La vida en rosa ⏐ Días de aliento

El multipremiado escritor, poeta, politólogo y documentalista Iván Uriel Atanacio Medellín, va de la mano de sus novelas, poemarios, producciones de cine, sus vastos conocimientos y sensibilidad extraordinaria, recorriendo el mundo y se abre paso como embajador...

7 de junio, 2021

El multipremiado escritor, poeta, politólogo y documentalista Iván Uriel Atanacio Medellín, va de la mano de sus novelas, poemarios, producciones de cine, sus vastos conocimientos y sensibilidad extraordinaria, recorriendo el mundo y se abre paso como embajador de las letras, de la cultura y el arte. Ganando presencia y prestigio, como ahora ocurre con su más reciente novela Días de aliento, coloca a México en el escenario mundial.

Escrita durante este largo periodo de encierro, tiene sus antecedentes en la trilogía “Apología del encuentro”, y particularmente tiene la razón de ser después de El Muro. Comenzó a tomar forma y estructura durante la pandemia.

Días de aliento es una novela destinada a la reflexión que nos conduce a observar el proceso de transformación que ha tenido el magisterio, apuntes sobre todos aquellos que han estado en la primera línea atendiendo el urgente tema de salud, tocando historias donde los personajes viven con alzheimer, en la vejez. Es también un acercamiento a mirar, como en un caleidoscopio, la violencia en general, la intrafamiliar, donde las protagonistas mujeres deben salvaguardar la vida en el exterior.  Es un homenaje a estos sectores, escrita con mucho dolor y esperanza. 

Las restringidas condiciones con las que vivimos desde el año pasado y hasta nuestros días, no han impedido el prolífico trabajo de Iván Uriel, quien siguiendo de cerca las historias que se han desarrollado durante este tiempo de batalla, profundiza en la vida, el dolor y la esperanza. 

Esta novela se presenta en su primera edición como un libro digital. Es importante que no tuviera fin comercial y forma parte de las lecturas en las universidades de algunos países, mientras El Muro continúa su camino en más eventos. El Muro tiene lecturas pactadas, y nuestro escritor refiere que son experiencias en las que disfruta la convivencia y se regocija el corazón. 

Los enlaces a través de la tecnología brindan la oportunidad de mayor audiencia sin fronteras, mantienen viva la palabra y la cercanía para escucharlos. Confiesa que ha permanecido activo trabajando.

Esta burbuja que por momentos pareció encapsularnos permitió también la gestación del tercer poemario titulado Así del tiempo, que se une a Puntos cardinales y Navegar sin remos, de la que tendremos pormenores más adelante.    

El nombre del escritor Iván Uriel es necesariamente un referente en el tema universal de la migración que ha desarrollado magistralmente en su trilogía El Surco, El Ítamo y, por último, El Muro.

Iván Uriel Atanacio es politólogo egresado de la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla y Maestro en Letras Españolas e Hispanoamericanas por la Universidad de Barcelona. 

Al preguntarle sobre sus viajes y visitas a distintas universidades, expresa que cada lugar en el que se presenta merece toda su entrega, emocionado de conocer personas y compartir lecturas.

La literatura es la mayor satisfacción cuando detona reflexión, tratar de comprender el mundo juntos, le apasiona asistir a eventos en su natal Xalapa (Veracruz) en donde también es uno de los coordinadores del Maratón Nacional de Lectura, llevando la bandera de su país a otros continentes se convierte en una obra de todos. Cada lugar tiene su propia problemática, estar sin preferencias políticas o religiosas aceptando ser distintos.

Al preguntarle cómo observa la migración, responde que tiene diferentes acotaciones, es un fenómeno social, político, universal, que está vigente en la historia de la humanidad. 

La migración ha sido un detonante para escribir tomando las distintas causas, en su gran mayoría dolorosas, en ese afán de salir adelante al encuentro de mejores oportunidades, sobrevivir. La obra de Iván Uriel nos conduce a la reflexión constante de los motivos para migrar, como ayudar a la familia, en otros casos por situaciones políticas, persecuciones, racismo, sobrevivencia, sueños, las causas e historias de superación que tienen fuerza.

Hay migraciones distintas en los países y presentarlas en la travesía intercontinental ante colectivos, migrantes, artistas y en universidades, donde a pesar de la distancia compartir las historias con la posibilidad de un diálogo que propicia un contacto directo con expresiones positivas que nos une y enriquece. Escribir sobre migración ha implicado dar un rostro y voz a quien no la tiene; un espacio a los sentimientos y emociones en el que se conjugan la economía y política.

“Mi padre fue migrante, es así que comienzo mi contacto con la migración que se había convertido en un mito, fue comerciante y acompañarlo a las vendimias permitía la cercanía con la gente” declara Iván Uriel. Se siente seguidor de los pasos de sus padres a través del trabajo social, que es vital. Desde niño, Iván Uriel fue testigo de una madre activa, generosa, con grandes ideales, defensora de los derechos humanos y laborales, ella es su motivación para crear personajes femeninos en sus novelas, un homenaje al género.

El Surco es una novela testimonial con una fuerza interior de quien labra la tierra y con sus manos va construyendo su vida. Publicada en 2011 y editada por la Universidad Iberoamericana Puebla. Ha sido adaptada al teatro y como serie fue transmitida en México y Estados Unidos a través de estaciones de radio y aplicaciones digitales gratuitas.

Su apasionante trabajo comenzó con una bitácora migrante, luego Iván Uriel realizó entrevistas siempre de distintas voces para lograr una y convertirla en novela testimonial que de la palabra lleva a la reflexión. El escritor había hecho de esta obra historias por separado que mostró a su maestro Sergio Pitol, quien motivó a Iván Uriel a convertirlo en una novela, y es así como nace su gira Apología del encuentro. 

El Surco fue seleccionada como novela extranjera invitada al Encuentro Nacional de Escritores de Chile, y elegida para celebrar el Día Internacional de la Lengua Materna por parte de INALI, México. El Surco está en la Literatura Mexicana del Siglo XX de la UNAM y ocupa un espacio en universidades internacionales como Stanford.

La segunda entrega fue El Ítamo, que es una novela de ficción editada por la Universidad Veracruzana y la Universidad Veracruzana Intercultural, está basada en la cosmovisión de los pueblos originarios de América Latina, donde los jóvenes han tomado como reflexión encontrar su propio Ítamo, en la otra y en el otro, con un enfoque de género.

Desde una observación muy íntima de sentires El Ítamo es una novela intercultural ubicada en diferentes localidades mostrando cómo se vive la interpretación de la vida, la muerte y la esperanza. 

Esta novela celebró el décimo aniversario de las Universidades Interculturales de los estados de Puebla y Veracruz. El Ítamo Representó a México durante la Semana de Escritores Hispanos organizada por las universidades UMASS, Harvard y Boston University, y el Instituto Cervantes de España. Ha sido comentada en instituciones y colectivos culturales de El Salvador, Francia, España, Holanda, Perú, Chile, Argentina e Irlanda, ha motivado la realización de cortometrajes y ciclos literarios. En 2020 la novela fue traducida al italiano para ser difundida de forma gratuita y digital.

El Muro es la novela con la que cierra la trilogía “Apología del encuentro” que tiene su propia estructura, editada por la Academia Literaria de la Ciudad de México, la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla y la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla. Esta novela une testimonio y ficción, donde la identidad es un tema fundamental más allá de las causas, una humanidad que se mueve no solo físicamente sino en las ideas, necesitamos derribar las barreras para unirnos más allá de la política o la orientación religiosa, que caigan los muros con la posibilidad de encontrarnos en la esperanza. 

La Comisión de Derechos Humanos de la Ciudad de México fue uno de los escenarios donde El Muro fue presentada y en la Biblioteca Carlos Fuentes, de Xalapa. Las reflexiones de la novela han sido compartidas en portales digitales en México, San Luis Potosí, Oaxaca, Monterrey, Xalapa, Barcelona, Zaragoza en España, Lyon en Francia, Dublín en Irlanda, Estados Unidos y Santiago en Chile.

Multifacético y humanista, Iván Uriel ha estado presente en diferentes proyectos sociales como la alfabetización en zonas de alta marginación en Veracruz, desarrollando trabajo social. Es pionero del presupuesto participativo y de los diagnósticos sociales como herramienta de elaboración de políticas públicas participativas. 

De su carrera ha tomado a las ciencias políticas para comprender y profundizar. Sus documentales han estado enfocados a favor de los derechos humanos de las mujeres. “Día de descanso” muestra a las trabajadoras del hogar, reconociendo sus derechos laborales, empoderándose y en continua capacitación los días domingo que son jornadas distintas en la que se dan el tiempo para reunirse y organizar actividades que les permiten también el desarrollo humano. 

“Día de descanso” fue reconocido y seleccionado en la categoría “Mejor documental internacional” del Festival Internacional en Derechos Humanos de Bogotá (Colombia) y nominado al Premio Guillermo González Camarena por Valor Testimonial. 

Otro documental que realizó el año pasado es “Sueño y lucha” basado en el convenio 189 de la OIT que ratifica la ONU, donde las mujeres trabajadoras son las protagonistas del tema sobre derechos laborales en el mundo, que es tan importante. Estuvo al frente en la dirección del documental “La Voz humana”.

Produjo el documental “Tu ciudad, tus derechos” para la Comisión de Derechos Humanos de la Ciudad de México, “Hitos: Realidad, ideales y utopías”, documental histórico para la Universidad Iberoamericana, ganador del Mérito al Valor Iconográfico de los premios Pantalla de Cristal.

Es verdad que queda mucho por citar de la gran trayectoria de Iván Uriel Atanacio Medellín, que me resulta imposible en esta primera entrega. Es justo mencionar que Iván Uriel recibió el Mérito Juvenil en la Ciudad de Xalapa, el Mérito Humanitario Hayek (Miami-Ciudad de México), y en nueve ocasiones el Premio Cruz Forjada de la UPAEP, donde le fue otorgado el Premio Abelardo Rodríguez, que se trata de la máxima condecoración universitaria. Le fue otorgado el Premio Aportación a las Letras Mexicanas por el Maratón Nacional de Lectura y Cuento Corto y el gobierno del estado de Veracruz.

Es columnista de Filmakersmovie, sitio iberoamericano ganador en tres ocasiones del Premio Nacional a Mejor Página de Internet en México, donde trabaja acompañado y apoyado siempre por su familia.

Es miembro activo de Hispanic Writers, es miembro honorario de la Sociedad de Escritores de Chile, integrante distinguido de la Academia Literaria de la Ciudad de México.

En 2018, Iván Uriel coordinó el programa “Los retos del español ante el nuevo milenio” organizado por el Instituto Cervantes de España en Lyon, Francia.

Sus novelas han recorrido una gira de más de 12 países. 

Iván Uriel Atanacio Medellín agradece vivir para la literatura, el arte y la cultura, que comparte en otros idiomas generando reflexión para dejar el corazón abierto.

 

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Aquí encontramos a una joven que encontró el amor desde temprano, pero también hallamos a madres obsesivas y hombres celosos, entre otros.  «Me da mucho gusto haber logrado darle una voz propia a cada personaje», comentó la autora. «En gran parte, se debe a que me pongo a observar a la gente, cómo habla y cuáles son sus preocupaciones. Me pongo a observar todo lo que me rodea en los lugares a los que voy. Considero que esto es muy importante, porque puedes encontrar una situación que parece insignificante a primera vista, pero a la que puedes crearle una historia interesante», relató Junco Lavín.  Cómo se conformó el libro Algunos de los cuentos contenidos en este libro datan de 2007. Mi querido Tote y Migdalia fueron publicados en La pluma del ganso en 2007 y  2008 respectivamente. Tea for Two… fue publicado en Ciclo Literario en 2007 y Cincuenta tonos de güera en Nierika en 2016.   Es decir, las historias abarcan casi una década de trabajo de la autora. 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El humor es algo fundamental para abordar temas serios. Lo que hay en mis cuentos es un humor negro, muy mío y de mi familia.  Aunque muchos de los temas de los cuentos son profundos, el humor es una parte central en estas historias». La autora fue más allá en este tema: «El humor es una de las herramientas más útiles en la literatura. Por ejemplo, La conjura de los necios [de John Kennedy Toole] es una obra maravillosa e imprescindible del siglo XX. Y cuando lo lees, notas que ahí el autor trata temas muy fuertes, pero que son más fáciles de digerir a través del humor». Cómo ha cambiado el mundo en estos últimos cinco años La última oveja del Ángel Exterminador se publicó hace cinco años. En este tiempo, ¿qué tanto ha cambiado el mundo a los ojos de su autora?  «Bueno, el libro se publicó muy cerca del terremoto [de septiembre de 2017]. Y ahora con la pandemia…en este tiempo hemos vivido situaciones extremas. 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Pero el muchacho aguantó a pie firme, y ni siquiera se inmutó. Eso enfureció más al karateca, y ahora anda espiando sus entradas a la vecindad para asustarlo (No lo ha logrado, pero él se hace las ilusiones y presume como no tienes idea). La cosa ha ido escalando, y la vecindad entera se ha dado cuenta, así que todo el día están esperando a ver qué pasa de nuevo. Y pasó. Anteayer, el chavo estaba platicando con la novia en el patio, muy tranquilitos los dos, cuando se presenta el karateca y, sin previo aviso va y toca a la muchacha en sus partes nobles. Toda la vecindad lo vio, y fue como si les hubiera pasado una corriente eléctrica de alta intensidad a todos. ¿Qué iba a hacer el chavo? No podía pasar eso por alto. Y no lo pasó. Sin decir palabra tomó al flamante guarura por el cuello (con una sola mano, para más vergüenza) y lo subió al tendedero de la del 18, que está bastante alto, y allí lo dejó colgado. El karateca rugía y se debatía, pero no podía hacer nada, porque el chavo lo enganchó en un clavo muy fuerte que soporta todo el tendedero, y no alcanzaba con las manos ni con los pies. Y allí estuvo un rato, ante la mirada asombrada de toda la vecindad. El chavo siguió platicando con la novia como si no hubiera pasado nada; y, por fin, fue a desenganchar al “interfecto” y le dijo que se fuera pitando, para que no atropellara a nadie. ¿Y qué crees? Le obedeció, pero fue corriendo a meterse en la portería, a darle la queja al portero y a exigirle que castigara al “agresor de la autoridad”. Pero el portero le dijo que si no había sido capaz de resolver el problema por sí solo, “en ese momento dejaba de ser autoridá” y lo echó a la calle, entre las burlas de todos los vecinos. Total, que el nini se fue corriendo, y no se le ha vuelto a ver. Yo pensé que iba a volver con otros “karatecas”, pero ni a eso se atrevió. Entonces, el portero fue a buscar al chavo y le propuso que trabajara de guarura con él. Pero le dijo que no, que estaba estudiando y que no podía perder el tiempo en otras cosas. Más tarde le dijo a la novia que cuando subió al karateca al gancho, éste tenía una mirada de terror tan grande que pensó que a nadie se debe atemorizar así sin un motivo verdadero (y el suyo  había sido verdadero, añadí yo), y lo que el portero pretende es tener a todos asustados. La muchacha estuvo de acuerdo, y los dos se fueron a cenar como todos los días, entre murmullos de aprobación y gritos de alegría. Los únicos que lamentaron lo sucedido fueron los ninis de la azotea, porque el karateca les permitía muchas cosas que los otros guaruras les impedían, como fumar las hierbas que cultivaban, por ejemplo. Pero no había quien los apoyara, y tuvieron que aguantarse. Y pensar que el novio de la del 38 parecía tan poquita cosa… “Caras vemos, corazones no sabemos”, suele decir la gente aquí. 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CARTAS A TORA 270

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