Mens sana in corpore sano: el Día Mundial de la Salud Mental

Más de 1400 millones de personas en el mundo padece de un padecimiento psiquiátrico que requiere, al igual que cualquier enfermedad de consideración, un diagnóstico temprano y tratamiento oportuno.

8 de octubre, 2021

Cada 10 de octubre se celebra, gracias a la Federación Mundial de la Salud Mental (WFMH), el Día Mundial de la Salud Mental. En tiempos actuales, la gran cantidad de conmemoraciones presentes en nuestro calendario hace casi nulo el propósito de dichas efemérides, pero entre éstas hay una que en estos tiempos debe estar presente: la conmemoración de la salud mental.

Según datos de la OMS, en el mundo una de cada cinco personas padece una enfermedad mental, por orden de frecuencia son: la depresión, la ansiedad, el estrés postraumático, el trastorno bipolar y la esquizofrenia. Esto indica que más de 1400 millones de personas en el mundo tiene un padecimiento psiquiátrico que requiere al igual que todas las demás enfermedades metabólicas, cardiovasculares, neurológicas, dermatológicas, odontológicas, neumológicas o gastrointestinales, un diagnóstico temprano y tratamiento oportuno. 

Una enfermedad mental es causada por una alteración en los niveles normales de neurotransmisores en el cerebro (las señales mensajeras que usan las neuronas para comunicarse), secundario a un sinfín de causas emocionales, físicas, fisiológicas, químicas, físicas, orgánicas o de nacimiento. Por ello, decirle a un paciente con depresión que “le eche ganas”, que “piense positivo”, que “se le va a pasar” o que “es una tristeza exagerada” es tan absurdo como comentarle a un diabético que sus niveles de azúcar “se quitan con pensamientos positivos”, que “no necesita un doctor, sino que el mismo puede si le echa ganas” o “que es solo temporal”.

El Instituto Nacional de Neurología y Neurocirugía “Manuel Velasco Suárez” indica que el 10% de los mexicanos padece de depresión, y los tabúes que están en torno a dicho padecimiento dificulta la evolución satisfactoria del paciente, sin llegar a diagnosticarse a tiempo y así tener una vida plena. En todo el mundo, se debe concientizar que un paciente psiquiátrico no está “loco”, que da miedo juntarse con él o ella, o que merece estar en un psiquiátrico, sino que es un ser humano que padece una enfermedad que no depende de él y que necesita de un profesional de la salud que lo auxilie. Además es muy probable que el lector del artículo o uno de sus familiares más cercanos padezca una enfermedad mental y que ni siquiera tenga consciencia de ello. 

Es tal el grado de subdiagnóstico de enfermedades como la depresión, que según datos de la Universidad de Industrial de Santander redactados por Alvarado y Manrique, en 2019, en los propios estudiantes de medicina la depresión se presenta entre el 24 y 27% de ellos, y en los médicos titulados puede llegar hasta a un 60%, donde si se presenta un grado de depresión grado, el 10-15% de estos ha intentado o a cometido suicidio, y el 85-90% de los fallecidos habría mencionado, comentado o platicado con alguien de ello. Según los mismos autores, 28 a 40 por cada 100,000 médicos comete suicidio, y según datos del Medscape Natioal Physician Burnout & Suicide Report 2020 en Estados Unidos el 23% del personal medico ha pensado en el suicidio, y el 2% lo había intentado.

La salud mental no es un juego, es parte de la definición de salud según la OMS y nuestra carta magna, y los grandes cambios que puede generar si no existe salud son catastróficos. A los lectores les puedo comentar sin temor que yo fui diagnosticado con depresión mayor hace varios meses, y el tratamiento con la dupla psiquiatra-psicólogo ha mejorado mi salud mental y me ha hecho vivir como nunca. No hay que tener miedo, asco o desprecio por acudir con un profesional, sino todo lo contrario: toda persona en el planeta debería tener un psicólogo y/o psiquiatra de confianza todo el tiempo.

Admitir que se padece de un trastorno psiquiátrico es el primer paso y nunca es tarde para pedir ayuda. Les deseo a los que hacen el favor de leer esta columna que tengan el poder y valor para ayudarse o ayudar a alguien que sospechen que pueden asistirlo refiriéndolo con un especialista, porque nunca se peca de hacer de más en cuanto de salud mental se habla.

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