Las pequeñas cosas: encuentro

Existen encuentros que son como un bálsamo, una promesa o una esperanza mientras que otros son funestos como aves de mal agüero, elijo los primeros por estar llenos de oportunidades y posibilidades.

6 de junio, 2022

“Yo no busco, yo encuentro.” – Pablo Picasso (1881 – 1973).

Se dice que las oportunidades son como flechas porque apuntan directo y no regresan. Podría decirse que la gran parte de las cosas que ocurren en mi vida han sido producto de las oportunidades que he decidido tomar o dejar pasar, pero sin empeñarme en el resultado simplemente poniendo manos a la obra y permitiendo que el proceso tome su curso y me sorprenda con el resultado. Algunas oportunidades han representado los mejores momentos de mi vida y otras han sido un verdadero fiasco, pero todas han dejado huella; lo más importante es que he aprendido algo nuevo. Las oportunidades ocurren, se presentan, salen al camino y tienen un poder transformador.

Pese al contexto pesimista en el que vivimos hay oportunidades que quizá no sean visibles para todos pero ahí están aguardando a ser descubiertas y aprovechadas. El encuentro (acción de coincidir) es una de ellas porque nada ocurre sin encontrarse con la otredad (sea persona, circunstancia, momento o lugar). Existen encuentros que son como un bálsamo, una promesa o una esperanza mientras que otros son funestos como aves de mal agüero, elijo los primeros por estar llenos de oportunidades y posibilidades con todo y crisis mundial.

Porque el encuentro surge de forma espontánea e inesperada. ¿Cuántas veces nos ha ocurrido que encontramos un billete en la calle, un objeto perdido que nos conduce a conocer a alguien, una tienda con alguna oferta especial o una persona que se convierte en parte esencial de nuestra vida? Vamos por la vida encontrando personas, objetos, lugares y no nos damos cuenta de su valor porque estamos más ocupados en lo seguro, en el deber ser, en la rutina, rumiando el pasado o añorando el futuro y el encuentro hoy en día es casi como una promesa en tanto que estamos retomando la vida que tuvimos en pausa hace dos años con el inicio de la pandemia, así que poderse encontrar o reencontrar es un privilegio aunque usted no lo crea.

¿Qué cantidad de situaciones habremos encontrado a lo largo de nuestra vida sin buscarlas ni provocarlas? Una escuela, una pareja, un trabajo, un empleo o una mirada. La pandemia nos heredó la habilidad de leer miradas como una forma alternativa de comunicación con el otro al ser necesario ocultar medio rostro con el cubre bocas y con ello, se le dio valor a un sencillo pero valioso momento: el encuentro de dos miradas, lo cual no es poca cosa considerando que no todas las personas tienen el hábito de mirar de frente a su interlocutor quizá porque el peso de una mirada es insostenible cuando se miente, se hiere o se es indiferente.

Encontrarse con el otro, con una mirada o con una oportunidad como si de regalos se tratara al ser parte de #laspequeñascosas que le dan un matiz diferente a la vida (¿postpandemia?) y que son como luces de esperanza. Tener la oportunidad de mirar nuevamente a quienes han sido compañeros de ruta y poder contar que seguimos de pie a pesar de los pesares y de todas las dificultades que se han cruzado desde que el COVID-19 apareció en el escenario, compartir los retos que se han debido superar y sentirse satisfecho con las batallas ganadas, seguro de que poco a poco se irá recuperando la certidumbre y la calma. 

A manera de colofón: Encontrar sin buscar como aquello que escribió Cortázar: “Andábamos sin buscarnos pero sabiendo que andábamos para encontrarnos”. Porque la existencia es posible también gracias a la cantidad de brevísimos encuentros que le dan forma y sentido a nuestros días; el encuentro por espontáneo es sorpresivo, emotivo, adictivo y certero porque si hemos de encontrarnos no habrá poder que pueda evitarlo, así como esta pandemia que nos salió al encuentro y que no todos hemos tenido la fortuna de evadir o salir bien librados de ella. Salgamos al encuentro porque el único momento real momento es aquí y ahora.

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