Cartas a Tora III

Querida Tora, Lo de los baños ya está dando buenos resultados. Al principio, no. Al principio se equivocaban todos de día, y algunos hubo que… Querida Tora, Lo de los baños ya está dando buenos resultados. Al...

2 de septiembre, 2016 fonda

Querida Tora, Lo de los baños ya está dando buenos resultados. Al principio, no. Al principio se equivocaban todos de día, y algunos hubo que…

Querida Tora,

Lo de los baños ya está dando buenos resultados. Al principio, no. Al principio se equivocaban todos de día, y algunos hubo que no sabían cuáles números eran pares y cuáles nones. Algunos llegaron a las manos, y hasta a los pies, y hubo un buen surtido de patadas y rodillazos. Pero los vigilantes se pusieron las pilas (en sentido figurado, no vayas a creer que son eléctricos) y ayudaron a todos a disciplinarse. Al del 28 lo castigaron no dejándolo entrar, aunque era día par. Por rijoso, porque sacó a una de las viejas de los pelos. Le dijeron que se fuera a otro lado; pero él dijo que no, que ahí. Y se estuvo junto a los baños todo el día, primero paseando y luego brincando, porque el cuerpo tiene sus exigencias. Por fin, a las doce de la noche lo dejaron entrar. Hubieras visto qué inundación. A todos los curiosos se les mojaron lo pies. De todas formas le aplaudieron, porque les ganó a los vigilantes.

Donde empiezan a tener problemas es en las fonditas cercanas, porque a veces van varios vecinos juntos, dizque para no aburrirse, y se hacen colas en los baños, y no dejan a los clientes ni lavarse las manos. Ha habido algunos problemas, claro. El del 28, otra vez, que se tardó más de media hora, y los que cocinan no podían entrar, y el servicio tuvo que suspenderse un rato. Entonces, los dueños dijeron que los baños eran para los clientes, y que si querían usarlos tendrían que consumir algo. Todos se enojaron, y buscaron otras fondas, pero en todas partes pasó lo mismo. Entonces empezaron a pedir un café o un refresco; pero cuando le tocaba al del 28, ordenaban unos tacos o una torta, para aprovechar el tiempo.

El portero se enteró enseguida, y les prometió ir a hablar con los dueños de las fonditas. Y sí, fue, pero a investigar dónde compraban las tortillas y la carne. Lo sé porque yo fui con él; quería ver cómo negociaba con ellos. Pero me extrañaron las preguntas que les hacía, y me quedé unos días en la portería. ¿Y qué crees que hizo este abusivo? Alquiló un local a dos cuadras (aquí “cuadra” significa calle, no vayas a creer que por aquí hay vacas o caballos) y puso una fonda con baños muy grandes. Nadie en la vecindad lo sabe, porque él nunca se para por allí. ¿Pero sabes qué fue lo que más me indignó? Que no tenía dinero para el equipo, y se puso a ver qué inventaba para conseguirlo. Por fin, dijo que estaba enfermo; se puso un maquillaje amarillo y se metió en la cama, y allá van todas las viejas a llevarle un tecito de gordolobo, la hierba del sapo, el extracto de pez diablo, manzanilla aderezada con polvo de tomate marino y hasta unos cuarzos, por si alguien le había hecho mal de ojo.

Pero no se componía. Por fin, llevaron un doctor; y como no tenía para la consulta, les pidió una cooperación a los vecinos. Todos la dieron, encantados. Pero las medicinas que le recetaron eran carísimas, y hubo una segunda cooperacha. Nada. Seguía igual. Los vecinos estaban muy preocupados, y llamaron a otro médico, que resultó más caro que el primero. Y las medicinas, por consiguiente. Total, que así reunió el dinero que necesitaba, y equipó su fonda. Se llama “King's”. Al ver el nombre en inglés, los vecinos se espantaron; pero luego les gusó, y empezaron a ir. Les encantaron las “Enchiladas New Yorker” y los “Chilaquiles Bostonianos”, y empezó a tener mucho éxito. Y los baños, ni se diga; eran más grandes que los de las otras fondas, con azulejo blanco y un aparato eléctrico para secarse las manos. Ya no importaba que el del 28 se tardara una hora o más.




El portero tardó unos días en sanar, y un domingo convocó a los vecinos para agradecerles su ayuda. Apareció pálido y tembloroso, y apenas podía hablar. Pero aquí entre nos (si dices algo de ésto, me puedes causar un daño muy grande) no fue por la enfermedad, sino que la noche anterior hizo un brindis con sus achichincles (no conoces esta palabra, ¿verdad?; pues ya ves, los viajes ilustran) y se le pasaron las cucharadas (léase copas). En dos palabras: estaba crudo, y hasta el sol le hacía daño. No sabes cómo le aplaudieron por su valor ante la enfermedad, por la valentía con que se puso las inyecciones y por su estoicismo ante la adversidad (nadie sabía lo que eso significaba, pero igual aplaudieron). El portero les prometió regalar las medicinas sobrantes a quien las necesitara. Pero cuando, el día siguiente, la señora del 5 se las pidió para su papacito, que estaba muy malo, le contestó que el gato (o séase yo, ¡yo!, imagínate) se las había comido todas. La del 5 se fue, casi llorando; su papacito se murió; y el portero le envió una corona de flores blancas, que la señora puso en la habitación de su papá y sólo quitó cuando las flores se marchitaron y su vivienda se llenó de orugas.

En fin, la vida sigue adelante. Lo de los baños parece resuelto (por el momento), pero se viene otro problema con los lavaderos.

Pero antes de contarte eso, ¿qué me dices de ti? 

Te quiere,

         Cocatú

Comentarios
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Anteayer se cumplieron 67 años de su deceso.  Este personaje, más conocido como Francisco J. Múgica, fue un militar y político. Participó en la Revolución mexicana siendo general de división; fue constituyente en 1917 y gobernador de los estados de Tabasco y Michoacán, así como del entonces Territorio de Baja California Sur y de las Islas Marías, además de titular de las Secretarías de Economía Nacional y Comunicaciones y Obras Públicas durante el gobierno de Lázaro Cárdenas Fue redactor del Manifiesto a la Nación que leyó en cadena nacional el presidente Cárdenas al decretar la expropiación petrolera. Fundamentalmente, su trabajo se enfocó a los artículos referentes a temas de religión, política, economía y educación de la constitución. Su ideología quedó plasmada en los artículos 3º, 27º y 123º de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos. Francisco J. Múgica fue el sucesor natural de Cárdenas en la presidencia: firme izquierdista; creyente en las grandes reformas de Cárdenas (Reforma Agraria, Educación Socialista, Unidad Obrera, Nacionalización de la Industria); autor intelectual, o al menos el inspirador, de muchas de esas reformas. Su elección como sucesor, en fin, auguraba la continuidad de la política cardenista. Sin embargo, Múgica era mucho más radical que Cárdenas; quienes lo apoyaban lo veían como el gran consolidador de la obra social cardenista, mientras que sus opositores lo veían como un gran peligro que convertiría a México en una copia de la Unión Soviética. Francisco J. Múgica renunció a la Secretaría de Comunicaciones para hacer su precampaña y para que no hubiera dudas de que no habría ningún tipo de desvío de recursos públicos a la misma. Empezó una gira por el país, para entrar en contacto directo con obreros y campesinos, algunos dirigentes y caciques (como gobernadores y alcaldes) del PRM vieron esto como un peligro, por lo que fue obstaculizado en sus recorridos y saboteados sus partidarios. Múgica pidió una elección interna democrática y transparente para la libre selección del candidato, también propuso un debate abierto de programas entre los aspirantes, pero no fue escuchado. Ante la sucesión presidencial de 1940 dos personajes de la derecha ganaban adeptos rumbo a las elecciones del año siguiente: Joaquín Amaro y Juan Andrew Almazán; Cárdenas comprendió entonces que la candidatura de Múgica no sería bien recibida por el país ni por el extranjero; se necesitaba una candidatura de centro, menos radical, que lograra unificar a la dividida población y, sobre todo, que le quitara banderas al opositor Almazán. Esto lo representaba la candidatura de Manuel Ávila Camacho, el secretario de la Defensa Nacional; Múgica no tuvo otra opción que retirar su precandidatura y sumarse a la de Ávila Camacho, con quien tuvo una relación cercana. Pasadas las elecciones, que con graves conflictos y un sonado fraude electoral consiguieron dar la victoria a Ávila Camacho sobre Almazán. El presidente Ávila Camacho le ofreció un puesto en su gabinete, pero el General Múgica lo rechazó; sin embargo, por su trayectoria y poder, tampoco podía ser dejado fuera del gobierno. La solución fue designarlo gobernador del territorio de Baja California Sur, una de las zonas más alejadas, subdesarrolladas y poco pobladas del país. Ahora bien, el Gral. Francisco J. Múgica gobernó nuestro territorio (capital La Paz) de 1940 a 1946. A pesar de ser buen gobernante, en el año 1944 apareció entre los lugareños el Frente de Unificación Sudcaliforniano (FUS), que exigía al gobierno central un gobernante nativo. Por su parte, a Fco. J. Múgica, que era un hombre íntegro, le pareció noble tal reclamo y renunció al cargo, relevándolo el también Gral. de División Agustín Olachea Avilés, nacido en el poblado Todos Santos (a 82 km al sur de La Paz), quien ya había gobernado de 1929 a 1931.  Una de las mayores actividades que se realizaron durante la administración mugiquense fue la creación de obras de infraestructura hidráulica para el campesinado, a través de la entonces Comisión Nacional de Irrigación (CNI); organismo creado en 1926 durante la administración del Presidente Plutarco Elías Calles, actualmente CONAGUA. Su marco legal descansaba en la “Ley sobre Irrigación con Aguas Federales” (1926) y en la “Ley de Aguas de Propiedad Federal” (1934). La Comisión Nacional de Irrigación dependía de la Secretaría de Agricultura y Fomento, siendo el primer presidente de esta institución el ingeniero Luis L. León, siendo el lema de este organismo "Por la grandeza de México".   Solamente para darnos una ligera idea, de la importancia que a la construcción de estas obras le imprimió el Gral. J. Múgica a nuestro apartado y olvidado territorio, el inventario practicado el 1 de diciembre de 1943, tocante al rubro EXPLOSIVOS Y SUS DERIVADOS, mostraba la siguiente e impresionante existencia:  
  • 383 Cajas de dinamita
  • 12,958 Piezas de fulminantes # 6
  • 344 Rollos de cañuela blanca.
  • 100 Piezas de estopín # 8
Concluyendo, tuvieron que pasar treinta años de su deceso y, finalmente el 17 de diciembre de 1984, el Congreso decretó: “ARTÍCULO ÚNICO. Inscríbase en letras de oro, en lugar de honor del Recinto de la Honorable Cámara de Diputados, el nombre de FRANCISCO J. MUGICA”.  Muchos sudcalifornianos jamás olvidaremos a nuestro gobernante.  Aquí en La Paz (Baja California Sur) sobre la calle Aquiles Serdán aún existe la casona donde radicó durante su mandato, precisamente a una cuadra de la calle Revolución. ¡Vaya, qué histórica conjunción! Merecida y orgullosamente, una escuela y una de las más importantes arterias de la ciudad llevan su nombre.   NOTAS   https://es.wikipedia.org/wiki/Francisco_Jos%C3%A9_M%C3%BAgica Archivo Histórico PABLO L. MARTÍNEZ, La Paz, B.C.S." ["post_title"]=> string(54) "Recordando al General y Político Francisco J. 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