Razones para escuchar a Aimee Mann y celebrar su cumpleaños 62

Octavio García nos dice por qué deberíamos de acercarnos a la obra de la célebre cantautora Aimee Mann.

12 de septiembre, 2022 Aimee Mann

Septiembre es el mes de Aimee Elizabeth Mann, ya que el día 8 la oriunda de Richmond, Virginia, cumplió 62 años. Esta es una oportunidad perfecta para adentrarse en la obra de una de las mejores cantautoras de los últimos cuarenta años. Y no, no dudo ni un segundo de la afirmación que acabo de hacer. Así que tomemos estos días para darle play a la discografía de Mann en nuestro servicio de streaming predilecto y hablemos sobre algunas razones por las cuales añadir un poco de su música a nuestra vida diaria.  

La variedad de estilos

Puede ser que, en años recientes, Aimee Mann se haya decantado más por el lado del folk rock más suave. Sin embargo, su carrera musical inició desde los años ochenta, con el grupo ‘Til Tuesday, una banda enraizada en el new wave. El éxito que quedó grabado en la memoria del gran público, asiduo por ese entonces al naciente MTV, fue Voices Carry (con todo y video incluido).

A partir de ese éxito inicial, Mann, ya como solista, le entró de lleno al pop rock alternativo (con guitarras eléctricas reminiscentes del, en ese entonces, popular grunge) en sus primeros dos álbumes Whatever (1993) y I’m with Stupid (1995). Ya en los años 2000, Aimee Mann fue evolucionando como compositora, llegando a crear una especie de álbum conceptual en The Forgotten Arm (2005) en el que empezó a flirtear con el folk rock. Sin embargo, en cualquiera que sea la variante del rock y pop en el que trabaje, Mann siempre muestra ese talento en la creación de melodías pegajosas, inteligentes y refrescantes. Lo cual nos lleva al siguiente punto. 

La banda sonora de Magnolia (y el álbum que vino después)

Otro de los momentos cumbre en la carrera de Aimee Mann fue la aparición del álbum Magnolia (1999), que fungió como banda sonora para el filme del mismo nombre dirigido por Paul Thomas Anderson. Porque aquí es en donde aparecieron por primera vez los temas Save Me (nominada al Oscar en la categoría de Mejor Canción Original) y Wise Up, dos canciones que se convirtieron en clásicos instantáneos del final de la década. 

Sin embargo, las canciones que Mann «donó» al proyecto de P.T. Anderson sólo eran una prueba de lo que sería su siguiente álbum, titulado Bachelor No. 2 or, the Last Remains of the Dodo (2000). En él, encontramos las canciones que aparecen en la banda sonora de Magnolia, además de varios temas más. Este disco, estrenado en pleno cambio de milenio, es una de las obras maestras de la década y ayudó a cimentar a Aimee Mann como una de las grandes compositoras del siglo XX. Aunque sólo contiene 13 pistas, Bachelor No. 2 es una especie de White Album para Mann, en cuanto a que es su proyecto más ambicioso y en el que más estilos abarca: desde el ritmo de vals de Nothing is Good Enough hasta esa obra maestra que es Red Vines, cuyas melodías vocales toman giros inesperados. 

La explosiva combinación de talento melódico con inteligencia

Si algo demostró Bachelor No. 2 fue que Aimee Mann es una de las (raras) compositoras que posee un fuerte talento melódico (sólo escuchen alguna canción de ese álbum e intenten sacársela de la cabeza), lo cual hace que sus canciones sean accesibles y pegajosas, con inteligencia en sus letras y temas. Por ejemplo, en su álbum más reciente, Queens of the Summer Hotel (2021), Mann se basó en el libro Girl, Interrupted de Susanna Kaysen, en el cual se tratan temas como el suicidio y las enfermedades mentales. 

Por ello, me parece una de las cosas más extrañas que Mann no sea más popular: sus canciones son accesibles y melódicas y sus letras rara vez son banales o superficiales. Por ello, el hecho de que tenga alrededor de 400 mil oyentes mensuales en Spotify es una de las injusticias más grandes en el mundo de la música pop y rock, el cual está lleno de exponentes mucho más populares pero que, por decirlo amablemente, son de dudosa calidad. 

Su voz

Aimee Mann tiene una voz única. Sí, podrá sonar a cliché, pero hay que tomar en cuenta lo siguiente: aunque no es una de las vocalistas más capaces o con mayor rango (como, digamos, Annie Haslam o Aretha Franklin), tiene el talento único de darle la entonación perfecta a cada una de sus composiciones. Algo similar, por ejemplo, a Paul McCartney, quien, a pesar de no ser un Freddie Mercury, logra imprimir su voz de la mejor forma en sus canciones. 

Esas son algunas razones para entrarle a la obra de Aimee Mann; podría quedarme aquí todo el día escribiendo más razones, pero el espacio, desafortunadamente, es limitado. Así que aquí le paro y es momento de que la misma Mann los convenza por medio de sus composiciones. Espero que los haya convencido de abrir la discografía de esta cantautora, al menos por mera curiosidad. Estimado lector, si nunca la ha escuchado, no se va a arrepentir: le puedo asegurar que le espera un verdadero agasajo.

Comentarios


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CARTAS A TORA 280

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