La risa y el sentido del humor: factores esenciales para la educación de hoy

La risa y el humor son fundamentales en nuestra vida social y personal. Por esta razón es esencial tomar en cuenta esta característica esencial humana en la enseñanza y formación de alumnos. 

15 de noviembre, 2021

La risa es uno de los aspectos más importantes en la vida del hombre. No solo nos diferencia (al igual que el raciocinio) de otras especies, sino que además nos permite establecer vínculos y conexiones emocionales con nuestros iguales. Reímos en familia, reímos en la calle, reímos con amigos, reímos con extraños, pero, lo más importante, aprendemos a reír, desde las más tiernas edades, en los lugares que nos brindan protección, seguridad y contención: la casa y la escuela.

Pero… ¿Se puede realmente enseñar a reír? ¿En qué nos beneficia? Y, lo más importante… ¿Por qué es tan necesario “recuperar” ese hábito fundamental hoy en día?

Los beneficios de reír y de reírnos juntos

Aunque no es necesario consultar ninguna enciclopedia médica, ni cientos de tratados de psicología o neurociencia, lo cierto es que cada vez son más los estudios científicos que demuestran lo beneficiosos que son la risa y el buen humor para el cuerpo y la mente y en todos los aspectos de nuestra vida. Entre muchos de ellos, algunos de los más relevantes que podemos encontrar son:

La risa en las aulas: construyendo un sentido del humor positivo

Cuando hablamos de educación y, especialmente, de reír juntos en al aula, debemos considerar que no solo se trata de reírnos juntos, ni de hacerlo por cualquier motivo (incluso pueden darse casos de docentes reacios a promover la risa en el salón de clases por temas a los chicos que aprovechan la situación para hacerlo a expensas de lastimar a otros compañeros), sino que necesitamos comprender que, además de reír, el aspecto más importante en el proceso de formación de nuestros alumnos, es enseñarlos a construir un sentido del humor positivo, que les permita encontrar el lado bueno de las cosas, transformar las dificultades en oportunidades y crecer con una sana autoestima como personas resilientes.

Algunas estrategias que podemos poner en práctica en las sesiones de clase y que además ayudarán a desarrollar otras habilidades como el pensamiento figurativo, la imaginación, la creatividad, el trabajo en equipo, la redacción, la gramática o la ortografía, son:

  • Contar chistes de manera cotidiana en tiempos establecidos.
  • Dedicar 10 minutos a escribir cosas divertidas.
  • Hacer que los niños expliquen por qué son divertidas.
  • Escribir algo que ocurrió y ponerle un título positivo.
  • Cambiar cualquier cosa negativa en positiva.
  • Hacer listas de cosas graciosas.
  • Jugar juegos como “caras y gestos” o “teléfono descompuesto”.

La sociedad de la pandemia: volver a reír para reconstruir

Cierto es que cuando no se tienen suficientes herramientas socioemocionales, los sucesos adversos pueden destruir con facilidad el espíritu, la fortaleza y, sobre todo, el buen humor de las personas e incluso de una sociedad entera; pero más cierto aún es que “un niño feliz siempre será un adulto fuerte y emocionalmente sano”.

Hoy, todos podemos darnos cuenta de cómo la pandemia nos ha mermado física y espiritualmente (quizá nos sentimos agotados, cansados, enojados, apáticos o frustrados ante las circunstancias), pero también podemos ver que tenemos aún la fuerza y los ánimos suficientes para recuperar lo que hemos perdido en términos de estabilidad emocional y actitud ante la vida.

Los colegios, por supuesto, tenemos el poder y la obligación de reconstruir el corazón de nuestros niños y jóvenes y devolverles las ganas de reír, el sentido de gratitud y el ánimo de ver siempre lo bueno de la vida y seguir adelante. Como sociedad, necesitamos hacer lo mismo en pro del bienestar de nuestro país. Es momento de volver a reír y de reconstruir (como siempre lo hemos hecho), la alegría el optimismo y la solidaridad que caracteriza al pueblo mexicano.

Comentarios
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Para recuperar la concentración es importante cambiar algunos hábitos. Comparto algunos tips que me han ayudado:
  1. Establece una rutina para tu día. Es importante sentir que llevas un orden.  
  2. Aplícate un detox de redes sociales; vale  la pena decidir si necesitas estar en todas o si todas te ayudan para tus proyectos profesionales- personales. Tampoco es necesario que las cierres, pero sí que elijas un tiempo para publicar o revisar; entre 15 a 30 min al día pueden ser suficientes.
  3. Establece tiempos para revisar notificaciones en el celular y en la computadora. En el “Smartphone” ¡desactívalas! Te ayudará a quitarte la costumbre de mirar el teléfono cada cinco minutos o cada que suene. 
  4. Lleva una agenda (puede ser física) para ser más organizado; ver escritas tus actividades te ayuda a tener claridad sobre las que son prioritarias.
  5. Comienza el día con aquello que te supondrá un mayor esfuerzo.
  6. Organiza tu día desde la noche anterior, así cuando enciendas la computadora por la mañana sabrás qué hacer con exactitud.
  7. Medita, no tiene que ser en un tapete ni en una posición complicada, solo haz ejercicios sencillos que despejen tu mente; observa fijamente un objeto durante unos minutos, riega tus plantas, acaricia a tu mascota o haz algo que te centre en el tiempo presente. Repetir mantras creados por ti es excelente para apaciguar el diálogo interno. Por ejemplo, puedes decir: “Yo soy luz, yo soy paz, yo soy amor”, “En mi mundo sólo hay abundancia” “Yo soy la salud perfecta manifestada en cada órgano de mi cuerpo”. Lo más importante es que cuando los repitas (de preferencia en voz alta) lo hagas con fe y conciente de que son una realidad. 
Estas acciones que propongo no son nuevas, las escuchamos una y otra vez. Entonces, ¿por qué no avanzamos, por qué no lo ponemos en práctica? Es una tarea personal responder esta pregunta. Sé honesto contigo para detectar cuáles son tus fallas. Hoy perdemos el foco debido al abuso de las herramientas tecnológicas. La tecnología no es mala, de hecho su propósito es facilitarnos diversas actividades, pero centrarnos únicamente en lo que nos genera placer a corto plazo (social media, publicidad, series…) es lo que ha hecho que nuestro cerebro funcione de otra forma, una que nos pierde y nos hace divagar. Si pones en práctica los sencillos tips que mencioné, te aseguro que poco a poco irás recuperando el enfoque. 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