Día de Muertos 2021: cerrando las heridas que dejó la pandemia

El simbolismo que encierra el Día de Muertos y la profundidad de nuestras tradiciones, nos abren la puerta a oportunidades que difícilmente podríamos encontrar en otras culturas.

29 de octubre, 2021

Es difícil hablar de celebrar en tiempos en los que una pandemia que no ha distinguido edades, razas o grupos sociales, nos dejó dolor, pérdidas inesperadas y, sobre todo, la falta (obligada o no) de cierres adecuados para tantas familias y mucho dolor reprimido ante la falta de la contención que, desde las creencias personales, nos brindan los rituales de despedida. Sin embargo, el Día de Muertos y la profundidad que encierran nuestras tradiciones, nos abre la puerta a oportunidades que difícilmente podríamos encontrar en otras culturas.

El simbolismo que encierra la ofrenda, la oportunidad de colocarla como si de un “ejercicio” de acercamiento con los que se han ido se tratara y la aproximación a la muerte de manera festiva, son solo algunos de los aspectos que nos dan la oportunidad de despedirnos, de cerrar las heridas que quedaron abiertas y de poder seguir adelante con la satisfacción de honrar el legado de los que se fueron y celebrar, a plenitud, la vida que tenemos.

Un gran homenaje para los que se fueron 

No hay duda de que esta pandemia sacudió el mundo de todos y, ya sea que nos haya tocado muy de cerca o que hayamos tenido la oportunidad de verla pasar sin mayores perjuicios, todos conocemos a alguien que se adelantó en el camino: médicos y enfermeras en la primera línea de batalla, abuelos, padres, madres, amigos… y (una de las mayores heridas en nuestro país), centenares de niños mexicanos que hoy han quedado huérfanos.

Por ello, los altares de muertos de este 2021 deben convertirse en un “Ejercicio de amor y reconocimiento”: un enorme homenaje que conmemore a todas esas almas que partieron, en muchos casos, en la soledad del confinamiento o en el aislamiento necesario de las salas de hospitales.

Que en las calles, en las escuelas, en los espacios públicos y, especialmente, en nuestras casas, las ofrendas estén llenas de amor, colmadas de memoria y plagadas de gratitud.

Que las imágenes que ahí coloquemos nos ayuden a decir adiós con el alivio de la aceptación, pero que al mismo tiempo nos permitan reconocer el privilegio de la vida, cerrar los ciclos que estaban inconclusos, hacernos responsables del hoy y del mañana, y seguir adelante.

Y que preservar las tradiciones, que también nos dan vida, valor e identidad, con los más pequeños de nuestras familias, sea un vehículo para fortalecer el corazón de México y del mundo.

Celebrar la muerte es celebrar la vida

Vivimos momentos en los que nuestros niños y jóvenes deben estar preparados para enfrentar situaciones difíciles y dolorosas y, por mucho que quisiéramos evitarlo, somos los adultos quienes tenemos la responsabilidad de mostrarles que la mejor manera de recordar a quienes nos han dejado es honrando su legado, viviendo con alegría, agradeciendo y disfrutando cada momento, cuidándonos unos a otros y dándonos cuenta de que la única forma de salir de esto, enteros y con un corazón fuerte, es esforzándonos por tratar de ser mejores a cada instante, desde cualquiera que sea el lugar en el que nos corresponda estar. 

Conócenos ahora y descubre por qué, más que un colegio, somos una Familia.

Comentarios
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Entre muchos de ellos, algunos de los más relevantes que podemos encontrar son: La risa en las aulas: construyendo un sentido del humor positivo Cuando hablamos de educación y, especialmente, de reír juntos en al aula, debemos considerar que no solo se trata de reírnos juntos, ni de hacerlo por cualquier motivo (incluso pueden darse casos de docentes reacios a promover la risa en el salón de clases por temas a los chicos que aprovechan la situación para hacerlo a expensas de lastimar a otros compañeros), sino que necesitamos comprender que, además de reír, el aspecto más importante en el proceso de formación de nuestros alumnos, es enseñarlos a construir un sentido del humor positivo, que les permita encontrar el lado bueno de las cosas, transformar las dificultades en oportunidades y crecer con una sana autoestima como personas resilientes. Algunas estrategias que podemos poner en práctica en las sesiones de clase y que además ayudarán a desarrollar otras habilidades como el pensamiento figurativo, la imaginación, la creatividad, el trabajo en equipo, la redacción, la gramática o la ortografía, son:
  • Contar chistes de manera cotidiana en tiempos establecidos.
  • Dedicar 10 minutos a escribir cosas divertidas.
  • Hacer que los niños expliquen por qué son divertidas.
  • Escribir algo que ocurrió y ponerle un título positivo.
  • Cambiar cualquier cosa negativa en positiva.
  • Hacer listas de cosas graciosas.
  • Jugar juegos como “caras y gestos” o “teléfono descompuesto”.
La sociedad de la pandemia: volver a reír para reconstruir Cierto es que cuando no se tienen suficientes herramientas socioemocionales, los sucesos adversos pueden destruir con facilidad el espíritu, la fortaleza y, sobre todo, el buen humor de las personas e incluso de una sociedad entera; pero más cierto aún es que “un niño feliz siempre será un adulto fuerte y emocionalmente sano”. Hoy, todos podemos darnos cuenta de cómo la pandemia nos ha mermado física y espiritualmente (quizá nos sentimos agotados, cansados, enojados, apáticos o frustrados ante las circunstancias), pero también podemos ver que tenemos aún la fuerza y los ánimos suficientes para recuperar lo que hemos perdido en términos de estabilidad emocional y actitud ante la vida. Los colegios, por supuesto, tenemos el poder y la obligación de reconstruir el corazón de nuestros niños y jóvenes y devolverles las ganas de reír, el sentido de gratitud y el ánimo de ver siempre lo bueno de la vida y seguir adelante. 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Yo viví violencia - Día contra la violencia de género

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