. No supe de la vida aventurera de los suburbios, de las bandas milenarias de míticos asesinos o ladrones reputados. Hasta la violencia parecía pequeña en el rincón que vio mis primeros días. Solo una vez vino a visitarnos bajo su máscara de muerte y en una sola tarde alucinante, destruyó una familia y nos dijo que la orfandad también era posible entre los nuestros. A la vera de un cementerio, los muertos eran también tímidas afirmaciones en la charla de los adultos. Solo a los viejos les ocurría morir en mi solar de infancia, un día iban a ver al médico, después sabíamos que un hospital los abrigaba y, finalmente, alguna familia se vestía de negro. Nunca hubo una Julieta y un Romeo que inflamaran la pública habladuría, ni amantes arriesgados huyendo por las ventanas, altas de cuatro pisos, sino perplejas Evas y Adanes adolescentes que, púdicamente vestidos, a diario descubrían el pecado a la sombra de las jacarandas. Y a pesar de todo, de su llana simpleza, de su carencia de esquinas, no crecí en un lugar común, sino en un sitio extraño que ya no puede ser encontrado; un lugar que mi memoria fabricó a partir de datos apenas posibles. Un lugar humano y casi provincial donde el aroma de las tres de la tarde denunciaba, en cada piso, la cocina de cien orígenes diversos. Vine a crecer en un lugar tan común como los más maravillosos y tan singular como cualquier otro.   @cesarbc70" ["post_title"]=> string(20) "Primer corte de caja" ["post_excerpt"]=> string(99) "Vine a crecer en un lugar tan común como los más maravillosos y tan singular como cualquier otro." ["post_status"]=> string(7) "publish" ["comment_status"]=> string(4) "open" ["ping_status"]=> string(4) "open" ["post_password"]=> string(0) "" ["post_name"]=> string(20) "primer-corte-de-caja" ["to_ping"]=> string(0) "" ["pinged"]=> string(0) "" ["post_modified"]=> string(19) "2021-11-03 10:54:41" ["post_modified_gmt"]=> string(19) "2021-11-03 15:54:41" ["post_content_filtered"]=> string(0) "" ["post_parent"]=> int(0) ["guid"]=> string(35) "https://ruizhealytimes.com/?p=72184" ["menu_order"]=> int(0) ["post_type"]=> string(4) "post" ["post_mime_type"]=> string(0) "" ["comment_count"]=> string(1) "0" ["filter"]=> string(3) "raw" } ["comment_count"]=> int(0) ["current_comment"]=> int(-1) ["found_posts"]=> int(11) ["max_num_pages"]=> float(6) ["max_num_comment_pages"]=> int(0) ["is_single"]=> bool(false) ["is_preview"]=> bool(false) ["is_page"]=> bool(false) ["is_archive"]=> bool(true) ["is_date"]=> bool(false) ["is_year"]=> bool(false) ["is_month"]=> bool(false) ["is_day"]=> bool(false) ["is_time"]=> bool(false) ["is_author"]=> bool(false) ["is_category"]=> bool(true) ["is_tag"]=> bool(false) ["is_tax"]=> bool(false) ["is_search"]=> bool(false) ["is_feed"]=> bool(false) ["is_comment_feed"]=> bool(false) ["is_trackback"]=> bool(false) ["is_home"]=> bool(false) ["is_privacy_policy"]=> bool(false) ["is_404"]=> bool(false) ["is_embed"]=> bool(false) ["is_paged"]=> bool(false) ["is_admin"]=> bool(false) ["is_attachment"]=> bool(false) ["is_singular"]=> bool(false) ["is_robots"]=> bool(false) ["is_favicon"]=> bool(false) ["is_posts_page"]=> bool(false) ["is_post_type_archive"]=> bool(false) ["query_vars_hash":"WP_Query":private]=> string(32) "f2f692a1b6256644080f6af5cc7c163d" ["query_vars_changed":"WP_Query":private]=> bool(false) ["thumbnails_cached"]=> bool(false) ["stopwords":"WP_Query":private]=> NULL ["compat_fields":"WP_Query":private]=> array(2) { [0]=> string(15) "query_vars_hash" [1]=> string(18) "query_vars_changed" } ["compat_methods":"WP_Query":private]=> array(2) { [0]=> string(16) "init_query_flags" [1]=> string(15) "parse_tax_query" } }

Primer corte de caja

Vine a crecer en un lugar tan común como los más maravillosos y tan singular como cualquier otro.

noviembre 3, 2021

Conocer, conocernos

La literatura nos permite conocernos desde una lectura marginal a sus protagonistas, humanos como nosotros, libres del peso moral del manual  de...

noviembre 23, 2021




Más de categoría

La actividad filosófica: defendiendo la verdad en un mundo plagado por la mentira

Ante un mundo donde las mentiras, supersticiones y el pensamiento mágico se presentan de manera atractiva, la filosofía juega...

noviembre 26, 2021
CARTAS A TORA 248

CARTAS A TORA 250

Un alienígena arriba a la Ciudad de México y, convertido en gato, llega a vivir a una vecindad. Le...

noviembre 26, 2021
Una y uno

Una y uno

Con la pandemia y los recortes presupuestales a la cultura, muchos artistas, promotores y divulgadores culturales han tenido que...

noviembre 24, 2021
A 159 años del estreno de la ópera - La forza del destino

A 159 años del estreno de la ópera La forza del destino

Exponente de la ópera romántica, Giuseppe Verdi (1813-1901) es el más grande de los operistas italianos.

noviembre 24, 2021