Nunca pensé que le estaría agradecido a Donald Trump por algo. Sin embargo, el pasado domingo, en el espectáculo de medio tiempo del Super Bowl LX –que en lo deportivo resultó el partido más aburrido de la historia– las decisiones aberrantes del presidente norteamericano provocaron que el espíritu hispano se manifestara con fuerza, belleza y plasticidad a través del espectáculo que Bad Bunny presentó al mundo.
Lo primero a destacar es que, al parecer, cantó en español. Y digo “al perecer” porque al igual que los americanos sajones, tampoco entendí una sola palabra de lo que cantó, sin embargo el hecho de que durante el espectáculo cultural más importante, en términos de exposición (se habla de que lo vieron 150 millones de personas) de la cultura norteamericana, durante la final del deporte estadounidense por excelencia, el artista principal cantara en español desde el inicio hasta el final, sin complejos y sin concesiones, y justo en un momento de tanta tensión política y social, puede considerarse un acontecimiento histórico de resistencia y autoafirmación.
Después, aunque como tema menor, estuvo presente una reivindicación al “perreo”. Ese “baile” tan delirante y sexoso, que, desde mi perspectiva, el pasado domingo fue presentado más como una propuesta de reapropiación del cuerpo y la libre expresión de la sexualidad femenina que como una herramienta del machismo para cosificar a la mujer.
No soy seguidor de Bad Bunny, y muy probablemente continuaré sin serlo, pero se ganó mi respeto. Es impresionante lo mucho que puede suceder y lo mucho que puede decirse en un escenario en apenas 13 minutos. Se trató de un espectáculo completamente pensado para la televisión, lo que no debió encantar a las decenas de miles de asistentes al Levis Stadium de San Francisco que, supongo, también debieron verlo a través de las pantallas, sin embargo fue solvente, entretenido, alegre, diverso, exuberante pero sobre todo rebelde, contestatario y reivindicatorio no sólo del valor intrínseco de lo hispano a lo largo y ancho del continente, sino de la importancia que esta manera particular de manifestarse como humano tiene para de la cultura estadounidense actual.
Además de celebrar el entripado que sufrió Donald Trump al ver mancillado su pálido y limitado concepto de lo que significa ser estadounidense –y que verbalizó con uno de sus mensajes desaforados y ofensivos– destaco, dentro de la catarata de símbolos y mensajes susceptibles de leerse dentro del espectáculo de Bad Bunny, la manera en que remató su presentación, diciendo, ahora sí en inglés, el icónico God bless América, para de inmediato re-significarlo al dejar claro que América no es un país, sino un continente habitado por un puñado de naciones, un conjunto de idiosincracias a las que nombró una por una y simbolizó con el desfile de todas las banderas. Y que si bien hay diferencias, matices y discrepancias entre unas y otras formas de vivir lo hispano, el espectáculo que vimos demuestra que existen símbolos, significados y maneras de entender el mundo que nos son comunes y nos representan a todos.
Pero no sólo reivindicó a las naciones hispanoamericanas, como el caso de su amado Puerto Rico –para que no le pase lo mismo a Hawaii– de cara a los Estados Unidos, sino que buscó dejar claro que esa diversidad de matices hispanos, que comparten valores, idioma, cultura y costumbres, son parte inalienable de ese país y no es posible disociarlos sin alterar la esencia de lo que hoy se entiende como cultura norteamericana.
Como ocurre con cualquier manifestación artística, en lo material el lunes habitamos el mismo mundo que ya existía el domingo, antes de la presentación de Bad Bunny; sin embargo, en lo simbólico algo cambió, aunque sea poco y es a partir de la valentía de alzar la voz para atajar al autoritario, de abrir puertas y ventanas para que entre aire fresco que reponga energías para combatir al abusivo como se da el primer paso para que tengamos un continente más justo.
Instagram: jcaldir
Twitter: @jcaldir
Facebook: Juan Carlos Aldir
La investigación dejó de ser conocimiento, hoy es una mercancía
La investigación dejó de ser conocimiento, hoy es una mercancía
febrero 13, 2026
UN SUPER BOWL MUY LATINO
El Super Bowl y la cena de Thanksgiving, son probablemente los eventos que más reúnen amigos y familia en...
febrero 13, 2026
De Frente Y Claro | MÉXICO VA PARA ATRÁS EN PERCEPCIÓN DE LA CORRUPCIÓN
Transparencia Internacional aseveró que la corrupción permitió que el crimen organizado se infiltre en la política de países como...
febrero 12, 2026
MÉXICO EN CORTINA
Más rápido, más alto y fuerte, el lema adoptado por el Comité Olímpico Internacional en 1894 y al que...
febrero 11, 2026