Acapulco: Hollywood, Tarzán y La dama de Shanghai…

Es sabido que sus playas hospedaron a las figuras cinematográficas de moda.

27 de octubre, 2022

Para Martina, mi güera costeñita. 

Sería erróneo creer que los grandes estudios estadounidenses vienen a México a filmar sus películas por una cuestión de dinero. Eso no es necesariamente cierto, pues los escenarios mexicanos, con sus maravillas naturales, su mágico folclor y sus espectaculares paisajes, son idóneos para contar estas historias. Cuando Tony Scott pasó cinco meses en  la CDMX rodando Hombre en llamas, confesó sentirse enamorado de nuestro país. Según él, “La ciudad de México no solo es un lugar más, sino es un tercer acto que entra en juego en cada una de las escenas, con su Centro Histórico con edificios del siglo XV y su gente tan singular”.  

A nivel de cine cuántas locaciones no han habido en Acapulco, por ejemplo. Es un hecho que el viejo Acapulco sedujo enormemente a Hollywood. Elegancia, opulencia, diversión, placidez: cada uno de estos adjetivos describen perfectamente al puerto guerrerense de los años cincuenta. Es sabido que sus playas hospedaron a las figuras cinematográficas de moda. En su apogeo, el famoso Hollywood Gang tomó el Hotel Los Flamingos como sede; y  bueno, esta célebre banda, esta popular pandilla, incluía entre sus miembros ni más ni menos que a  Johnny Weism Muller (el primer Tarzán), John Wayne, Frank Sinatra, Errol Flynn y Tyrone Powell. 

Para entender mejor el importante lugar que Acapulco tiene en el séptimo arte es una obligación mencionar los nombres de Orson Welles y Rita Hayworth, dos monstruos de la cinematografía mundial. En 1949 Welles (Ciudadano Kane) se puso tropical con un exótico thriller llamado La dama de Shanghai. Un guión conciso, lleno de giros, basado en un relato policial de Sherwood King, cuya principal misión era analizar los comportamientos humanos. Las circunstancias de la realización del filme fueron casi tan extrañas como su trama. Orson Welles y Rita Hayworth llegaron a rodar a Acapulco en 1946 en pleno trámite de divorcio, a punto de la separación. 

Como todas las películas de este laureado director, La dama de Shanghai es fascinante, colmada de momentos inolvidables, pero enormemente confusa. Dice la leyenda que cuando Harry Cohn, el productor de la Columbia Pictures,  vio por primera vez la cinta, ofreció mil dólares a la persona en la sala que le pudiera explicar la trama donde el marinero Michael O´Hara,  papel que interpreta  Welles, es contratado para conducir un lujoso yate en un viaje de placer por el mar del Pacífico organizado por un prestigioso abogado y su bella mujer, la femmefatale Hayworth. 

Fue una producción enorme, con presupuesto altísimo, rodada gran parte en Acapulco, mostrando sus escenarios de lujo y sus fastuosas viviendas. “La dama de Shanghai” es una magnífica película, toda una aventura cinematográfica que manifiesta el genio que Orson Welles tuvo como director;  tanto que el famoso Truman Capote (autor de A sangre fría), a mediados de la década de los cincuenta, mencionó lo mucho que la amaba, y declaró que la había visto decenas de veces y que podía  recitar de memoria sus deliciosos diálogos.

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Nadie mejor indicado para coordinar los esfuerzos de pensadores mexicanos actuales, que dan cuenta de la situación que se vive con la contaminación y el cambio climático, como potenciales generadores de la catástrofe mundial que viene, si no para nosotros, sí para nuestros descendientes.   Inicia el doctor José Sarukhán con una presentación de la obra. La primera vez que conocí a este eminente biólogo fue en el Faro de Veracruz, al despuntar el alba: en compañía de un colega suyo, emprendía labor de campo en la investigación de las tortugas marinas. Aún evoco la imagen de un individuo en pantaloncillo corto, camisa de algodón y un sombrero del mismo material, perfilado por los primeros rayos del sol. Inclinaba su cuerpo para levantar crías rezagadas; las estudiaba por un momento y las dejaba seguir su camino. De esas acciones silenciosas que pintan de cuerpo entero a un individuo al margen de las luminarias y los altoparlantes. 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Frente a portentosas lluvias dichos cauces se desbordan, y nosotros mismos, quienes provocamos el problema, atribuimos al gobierno la responsabilidad por lo ocurrido.  Algo similar, aunque tal vez menos dramático, sucede con los efectos nocivos en la salud provocados por la contaminación del aire o del agua. No me refiero a las descargas contaminantes de las grandes industrias, sino a lo que cada uno de nosotros, como individuos, provocamos día con día, cuya suma resulta en consecuencias catastróficas para el planeta. Aquí quiero llegar justo al punto que señalan los autores: el de  la responsabilidad moral que a cada uno de nosotros corresponde asumir  frente al entorno. Al que más oportunidades de preparación ha tenido, corresponde una mayor responsabilidad sobre los hechos y sobre las personas de su entorno, para hacer valer esa verdad: Detener la destrucción de nuestros ecosistemas depende de la acción conjunta de todos los seres humanos. 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En su formación, tiene presente al maestro Sanders, quien le hizo sacar lo mejor como intérprete en la Compañía Nacional de Danza. De Francis, gran mentor, aprendió la manera de ver el mundo, la coreografía. Con Rodolfo Reyes en el Ballet Contemporáneo de Xalapa, aprendió de la relación con el entorno social.  “Siempre he sido rabiosamente autodidacta, me enriquece como bailarín. Entre mis compañeros tuve esta capacidad de liderar, hacerme maestro, luego funcionario, buena parte de mi vida en la Facultad de Danza de la Universidad Veracruzana desde 1975 a la fecha, como director en dos periodos (1980-1986), (1990-1994)”.  El maestro Schwartz es director artístico desde 1986 de la Compañía de Danza Módulo. Director en la Escuela Nacional de Danza Clásica y Contemporánea (1994-2000). Director en el Centro Veracruzano de las Artes “Hugo Arguelles (2007-2010). Director del Centro Cultural Atarazanas del IVEC (2010-2014). 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Entre las gratas y emocionantes memorias del maestro Alejandro está el haber tomado por asalto a las instalaciones universitarias con las coreografías, acudir a la Facultad de Música, Artes Plásticas, donde bailaron, así que a partir del año siguiente se estableció que se montaría en el patio un escenario en la Unidad de Artes, para unirse en el Día Internacional de la Danza, y ser parte de las actividades, también en los teatros, “donde los seres humanos se unen, porque somos seres danzantes”, expresa. “Tengo un hijo bailarín excelente. Estoy muy satisfecho como maestro de la Facultad de Danza de la UV”.  “A la fecha me relaciono con los que están vivos de mi generación”. “Comparto a mis alumnos que la danza es un campo de acción maravilloso, toda mi vida la he dedicado a ella”. “Esto es apasionante. Sigo avanzando en este terreno que me gusta. Mantener el éxito nos marca, por lo que debemos aprender a transitar en la vida cotidiana al ritmo de la danza”." 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La vida en rosa | danza es un campo de acción: Alejandro Schwartz

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