Caso Colosio: el futuro truncado por marginar a Camacho

Manuel Camacho Solís es una figura al que la Historia de México no le ha dado el lugar que merece.

30 de marzo, 2022 Caso Colosio: el futuro truncado por marginar a Camacho

Manuel Camacho Solís demostró su talento político y conciliador desde su nombramiento como titular de la extinta SEDUE y el logro del convenio de concertación democrática para la reconstrucción de la vivienda afectada por el terremoto en 1985. Estableció diálogos con estudiantes huelguistas (CEU) de la UNAM en 1987, y tendió puentes  con los candidatos del PAN y del FDN, durante los conflictos postelectorales en 1988. Como secretario general del recién escindido PRI, ofreció salidas políticas a los diferendos que dotaron de gobernabilidad al sexenio del presidente Salinas. En suma, Manuel Camacho Solís entendió el momento político que vivía México y el camino a seguir como muy pocos. 

Como Jefe del Departamento del Distrito Federal  tuvo una exitosa gestión. Dio salidas a los problemas (locales y nacionales) privilegiando el diálogo, aun teniendo como Secretario de Gobernación al Capitán Fernando Gutiérrez Barrios, proclive más a eventuales medidas autoritarias. El hecho de que no haya sido presidente obedece al envenenado proceso sucesorio de 1994. Si Salinas se hubiese decidido por él, muy probablemente México se hubiera ahorrado todo lo que en ese oscuro año aconteció y todas las negras consecuencias que trajo consigo.  La razón de por qué no fue nombrado sucesor se debe al triunfo de la línea de “los duros” en aquel gabinete que encabezaban José María Córdoba Montoya, Patricio Chirinos y Emilio Gamboa Patrón; en cambio, la línea moderada era  liderada por el propio Camacho.

Camacho Solís compartía con Luis Donaldo Colosio su línea moderada y la visión modernizadora de apertura política del sistema (y no solo económica que había llevado a cabo Salinas de Gortari). De ser candidato, Manuel Camacho Solís habría llevado a cabo la transformación del país de una forma mucho más gradual y calculada que, incluso, el malogrado Luis Donaldo. No por nada, en el último encuentro entre ambos, Colosio le ofreció “una alianza estratégica para la transición a la democracia”. 

Después del asesinato de Colosio, injustamente se señaló a Camacho como responsable en alguna u otra medida. Todo se debió  a dos cuestiones. La primera, la negativa de Camacho de acudir al besamanos para felicitar a Colosio, ya que se enteró de su candidatura vía los noticieros, pero al ser nombrado Secretario de Relaciones Exteriores, manifestó públicamente su apoyo, quizá sí, la parte más cuestionable haya sido su exceso de protagonismo ya como comisionado para la Paz en Chiapas.  Años después, el ya fallecido Manuel Camacho reconoció que fue un berrinche declarando: “Sí, fue un berrinche, pero con eso se rompió el dedazo en este país”.

Manuel Camacho Solís acabó por abandonar el PRI. Intentó fundar sin éxito un nuevo partido político “De centro democrático”. Después se acercó a la izquierda, pero no por casualidad ni oportunismo, sino porque fue bienvenido por los puentes de entendimiento que construyó durante tantos años desde el Gobierno. Gracias a ello, se convirtió en factor de unidad entre las izquierdas en México, liderando expresiones como el “DIA”, y el “frente amplio progresista”. Lamentablemente, Manuel Camacho ya no pudo ver cristalizado sus esfuerzos con frutos algo o muy tardíos con el triunfo de AMLO en 2018.

Camacho Solís fue un hombre al que la caprichosa historia no colocó como Presidente de la República. De ser presidente, se hubiera dado paso a una transición democrática mucho menos atropellada, trágica y lenta, como la que aún vive, inacabada, el día de hoy nuestro México.

Otro estadista de primer nivel  fue el también cobardemente asesinado José Francisco Ruiz Massieu, en el mismo año de 1994. El entonces Presidente Salinas se perdió en su laberinto de intrigas y se le fue de las manos el tema sucesorio. El país se sumió en una innecesaria crisis. Quizás, sin todo aquel año turbulento cómo lo fue 1994, Salinas de Gortari hubiese pasado a la Historia como un reformador, con todas sus letras. Lamentablemente para el país no fue así.

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Ginés Sánchez
Licenciado en negocios internacionales con la tesis: "El papel del Estado en el desarrollo del turismo en México", y Diplomado en Administración Pública por la UNAM.
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