Era un día lluvioso y gris. Me encontraba camino a Huixquilucan, sábado a primera hora entre la nostalgia del reciente funeral de papá y la emoción de asistir a un taller de diseño floral con una de las floristas más destacadas en México. La entrada ya estaba pagada así que, frente a la tristeza que albergaba el corazón, la creatividad y las ganas de aprender dominaron al cerebro que ordenó ponerse en marcha. En las fotos del evento la tristeza fue la protagonista, pero es uno de mis recuerdos favoritos porque sé que él estuvo ahí conmigo.
Ayer se celebró una más de las múltiples fechas que la mercadotecnia ha convertido en oportunidad para el consumismo en exceso: el día del padre. La cual, coincidió con el día internacional del yoga y el inicio del solsticio de verano, aunque el clima parezca más una cuestión entre azul y buenas noches.
Volviendo al día del padre, hace falta resignificar no sólo el rol paterno sino todo lo que está ocurriendo a su alrededor. Cierto es que muchas madres cumplen doble rol parental, pero el de ayer, es un día que busca sensibilizar y visibilizar ese rol que les corresponde a los señores y no me refiero aquí a la manutención sino a todo lo que conlleva ser padre.
El instrumento legal favorito de la autoridad que busca intervenir y conciliar entre los padres, es la pensión alimenticia. De tal forma, se cuantifica la existencia del padre y se reduce a dinero, porque si bien, la pensión implica otras obligaciones para los padres, la realidad es que, muy pocos cumplen a cabalidad. Tal es el grado de incumplimiento que ahora existe un padrón de deudores alimenticios y en ciertos empleos ya se solicita una constancia de no deudor.
En todo caso, una pensión no alcanza para “sustituir” o resolver los temas de: cuidado, acompañamiento, desarrollo, amor, educación, formación, salud, escolares, aspiraciones, anhelos, ilusiones, complicidad, guía, ejemplo, etc.
Cuando una madre cría en soltería hace falta mucho más que dinero para compensar todo lo que ocurre en esa relación monoparental que ni la cartera más grande podría pagar y mucho menos, compensar.
Se trata del día del padre, lo sé, pero el tema del “abandono” no es nuevo. Ahora se le juzga, sanciona y reclama, pero ¿qué hay de las tantas y tantas esposas sumisas y abnegadas que criaron a los hoy presidentes, magistrados, contadores, docentes, médicos, abogados, etc. en soledad? Porque el matrimonio, como contrato social resolvía la manutención y de hecho, la obligaba, pero no limitaba engendrar hijos fuera del matrimonio, la ausencia del padre por “trabajo”, la desconexión y los problemas entre padres e hijos, las infidelidades, la violencia intrafamiliar. ¿Estamos mejor o peor?
Hoy, es un día para profundizar en el tema de la paternidad desde sus luces y sus sombras porque no todo el que engendra es padre ni todo el que cría es padre biológico. Y no, tampoco es algo que podamos hacer ni celebrar las mujeres a cambio de una “jugosa” pensión. ¡Nos leemos a la próxima!
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