El fin de año es inevitable. Las reuniones a propósito del cierre de actividades corporativas han iniciado y las festividades escolares ya están cocinando a ritmo de villancicos. 2025, un año complejo, caótico, inesperado, violento, diferente.
Dentro de cuatro semanas estaremos celebrando la navidad, por lo que desde ayer (domingo) se inició la temporada de adviento (del latín adventus = venida) que incluye cuatro domingos hasta la nochebuena. Desde la religión es un periodo similar al de la cuaresma sólo que aquí, se celebra el nacimiento de Jesús.
En la vida terrenal, común y corriente, el fin de año es una oportunidad para hacer un “recuento de los daños” sacar un balance de lo que fue nuestro año y visualizar proyectos y planes para el 2026. ¿Simple? No necesariamente. Dicho recuento depende de las experiencias individuales y de si en la revisión resultamos con saldo a favor o números rojos.
La salud, el empleo, la familia, la seguridad y la tranquilidad son tan sólo algunos de los elementos que nos pueden aportar estabilidad personal, aunque no todo depende de nosotros. El contexto político-social nos reta cada día y nos confronta a una realidad que parece más un estado de guerra que un buen momento para alzar nuestras copas y celebrar.
En el contexto religioso, el adviento se caracteriza por símbolos como la esperanza, la paz, la alegría y el amor. La pregunta es ¿Es posible encontrarlos en medio del caos diario?
Esperanza, en lograr un mejor país, mejores actores políticos, crecimiento económico, mejor calidad de vida para todos.
Paz, a pesar de la guerra en el otro lado del mundo, de la guerra contra el narcotráfico, de la guerra entre vecinos.
Alegría, de frente al número aberrante de desapariciones y muertes diarias en el mundo.
Amor, en un mundo que apenas deja tiempo para dar un click en nuestros dispositivos inteligentes y seguir con los pendientes en la lista.
Sí, es necesario pausar y reflexionar. Tomar el periodo de adviento como una oportunidad para cerrar el año de la mejor manera y preparar nuestros proyectos para un año próximo mucho mejor que el que está a punto de concluir. ¡Nos leemos a la próxima!
“Mejor no”
“Errar es humano, perdonar es divino, rectificar es de sabios." –Alexander Pope
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