“Yo vivía muy bien y con lujos, todo poseía. No tenía que desear pues todo fue de mi elección. Pero sin avisar como bomba aterriza un intruso. Mi vida tranquila de pronto comienza a cambiar. Cambios extraños que hay en mí. Cambios. Cambios extraños que hay en mí y no hay duda alguna.” – Cambios extraños / Toy Story
Ocupo la mesa de la esquina habitual con mirada a la súper avenida, para ver el movimiento acelerado de lo cotidiano ante mí, todo y todos se mueven a un ritmo distinto al necesario para beber un café espresso americano, acompañado de una dona “old fashioned”, al tiempo que voy escribiendo la colaboración quincenal. Es mi momento feliz, la pausa necesaria para aclarar y conectar las ideas.
El contenedor convertido en cafetería es de reciente apertura, digamos que arrancó con el 2026 y ya fue asaltado apenas hace tres semanas. Desde ahí se puede presenciar toda la logística de los negocios aledaños y el comportamiento de una avenida que durante años estuvo desolada y gris por su ubicación en una zona industrial. En la comodidad de mi asiento y del clima automático, percibo orden, limpieza, funcionalidad y fluidez interna y externa, en primera y tercera persona. Se trabaja mejor desde la pulcritud.
Esta colaboración se acerca a su onceavo aniversario, lo cual significa que mi crío está cerca de su cumpleaños número doce y con ello, la transición a su etapa de pubertad y de cambio de nivel educativo a secundaria. Los planes de vida y carrera toman un rumbo diferente para ambos: él se inicia en un momento diferente hacia la plenitud de su vida como el joven en que se convertirá, mientras yo me dirijo en sentido contrario hacia el climaterio y el momento de menor ímpetu en mi vida, pero su energía y el entusiasmo por acompañarlo me obligan a mirar hacia otra dirección porque el crecimiento es inevitable en todos los sentidos y con ello, el cambio, pues es la única constante en la vida.
Pienso en las referencias del cine y no puedo evitar recordar “Toy Story”, el primer largometraje animado realizado en computadora y con tecnología de punta para la época de su producción: 1995. Cinta que marcó un parteaguas en la animación y que, lo representa a la perfección con la trama de la historia: el juguete espacial con funciones, sonidos y luces que reemplaza al tradicional juguete inanimado y la forma en que, juntos logran adaptarse y seguir ofreciendo diversión al niño protagonista.
Una historia que narra el drama por la pérdida del nuevo juguete al tiempo y el caos que viven los personajes principales ante la mudanza de casa. Será que los cambios son así en la vida: transforman, invaden, rompen paradigmas, ofrecen nuevos retos y alternativas, desordenan para luego imponer un nuevo orden, incomodan, asustan, enojan y finalmente, nos ofrecen una mejor posibilidad para beber un café en tranquilidad mientras se escriben las líneas de la siguiente publicación. ¡Nos leemos a la próxima!
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