CARTAS A TORA 233

Querida Tora1 El chavo del 47 creció, y ya no es tan chavo. Ya hasta empezó a trabajar. Y lo primero que hizo fue comprarse una moto para ir y venir; pero no una moto cualquiera, sino...

16 de julio, 2021 CARTAS A TORA 229

Querida Tora1

El chavo del 47 creció, y ya no es tan chavo. Ya hasta empezó a trabajar. Y lo primero que hizo fue comprarse una moto para ir y venir; pero no una moto cualquiera, sino la más grande y vistosa que encontró. Claro, en la vecindad se armó un rebumbio el primer día que llegó con ella: la metió al patio y allí la estacionó. El portero protestó, diciendo que ese lugar era para los habitantes de la vecindad, Pero ellos, emocionados por la vista del poderoso vehículo, le dijeron  que la moto era como un habitante más, y que se podía quedar allí. Ese día el portero estaba de buenas o desayunó solamente rompope de Santa Engracia, porque accedió sin dificultad. Los vecinos lo festejaron como no tienes idea.

Pero durante la noche se disparó la alarma de la moto, emitiendo un ruido estridente  que despertó a todos los vecinos. El del 47 se levantó y corrió a apagarla. Pues un rato después se volvió a disparar. El chavo fue a desconectarla, al tiempo que pedía excusas. Pero la tercera vez, ya no se quiso levantar; y cuando lo fueron a llamar, contestó que tenía derecho a dormir, porque ya era “un hombre que trabaja”.

Los vecinos se quedaron como quien  ve visiones; y eso que están acostumbrados a verse por las noches en ropa de dormir (los que la tienen) o en ropa interior (los que la tienen, también). Y se pusieron a conferenciar. El resultado fue nombrar a tres vecinos que pidieran al chavo que fuera tan bondadoso de apagar su alarma, porque molestaba a todos los vecinos, entre los que había enfermos y bebés.

La respuesta fue la misma. Entonces, la del 38 fue a ver a la madre del chavo (son comadres, amigas y enemigas cuando se tercia) a pedirle que hablara con su hijo. La mujer lo intentó, pero recibió una respuesta que la mandó a meterse en su cama y no asomar ni la cabeza.

Los vecinos, no queriendo causar un problema familiar,  recurrieron a un altavoz, y se pusieron a gritar delante de la ventana del 47. Pero lo único que lograron fue que a la abuela, de 94 años y medio, le diera un infarto, porque el chavo ni siquiera abrió los ojos.




Con el correr de las horas la alarma cambió de sonido: y lo que al principio era un rugido era ya un pitido delgado y agudo. “como el de una contralto”, dijo el del 13, que presume de conocer mucho de ópera y odia a las contraltos. En consecuencia, el hombre subió a la azotea, tomó una cuerda y se descolgó por la azotehuela hasta la recámara del chavo. Pero la cuerda se rompió, y el del 13 se quedó encerrado en la azotehuela hasta que por la mañana despertó la familia y lo dejaron salir.

Los vecinos se declararon derrotados y se fueron a dormir (mejor dicho, a acostarse; porque lo que se dice dormir, pocos lo lograron). Pero cuando el chavo se levantó y quiso tomar la moto para ir a su trabajo, se encontró con que el aparato estaba bañado en aguas pestilentes. “Es la venganza de la plebe”, se dijo, airado.

Echando pestes por la boca, tomó una cubeta y se puso a lavar el aparato. Pero no solo había agua, sino también restos un poco más sólidos; y tuvo que tallarlo todo con fuerza para que salieran de las ranuras y agujeritos donde están los tornillos. Pero quedó más apestoso todavía que la moto y tuvo que volverse a bañar; pero ya había perdido su turno, y tuvo que esperar a que toda la familia se bañara para poder volver a usar la regadera. Con tan mala suerte, que el agua se le acabó a la mitad, y su mamá tuvo que enjuagarlo con una manguera que le prestó una vecina, la cual conectó en la cocina del 46, a los que tuvo que pagar una buena cantidad por el consumo exagerado que hizo de agua.

Total, que el chavo llegó tarde a su trabajo, y lo corrieron. En consecuencia, no pudo pagar las letras de la moto y la tuvo que entregar. Eso fue lo que pasó por no haber aprendido a manejar bien la alarma del aparato. ¿No te parece que hay toda una filosofía en este incidente?

Te quiere

Cocatú

1 Contexto: Un alienígena arriba a la Ciudad de México y, convertido en gato, llega a vivir a una vecindad. Le escribe a Tora, quien lo espera en su planeta natal, sus impresiones sobre lo que ve en ese lugar. Su correspondencia tiene algo de crítica social y toques de humor.

Comentarios
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La situación de la pandemia parece haber salido directamente de una película de ciencia ficción dirigida por el cineasta con la imaginación más febril. Aunque la situación ahora sea mejor que cuando comenzó todo, aún estamos lejos de volver a la normalidad como la conocíamos antes. Como ocurre con las guerras y los desastres naturales, muchos de nosotros hemos perdido a familiares o seres queridos (o conocemos a alguien que ha pasado por esta experiencia) debido a la Covid-19.  Cada uno de nosotros ha encontrado la forma más adecuada de lidiar con estos tiempos extraordinarios y las situaciones extremas a las que nos ha llevado. La pandemia se abre como una oportunidad de aprender de las crisis. De hecho, las crisis son uno de los catalizadores del progreso humano. ¿O qué mejor ejemplo de la inteligencia humana que la capacidad de desarrollar una vacuna para un virus totalmente desconocido en menos de un año? ¡Si eso no es progreso, no sé qué es! En la literatura, cine y televisión no faltan obras que traten situaciones similares. Sin embargo, hay una que creo que vale la pena retomar en estos tiempos inciertos.    Los que se fueron The Leftovers es una novela escrita por Tom Perrotta que fue publicada en 2011 y adaptada a la televisión en 2014. El punto de partida de la historia es el tercer aniversario de un evento inexplicable, conocido como “La Ascensión”, en el que 140 millones de personas, el equivalente al 2% de la población mundial, desaparecen repentinamente. Nadie sabe la razón de lo ocurrido y, ante la falta de una explicación lógica, cada habitante de la ciudad ficticia de Mapleton (lugar en el que transcurre la historia) encuentra una forma de sobrellevar la pérdida, la ansiedad y la tristeza.  Los personajes centrales son los miembros de la familia Garvey. Kevin Garvey, el padre de familia, es un empresario que se postula a la alcaldía de la ciudad y cuya forma de llevar la tragedia es volver a la normalidad, dejando el evento atrás. Laurie Garvey, su esposa, motivada por la culpa de haberse sido una de las personas «que se quedaron», se une a un grupo pseudo religioso conocido como “Remanente culpable”. Jill, la hija, sufre con el mundo nuevo y con el hecho de que su mamá los ha abandonado para unirse a ese grupo. Tom, el hijo, deja la escuela a partir del hecho.  Por supuesto, los habitantes de Mapleton no estaban preparados para tal evento, pero ¿quién lo estaría realmente ante una situación así?  Uno de los personajes menciona lo siguiente: Things change all the time - abruptly, unpredictably, and often for no good reason. But knowing that didn't do you that much good, apparently. Saber que las cosas pueden cambiar, sin razón aparente, no hace que estemos más preparados para ello. Por ejemplo, la normalidad de dicha ciudad se trastocó por un evento que nadie pudo prever y que nadie creía posible. Por ello, mientras que algunos intentan recuperar sus vidas de la mejor manera posible, muchos quedan, en su afán de conseguir respuestas, a merced de las garras de grupos oportunistas y charlatanes que tienen sus propios intereses.  La mayoría de los personajes de la novela son consumidos por preguntas cuyas respuestas nunca llegan: ¿por qué desaparecieron específicamente esas personas? ¿Fue un castigo divino? ¿Alguien escogió a los desaparecidos? ¿”La Ascensión” es parte de un plan mayor? ¿Es un complot internacional orquestado por los gobiernos? ¿O acaso fue una especie de limpieza? Así transcurre la historia: el autor nos lanza preguntas que nunca se atreve a responder, lo cual nos hace partícipes de la misma ansiedad y tristeza de la que son presas los personajes de la historia. Sin embargo, eso nunca es el objetivo del autor. Porque en esta historia, a diferencia de otras que lidian con temas similares, la cuestión no es encontrar la razón de lo que ocurrió, mucho menos en hallar una solución para que no vuelva a repetirse. La historia, en cambio, se centra en cómo la humanidad se las ingenia para seguir adelante después de una tragedia. Por ello vale la pena adentrarse en esta obra. Si tiene oportunidad de ver la serie televisiva, hágalo. Es una de las pocas ocasiones en las que la obra original, en mi humilde opinión, es superada por la adaptación a la pantalla chica. Mientras que la novela es un tanto breve y escueta en las descripciones de los personajes y de los eventos, la serie expande la historia más allá de lo que ocurre en el libro (la primera temporada cubre únicamente lo que ocurre en la novela y la historia fue expandida dos temporadas más, escritas por el autor mismo), con varios arcos argumentales que dotan a la historia de cierta profundidad que está ausente en el libro.    Los que se quedaron Ahora, en pleno 2020 y 2021, muchos nos encontramos de frente con una realidad similar, aunque aquí sí que conocemos la razón de que muchas personas ya no estén entre nosotros. Pero no por ello han faltado las explicaciones conspirativas, ni los charlatanes, ni personas o grupos que han intentado tomar ventaja de maneras inimaginables y ruines.  ¡La ficción se hizo realidad enfrente de nuestros ojos! De una manera brutal e inesperada, justo como en The Leftovers. 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En fin, como ya no tenemos nada que esperar de la Secretaría de Cultura y vamos a tener que esperar, como siempre, a que llegue una nueva a ver si algo se les ocurre; lo que podemos hacer es hurgar en nuestro jardín, en el arcón de nuestros recuerdos y como la sal de Zapotitlán, hacernos de un mañana a partir de las añejas y antiguas raíces de nuestra cultura. @cesarbc70" ["post_title"]=> string(26) "Las salinas de Zapotitlán" ["post_excerpt"]=> string(0) "" ["post_status"]=> string(7) "publish" ["comment_status"]=> string(4) "open" ["ping_status"]=> string(4) "open" ["post_password"]=> string(0) "" ["post_name"]=> string(25) "las-salinas-de-zapotitlan" ["to_ping"]=> string(0) "" ["pinged"]=> string(0) "" ["post_modified"]=> string(19) "2021-07-06 07:58:55" ["post_modified_gmt"]=> string(19) "2021-07-06 12:58:55" ["post_content_filtered"]=> string(0) "" ["post_parent"]=> int(0) ["guid"]=> string(35) "https://ruizhealytimes.com/?p=67717" ["menu_order"]=> int(0) ["post_type"]=> string(4) "post" ["post_mime_type"]=> string(0) "" ["comment_count"]=> string(1) "0" ["filter"]=> string(3) "raw" } ["comment_count"]=> int(0) ["current_comment"]=> int(-1) ["found_posts"]=> int(22) ["max_num_pages"]=> float(11) ["max_num_comment_pages"]=> int(0) ["is_single"]=> bool(false) ["is_preview"]=> bool(false) ["is_page"]=> bool(false) ["is_archive"]=> bool(true) ["is_date"]=> bool(false) ["is_year"]=> bool(false) ["is_month"]=> bool(false) ["is_day"]=> bool(false) ["is_time"]=> bool(false) ["is_author"]=> bool(false) ["is_category"]=> bool(true) ["is_tag"]=> bool(false) ["is_tax"]=> bool(false) ["is_search"]=> bool(false) ["is_feed"]=> bool(false) ["is_comment_feed"]=> bool(false) ["is_trackback"]=> bool(false) ["is_home"]=> bool(false) ["is_privacy_policy"]=> bool(false) ["is_404"]=> bool(false) ["is_embed"]=> bool(false) ["is_paged"]=> bool(false) ["is_admin"]=> bool(false) ["is_attachment"]=> bool(false) ["is_singular"]=> bool(false) ["is_robots"]=> bool(false) ["is_favicon"]=> bool(false) ["is_posts_page"]=> bool(false) ["is_post_type_archive"]=> bool(false) ["query_vars_hash":"WP_Query":private]=> string(32) "eb735c21d80aad8d773dc905249012f2" ["query_vars_changed":"WP_Query":private]=> bool(false) ["thumbnails_cached"]=> bool(false) ["stopwords":"WP_Query":private]=> NULL ["compat_fields":"WP_Query":private]=> array(2) { [0]=> string(15) "query_vars_hash" [1]=> string(18) "query_vars_changed" } ["compat_methods":"WP_Query":private]=> array(2) { [0]=> string(16) "init_query_flags" [1]=> string(15) "parse_tax_query" } }

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