La SCJN y los albores de nuestra normalidad democrática

Pese a que se cree que AMLO se mueve en un marco poco legal, lo cierto es que hasta el momento se ha apegado a lo que determinen los Poderes del Estado.

13 de abril, 2022

La Suprema Corte de Justicia de la Nación ha estado muy movida en las últimas semanas. Nuestro máximo tribunal Constitucional de última instancia, haciendo gala de un escrupuloso respeto (nunca antes visto en México) de la separación de Poderes, propinó varios reveses al poder Ejecutivo federal. Valgan tres ejemplos. 

En el marco de la nueva Ley de austeridad, al Presidente la SCJN le echó abajo dos disposiciones clave: la del uso discrecional por la Presidencia de una bolsa gigante de recursos públicos proveniente de los ahorros generados por las medidas de ahorro (una “partida secreta”, que no lo era, le llamaron algunos opositores venenosos); y también en lo referente a la prohibición por diez años a los servidores públicos para trabajar en la iniciativa privada. Dicha disposición buscaba evitar conflictos de interés, como el exsecretario de Hacienda Gil Díaz o los expresidentes Calderón y Zedillo, que obtuvieron asientos en los consejos de administración de multinacionales extranjeras, después de haber fungido como funcionarios públicos y haberlas beneficiado de forma cínica. 

Mención aparte, el revés dado al Fiscal general de la República, Alejandro Gertz Manero, en el marco de un pleito familiar tan enredado que daría para la publicación de un libro completo (que por cierto, sería un éxito en ventas, porque confirmaría que la realidad supera a la ficción). En el caso de la Ley de La industria eléctrica, congelada mediante una acción de inconstitucionalidad promovida por Senadores opositores y la CFC (Comisión Federal de Competencia), la Corte la declaró constitucional, por lo que surtirá efectos.  Y sí, lloverán amparos de parte de empresas afectadas, pero también cada caso se resolverá bajo un clima de Estado de Derecho, que debe dar certidumbre a cualquier inversionista. 

Nadie puede acusar al presidente de autoritario, de violador del imperio de la Ley, y menos regatearle el Derecho a externar su malestar cuando recibe dichos reveses por parte de otros poderes y/o de organismos públicos autónomos, pues Andrés Manuel López Obrador lo acata todo, agotando eso sí, todas las instancias jurídicas a su alcance. 

Respecto al nuevo marco jurídico aplicable a la industria eléctrica, el presidente apostó  por una iniciativa en la materia más agresiva que la anterior, quizás como una estrategia para una llegada a buen puerto ”salomónica” que logre no continuar desmantelado a la CFE. Lo anterior buscaría evitar llegar al drama eléctrico que se vive hoy en España o a la tragedia ocurrida en Texas donde se disparó la tarifa eléctrica por no tener el Estado las riendas en una actividad tan delicadamente estratégica. Es muy probable que la Reforma Eléctrica que está ya en discusión sea otro revés al presidente, ahora por parte del poder legislativo; la reacción de las empresas no será algo nuevo: ya antes se negociaron los contratos leoninos referentes a los ductos de hidrocarburos subutilizados y pagados producto de contratos abiertamente leoninos, lo mismo con las empresas constructoras del malogrado (e inviable) aeropuerto de Texcoco. 

Todo lo anterior no debería ser sino motivo de festejo por parte de todos los mexicanos. La 4T respeta escrupulosamente el Estado de Derecho, así haya estridencia por parte del presidente, que, repito, no por serlo está al margen de ejercer su libertad de expresión. Cabe preguntar a quien ve, como en sueños de paranoicos de opio, “flagrantes atropellos a la división de poderes”: ¿somos o no somos una democracia?

Comentarios


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Pensar en el destino como una serie de acontecimientos predeterminados e inmutables no sólo me parece inverosímil sino sobre todo desesperanzador. Imaginar que mi vida está irremediablemente atada a un argumento inamovible y, escrito por algo o por alguien, con un  propósito oscuro y desconocido para mí en el cual, lejos de ser un participante activo en mi propio futuro, soy como el personaje de un videojuego que sube y baja a capricho de una fuerza controladora e incomprensible, me hace sentir que la existencia carece por completo de sentido y fundamento.  Esta manera prescriptiva de crear historias ni siquiera es una buena técnica para escribir una novela. 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Destaca que “José Ramón tiene un estilo de vida en Houston muy distinto a la austeridad que pregona su papá: primero vivió en una enorme mansión en Conroe, Texas, que era propiedad de un alto directivo de Baker Hughes, una de las compañías petroleras más grandes del mundo, con la que el gobierno mexicano tiene contratos vigentes por más de 151 millones de dólares, y luego se mudó a una residencia recién construida en la localidad de Cypress, en el condado de Harris, que está a nombre de su pareja, Carolyn Adams”. El tema fue en verdad un gran escándalo dado que demostraba que la austeridad que quiere imponer López a los mexicanos, no aplica con sus hijos. 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La SFP informó en un comunicado que el 15 de febrero recibió la queja por presunto “conflicto de interés, cohecho y soborno”.  Razón por la cual, la SFP inició un expediente de investigación, determinando que no se encontraron evidencias competentes y concluyentes que acreditaran la presunta comisión de hechos, actos u omisiones susceptibles de configurar alguna falta administrativa atribuible al servidor público y a los particulares. Se acreditó que el C. Daniel Chávez Morán, nombrado como "supervisor honorario" en el proyecto "Tren Maya", no recibió ni recibe ningún sueldo, emolumento, pago o retribución por parte de la Administración Pública Federal, ni ejerció las funciones de las personas servidoras públicas designadas en términos de la Ley de Obras Públicas y Servicios Relacionados con las Mismas. “No se encontraron irregularidades en los actos jurídicos relacionados entre el Grupo Vidanta e instituciones del Gobierno Federal”. En el tema de la casa en que vivía el hijo mayor de López, se le bautizó como “la Casa Gris”, recordando y comparándola con la “Casa Blanca” de Enrique Peña Nieto y su esposa, que también fue un escándalo. Resultando el manejo del tema, muy parecido al de López y su hijo José Ramón. LA CASA BLANCA Carmen Aristegui dio a conocer en noviembre del 2014 que Angélica Rivera, esposa de Enrique Peña Nietro, era propietaria de los derechos para comprar una casa en Lomas de Chapultepec, donde viviría ella y su marido al término de su gobierno. Esa casa la había diseñado ella con la empresa, Grupo Higa, que entre otras compañías tenía una constructora a través de la que construyó la casa y construiría también un tren rápido desde la capital a la ciudad de Querétaro, uno de los proyectos de infraestructura más relevantes de ese gobierno, valuado en cerca de 51 mil 300 millones de pesos (dos mil 500 millones de dólares). El 21 de agosto del 2015, se difundió que la investigación del gobierno exoneraba a Angélica Rivera, exesposa del presidente Enrique Peña Nieto, y al mandatario. Esto a través de la Secretaría de la Función Pública (SFP), quién por conducto de su titular, Virgilio Andrade, también informó en conferencia de prensa que, en la adquisición de una millonaria mansión por parte de la esposa del presidente, Angélica Rivera, no existió una participación indebida. La propiedad estuvo en "posesión" de la primera dama hasta diciembre del 2014. Una vivienda valuada en unos 7 millones ubicada en Lomas de Chapultepec, "No hubo ninguna participación del licenciado Enrique Peña Nieto en los procedimientos de contratación, lo que excluye la existencia de un beneficio, provecho o ventaja", dijo el funcionario del gobierno encargado de la investigación. Pese al informe exculpatorio, hubo cuestionamientos por la imparcialidad del equipo de investigación que fue nombrado por el gobierno. 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El oráculo expresaba de forma enigmática los retos que el individuo consultante habría de enfrentar de forma inevitable y en muchas ocasiones la vida entera era una lucha perdida de antemano contra ese destino del que no se podía escapar.  Tetis, diosa griega relacionada con el mar, recibió la profecía de que su hijo, Aquiles, podría tener una larga vida pero aburrida, o gloriosa pero corta, y por más que trató de protegerlo para que no muriese joven, tal y como el oráculo indicaba, no pudo evitar que el impetuoso guerrero marchase a la guerra de Troya en busca de su destino, donde efectivamente murió como consecuencia de una flecha envenenada que dio en su único punto vulnerable: el talón.  El caso más dramático del universo clásico es quizá el de Edipo, cuyos padres, Layo y Yocasta, recibieron la terrible profecía del Oráculo de Delfos de que su hijo mataría a su padre, se casaría con su madre y usurparía el trono de Tebas. 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Y, en última instancia, ¿qué sentido tendría existir?  Es innegable que dentro de nuestra existencia particular nacemos inmersos en una serie de contextos que si bien no califican como destino, en efecto condicionan nuestra vida de manera muy importante. El país en que nacemos, la familia que nos acoge, el credo religioso e ideologías que estructuran nuestro carácter, las condiciones culturales, económicas y sociales en que estamos inmersos, todo ello nos ubica dentro de una serie de estructuras que muchas veces nos marcan de manera definitiva.  Sin embargo no estamos completamente indefensos ante esta manera de experimentar el destino y, como metáfora de ficción, me gustaría tomar como ejemplo a Coleman Silk, el personaje central de la novela de Philip Roth, La mancha humana.   Este personaje, aunque azarosamente de piel blanca, era descendiente de una genealogía de raza negra que en tiempos remotos habían llegado a América como esclavos. Ser de raza negra en los Estados Unidos de la primera mitad del siglo XX implicaba una amplia gama de limitaciones en todos los sentidos, desde el tipo de educación que podía recibir, la clase de parejas a las que podía aspirar, la calidad de trabajos que podría obtener, entre muchas otras. Por eso Coleman, que se siente preso de la realidad que le tocó vivir, decide desafiar ese destino para construirse uno alternativo: rompe con su pasado, rompe todo contacto con su familia –con sus padres, con sus hermanos, a quienes jamás vuelve a ver–, con su linaje negro y se inventa una vida nueva aprovechando su apariencia convencional a partir de la cual su secreto era imperceptible al grado de que ni esposa, Iris Gitterman, de origen ruso y judío, nunca supo la verdad.  De este modo Coleman, que de pronto comprendió “la facilidad con que la vida puede ser una cosa en vez de otra1”, asumió una identidad como blanco, huérfano, judío y catedrático universitario especializado en literatura griega clásica. Como afirma en alguna parte de la novela el propio narrador: no se podía tener una vida más de blanco, y gracias a ello consiguió derrotar a su destino, aunque, desde luego, no sin pagar un alto precio por ello.  Aun cuando todos hemos vivido momentos y circunstancias inexplicables que sólo parecen comprenderse desde la predestinación, no parece que la existencia esté realmente dictada a partir de un destino absoluto y predeterminado. Sin dejar de lado los contextos que nos condicionan, todo parece indicar que existe un espacio de maniobra en el cual la voluntad humana puede ser ejercida. Pero continuaremos con esta exploración en la próxima entrega, donde exploraremos las implicaciones del azar.   Web: www.juancarlosaldir.com Instagram:  jcaldir Twitter:   @jcaldir    Facebook: Juan Carlos Aldir 1 Roth, Philip, La mancha humana, Primera Edición, México, Debolsillo-Penguin Random House, 2018, Pág. 159" ["post_title"]=> string(37) "Desde la perspectiva del destino puro" ["post_excerpt"]=> string(189) "Es innegable que dentro de nuestra existencia particular nacemos inmersos en una serie de contextos que si bien no califican como destino, condicionan nuestra vida de manera muy importante." 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