Se retrae el mar en la Playa Bagdad de Matamoros

El martes pasado, aproximadamente, se reiteró unos 20 metros el mar en la Playa Bagdad ubicada en la ciudad de Matamoros, Tamaulipas; uno de los lugares icónicos del turismo de dicha entidad. La Playa Bagdad es el...

20 de enero, 2022

El martes pasado, aproximadamente, se reiteró unos 20 metros el mar en la Playa Bagdad ubicada en la ciudad de Matamoros, Tamaulipas; uno de los lugares icónicos del turismo de dicha entidad.

La Playa Bagdad es el lugar donde empieza la frontera entre México y Estados Unidos. 

Pedro Granados Ramírez, titular de la Unidad Estatal de Protección Civil del estado realizó una inspección por toda la costa y mencionó que dicho fenómeno no representa una amenaza para la población. Y agregó que:

Se llevó a cabo un recorrido por el lugar detectando que la zona de rompiente de las olas estaba un poco atrás de lo habitual, esto es atribuible a comportamiento de las mareas, hay ocasiones sobre todo por las noches que ocurre a la inversa, es decir el mar registra un crecimiento de unos metros

Es un fenómeno típico de las costas en particular cuando se suscitan cambios en las fases lunares es decir los efectos que ejercen las mareas en consideración a su ciclo respectivo. Sin embargo, éste hecho causó incertidumbre entre los lugareños y en municipios como Reynosa y Río Bravo, Tamaulipas entre otros.

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La casualidad es sin duda un componente parcial de la realidad, pero no el único ni el preponderante. Quizá lo correcto consista en centrarnos en la aceptación de la incertidumbre como condición medular de la existencia.  ¿Eres siquiera capaz de imaginar un universo gobernado por el azar absoluto? Trata de visualizar un cosmos donde la contingencia sea total, es decir, donde no haya reglas ni constantes ni continuidad previsible de ninguna especie, donde el caos y la indeterminación constituya el devenir rutinario, donde la coherencia entre las causas y los efectos no pueda siquiera ser pensada y donde la inexistencia de patrones impida la construcción de estructuras de cualquier tipo. Lo único que puede surgir de ahí es la nada, la atomización total, el caos absoluto, porque sería un escenario sin ningún pauta o referencia a la cual aferrarse.     Lo más probable es que si el universo fuese arbitrario a ese nivel ni siquiera se habría configurado la vida. 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Es imposible saberlo con certeza. Lo que desconocemos acerca del funcionamiento sutil del cosmos es seguramente mucho más que lo que ya sabemos y por lo tanto no es posible ni afirmar ni negar categóricamente esa posibilidad. 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Ahora es posible que una mujer logre parir hijos de su propio cuerpo mediante técnicas de inseminación artificial. Sin embargo, existen otros casos en que una mujer, un hombre o parejas hetero u homosexuales, prefieran utilizar una “madre de alquiler” que lleve el proceso del embarazo. Las razones son variadas. A veces, un problema con el útero de la mujer impide llevar a término la gestación. En ese caso, se utilizan el esperma del padre y los óvulos de la madre, se fertilizan in vitro y son implantados en otra mujer. En esta circunstancia concreta, puede haber variantes como la donación anónima de óvulos o esperma.  En España, la Ley 14/2006 en su artículo 10 señala en cuanto la llamada gestación por sustitución lo siguiente:
  1. Será nulo de pleno derecho el contrato por el que se convenga la gestación, con o sin precio, a cargo de una mujer que renuncia a la filiación materna a favor del contratante o de un tercero.
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¿Por qué podría objetarse algo así? En una primera instancia podría defenderse que por el propio bien o interés del menor. La certeza jurídica de ser reconocido como hijo en una sola circunstancia, y que evite equívocos respecto a la filiación permitiría una identificación psicológica saludable del menor: “tener dos madres”, por ejemplo, parecería generar conflicto innecesario al hijo. Además, existe la realidad de que genéticamente otra persona puede participar en el proceso. Aunque la Ley señala la necesidad de que los donantes estén sanos, para así evitar dentro de lo posible la transmisión de enfermedades a los niños generados por un donador, no puede garantizarse que no haya ninguna afectación. Por eso probablemente la ley señala en el artículo 5:  Sólo excepcionalmente, en circunstancias extraordinarias que comporten un peligro cierto para la vida o la salud del hijo o cuando proceda con arreglo a las Leyes procesales penales, podrá revelarse la identidad de los donantes, siempre que dicha revelación sea indispensable para evitar el peligro o para conseguir el fin legal propuesto. Dicha revelación tendrá carácter restringido y no implicará en ningún caso publicidad de la identidad de los donantes. Una pregunta interesante es cuando en otro país distinto se realiza la subrogación de modo que al regresar a España se le quiera tener por “hijo propio” aunque contraviene la Ley. ¿Qué puede hacerse en esas circunstancias? Pues en principio debe realizarse un juicio de proporcionalidad: ¿qué tanto daño al menor puede generarse si no se reconoce a la madre adoptante con ese estatuto? Si se negase el reconocimiento, ¿aplicaría que no se le reconoce nacionalidad y por tanto podría, según el caso, ser regresado a la madre del país de origen? ¿Y si no acepta la madre biológica?  Quizás el mal menor sería el reconocer a la “nueva madre” para disminuir el daño aunque entre en conflicto con la propia Ley.  Puede insistirse en que de origen se ha producido ya un acto no ético porque el propio menor es tratado como cosa, objeto de un contrato y la maternidad no consiste en cosificar a nadie. La persona gestada, es persona y por tanto, merece desde antes de nacer un trato digno de fin de sí mismo y no como instrumento del deseo de ser padre o madre.  La paternidad y maternidad no son derechos propiamente. Por ello, no puede utilizarse cualquier medio disponible para ser padres. Así la paternidad y maternidad son un don recibido más que un derecho. Se ha afirmado que al producirse una ruptura con los medios naturales de gestación de un hijo se le ha puesto como objeto del deseo de un tercero. Los deseos se inscriben en el ámbito de las cosas, pero no en las personas. Se tiene derecho a tener un embarazo saludable y a que los hijos tengan condiciones para su desarrollo, pero no existe una obligación de garantizar la reproducción humana. Dicho en otros términos: hay un límite en la maternidad y paternidad.  Referencias
  1.  Ley 14/2006, de 26 de mayo, sobre técnicas de reproducción humana asistida. Boletín oficial del Estado. Disponible en: https://www.boe.es/eli/es/l/2006/05/26/14
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Quizá el azar, o lo que nosotros entendemos como tal, ni siquiera exista y sea tan solo una forma de interpretar los acontecimientos desde la perspectiva limitada de la Totalidad que tenemos como seres humanos, desde la cual no podemos ver muchos de los patrones cósmicos; sin embargo, sea como sean las cosas a esos niveles, es verdad que nuestra percepción nos hace experimentar un potente factor de impredictibilidad que muchas veces llega hasta lo misterioso.     Lo cierto es que esa comprensión de que somos producto caprichoso del azar y del tiempo, de que tras una concatenación de casualidades inexplicables apareció la vida que conocemos y con ella finalmente los humanos, quienes vivimos corroídos por la ansiedad y la angustia, en medio de un cosmos inmenso, inerte, incierto y vacío tampoco termina por convencer del todo y es en este nivel donde la reflexión acerca del sinsentido del azar, tiene cabida.  Una cosa es que exista un espacio de indeterminación donde entran en juego patrones estadísticos que se nos escapan y otra que el azar sea realmente la propiedad cósmica preponderante.  Sin embargo, en el otro extremo del espectro es necesario reconocer que el hecho de que deseemos un cosmos lleno de sentido y armonía, cuya evolución tenga un propósito y una razón, y que además nosotros seamos capaces de decidir voluntariamente aquello que experimentamos no es suficiente para que las cosas de verdad ocurran de ese modo, o para que, si lo son, podamos observarlas en su justa dimensión. 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