¡Aquella Nochebuena!

Memorias de una Nochebuena de 1957.

15 de diciembre, 2021 ¡Aquella Nochebuena!

Era costumbre que en las tardes previas a Nochebuena mis primas y hermanos nos reuníamos en mi casa. Nos sentábamos frente a un aparato de radio de paredes de madera de cedro, marca “Universal”, de esos que para que mejor se escuchara había que insertar uno de sus alambres en un botecito lleno de tierra mojada.

     Esperábamos ansiosos que el reloj marcara las siete de la noche para sintonizar la estación XENT y escuchar nuestro programa favorito dirigido por la locutora Margarita King; ella leía las cartitas que los niños enviábamos al “viejito de las barbas blancas” pidiéndole que nos trajera los juguetes preferidos. Nuestros padres las formulaban, nosotros únicamente dictábamos porque aún no sabíamos leer ni escribir. Con su dulce voz la conductora nos reiteraba que debíamos dirigir tales peticiones al apartado postal #222 del “Cuartel General de Santa Claus”.

Después de dar lectura a unas cuantas cartitas escuchábamos un cuento: “El gato con botas”, “Caperucita roja”, “Pulgarcito”, etc. Enseguida nos deleitábamos con unas canciones compuestas y cantadas al piano por Francisco Gabilondo Soler, “Cri-Cri el Grillito Cantor”, entre otras, “Los cochinitos”, “El ratón vaquero” y “El gato de barrio”.

     Nosotros felices acá, y mis tíos y mis padres platicando animadamente ante la mesa de la cocina y, al término del programa les hacíamos compañía y nos compartían una rebanada de panqué de dátil o de nuez y una taza de café con leche. En esas agradables convivencias solía sorprendernos el inesperado toque de “Silencio”, emitido por el clarín del muy cercano “Cuartel del 14° Batallón de Infantería”. 

Era la señal con que regularmente mis tíos y primas se despedían de nosotros, aunque algunas veces la plática se prolongaba hasta las diez, hora en que esa única estación radiofónica terminaba su transmisión. De fondo la melodía instrumental “Marea baja” y la grave voz de don Francisco, hermano de Margarita: “…al despedirnos de ustedes, deseamos que hayan logrado un día de felicidad y de éxitos. Lo importante es que esta noche olvide sus preocupaciones, (…) si no tuvo éxito hoy, lo tendrá mañana, porque mañana comienza la vida”.  

     Aquella Nochebuena, tan tardía que nos pareció por fin llegó. Con toda antelación el grupito formado por mi tía, mi madre y la señora María se abocaron a las tareas de preparación de la tradicional cena. María tenía ya tiempo de laborar en mi casa, ayudando a mi madre en las cotidianas labores del hogar, y de vez en cuando acusándonos de las travesuras que cometíamos mi hermano mayor y yo. Como en esta localidad no se estilaba cocinar pavo, a ella le tocó elaborar los tamales de puerco, misma que les daba ese sabor tan exquisito, al igual como aprendió a prepararlos en su pueblito natal, al sur del puerto.          

     Mi tía cocinó unos antojadizos “Buñuelos”, hechos con harina de trigo, huevo, manteca y canela, que recién fritos en aceite los dejaba reposar un poco para después bañarlos con miel de piloncillo (panocha) y canela; manjar que históricamente los primeros en elaborarlos fueron los árabes asentados en el sur de la vieja Hispania. Mi madre confeccionó los “Chimangos”, que son unos panecillos fritos en aceite en forma de rombos, que llevan también harina de trigo, piloncillo, vainilla, agua y levadura. 

     No podía faltar el “Champurrado”, una especie de atole prehispánico hecho a base de harina de maíz, cacao, leche y piloncillo. Luego, se prepararon los “Calientitos”, bebida que lleva guayaba, tejocote, granada, caña y canela en palo, que se sirve en jarritos de barro. Los adultos acostumbran agregarle una copa de tequila.        

Aquella Nochebuena, nuestro árbol navideño desde luego que no podía compararse con un “Douglas norteamericano”, tampoco con un “Silvestre europeo”, mucho menos con un “Abeto siberiano”. Únicamente las familias pudientes se daban el lujo de viajar en su avioneta a Los Ángeles, California, U.S.A. y regresar con pinos naturales para ellas y su parentela.

     En esos tiempos se utilizaban mayormente los pinos de material plástico, muy peligrosos por lo inflamable; eso bien que lo aprendí, pues debido a un infantil comportamiento piromaniaco, meses antes de Nochebuena incendié nuestro arbolito al acercarle un cerillo encendido. ¡Vaya ocurrencia! Así que el árbol siniestrado fue sustituido por una rama de “pino salado” (tamaris aphylla) que mi padre cortó de uno de los dos grandes árboles que había junto a la banqueta de mi casa, y lo colocó en un bote lleno de arena. ¡Nada que ver! Ese pino no era de clima frío, sino nativo de la ardiente África. Aún así el humilde arbolito me parecía bonito, con sus flores de nochebuena de lustroso papel, esferas azules y parpadeantes luces multicolores iluminando el Nacimiento.

      Aquella Nochebuena llegaron temprano el tío Rodrigo y la tía Rosita. Mis primas ya estaban en mi casa desde la tarde. Él, un hombre alto y fortachón; ella, de talla mediana, regordeta figura y algo regañona. Mi madre, hermana de ella era tranquila y poco comunicativa, en cambio mi padre era un ser muy sociable, pero en lo general se llevaban bien entre los cuatro, aunque algunas ocasiones mi tía recriminaba al tío, como sucedió esa noche: “Apenas llevas dos copas y ya estás escandalizando. ¡Hombre imprudente!

 Los concuños-compadres seguían jugando al póker, saboreando unas copas de tequila entre chupetes de limón con sal, después de ingerido el trago, interrumpiendo momentáneamente el juego para contarse una broma y carcajearse a todo pulmón, mientras el par de hermanas bebían lentamente una copita de “Rompope”; licor ligero elaborado con yema de huevo, vainilla, canela, almendra molida, leche y azúcar. Es una bebida que se elaboró desde la época virreinal en el convento Santa Clara, en Puebla, México.

     El “Universal” fue colocado en el corredor y desde ahí se escuchaban canciones navideñas, también algunos danzones, que las dos parejas aprovecharon para lucir sus mejores pasos, mientras mis primas y mis hermanos nos reíamos de buena gana, al observar los torpes y tambaleantes pasos del tío Rodrigo aunado a la cara de enfado de la tía Rosy. El bailazo estaba en su apogeo cuando a la puerta llamó Jovita la vecina: “¡Ya viene el barco, ya viene arribando el barco”! 

Mi tío y mi padre salieron en el carro de éste rumbo al muelle, que distaba unas cuantas cuadras. Gritos de júbilo lanzaban los señores que se posesionaron en el muelle, observando a lo lejos las tenues luces de una embarcación. Poco a poco la luminosidad fue incrementando su intensidad… Se apreciaba una luz verde a la izquierda y roja a la derecha. ¡No cabía duda, aunque distante, ese barco venía navegando rumbo al puerto! 

     Aquella Nochebuena la luna brillaba en cuarto menguante y, las titilantes estrellas se asomaban a ratos entre las nubes viajeras; vestigios quizá de la recién pasada tormenta que azotó el puerto de San Diego, California, muy comunes a partir de noviembre en esa región. Por esa causa el barco se retrasó casi una semana, pues se dificultaron considerablemente las maniobras de embarque de mercancías.

A ese buque ya sólo le faltaba recorrer un corto trecho, comparándolo con las más de 800 millas que separan a aquel puerto y éste.

          -Hic ¡Un farolazo pa’l méndigo frío, compadrito! –dijo el tío Rodrigo.

Y uniendo su voz a la acción, sacó del bolsillo interior de su chamarra una anforita de tequila y se la ofreció a mi padre.

          -Compadre –expresó mi papá- ¿Qué barco es el que está por atracar?

          -El “Korrigan IV”… está más viejo que yo y el conejo de la luna juntos.

Un Oficial de Puerto que escuchaba se acercó sonriente, diciendo:

          -Señores, por si les interesa saber, ese barco fue construido a principios de 1900 en Flesburgo, Alemania. Durante la Primera Guerra Mundial perteneció a la flota de la “Armada Alemana Imperial”. En aquella época se llamaba “M-147”. Tuvo varios propietarios y actualmente pertenece a la “Naviera del Pacífico” de esta ciudad… El informante se disculpó y se alejó corriendo para recibir al barco que empezaba a atracar. 

     Aquella Nochebuena eran casi las diez de la noche cuando los estibadores empezaron a descargar… los concurrentes preguntaban angustiados, casi exigiendo, si acaso habían llegado las “Red delicius”. El destinatario de la mercancía era la negociación “Ruffo Hermanos”. Sus propietarios se dieron perfecta cuenta de la situación; no podían llevar el cargamento de manzanas a la tienda, pues ésta ya había cerrado y los empleados estaban en casa departiendo con su familia, además el día siguiente sería de asueto.

     ¿Quién les compraría manzanas después de Nochebuena y Navidad?  Por qué no corresponder a estas nobles personas, que de seguro muchas de ellas eran sus clientes. Se hicieron formar cinco largas filas a lo largo del muelle para regalarles el apreciado fruto: ¡Diez manzanas por cabeza! ordenó el gerente a los estibadores que gustosos ayudaron en el reparto, y los beneficiados se las llevaron a casa en los bolsillos y otros en el sombrero. No había ninguna mujer en las filas, pues en aquel entonces el hombre era el rey de la calle y ella la reina de la casa.

Cuando regresó el tío y mi padre les arrebatamos las “Red delicius”. Pasada la medianoche, en incipiente Navidad, después de fervorosos abrazos los tíos y las primas retornaron a su casa. 

     Mis padres nos ordenaron ir a dormir… al despertar observé al lado de la cama mis juguetes y la bolsa -de papel crepé cosida a máquina por la tía Rosy-, con dulces, chocolates y una jugosa manzana cultivada en los sembradíos de Washington, D.C., que en nada se comparan con las transgénicas de hoy.

     Aquella Nochebuena, los habitantes de La Paz, Baja California Sur, estuvieron a punto de festejar sin manzanas; no fue así, ¡pero por poco y sucede! Jamás olvidaré esa fecha; fue un lunes 24 de diciembre de 1957.

 

Comentarios
object(WP_Query)#17390 (51) { ["query"]=> array(5) { ["cat"]=> int(3) ["posts_per_page"]=> int(2) ["orderby"]=> string(4) "rand" ["post__not_in"]=> array(1) { [0]=> int(73587) } ["date_query"]=> array(1) { [0]=> array(3) { ["after"]=> string(10) "21-12-2021" ["before"]=> string(10) "18-01-2022" ["inclusive"]=> bool(true) } } } ["query_vars"]=> array(65) { ["cat"]=> int(3) ["posts_per_page"]=> int(2) ["orderby"]=> string(4) "rand" ["post__not_in"]=> array(1) { [0]=> int(73587) } ["date_query"]=> array(1) { [0]=> array(3) { ["after"]=> string(10) "21-12-2021" ["before"]=> string(10) "18-01-2022" ["inclusive"]=> bool(true) } } ["error"]=> string(0) "" ["m"]=> string(0) "" ["p"]=> int(0) ["post_parent"]=> string(0) "" ["subpost"]=> string(0) "" ["subpost_id"]=> string(0) "" ["attachment"]=> string(0) "" ["attachment_id"]=> int(0) ["name"]=> string(0) "" ["pagename"]=> string(0) "" ["page_id"]=> int(0) ["second"]=> string(0) "" ["minute"]=> string(0) "" ["hour"]=> string(0) "" ["day"]=> int(0) ["monthnum"]=> int(0) ["year"]=> int(0) ["w"]=> int(0) ["category_name"]=> string(11) "vivir-mejor" ["tag"]=> string(0) "" ["tag_id"]=> string(0) "" ["author"]=> string(0) "" ["author_name"]=> string(0) "" ["feed"]=> string(0) "" ["tb"]=> string(0) "" ["paged"]=> int(0) ["meta_key"]=> string(0) "" ["meta_value"]=> string(0) "" ["preview"]=> string(0) "" ["s"]=> string(0) "" ["sentence"]=> string(0) "" ["title"]=> string(0) "" ["fields"]=> string(0) "" ["menu_order"]=> string(0) "" ["embed"]=> string(0) "" ["category__in"]=> array(0) { } ["category__not_in"]=> array(0) { } ["category__and"]=> array(0) { } ["post__in"]=> array(0) { } ["post_name__in"]=> array(0) { } ["tag__in"]=> array(0) { } ["tag__not_in"]=> array(0) { } ["tag__and"]=> array(0) { } ["tag_slug__in"]=> array(0) { } ["tag_slug__and"]=> array(0) { } ["post_parent__in"]=> array(0) { } ["post_parent__not_in"]=> array(0) { } ["author__in"]=> array(0) { } ["author__not_in"]=> array(0) { } ["ignore_sticky_posts"]=> bool(false) ["suppress_filters"]=> bool(false) ["cache_results"]=> bool(true) ["update_post_term_cache"]=> bool(true) ["lazy_load_term_meta"]=> bool(true) ["update_post_meta_cache"]=> bool(true) ["post_type"]=> string(0) "" ["nopaging"]=> bool(false) ["comments_per_page"]=> string(2) "50" ["no_found_rows"]=> bool(false) ["order"]=> string(0) "" } ["tax_query"]=> object(WP_Tax_Query)#17391 (6) { ["queries"]=> array(1) { [0]=> array(5) { ["taxonomy"]=> string(8) "category" ["terms"]=> array(1) { [0]=> int(3) } ["field"]=> string(7) "term_id" ["operator"]=> string(2) "IN" ["include_children"]=> bool(true) } } ["relation"]=> string(3) "AND" ["table_aliases":protected]=> array(1) { [0]=> string(21) "rt_term_relationships" } ["queried_terms"]=> array(1) { ["category"]=> array(2) { ["terms"]=> array(1) { [0]=> int(3) } ["field"]=> string(7) "term_id" } } ["primary_table"]=> string(8) "rt_posts" ["primary_id_column"]=> string(2) "ID" } ["meta_query"]=> object(WP_Meta_Query)#17383 (9) { ["queries"]=> array(0) { } ["relation"]=> NULL ["meta_table"]=> NULL ["meta_id_column"]=> NULL ["primary_table"]=> NULL ["primary_id_column"]=> NULL ["table_aliases":protected]=> array(0) { } ["clauses":protected]=> array(0) { } ["has_or_relation":protected]=> bool(false) } ["date_query"]=> object(WP_Date_Query)#17381 (5) { ["queries"]=> array(4) { [0]=> array(6) { ["after"]=> string(10) "21-12-2021" ["before"]=> string(10) "18-01-2022" ["inclusive"]=> bool(true) ["column"]=> string(9) "post_date" ["compare"]=> string(1) "=" ["relation"]=> string(3) "AND" } ["column"]=> string(9) "post_date" ["compare"]=> string(1) "=" ["relation"]=> string(3) "AND" } ["relation"]=> string(3) "AND" ["column"]=> string(18) "rt_posts.post_date" ["compare"]=> string(1) "=" ["time_keys"]=> array(14) { [0]=> string(5) "after" [1]=> string(6) "before" [2]=> string(4) "year" [3]=> string(5) "month" [4]=> string(8) "monthnum" [5]=> string(4) "week" [6]=> string(1) "w" [7]=> string(9) "dayofyear" [8]=> string(3) "day" [9]=> string(9) "dayofweek" [10]=> string(13) "dayofweek_iso" [11]=> string(4) "hour" [12]=> string(6) "minute" [13]=> string(6) "second" } } ["request"]=> string(462) "SELECT SQL_CALC_FOUND_ROWS rt_posts.ID FROM rt_posts LEFT JOIN rt_term_relationships ON (rt_posts.ID = rt_term_relationships.object_id) WHERE 1=1 AND ( ( rt_posts.post_date >= '2021-12-21 00:00:00' AND rt_posts.post_date <= '2022-01-18 00:00:00' ) ) AND rt_posts.ID NOT IN (73587) AND ( rt_term_relationships.term_taxonomy_id IN (3) ) AND rt_posts.post_type = 'post' AND (rt_posts.post_status = 'publish') GROUP BY rt_posts.ID ORDER BY RAND() LIMIT 0, 2" ["posts"]=> array(2) { [0]=> object(WP_Post)#17394 (24) { ["ID"]=> int(73767) ["post_author"]=> string(3) "187" ["post_date"]=> string(19) "2021-12-22 11:32:08" ["post_date_gmt"]=> string(19) "2021-12-22 16:32:08" ["post_content"]=> string(4839) "Nada de corrido. Aunque ya dijimos que hay que ser enfocados, tampoco se trata de amarrarse a la silla ocho o diez horas. Levántate cada media hora (por lo menos), aprovecha para beber agua o para prepararte una fruta con chilito o algo rico, de preferencia que no sea procesado. Si evitas o reduces el consumo de azúcar verás que tu energía se incrementa, notarás que no te dará sueño ni pereza. No extiendas tu horario de trabajo. Es la mayor trampa en la que podemos caer. Como estamos en casa no nos urge movernos de la silla. Si estás alargando tu horario habitual es porque estás gestionando mal tu tiempo o porque tienes una adicción al trabajo (ambos casos hay que trabajarlos). Hay tiempo para todo, respeta el que le estás dando al trabajo para que puedas respetar tus demás actividades. Apagar las máquinas significa apagar las máquinas. Nada de “sólo termino esto y ya”, porque esa última actividad puede llevarte a una o varias horas más de chamba. Por eso es muy importante establecer tu agenda desde la mañana y enfocarte para terminar a tiempo tus actividades. Únicamente para tu bienestar. Así debe ser el tiempo una vez que apagaste la computadora. Dedícalo a lo que más te guste. Convive con tu familia, juega o platica con ellos, preparen una cena rica o vean su programa o serie favorita. Si estás [email protected] aprovecha para hacer un poco de ejercicio; esto es muy importante para estirar los músculos tras una larga jornada; no necesitas hacer grandes esfuerzos, con caminar, moverte o estirarte unos 40 minutos basta. Igual puedes poner una buena cumbia y bailar, verás que tu estado de ánimo se transforma. Una opción más es jugar con tu mascota. También puedes leer un libro, escuchar tu música favorita, meditar o sencillamente no hacer absolutamente nada durante un buen rato. Establece un ritual para concluir el día. Esto ayuda para que tu cuerpo sepa que se va acercando la hora de ir a la cama y puedas conciliar el sueño. Antes de eso es muy importante que olvides la tecnología. Previo a dormir puedes hacer actividades para conectar con tu mundo interior como: orar, meditar, reflexionar sobre tus acciones y decisiones, escribir y, de nuevo, agradecer por el día que concluye. Te comparto que a mí me funciona mucho tener una rutina de ejercicio nocturna pues me relaja. Para no acelerarme escucho música clásica mientras realizo y me concentro en cada movimiento. Este tiempo es como un regalo de mí para mí. Mantente en contacto con la gente que quieres. Es súper importante compartir. Entre semana puedes darte una media hora para llamar a un amigo o familiar, así tomas un respiro. Si te es muy complicado aprovecha el fin de semana para hacer videollamadas o reunirte con algún amigo, obviamente respetando las medidas que ya todos conocemos. Platiquen acerca de cómo se sienten y cómo han experimentado la pandemia. Estamos muy acostumbrados al whatsApp y a escribir, pero trata de hacer llamadas o videollamadas, escuchar la voz o ver a alguien, aunque sea a través de un aparato, genera una sensación de cercanía. No te sobrecargues de información. Es necesario estar informados, pero si la ola de información antes de la pandemia era infinita, hoy igual pero con la característica de que casi todo es negativo. No se trata de vivir en un mundo alterno o de evadir la realidad sino de vivir lo más tranquilos que se pueda. Elige un noticiero para escuchar un rato por la mañana. Más tarde puedes leer algún resumen de noticias. Estar leyendo todo el tiempo notas en redes sociales no es saludable, sobre todo porque hay muchas fake-news. Enfocarse en las cifras de muertos o en los desastres económicos nos sumerge en un estado de estrés y ansiedad. Todo en esta vida concluye, pasará igual con la pandemia y la crisis económica. Llena tu mente con creatividad y enfócate en estrategias para mejorar tu vida en todos los aspectos. Visualiza a las personas que amas dentro de un círculo iluminado y piensa que todos están a salvo. Como ves, lo que comparto no es nada complicado, sólo necesitas ser ordenado, organizado, aplicarte disciplina y, sobre todo, amarte. ¿Quieres contarme si sigues trabajando desde casa y cómo te va?  Twitter: @nanfuentes2021 / Linkedin: Nancy Fuentes Juárez / [email protected]   " ["post_title"]=> string(65) "Cómo trabajar desde casa sin morir en el intento (Segunda parte)" ["post_excerpt"]=> string(133) "Si ya leíste la primera parte, te animo a que apliques estos otros consejitos para elevar tu productividad y estar más tranquilo. " ["post_status"]=> string(7) "publish" ["comment_status"]=> string(4) "open" ["ping_status"]=> string(4) "open" ["post_password"]=> string(0) "" ["post_name"]=> string(62) "como-trabajar-desde-casa-sin-morir-en-el-intento-segunda-parte" ["to_ping"]=> string(0) "" ["pinged"]=> string(0) "" ["post_modified"]=> string(19) "2021-12-22 11:32:08" ["post_modified_gmt"]=> string(19) "2021-12-22 16:32:08" ["post_content_filtered"]=> string(0) "" ["post_parent"]=> int(0) ["guid"]=> string(35) "https://ruizhealytimes.com/?p=73767" ["menu_order"]=> int(0) ["post_type"]=> string(4) "post" ["post_mime_type"]=> string(0) "" ["comment_count"]=> string(1) "0" ["filter"]=> string(3) "raw" } [1]=> object(WP_Post)#17452 (24) { ["ID"]=> int(73915) ["post_author"]=> string(1) "5" ["post_date"]=> string(19) "2021-12-27 13:26:05" ["post_date_gmt"]=> string(19) "2021-12-27 18:26:05" ["post_content"]=> string(4646) "“La simplicidad es la máxima sofisticación”.  – Leonardo Da Vinci (1452 - 1519). Los últimos días hemos visto un despliegue de personas en verbenas, festines y celebraciones de fin de año tanto públicas como privadas. Se trata de una conducta que nos confirma el deseo por compartir, abrazarse y divertirse para darle la vuelta al dolor provocado después de dos consecutivos años pandémicos que han acumulado mucho dolor ante las diversas pérdidas que todos hemos sufrido. Quizá condenemos los actos de socialización porque ponen en riesgo (una vez más) la propagación del virus (y porque también funcionan como actos populistas), pero lo real es que “prohibir algo es despertar el deseo” (Michel de Montaigne). La necesidad de contacto supera a muchos después de tanto tiempo de sano aislamiento, así que podemos celebrar, pero sin olvidar que seguimos en pandemia y debemos seguir respetando las medidas de seguridad: uso de cubrebocas, sana distancia, actividades al aire libre, etc. En unos días diremos adiós al año 2021 para dar la bienvenida al año 2022, lo que nos da una sensación de renacimiento (del prefijo latino re = reiteración, de nuevo y la raíz del verbo latino nasci = nacer, se trata de la acción de un renacer) que visto desde la historia se trata de “un periodo predominante entre mediados del siglo XV y mediados del siglo XVI. Con él se asistió a un renacer de la civilización, de las artes, de los estudios y de cualquier otra actividad con el hombre como epicentro. Fue una época de múltiples cambios sociales e históricos: la Edad Media quedaba atrás para dar paso a la Edad Moderna, lo que repercutió en un resurgimiento en campos como la literatura y el arte.”  En un sentido personal, renacer no tiene que ver con preceptos religiosos o discursos políticos sino con la convicción de nacer a lo nuevo, de explorar nuevos caminos o intentar nuevas formas de hacer y enfrentar #laspequeñascosas de la vida porque nos hemos enfrentado a una serie de infortunios que nos han colocado en desventaja ante el contexto actual en que vivimos. Hace tan solo unos días reflexionaba respecto al futuro que le espera a mi hijo y un amigo cercano con sabiduría me dijo: “mantén la calma es lo que le toca vivir; podría estar en guerra o en pandemia por ébola” y su respuesta me hizo redirigir la atención para enfocarme en las herramientas que puedo darle para enfrentar lo que sea que le depare la vida; lo cual implica recorrer un camino diferente a lo que podía haber planeado cuando recién nació o incluso, lo que tenía en mente hace dos años porque lo cierto es que el mundo cambió.  De alguna forma hemos dejado atrás lo que éramos para renacer en un momento que requiere de adaptación ante los cambios que salen de nuestro control. Quizá valga la pena emular a nuestros ancestros renacentistas para buscar una nueva escala de valores personales y buscar la verdad a través de la reflexión y de la investigación porque renacer no es poca cosa y va más allá de un simple cambio de calendario. A manera de colofón: El año 2022 se encuentra a la vuelta de la esquina y quizá ya hemos pensado en los deseos (del latín desidium = anhelo / sinónimo de deseo). Parafraseando a Ingela Camba (psicoanalista): “Si la vida no se mueve, es que el deseo está inhibido por el miedo a equivocarse. Poner a jugar el deseo es algo que da mucha vitalidad lo cual no tiene que ver con inmediatez (vida líquida). Entendido el deseo como un proceso de vinculación con la otredad requiere de tiempo y aceptación del conflicto, del desencuentro y de la diferencia”. Hemos pasado mucho tiempo en la inactividad y la inhibición, es posible que tengamos una gran lista de deseos por cumplir pero una buena idea sería empezar con lo más simple y alcanzable a fin de lograr satisfacción e iniciar el año como dicen, con el pie derecho. ¡Feliz Año Nuevo!  " ["post_title"]=> string(33) "Las pequeñas cosas: renacimiento" ["post_excerpt"]=> string(216) "Es posible que tengamos una gran lista de deseos por cumplir, pero una buena idea sería empezar con lo más simple y alcanzable a fin de lograr satisfacción e iniciar el año con el pie derecho. ¡Feliz Año Nuevo!" ["post_status"]=> string(7) "publish" ["comment_status"]=> string(4) "open" ["ping_status"]=> string(4) "open" ["post_password"]=> string(0) "" ["post_name"]=> string(31) "las-pequenas-cosas-renacimiento" ["to_ping"]=> string(0) "" ["pinged"]=> string(0) "" ["post_modified"]=> string(19) "2021-12-27 13:26:05" ["post_modified_gmt"]=> string(19) "2021-12-27 18:26:05" ["post_content_filtered"]=> string(0) "" ["post_parent"]=> int(0) ["guid"]=> string(35) "https://ruizhealytimes.com/?p=73915" ["menu_order"]=> int(0) ["post_type"]=> string(4) "post" ["post_mime_type"]=> string(0) "" ["comment_count"]=> string(1) "0" ["filter"]=> string(3) "raw" } } ["post_count"]=> int(2) ["current_post"]=> int(-1) ["in_the_loop"]=> bool(false) ["post"]=> object(WP_Post)#17394 (24) { ["ID"]=> int(73767) ["post_author"]=> string(3) "187" ["post_date"]=> string(19) "2021-12-22 11:32:08" ["post_date_gmt"]=> string(19) "2021-12-22 16:32:08" ["post_content"]=> string(4839) "Nada de corrido. Aunque ya dijimos que hay que ser enfocados, tampoco se trata de amarrarse a la silla ocho o diez horas. Levántate cada media hora (por lo menos), aprovecha para beber agua o para prepararte una fruta con chilito o algo rico, de preferencia que no sea procesado. Si evitas o reduces el consumo de azúcar verás que tu energía se incrementa, notarás que no te dará sueño ni pereza. No extiendas tu horario de trabajo. Es la mayor trampa en la que podemos caer. Como estamos en casa no nos urge movernos de la silla. Si estás alargando tu horario habitual es porque estás gestionando mal tu tiempo o porque tienes una adicción al trabajo (ambos casos hay que trabajarlos). Hay tiempo para todo, respeta el que le estás dando al trabajo para que puedas respetar tus demás actividades. Apagar las máquinas significa apagar las máquinas. Nada de “sólo termino esto y ya”, porque esa última actividad puede llevarte a una o varias horas más de chamba. Por eso es muy importante establecer tu agenda desde la mañana y enfocarte para terminar a tiempo tus actividades. Únicamente para tu bienestar. Así debe ser el tiempo una vez que apagaste la computadora. Dedícalo a lo que más te guste. Convive con tu familia, juega o platica con ellos, preparen una cena rica o vean su programa o serie favorita. Si estás [email protected] aprovecha para hacer un poco de ejercicio; esto es muy importante para estirar los músculos tras una larga jornada; no necesitas hacer grandes esfuerzos, con caminar, moverte o estirarte unos 40 minutos basta. Igual puedes poner una buena cumbia y bailar, verás que tu estado de ánimo se transforma. Una opción más es jugar con tu mascota. También puedes leer un libro, escuchar tu música favorita, meditar o sencillamente no hacer absolutamente nada durante un buen rato. Establece un ritual para concluir el día. Esto ayuda para que tu cuerpo sepa que se va acercando la hora de ir a la cama y puedas conciliar el sueño. Antes de eso es muy importante que olvides la tecnología. Previo a dormir puedes hacer actividades para conectar con tu mundo interior como: orar, meditar, reflexionar sobre tus acciones y decisiones, escribir y, de nuevo, agradecer por el día que concluye. Te comparto que a mí me funciona mucho tener una rutina de ejercicio nocturna pues me relaja. Para no acelerarme escucho música clásica mientras realizo y me concentro en cada movimiento. Este tiempo es como un regalo de mí para mí. Mantente en contacto con la gente que quieres. Es súper importante compartir. Entre semana puedes darte una media hora para llamar a un amigo o familiar, así tomas un respiro. Si te es muy complicado aprovecha el fin de semana para hacer videollamadas o reunirte con algún amigo, obviamente respetando las medidas que ya todos conocemos. Platiquen acerca de cómo se sienten y cómo han experimentado la pandemia. Estamos muy acostumbrados al whatsApp y a escribir, pero trata de hacer llamadas o videollamadas, escuchar la voz o ver a alguien, aunque sea a través de un aparato, genera una sensación de cercanía. No te sobrecargues de información. Es necesario estar informados, pero si la ola de información antes de la pandemia era infinita, hoy igual pero con la característica de que casi todo es negativo. No se trata de vivir en un mundo alterno o de evadir la realidad sino de vivir lo más tranquilos que se pueda. Elige un noticiero para escuchar un rato por la mañana. Más tarde puedes leer algún resumen de noticias. Estar leyendo todo el tiempo notas en redes sociales no es saludable, sobre todo porque hay muchas fake-news. Enfocarse en las cifras de muertos o en los desastres económicos nos sumerge en un estado de estrés y ansiedad. Todo en esta vida concluye, pasará igual con la pandemia y la crisis económica. Llena tu mente con creatividad y enfócate en estrategias para mejorar tu vida en todos los aspectos. Visualiza a las personas que amas dentro de un círculo iluminado y piensa que todos están a salvo. Como ves, lo que comparto no es nada complicado, sólo necesitas ser ordenado, organizado, aplicarte disciplina y, sobre todo, amarte. ¿Quieres contarme si sigues trabajando desde casa y cómo te va?  Twitter: @nanfuentes2021 / Linkedin: Nancy Fuentes Juárez / [email protected]   " ["post_title"]=> string(65) "Cómo trabajar desde casa sin morir en el intento (Segunda parte)" ["post_excerpt"]=> string(133) "Si ya leíste la primera parte, te animo a que apliques estos otros consejitos para elevar tu productividad y estar más tranquilo. " ["post_status"]=> string(7) "publish" ["comment_status"]=> string(4) "open" ["ping_status"]=> string(4) "open" ["post_password"]=> string(0) "" ["post_name"]=> string(62) "como-trabajar-desde-casa-sin-morir-en-el-intento-segunda-parte" ["to_ping"]=> string(0) "" ["pinged"]=> string(0) "" ["post_modified"]=> string(19) "2021-12-22 11:32:08" ["post_modified_gmt"]=> string(19) "2021-12-22 16:32:08" ["post_content_filtered"]=> string(0) "" ["post_parent"]=> int(0) ["guid"]=> string(35) "https://ruizhealytimes.com/?p=73767" ["menu_order"]=> int(0) ["post_type"]=> string(4) "post" ["post_mime_type"]=> string(0) "" ["comment_count"]=> string(1) "0" ["filter"]=> string(3) "raw" } ["comment_count"]=> int(0) ["current_comment"]=> int(-1) ["found_posts"]=> int(15) ["max_num_pages"]=> float(8) ["max_num_comment_pages"]=> int(0) ["is_single"]=> bool(false) ["is_preview"]=> bool(false) ["is_page"]=> bool(false) ["is_archive"]=> bool(true) ["is_date"]=> bool(false) ["is_year"]=> bool(false) ["is_month"]=> bool(false) ["is_day"]=> bool(false) ["is_time"]=> bool(false) ["is_author"]=> bool(false) ["is_category"]=> bool(true) ["is_tag"]=> bool(false) ["is_tax"]=> bool(false) ["is_search"]=> bool(false) ["is_feed"]=> bool(false) ["is_comment_feed"]=> bool(false) ["is_trackback"]=> bool(false) ["is_home"]=> bool(false) ["is_privacy_policy"]=> bool(false) ["is_404"]=> bool(false) ["is_embed"]=> bool(false) ["is_paged"]=> bool(false) ["is_admin"]=> bool(false) ["is_attachment"]=> bool(false) ["is_singular"]=> bool(false) ["is_robots"]=> bool(false) ["is_favicon"]=> bool(false) ["is_posts_page"]=> bool(false) ["is_post_type_archive"]=> bool(false) ["query_vars_hash":"WP_Query":private]=> string(32) "6a3a8c5caf046487def2307c40b6d000" ["query_vars_changed":"WP_Query":private]=> bool(false) ["thumbnails_cached"]=> bool(false) ["stopwords":"WP_Query":private]=> NULL ["compat_fields":"WP_Query":private]=> array(2) { [0]=> string(15) "query_vars_hash" [1]=> string(18) "query_vars_changed" } ["compat_methods":"WP_Query":private]=> array(2) { [0]=> string(16) "init_query_flags" [1]=> string(15) "parse_tax_query" } }

Cómo trabajar desde casa sin morir en el intento (Segunda parte)

Si ya leíste la primera parte, te animo a que apliques estos otros consejitos para elevar tu productividad y estar más tranquilo. 

diciembre 22, 2021

Las pequeñas cosas: renacimiento

Es posible que tengamos una gran lista de deseos por cumplir, pero una buena idea sería empezar con lo más simple y...

diciembre 27, 2021




Más de categoría
Las pequeñas cosas: relatividad

Las pequeñas cosas: relatividad

El cambio es lo único constante y en la máquina de la relatividad en la que vivimos también estamos...

enero 17, 2022

¿Quién controla tu vida?

¿Sabes por qué hay personas convencidas de que su existencia está determinada por factores externos como la suerte, mientras...

enero 12, 2022

Las pequeñas cosas: magia

La magia se traduce en cada una de #laspequeñascosas que realizamos en la vida cotidiana. El mejor hechizo que...

enero 10, 2022

El camino de la vida

La reciprocidad es casi una utopía que muy pocas veces se consigue en una relación afectiva. Si se logra,...

enero 6, 2022