La pandemia y la felicidad. Los verdaderos números de la pandemia y un estudio sobre la felicidad y la salud mental

El lunes pasado comenté en este espacio sobre un estudio realizado por la prestigiada revista The Lancet en el que se revela que, a falta de un estudio más profundo, tal parece que la pandemia de Covid-19...

30 de julio, 2021

El lunes pasado comenté en este espacio sobre un estudio realizado por la prestigiada revista The Lancet en el que se revela que, a falta de un estudio más profundo, tal parece que la pandemia de Covid-19 no agravó en tema del suicidio en la mayoría de los 21 países en los que se estudió ese fenómeno, incluido México.

Los números de la pandemia han sido brutales. Ayer, el INEGI dio a conocer que en el 2020, la cifra real de personas que fallecieron debido al virus SARS-CoV-2 es de 201 163 y no la reportada por el gobierno de 148 629, es decir, murieron 35% más personas que las reportadas por el gobierno, tema que ya sabíamos. Esto debido a que el INEGI hace el conteo de las personas que también murieron por esta causa en sus casas o en la calle, no solo en hospitales.

Esto convirtió al Covid-19 en la segunda causa de muerte después de las enfermedades del corazón, que causaron 218 885 muertes y por encima de la diabetes, que fue la tercera causa de muerte, que causó 151 214 decesos.

Y si bien el estudio de The Lancet afirma que esto no incrementó la tasa de suicidios, ¿cómo afectó la pandemia el estado de felicidad de la gente?

La iniciativa Red de Soluciones para un Desarrollo Sostenible de la ONU publica cada año el Informe Mundial de la Felicidad. Este informe señala que Finlandia es el país que mejor se ha sabido adaptar a la pandemia y que, por ende, el que menos ha sufrido. Los países que le siguen en la lista, de acuerdo con el estudio, son Islandia, Dinamarca, Suiza, Holanda… el primer país latinoamericano aparece hasta el lugar 30 y es Uruguay. Le siguen Chile en el 38, Brasil en el 41 y México ocupa el puesto 46 en la lista de países “felices” que mejor se han sabido adaptar a la pandemia.

¿Qué factores contempla este estudio? En este estudio se evalúa en una escala del 0 al 10 la felicidad de los habitantes de los países tomando en cuenta ingreso per cápita, bienestar social, salud y esperanza de vida, libertad social, generosidad y ausencia de corrupción.

Los investigadores que realizaron el estudio midieron especialmente la confianza como factor para medir la felicidad. Algunos países que regularmente salían muy bien calificados en estudios anteriores, como Costa Rica, no se ven reflejados en el estudio porque resultó imposible diseñar un estudio viable debido precisamente a la pandemia.

Algo que destaca el estudio es el incremento importante de temas de salud mental. Aproximadamente el 10% de los entrevistados dijo haber estado triste o preocupado el día anterior a la entrevista y el número de problemas de salud mental comunicados en las entrevistas se incrementó en 47% con respecto a los estudios realizados en años anteriores.

Si bien nuestro país no ha mostrado un incremento en la tasa de suicidios, es importante atender los temas de angustia y depresión. Si reconoce síntomas de angustia y depresión busque ayuda, nunca es tarde. No los enfrente solo. Sí hay solución.

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Como siempre digo, dejemos a los especialistas e investigadores que escriban al respecto pero siempre es conveniente recurrir a la historia para entender el presente y formar un criterio propio.  Hace 200 años liberaron al pueblo de México de la opresión, en un contexto distinto, en una época diferente y gracias a personajes con otro pensamiento; en la actualidad, se viven otros tipos de opresión y de nuevo parece que nos enfrentamos a la falta de libertad de expresión en el sentido amplio de su significado pero esa, es otra historia y solo sirve como referente entre dos puntos de la historia mexicana.  “Los hombres de todas las tendencias creían que la sola emancipación política resolvería los grandes problemas del país. No se ponderaban los males que la Revolución de Independencia había producido en el orden económico” (Martín Quirarte, Visión Panorámica de la Historia de México. Porrúa. 1994). Rescaté este párrafo por su similitud con la situación que vivimos en nuestros días pero disfrazada de “buena fe” en el actuar de nuestra esfera política a pesar del contexto pandémico y de la visible crisis económica que nos aqueja a todos aunque en diferentes niveles y que no es invisible aunque haya quienes parezcan vivir en el país de “nunca jamás” ( o que se niegan a aceptar su propio derrumbe), porque basta con darse un paseo por los bajos mundos del transporte colectivo para notar el incremento de vendedores ambulantes (incluidos niños de todas las edades, ancianos y discapacitados) y las peripecias que pasan para evitar ser descubiertos por el personal de vigilancia, principalmente los músicos y cantantes (los cuales muchas veces se les nota el profesionalismo y la precariedad en la que han caído). Por ello cabe preguntar: ¿cómo es que “primero los pobres” si son ellos, los más vulnerables, quienes más han resentido los efectos de la pandemia y la carestía? Pero no nos metamos en camisa de 11 varas. Independencia o pandemia, ambas nos colocan en una situación de derrumbe (acción o efecto de derrumbar del latín *derupāre y éste de rupes = roca) porque algo se derriba, se precipita o se despeña (como en el cerro del Chiquihuite) en lo individual y en lo colectivo, porque no se trata de tener más o menos, de privilegios o desventajas sino de hu-ma-ni-dad que no es poca cosa. Nos derrumbamos no solo por vivir en una cañada mal planeada, también hay derrumbes necesarios como en el caso de construcciones afectadas por los sismos o cuando ya no es posible mantenerse de pie (en lo individual), cuando la existencia deja de tener un sostén, cuando perdemos el sentido de la vida; entonces caemos inevitablemente y es preciso volver a levantarse no encima de lo derrumbado sino en un nuevo proyecto (personal o arquitectónico). Es posible salir de un derrumbe personal si se tiene la voluntad de recuperar #laspequeñascosas que dan sentido a la existencia pero de un derrumbe como nación cuesta más trabajo recuperarse, principalmente si la moral ha desaparecido del proyecto de nación (como pasa en algunos países) y además se es ciego para ver los efectos de la política aplicada. “Derrumbe” (Oliverio Girondo): Me derrumbé, caía entre astillas y huesos, entre llantos de arena y aguaceros de vidrio, cuando oí que gritaban: “¡Abajo!” “¡Más abajo!” y seguía cayendo, dando vueltas y vueltas, entre ásperas cenizas y gritos mutilados, “¡Abajo!” “¡Más abajo!” en espiral, rodando, envuelto en lo derruido, en turbios remolinos de trozos y fragmentos, de esquirlas, de gemidos, “¡Abajo!” “¡Más abajo!” entre escombros y ruinas ululantes, informes, a través de la asfixia, del horror, del misterio, más allá del aliento, de la luz, del recuerdo. " ["post_title"]=> string(30) "Las pequeñas cosas: derrumbes" ["post_excerpt"]=> string(102) "Siempre es conveniente recurrir a la historia para entender el presente y formar un criterio propio. " ["post_status"]=> string(7) "publish" ["comment_status"]=> string(4) "open" ["ping_status"]=> string(4) "open" ["post_password"]=> string(0) "" ["post_name"]=> string(28) "las-pequenas-cosas-derrumbes" ["to_ping"]=> string(0) "" ["pinged"]=> string(0) "" ["post_modified"]=> string(19) "2021-09-27 11:46:53" ["post_modified_gmt"]=> string(19) "2021-09-27 16:46:53" ["post_content_filtered"]=> string(0) "" ["post_parent"]=> int(0) ["guid"]=> string(35) "https://ruizhealytimes.com/?p=70880" ["menu_order"]=> int(0) ["post_type"]=> string(4) "post" ["post_mime_type"]=> string(0) "" ["comment_count"]=> string(1) "0" ["filter"]=> string(3) "raw" } } ["post_count"]=> int(2) ["current_post"]=> int(-1) ["in_the_loop"]=> bool(false) ["post"]=> object(WP_Post)#17657 (24) { ["ID"]=> int(71410) ["post_author"]=> string(2) "97" ["post_date"]=> string(19) "2021-10-11 08:35:55" ["post_date_gmt"]=> string(19) "2021-10-11 13:35:55" ["post_content"]=> string(3729) " En abril del año 2020, nuestro grupo de amigos y familiares tuvimos nuestra última llamada para los próximos festejos, con la promesa de volver a vernos al término de la pandemia cuando se decía que ésta duraría 15 a 20 días en nuestro país y que todo estaba controlado. 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