Canciones que son relatos humorísticos entre bailes inevitables: The Tumbling Wheels

Sobre la música country no sé mucho, probablemente porque nunca me ha gustado.

27 de octubre, 2016 tumblingwheels

Sobre la música country no sé mucho, probablemente porque nunca me ha gustado. Desde que me mudé a Nueva Orleans, mi perspectiva sobre ella ha cambiado. He descubierto toda una cultura y diferentes géneros dentro de este género que son más amables a mi oído. Y eso me pasó con The Tumbling Wheels. No sólo son country… unen folk, americana, un poco de jazz y mucha pasión y originalidad en su música. Al mismo tiempo logran encajar todos estos sonidos del pasado en la actualidad.

La primera vez que los vi me quedé paralizada. La voz de Rachel alcanza unos rangos que no sé de donde salen ya que físicamente ella es súper chiquita. Tenían a todo el salón bailando en menos de un minuto y cada canción era una nueva sorpresa. No he dejado de escucharlos desde entonces.

Pero ¿de dónde vienen sus integrantes?

Hace unos años Rachel y Jeffrey se conocieron en Nueva York y se volvieron buenos amigos al descubrir que compartían un gusto similar por la música. Comenzaron a escribir canciones y decidieron mudarse a Nuevo Orleans para buscar más suerte con su proyecto.

Su aventura neorleaniana los llevó a conocer a Joanna (baterista), James (bajista) y Sam (guitarrista principal). De ahí, su historia es una de suerte. Sin nunca haber tocado frente un público, una galería de arte local –United Bakery Gallery– les dio la oportunidad de hacerlo. “Tuvimos mucha suerte. Teníamos una relación con los dueños, no muy cercana, pero suficientemente buena para ir a apoyar la apertura del lugar. Les preguntamos si podríamos tocar ahí alguna vez y sin escuchar nuestra música ni conocernos tan bien nos dieron el sí. Tuvieron fe en nosotros. Así fue como empezó todo. Fue una noche increíble: había mucha gente, se emocionaron. Recuerdo este sentimiento de estar en el cielo y estar disfrutando cada minuto. Fue algo mágico”.

Poco sabían los dueños de la galería que su acto de fe les abriría muchas más puertas no solo a los Tumbling Wheels, sino a ellos, ya que tres años después decidieron fundar una disquera y grabar el primer disco de estos chicos: The Tumbling Wheels Play The No Counts.




Su música es simple, pero al mismo tiempo las armonías y los juegos con las voces y ritmos que crean son únicas. Sus letras son contagiosas y sumamente divertidas, cómo es el caso de On Account Of Me, que tiene una melodía sencilla y cuenta la historia de un amor que se está acabando cuando él se da cuenta que ya no le hornean pan por ser un poco descuidado con ella. En You Never Showed Me Rachel canta sobre sus aprendizajes en la cocina y la música a lujo de detalle gracias a alguien que le rompió el corazón.

Casi todas las canciones están compuestas por Jeffrey y Rachel, pero dentro de este disco hay una canción compuesta por Joanna que genera lágrimas en quien la escucha. Ella me dice: “Jeffrey y Rachel son muy buenos contando historias y añaden humor, lo cual no es un talento que yo he desarrollado”. Our Blood’s The Same “es muy seria e intensa” es como la describe Joanna. Y sí, lo es. Dentro de un disco lleno de felicidad e ingenuidad, a veces hace falta esa canción que nos devaste un poquito.

Todos tienen una historial musical peculiar. Rachel se dio cuenta del poder de su voz desde niña: “Siempre me gustó cantar. Probé varios estilos hasta que me invitaron a cantar en una banda de jazz y me di cuenta que mi voz funcionaba muy bien con ese estilo. Empecé a escuchar más soul, jazz y música con voces poderosas. Fue cuando comencé a trabajar con Jeffrey (vocales y guitarra), que empecé a cantar country”.

Joanna empezó tocando tambores en un grupo de samba “realmente no sabía tocar la batería. Esa experiencia me hizo adquirir confianza para empezar este proyecto como su baterista y ha tenido buenos resultados”.

Sam, por otro lado, tiene una formación musical más profesional. Tiene educación clásica y pertenece al coro de Nuevo Orleans.  Al igual que James, que no estudió música, comenzó a tocar el bajo desde chiquito “no me gustaba, mis papás me obligaron a hacerlo, pero hoy en día me doy cuenta de las grandes ventajas. Yo también llegué a esta banda por accidente. No tenía nada que hacer y únicamente quería matar el tiempo”.

Pues matar el tiempo ha tenido buenos resultados para todos. Su música es original. Tienen la pasión y el talento. El cual se escucha y se ve cada vez que tocan.

Como toda aventura, el resultado puede ser bueno o malo. Para The Tumbling Wheels ha sido más de lo que ellos se hubieran imaginado. Su primer disco ya se puede escuchar en todos los medios que conocemos y acaban de dar su primer gira por el noroeste estadounidense. No queda más que seguirla compartiendo con el resto del mundo. Por que nadie merece perderse de sonidos que solo contagian buen humor y alegría. 

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