Reconocer es un palíndromo (figura literaria que se lee igual de izquierda a derecha que de derecha a izquierda), palabra con la que expresamos gratitud, aprecio y acciones sobresalientes de alguien o hacía alguien, es precisamente “reconocer” cuya sola pronunciación nos refiere un gran número de acepciones, en latín “lauréate” que es, en su escala, el más alto nivel de distinción.
Pues sí, y hoy reconocemos el gran papel de la mujer en la historia de la humanidad y de nuestro país ya que es algo presente real en la biografía de cada uno: abuelas, madres, hermanas, esposas, hijas y nietas están ahí en el gineceo propio.
Lo expuso con toda claridad Gustavo Adolfo Becquer en su Rima XXI al expresar:
“¿Qué es poesía”, dices mientras clavas en mi pupila tu pupila azul? ¿Qué es poesía? ¿Y tú me lo preguntas? Poesía …. Eres tú.
El 8 de marzo de 1908, cerca de 15 000 mujeres marcharon erguidas y orgullosas por las calles de Nueva York entre el viento y frío del invierno, algunas abrigadas y otras con menor vestimenta, exigían mejores condiciones de trabajo y el derecho al voto. Trabajaban para la fábrica textil Triangle Shirtwaist misma que se consumió en un terrible incendio donde murieron 140 mujeres trabajadoras el 25 de marzo de 1911, la mayoría inmigrantes judías e italianas. Su horario era de 10 horas más 7 horas los sábados, ganando de 7 a 10 dólares por 52 horas de trabajo. Muchas de ellas llevaban a sus niños quienes también trabajaban.
En 1910, la Segunda Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas en Copenhague, Dinamarca proclamó el Día Internacional de la Mujer Trabajadora que se celebró por vez primera al año siguiente simultáneamente en Alemania, Austria, Dinamarca y Suiza.
Fue en 1975 cuando la ONU decretó el 8 de marzo para reflexionar sobre la búsqueda por la igualdad y la no discriminación hacía las mujeres. Se adoptó el color morado o violeta por representar la libertad y la dignidad y también debido a que según las crónicas de ese color salía el humo de la fábrica incendiada.
En la historia universal desde siglos antes el papel de la mujer ha sido trascendental, no haremos un recuento de las grandes heroínas reales o épicas que se han destacado, considero que no alcanzaría el espacio asignado para sólo nombrarlas, lo que sí exhorto a todos los lectores que reflexionen sobre el tema y que si bien “vivimos tiempo de mujeres” realmente dimensionemos su trascendencia y sus alcances haciendo un examen propio de reconocer su actuación, quienes como yo, toda la vida hemos visto a las mujeres que nos han rodeado trabajar, resulta más sencillo hacerlo, en mi caso mis dos abuelas tenían su negocio, mi madre ayudó mucho a mi padre al inicio de sus negocios, posteriormente mi suegra, esposa y ahora mi hija han estado ocupadas en funciones de responsabilidad laboral como empresarias. Afortunadamente hoy día vemos una proporción ascendente de su actuación en política, empresa, movimientos sociales, sector tecnológico, artístico, académico, de investigación e innovación.
Absurdo y abominable resulta el delito de la violación, secuestro, abuso y sobre todo feminicidios que vemos hoy día en ascenso a pesar de los esfuerzos de las instancias de gobierno y de acciones como el “violentometro”, las cartillas morales, las pláticas en escuelas y universidades, la acción debe ser enfocada al convencimiento personal no solamente en el respeto sino más allá, en el enaltecer su labor.
Este año la presidente Sheinbaum decidió celebrar el día en una emotiva ceremonia en el Campo de Marte de la CDMX haciendo un reconocimiento a la mujer dentro del H. Ejército Mexicano hizo en su discurso toda una apología no solo a quienes integran las fuerzas armadas sino a todas aquellas que dan parte se vida al cuidado de las familias, instituciones y del futuro del país. Bien por anunciar en la Conferencia del Pueblo de marzo 9 que se llevó a cabo en el Hospital Oncológico de La Pastora en la alcaldía GAM y que durante el mes de marzo de hará reconocimientos a las mujeres de distintos sectores de la vida nacional.
Exhorto a nuestras Autoridades que no dejen fuera a los distintos grupos de “MADRES BUSCADORAS” sí, con mayúsculas ya que lo han perdido todo, no existe una palabra en nuestro lenguaje que exprese el dolor, angustia e impotencia de haber perdido a un hijo o una hija, simplemente es algo que con palabras no se puede expresar.
Seamos parte de RECONOCER hoy y siempre la gran labor de la mujer. Bien escribió Amado Nervo en su poema “A la mujer”; “Es el perfume de un beso y el suspiro de un alma”.
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