Terminó el momento de los candidatos políticos y comenzó el tiempo del electorado. Los ciudadanos tuvimos la oportunidad de escuchar diversas propuestas durante las campañas electorales y pudimos analizar las que más convengan a nuestros intereses para poder emitir nuestro voto en las urnas. Llegó el momento de que reflexionemos para no dejar perder nuestro derecho como mexicanos a decidir de una manera democrática por quienes nos van a representar en el próximo periodo.
El INE anunció los protocolos pertinentes para no correr riesgos de contagio durante los comicios; la vacunación contra el Covid-19 ha avanzado, por lo que no hay pretexto alguno para quedarse en casa: nadie más puede decidir por nosotros. Es posible que haya opiniones divididas, tal vez en una misma familia existan preferencias distintas, pero no hay razón para discusiones o polarizaciones ya que para eso existe la democracia y se debe respetar la decisión de la mayoría.
Algunos candidatos cumplirán sus promesas de campaña, otros no; algunos comenzarán nuevos proyectos, pero su tiempo para hablar ya terminó. Nosotros elegiremos el futuro que queremos para nuestro país por lo que la decisión debe ser personal. Cada uno de nosotros tiene necesidades diferentes con la misma visión de construir un mejor futuro para México. Cada uno de los grupos sociales optará por los partidos políticos que ofrezcan una agenda que les ayude a sus intereses y necesidades. Los grupos feministas buscarán a candidatos que ofrezcan solución a sus peticiones; del mismo modo, los empresarios seguramente se acercarán a quienes ayuden a atraer inversiones. Por ese motivo es importante comprender que no es posible que todos los ciudadanos piensen de la misma manera o voten por un mismo partido político o aspirante, es entonces donde nos damos cuenta de que pelearnos por diferencias políticas no es la mejor opción que dé solución a los problemas que enfrentamos.
No nos dejemos llevar por la opinión de otras personas que nos inviten a no votar o que nos quieran obligar a votar por quien no deseemos. El voto no es condicionado, el voto es único y es la manera más efectiva de expresarse contra quienes no deseamos que nos representen. Las peleas y discusiones están de más, los debates ya terminaron y es momento del silencio: callar con la boca y hablar con la boleta electoral dentro de las urnas.
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