Cartas a Tora – 292

Cocatú, un alienígena en forma de gato, llega a vivir a una vecindad de la CDMX. Diario le escribe cartas a Tora, su amada, quien lo espera en una galaxia no muy lejana.

2 de diciembre, 2022 cartas

Querida Tora:

Lo que te voy a contar ahora sucedió hace algún tiempo, pero creo que vale la pena que lo conozcas. Fue porque los vecinos quisieron organizar un festival para el Día de las Madres para celebrar a todas las madres de la vecindad, y la Mocha se encargó de que los niños aprendieran los bailes y las canciones que les dedicaron. Resultó todo muy bonito, y tanto las vecinas como los vecinos quedaron muy contentos. Tanto así, que unos días después, entre todos le compraron a la Mocha un ramo de flores y fue una comitiva a entregárselo. Y durante varios días, quien encontrara a la Mocha en el patio o las escaleras la detenía para felicitarla. Hasta ahí, todo iba muy bien.

¿Pero qué crees? El portero se puso celoso ¿De qué? De nada, porque él no organiza festivales ni cosa que se le parezca. Pero empezó a decir que a él no lo detenían para felicitarlo por nada, a pesar de lo bien que llevaba la administración de la vecindad, ni le daban las gracias por los lavaderos (Que siguen en ruinas) o por los baños (Sigue en pie la norma de Un Día Sin Baño); y todo eso le pareció injusto. En consecuencia, se puso a pensar qué hacer para que los vecinos lo trataran igual (O mejor) que a la Mocha.

Lo primero que se le ocurrió fue que los vecinos hicieran una manifestación para vitorearlo y para dar gracias al cielo de que hubiera nacido  y estuviera trabajando para ellos, pero el patio no es muy propio para esas marchas multitudinarias que a él le gustaría organizar. Pensó también en un convivio, pero le saldría muy cara la beberecua, y ni modo de darles un tecito con unas galletitas. Una comida era peligrosa, porque seguro que hacían mole, y su intestino no estaba para comer cosas irritantes, porque luego se pasaba la noche en el baño, y eso era indigno de su posición. Por fin, decidió que lo mejor era hacer una encuesta, porque así, ni siquiera sabrían los vecinos quién la había organizado o contratado. Él prefería la manifestación, pero…

Los vecinos no sabían lo que era una encuesta. El les dijo que no temieran, que no les iban a cobrar nada; que se trataba de contestar unas preguntas muy sencillas. Y los vecinos aceptaron.

Y sí, a los pocos días se presentaron en la vecindad unos señores muy trajeados que pasaron a todas las viviendas y les hicieron dos o tres preguntas que a nada comprometían y que ni siquiera el del 37 se negó a contestar. Luego, el portero les informó que el domingo siguiente los esperaba en el patio, a las doce en punto, para comunicarles el resultado de la encuesta.

Huelga decir que todos estaban nerviosos, esperando (y temiendo) el resultado de la encuesta; y antes de las doce ya estaba al patio a rebosar, porque las familias acudieron enteras, hasta con los bebés. A la hora señalada apareció el portero con todos sus guaruras y la Flor en todo el esplendor de su vestuario. Y empezó a decir que esa encuesta se hizo porque la gente se lo pidió (los vecinos se miraron unos a otros, seguros de que ninguno de ellos había abierto la boca al respecto); pero que era muy necesaria para aclarar las cosas, porque en la vecindad corrían muchos rumores y era necesario saber quién era quién y qué quería cada uno de ellos.

Esto intrigó mucho a los vecinos, y ya ansiaban conocer el resultado de aquella encuesta (un chavo que ya está en la Prepa les había explicado lo que la palabra significaba y, quien más quien menos, se sentía erudito en la materia.

Y con su voz más engolada y más artificial, el portero empezó a enumerar los resultados de la encuesta:

¿Quién es la persona más sabia y más hábil de la vecindad? Respuesta: el señor portero.

¿Quién es la persona que mejor ha administrado la vecindad? El señor portero.

¿Quién es el que resuelve todos los problemas que se le presentan a la vecindad y a los vecinos? El señor portero.

¿Quién es el más simpático, el más cálido y el más humanitario de cuantos viven en la vecindad? No quiero repetir la respuesta.

¿Quién es el más progresista, el más emprendedor y el más activo de los vecinos? Lo mismo.

¿Quién los instruye sobre la forma de vivir en comunidad, quién los guía en las tomas de decisiones acertadas? ¿Quién te imaginas?

¿Quién es el más guapo de todos? Ya sabes quién.

Los vecinos se quedaron aleluya (eso quiere decir que no entendieron nada, pero sin decirlo). Se miraban unos a otros, tratando de recordar las preguntas que les habían hecho. Viendo el portero su indecisión, les dijo que las encuestas deducen de preguntas al parecer inofensivas ciertos datos; y que esos datos son luego interpretados por una persona o grupo de expertos del segmento social de que se trate. Y que esos jueces (así los llamó por falta de una mejor palabra) tenían que ser ajenos al grupo para no caer en favoritismos ni errores; y que en este caso, el juez había sido una persona que conoce bien a la vecindad, que ha convivido con los vecinos, pero que no vive allí. Y señaló a la Flor.

Los guaruras rompieron en atronador aplauso, que los vecinos no tuvieron más remedio que imitar. Y cuando ya de plano les dolían las manos, el portero hizo seña a sus guaruras de que terminaran, y disolvió la asamblea. Luego él, los muchachos y la juez del caso se encerraron en la portería a tomar unas copas para celebrar el éxito del evento (pero no invitaron a nadie).

¿Qué te parece lo que puede hacer una vanidad herida?

Te quiere

Cocatú

Comentarios


object(WP_Query)#18806 (52) { ["query"]=> array(5) { ["cat"]=> int(14) ["posts_per_page"]=> int(2) ["orderby"]=> string(4) "rand" ["post__not_in"]=> array(1) { [0]=> int(86335) } ["date_query"]=> array(1) { [0]=> array(3) { ["after"]=> string(10) "08-01-2023" ["before"]=> string(10) "05-02-2023" ["inclusive"]=> bool(true) } } } ["query_vars"]=> array(66) { ["cat"]=> int(14) ["posts_per_page"]=> int(2) ["orderby"]=> string(4) "rand" ["post__not_in"]=> array(1) { [0]=> int(86335) } ["date_query"]=> array(1) { [0]=> array(3) { ["after"]=> string(10) "08-01-2023" ["before"]=> string(10) "05-02-2023" ["inclusive"]=> bool(true) } } ["error"]=> string(0) "" ["m"]=> string(0) "" ["p"]=> int(0) ["post_parent"]=> string(0) "" ["subpost"]=> string(0) "" ["subpost_id"]=> string(0) "" ["attachment"]=> string(0) "" ["attachment_id"]=> int(0) ["name"]=> string(0) "" ["pagename"]=> string(0) "" ["page_id"]=> int(0) ["second"]=> string(0) "" ["minute"]=> string(0) "" ["hour"]=> string(0) "" ["day"]=> int(0) ["monthnum"]=> int(0) ["year"]=> int(0) ["w"]=> int(0) ["category_name"]=> string(18) "cultura-para-todos" ["tag"]=> string(0) "" ["tag_id"]=> string(0) "" ["author"]=> string(0) "" ["author_name"]=> string(0) "" ["feed"]=> string(0) "" ["tb"]=> string(0) "" ["paged"]=> int(0) ["meta_key"]=> string(0) "" ["meta_value"]=> string(0) "" ["preview"]=> string(0) "" ["s"]=> string(0) "" ["sentence"]=> string(0) "" ["title"]=> string(0) "" ["fields"]=> string(0) "" ["menu_order"]=> string(0) "" ["embed"]=> string(0) "" ["category__in"]=> array(0) { } ["category__not_in"]=> array(0) { } ["category__and"]=> array(0) { } ["post__in"]=> array(0) { } ["post_name__in"]=> array(0) { } ["tag__in"]=> array(0) { } ["tag__not_in"]=> array(0) { } ["tag__and"]=> array(0) { } ["tag_slug__in"]=> array(0) { } ["tag_slug__and"]=> array(0) { } ["post_parent__in"]=> array(0) { } ["post_parent__not_in"]=> array(0) { } ["author__in"]=> array(0) { } ["author__not_in"]=> array(0) { } ["ignore_sticky_posts"]=> bool(false) ["suppress_filters"]=> bool(false) ["cache_results"]=> bool(true) ["update_post_term_cache"]=> bool(true) ["update_menu_item_cache"]=> bool(false) ["lazy_load_term_meta"]=> bool(true) ["update_post_meta_cache"]=> bool(true) ["post_type"]=> string(0) "" ["nopaging"]=> bool(false) ["comments_per_page"]=> string(2) "50" ["no_found_rows"]=> bool(false) ["order"]=> string(0) "" } ["tax_query"]=> object(WP_Tax_Query)#18810 (6) { ["queries"]=> array(1) { [0]=> array(5) { ["taxonomy"]=> string(8) "category" ["terms"]=> array(1) { [0]=> int(14) } ["field"]=> string(7) "term_id" ["operator"]=> string(2) "IN" ["include_children"]=> bool(true) } } ["relation"]=> string(3) "AND" ["table_aliases":protected]=> array(1) { [0]=> string(21) "rt_term_relationships" } ["queried_terms"]=> array(1) { ["category"]=> array(2) { ["terms"]=> array(1) { [0]=> int(14) } ["field"]=> string(7) "term_id" } } ["primary_table"]=> string(8) "rt_posts" ["primary_id_column"]=> string(2) "ID" } ["meta_query"]=> object(WP_Meta_Query)#18808 (9) { ["queries"]=> array(0) { } ["relation"]=> NULL ["meta_table"]=> NULL ["meta_id_column"]=> NULL ["primary_table"]=> NULL ["primary_id_column"]=> NULL ["table_aliases":protected]=> array(0) { } ["clauses":protected]=> array(0) { } ["has_or_relation":protected]=> bool(false) } ["date_query"]=> object(WP_Date_Query)#18809 (5) { ["queries"]=> array(4) { [0]=> array(6) { ["after"]=> string(10) "08-01-2023" ["before"]=> string(10) "05-02-2023" ["inclusive"]=> bool(true) ["column"]=> string(9) "post_date" ["compare"]=> string(1) "=" ["relation"]=> string(3) "AND" } ["column"]=> string(9) "post_date" ["compare"]=> string(1) "=" ["relation"]=> string(3) "AND" } ["relation"]=> string(3) "AND" ["column"]=> string(18) "rt_posts.post_date" ["compare"]=> string(1) "=" ["time_keys"]=> array(14) { [0]=> string(5) "after" [1]=> string(6) "before" [2]=> string(4) "year" [3]=> string(5) "month" [4]=> string(8) "monthnum" [5]=> string(4) "week" [6]=> string(1) "w" [7]=> string(9) "dayofyear" [8]=> string(3) "day" [9]=> string(9) "dayofweek" [10]=> string(13) "dayofweek_iso" [11]=> string(4) "hour" [12]=> string(6) "minute" [13]=> string(6) "second" } } ["request"]=> string(503) " SELECT SQL_CALC_FOUND_ROWS rt_posts.ID FROM rt_posts LEFT JOIN rt_term_relationships ON (rt_posts.ID = rt_term_relationships.object_id) WHERE 1=1 AND ( ( rt_posts.post_date >= '2023-01-08 00:00:00' AND rt_posts.post_date <= '2023-02-05 00:00:00' ) ) AND rt_posts.ID NOT IN (86335) AND ( rt_term_relationships.term_taxonomy_id IN (14) ) AND ((rt_posts.post_type = 'post' AND (rt_posts.post_status = 'publish'))) GROUP BY rt_posts.ID ORDER BY RAND() LIMIT 0, 2 " ["posts"]=> array(2) { [0]=> object(WP_Post)#18807 (24) { ["ID"]=> int(87778) ["post_author"]=> string(1) "9" ["post_date"]=> string(19) "2023-01-16 10:58:24" ["post_date_gmt"]=> string(19) "2023-01-16 15:58:24" ["post_content"]=> string(5540) "Querida Tora: Te voy a contar algo muy gracioso que sucedió el otro día. Bueno, gracioso para mi, aunque no tanto para las personas a quienes les ocurrió. Y que creo que, con el pasar de los días, también ya han de haber visto la gracia, después del mal rato que pasaron (ni tan malo, la verdad, pero les gusta hacer montañas de todos los granitos que se encuentran). Resulta que los vecinos se volvieron a acordar de todas las obras que están pendientes en la vecindad (los baños, los lavaderos, las escaleras, lo de siempre), y empezaron a correr rumores por todos los rincones. El portero (siempre el portero. No sé por qué, pero tiene que aparecer en todo) quiso acallarlos, y se le ocurrió organizar una función de cine para un sábado en la noche. La gente se entusiasmó; y más porque les iba a pasar una película vieja, de esas de las que el cine mexicano siempre ha estado muy orgulloso porque hacen llorar mucho. Todos se apuntaron para asistir, y media hora antes de la función ya estaba el patio abarrotado; y hasta la gente de la azotea se había acomodado para ver la película. El señor del 37, ese que es tan bravero, llegó con su mujer, creyendo que le hacía un favor. Pero la señora sufría un dolor de cabeza que la tenía medio atontada, y se sentó junto a él sin apenas saludar a las vecinas; y en cuanto empezó la película se le acostó en el hombro, con la intención de dormirse. No lo logró del todo, porque el señor se levantó como a la media hora para ir al baño (pero tenía que ir hasta su vivienda, por lo que tardó bastante. Te digo esto para que comprendas mejor lo que pasó). La señora intentó ver la película, pero apenas podía abrir los ojos, y no veía la hora de que el marido volviera. Pero el que llegó fue el señor del 48 (tarde, como de costumbre), y al ver asiento vacío, se sentó en él. Ella sintió que había alguien, e inmediatamente se recargó en su hombro y empezó a roncar. El del 48 intentó quitársela, pero no podía; por más que la empujaba, ella volvía a apoyarse en su hombro. Por fin la dejó estar, aunque algo incómodo, y se dispuso a ver la segunda mitad de la película. Y al cabo de un rato, regresó el marido. Vio a su mujer con la cabeza apoyada en el hombro del señor del 48, y empezó a gritar con su voz aguardentosa y estridente. Le dedicó todos los insultos que puedas imaginarte, y muchos más que yo nunca había oído. Luego se metió entre las filas de asombrados vecinos, tomó al del 48 por el cuello y lo levantó en vilo, diciendo que lo iba a tirar desde la azotea, para que aprendiera a no “mancillar la honra de los hombres honrados”. La función se detuvo, todos los espectadores se levantaron, alarmados, y el portero apareció al fondo, tratando de imponer el orden. Pero el del 37 no escuchaba ni las protestas de inocencia de su mujer ni las súplicas del pobre tipo del 48, que ya se veía desparramado por el piso del patio. La misma excitación de los espectadores impedía al del 37 avanzar, pues se vio rodeado por una masa humana que le impedía pasar, y que le decía que escuchara a los presuntos “culpables” antes de hacer algo de lo que podría arrepentirse. El del 37 contestó que el arrepentimiento era cosa de los pusilánimes (Yo no lo creía capaz de conocer una palabra tan poco común y más aún de pronunciarla, pero lo hizo), y que a los violadores se les debía aplicar “el castigo más ejemplar de todos”. A una indicación del portero, los guaruras los rodearon; pero él, sabedor de que las pistolas son de juguete, se las quitó y las rompió a mordidas (aunque sin tragarse los pedazos porque, según dijo después, el plástico le provocaba accesos de diarrea). En tantos dimes y diretes, ya había llegado a las escaleras, y hubiera cumplido su amenaza si no se lo impide… ¿quién dirás? ¡La Mocha! Esta señora (“Señorita”, como siempre se apresura a corregirnos) parece haberse convertido en el ángel guardián de la vecindad. En este caso, se le plantó delante al del 37 (Cosa que ni los vecinos, ni los guaruras, ni mucho menos el portero se habían atrevido a hacer), y le exigió que soltara al señor del 48 con una voz que hasta a mi me impresionó. El del 37 se la quedó mirando con furia; pero ella le sostuvo la mirada y le obligó a bajar los ojos y a soltar al pobre hombre. La Mocha le dijo que había sido un error, y el bravero ese dijo con  voz apenas audible “Perdón, señora” (Señorita, exigió ella), y se fue a sentar a su sitio, donde empezó a gritar “Cácaro. ¡Cácarooo!” y a incitar a la gente a sentarse. Su esposa le dijo que se iba a acostar a la vivienda, y el contestó “Que te alivies”. A los cinco minutos se reanudó la función, y los vecinos pudieron llorar a gusto durante la media hora que faltaba (menos el del 48, que prefirió tomarse unos sedantes e irse a dormir). Si quieres extraer una moraleja del incidente, es que hay que saber cómo hablar a la gente que está alterada por alguna emoción violenta. Parece muy sencillo, pero a ver quién es capaz de hacerlo. Te quiere Cocatú" ["post_title"]=> string(17) "Cartas a Tora 296" ["post_excerpt"]=> string(171) "Cocatú, un alienígena en forma de gato, llega a vivir a una vecindad de la CDMX. Diario le escribe cartas a Tora, su amada, quien lo espera en una galaxia no muy lejana." ["post_status"]=> string(7) "publish" ["comment_status"]=> string(6) "closed" ["ping_status"]=> string(6) "closed" ["post_password"]=> string(0) "" ["post_name"]=> string(17) "cartas-a-tora-296" ["to_ping"]=> string(0) "" ["pinged"]=> string(0) "" ["post_modified"]=> string(19) "2023-01-19 02:07:27" ["post_modified_gmt"]=> string(19) "2023-01-19 07:07:27" ["post_content_filtered"]=> string(0) "" ["post_parent"]=> int(0) ["guid"]=> string(35) "https://ruizhealytimes.com/?p=87778" ["menu_order"]=> int(0) ["post_type"]=> string(4) "post" ["post_mime_type"]=> string(0) "" ["comment_count"]=> string(1) "0" ["filter"]=> string(3) "raw" } [1]=> object(WP_Post)#18775 (24) { ["ID"]=> int(88494) ["post_author"]=> string(1) "9" ["post_date"]=> string(19) "2023-02-03 11:09:51" ["post_date_gmt"]=> string(19) "2023-02-03 16:09:51" ["post_content"]=> string(7213) "Querida Tora: Hace unos días se armó en la vecindad un rebumbio tremendo. Nunca había visto una cosa así. Pero no, el portero no tuvo nada que ver con el asunto. ¿Sabes qué fue lo que pasó? ¿No adivinas?... Pues que llegó una vecina nueva. Ya sé. Me vas a decir que eso pasa a cada rato. Pero en este caso no fue el qué, sino el cómo. Es que la muchacha que, aquí entre nos, sólo tiene de extraordinario el ser un poco más agraciada que la mayoría, se viste en una forma que las vecinas calificaron inmediatamente de descarada, provocativa e inmoral. ¿Y sabes por qué? Porque usa faldas muy, muy cortitas y escotes muy, muy grandes. A mi lo que me parece lógico pensar es que no le alcanza el dinero para comprar toda la tela que la modista le pide, y por eso les hacen los vestidos un poco… escasos. Pero la muchacha se ve muy tranquila. Lo malo fueron los señores, que se alborotaron toditos, e inmediatamente corrieron al 28 (que es la vivienda de la chava ésta) a ponerse a sus órdenes. Ella les dijo que muchas gracias, pero que no necesitaba nada. Pero ahí andaban todos, espiando sus salidas, para hacerse los encontradizos y platicar con ella. Bueno, hasta el morenito del 41 se alborotó un poco, y se compró una loción para rasurar diferente y cara, y se las arregló para salir a trabajar al mismo tiempo que ella y acompañarla. Pero ese mismo día, cuando regresó de trabajar, el güero lo invitó a platicar un ratito antes de cenar, y las cosas se pusieron serias. Pero no llegó la sangre al río. Sin embargo, al día siguiente salió el morenito más temprano que ella para no encontrársela en el camino. Pero yo vi que en cuanto llegó a la esquina se sentó en la banqueta y fingió buscar algo en el celular, para darle tiempo a la chava de llegar a la esquina y coincidir allí. Con tan mala muerte que el güero iba detrás de ella y alcanzó a ver la maniobra, y comprobó que subían al camión y se sentaban juntos; y el pobre tuvo que ir corriendo al mercado para prepararle al morenito una cena especial para esa noche. Y volvieron a hablar, y se arreglaron, y el morenito sale ahora a la hora de siempre. La chava no acepta invitaciones de ninguno de los señores; y a las señoras que quieren intimar con ella les dice que la perdonen, porque tiene mucho trabajo. Y es cierto: muchas veces llega tarde, y muy cansada.  

Te puede interesar

CARTAS A TORA 298

  Sin embargo, las señoras se empeñaron tanto, que un día tuvo que oír sus quejas sobre su forma de vestir. Y ella, ni corta ni perezosa, les dijo que vive en un país libre, y que se puede vestir como le dé la gana. Ellas respondieron  que sí, pero que resulta muy provocativa para sus maridos. Lo que lograron con eso fue que la chava les dijera que les compraran anteojos oscuros para que no pudieran verla, y les dio con la puerta en las narices. Esto las alebrestó más, y ya iban a volver a tocar la puerta; pero la señora del 8, que es muy mesurada, les dijo que eso empeoraría las cosas, y las invitó a un café en su casa para hallar la forma de resolver el problema. Durante unos días, las señoras estuvieron muy calladas, y ni siquiera yo pude enterarme de lo que estaban tramando. Pero ya me molestaba la situación, y decidí averiguar por qué les molestaba tanto la forma de vestir de la chava. Entonces, un día me puse en las escaleras (que es donde los señores se colocan para verla mejor por todos lados) y cuando apareció la chava me levanté perezosamente, con la intención de pasar por debajo de ella y mirar para arriba, a ver qué encontraba. Pero el del 37 se dio cuenta de mis intenciones (yo creo que era lo que a él le hubiera gustado hacer, y dijo: ”¡Gato desgraciado! Te aprovechas de que eres chiquito. Si por lo menos me contaras lo que ves…”. Y me lanzó una patada que apenas pude esquivar. No sabes cómo se rieron todos, y lo que dijeron de mí. Pero yo te juro, mi amor, que lo hice para comprender lo que estaba sucediendo, porque a mí desde chiquito me enseñaron a comportarme como un caballero. Y el que diga que no lo soy, aquí lo espero para demostrárselo. Y perdóname por este ex abrupto. El caso es que a los pocos días, cuando la chica salió para el trabajo, encontró en el pasillo, las escaleras y el patio dos filas de mujeres que le aplaudían y la vitoreaban, que le lanzaban besos y le obsequiaban flores, y eso le dio miedo, sin saber por qué. Y desde entonces, cada vez que salía al patio, se le acercaban algunas mujeres, le decían que era muy linda, la acariciaban y le regalaban alguna golosina; y cada vez que eso sucedía, el miedo subía dos rayitas. Lo que se le ocurrió entonces fue usar un abrigo largo y cerrado, que no dejaba ver nada por arriba ni por abajo. Con eso logró que la dejaran en paz, y toda la vecindad se tranquilizó. Pero empezó a hacer calor, mucho calor (y eso que apenas empezaba el verano), y un día que se desabrochó el abrigo en el patio; volvieron a rodearla las mujeres y a ofrecerle besos y flores y palabras muy melosas. Yo acostumbraba escoltarla mientras cruzaba el patio, y a veces nos acompañaba el morenito del 41, a pesar de las malas caras que le ponía el güero (Pero él nunca le faltó al respeto, te lo puedo jurar). Pero un día que la chava se iba corriendo, porque se le hacía tarde, salió el del 37 de detrás de una columna donde se había escondido, me sostuvo por el pellejo del cuello y me dio un patadón que cada vez que me acuerdo me duele, Y luego se echó a reír (eso me dolió más que el patadón, te lo juro. Que se me hace que un día de éstos me le aparezco en mi forma natural porque, por lo menos, soy más grande que él). El calor arreciaba, y si la chava se abría un poquito el abrigo, surgían tres vecinas de la nada (auténticamente, de la nada. No sé cómo le hacían), y la acompañaban a todos lados, “para que no se fuera a desbalagar”. Eso de desbalagarse fue la puntilla, porque la chava nunca comprendió lo que significaba; y, por si acaso, el fin de semana siguiente se fue de la vecindad. La señora del 8 supo resolver el problema en forma muy inteligente, ¿no te parece? Te quiere Cocatú
  1. D.- Me le aparecí en mi forma natural al del 37. Pero estaba tan borracho que pensó que era una pesadilla, y se puso a platicar conmigo. En cambio, la esposa se llevó un susto de padre y señor mío. Pero, bueno, no fue mi intención hacerle daño.
" ["post_title"]=> string(17) "CARTAS A TORA 299" ["post_excerpt"]=> string(173) "Cocatú, un alienígena en forma de gato, llega a vivir a una vecindad de la CDMX. Diario le escribe cartas a Tora, su amada, quien lo espera en una galaxia no muy lejana. " ["post_status"]=> string(7) "publish" ["comment_status"]=> string(6) "closed" ["ping_status"]=> string(6) "closed" ["post_password"]=> string(0) "" ["post_name"]=> string(17) "cartas-a-tora-299" ["to_ping"]=> string(0) "" ["pinged"]=> string(0) "" ["post_modified"]=> string(19) "2023-02-03 11:09:51" ["post_modified_gmt"]=> string(19) "2023-02-03 16:09:51" ["post_content_filtered"]=> string(0) "" ["post_parent"]=> int(0) ["guid"]=> string(35) "https://ruizhealytimes.com/?p=88494" ["menu_order"]=> int(0) ["post_type"]=> string(4) "post" ["post_mime_type"]=> string(0) "" ["comment_count"]=> string(1) "0" ["filter"]=> string(3) "raw" } } ["post_count"]=> int(2) ["current_post"]=> int(-1) ["in_the_loop"]=> bool(false) ["post"]=> object(WP_Post)#18807 (24) { ["ID"]=> int(87778) ["post_author"]=> string(1) "9" ["post_date"]=> string(19) "2023-01-16 10:58:24" ["post_date_gmt"]=> string(19) "2023-01-16 15:58:24" ["post_content"]=> string(5540) "Querida Tora: Te voy a contar algo muy gracioso que sucedió el otro día. Bueno, gracioso para mi, aunque no tanto para las personas a quienes les ocurrió. Y que creo que, con el pasar de los días, también ya han de haber visto la gracia, después del mal rato que pasaron (ni tan malo, la verdad, pero les gusta hacer montañas de todos los granitos que se encuentran). Resulta que los vecinos se volvieron a acordar de todas las obras que están pendientes en la vecindad (los baños, los lavaderos, las escaleras, lo de siempre), y empezaron a correr rumores por todos los rincones. El portero (siempre el portero. No sé por qué, pero tiene que aparecer en todo) quiso acallarlos, y se le ocurrió organizar una función de cine para un sábado en la noche. La gente se entusiasmó; y más porque les iba a pasar una película vieja, de esas de las que el cine mexicano siempre ha estado muy orgulloso porque hacen llorar mucho. Todos se apuntaron para asistir, y media hora antes de la función ya estaba el patio abarrotado; y hasta la gente de la azotea se había acomodado para ver la película. El señor del 37, ese que es tan bravero, llegó con su mujer, creyendo que le hacía un favor. Pero la señora sufría un dolor de cabeza que la tenía medio atontada, y se sentó junto a él sin apenas saludar a las vecinas; y en cuanto empezó la película se le acostó en el hombro, con la intención de dormirse. No lo logró del todo, porque el señor se levantó como a la media hora para ir al baño (pero tenía que ir hasta su vivienda, por lo que tardó bastante. Te digo esto para que comprendas mejor lo que pasó). La señora intentó ver la película, pero apenas podía abrir los ojos, y no veía la hora de que el marido volviera. Pero el que llegó fue el señor del 48 (tarde, como de costumbre), y al ver asiento vacío, se sentó en él. Ella sintió que había alguien, e inmediatamente se recargó en su hombro y empezó a roncar. El del 48 intentó quitársela, pero no podía; por más que la empujaba, ella volvía a apoyarse en su hombro. Por fin la dejó estar, aunque algo incómodo, y se dispuso a ver la segunda mitad de la película. Y al cabo de un rato, regresó el marido. Vio a su mujer con la cabeza apoyada en el hombro del señor del 48, y empezó a gritar con su voz aguardentosa y estridente. Le dedicó todos los insultos que puedas imaginarte, y muchos más que yo nunca había oído. Luego se metió entre las filas de asombrados vecinos, tomó al del 48 por el cuello y lo levantó en vilo, diciendo que lo iba a tirar desde la azotea, para que aprendiera a no “mancillar la honra de los hombres honrados”. La función se detuvo, todos los espectadores se levantaron, alarmados, y el portero apareció al fondo, tratando de imponer el orden. Pero el del 37 no escuchaba ni las protestas de inocencia de su mujer ni las súplicas del pobre tipo del 48, que ya se veía desparramado por el piso del patio. La misma excitación de los espectadores impedía al del 37 avanzar, pues se vio rodeado por una masa humana que le impedía pasar, y que le decía que escuchara a los presuntos “culpables” antes de hacer algo de lo que podría arrepentirse. El del 37 contestó que el arrepentimiento era cosa de los pusilánimes (Yo no lo creía capaz de conocer una palabra tan poco común y más aún de pronunciarla, pero lo hizo), y que a los violadores se les debía aplicar “el castigo más ejemplar de todos”. A una indicación del portero, los guaruras los rodearon; pero él, sabedor de que las pistolas son de juguete, se las quitó y las rompió a mordidas (aunque sin tragarse los pedazos porque, según dijo después, el plástico le provocaba accesos de diarrea). En tantos dimes y diretes, ya había llegado a las escaleras, y hubiera cumplido su amenaza si no se lo impide… ¿quién dirás? ¡La Mocha! Esta señora (“Señorita”, como siempre se apresura a corregirnos) parece haberse convertido en el ángel guardián de la vecindad. En este caso, se le plantó delante al del 37 (Cosa que ni los vecinos, ni los guaruras, ni mucho menos el portero se habían atrevido a hacer), y le exigió que soltara al señor del 48 con una voz que hasta a mi me impresionó. El del 37 se la quedó mirando con furia; pero ella le sostuvo la mirada y le obligó a bajar los ojos y a soltar al pobre hombre. La Mocha le dijo que había sido un error, y el bravero ese dijo con  voz apenas audible “Perdón, señora” (Señorita, exigió ella), y se fue a sentar a su sitio, donde empezó a gritar “Cácaro. ¡Cácarooo!” y a incitar a la gente a sentarse. Su esposa le dijo que se iba a acostar a la vivienda, y el contestó “Que te alivies”. A los cinco minutos se reanudó la función, y los vecinos pudieron llorar a gusto durante la media hora que faltaba (menos el del 48, que prefirió tomarse unos sedantes e irse a dormir). Si quieres extraer una moraleja del incidente, es que hay que saber cómo hablar a la gente que está alterada por alguna emoción violenta. Parece muy sencillo, pero a ver quién es capaz de hacerlo. Te quiere Cocatú" ["post_title"]=> string(17) "Cartas a Tora 296" ["post_excerpt"]=> string(171) "Cocatú, un alienígena en forma de gato, llega a vivir a una vecindad de la CDMX. Diario le escribe cartas a Tora, su amada, quien lo espera en una galaxia no muy lejana." ["post_status"]=> string(7) "publish" ["comment_status"]=> string(6) "closed" ["ping_status"]=> string(6) "closed" ["post_password"]=> string(0) "" ["post_name"]=> string(17) "cartas-a-tora-296" ["to_ping"]=> string(0) "" ["pinged"]=> string(0) "" ["post_modified"]=> string(19) "2023-01-19 02:07:27" ["post_modified_gmt"]=> string(19) "2023-01-19 07:07:27" ["post_content_filtered"]=> string(0) "" ["post_parent"]=> int(0) ["guid"]=> string(35) "https://ruizhealytimes.com/?p=87778" ["menu_order"]=> int(0) ["post_type"]=> string(4) "post" ["post_mime_type"]=> string(0) "" ["comment_count"]=> string(1) "0" ["filter"]=> string(3) "raw" } ["comment_count"]=> int(0) ["current_comment"]=> int(-1) ["found_posts"]=> int(15) ["max_num_pages"]=> float(8) ["max_num_comment_pages"]=> int(0) ["is_single"]=> bool(false) ["is_preview"]=> bool(false) ["is_page"]=> bool(false) ["is_archive"]=> bool(true) ["is_date"]=> bool(false) ["is_year"]=> bool(false) ["is_month"]=> bool(false) ["is_day"]=> bool(false) ["is_time"]=> bool(false) ["is_author"]=> bool(false) ["is_category"]=> bool(true) ["is_tag"]=> bool(false) ["is_tax"]=> bool(false) ["is_search"]=> bool(false) ["is_feed"]=> bool(false) ["is_comment_feed"]=> bool(false) ["is_trackback"]=> bool(false) ["is_home"]=> bool(false) ["is_privacy_policy"]=> bool(false) ["is_404"]=> bool(false) ["is_embed"]=> bool(false) ["is_paged"]=> bool(false) ["is_admin"]=> bool(false) ["is_attachment"]=> bool(false) ["is_singular"]=> bool(false) ["is_robots"]=> bool(false) ["is_favicon"]=> bool(false) ["is_posts_page"]=> bool(false) ["is_post_type_archive"]=> bool(false) ["query_vars_hash":"WP_Query":private]=> string(32) "bd09dd02a9a3ab6320eb7ae5d03b304f" ["query_vars_changed":"WP_Query":private]=> bool(false) ["thumbnails_cached"]=> bool(false) ["allow_query_attachment_by_filename":protected]=> bool(false) ["stopwords":"WP_Query":private]=> NULL ["compat_fields":"WP_Query":private]=> array(2) { [0]=> string(15) "query_vars_hash" [1]=> string(18) "query_vars_changed" } ["compat_methods":"WP_Query":private]=> array(2) { [0]=> string(16) "init_query_flags" [1]=> string(15) "parse_tax_query" } }
CARTAS A TORA 297

Cartas a Tora 296

Cocatú, un alienígena en forma de gato, llega a vivir a una vecindad de la CDMX. Diario le escribe cartas a Tora,...

enero 16, 2023
CARTAS A TORA

CARTAS A TORA 299

Cocatú, un alienígena en forma de gato, llega a vivir a una vecindad de la CDMX. Diario le escribe cartas a Tora,...

febrero 3, 2023




Más de categoría
CARTAS A TORA

CARTAS A TORA 299

Cocatú, un alienígena en forma de gato, llega a vivir a una vecindad de la CDMX. Diario le escribe...

febrero 3, 2023
el amante

El abrazo del amante

Sólo espero el abrazo del amante.  Cálido y suave, reconfortante.  La sutil invitación,  para que me recueste y descanse. ...

febrero 2, 2023
CARTAS A TORA 298

CARTAS A TORA 298

Cocatú, un alienígena en forma de gato, llega a vivir a una vecindad de la CDMX. Diario le escribe...

enero 27, 2023
fotografia de klaus nomi

Klaus Nomi: el alienígena de Bowie

Tras su muerte, Klaus Nomi se convirtió en una figura de culto en lugares tan dispares como Nueva York...

enero 26, 2023