El genial Julio Cortázar

Julio Florencio Cortázar nació en Bélgica el 26 de agosto de 1914, y falleció en París el  12 de febrero de 1984. Hoy se cumplen 36 años de su partida. Fue un escritor, profesor y traductor argentino, este último oficio lo desempeñó, entre otros, para la Unesco y...

26 de agosto, 2020

Julio Florencio Cortázar nació en Bélgica el 26 de agosto de 1914, y falleció en París el  12 de febrero de 1984. Hoy se cumplen 36 años de su partida. Fue un escritorprofesor y traductor argentino, este último oficio lo desempeñó, entre otros, para la Unesco y varias casas editoriales. Sin renunciar a su nacionalidad argentina, optó por la nacionalidad francesa en 1981, en protesta contra el régimen militar  de Argentina.

Considerado uno de los autores más innovadores y originales de su tiempo, fue maestro del cuento, la prosa poética y la narración breve en general y fue también creador de importantes novelas. Éstas inauguraron una nueva forma de hacer literatura en el mundo hispano, pues rompieron los moldes clásicos mediante narraciones que escapan de la linealidad temporal. Debido a que los contenidos de su obra transitan en la frontera entre lo real y lo fantástico, suele ser puesto en relación con el realismo mágico e incluso con el surrealismo

Es considerado exponente central del boom latinoamericano junto a escritores como Gabriel García MárquezCarlos Fuentes y Mario Vargas Llosa. Vivió hasta los cuatro años en BélgicaSuiza y España; tiempo después, su familia volvió a la Argentina, donde Cortázar residiría hasta 1951, año en donde se estableció en Francia, país en el que ambientó algunas de sus obras y vivió el resto de su vida.


Cortázar sentía un gran interés por los antiguos escritores clásicos. En este interés fue fundamental la presencia del profesor argentino Arturo Marasso, quien lo incitó a leerlos prestándole libros de su propiedad. Un punto de inflexión juvenil en su manera de escribir se debió al libro Opio: diario de una desintoxicación de Jean Cocteau, el cual fue uno de sus libros fijos de cabecera. Cortázar sostuvo así desde su juventud una gran admiración por la obra de este autor, así como por la de John Keats, el cual continuó siendo con los años uno de sus poetas favoritos.

Sintió siempre una gran admiración por la obra del argentino Jorge Luis Borges, una admiración que fue siempre mutua pese a las diferencias ideológicas de los mismos; pues mientras Cortázar era un activista de izquierdas, Borges fomentaba el individualismo y rechazaba los regímenes totalitarios en general, aun pese a haber aceptado recibir condecoraciones de países en dictadura. 

Ahora bien, la escritora y poeta argentina Silvia Balbuena, me comentó que en 1967 Julio Cortázar, con sus 53 años, dedicado en París a la traducción para ganarse la vida y con Rayuela ya publicado, aceptó, por recomendación, la visita de la fotógrafa y también compatriota Sara Facio. Que en aquella primera entrevista ella tomó la foto icono del escritor, misma que aparece en el recuadro. Como podemos apreciar, a Cortázar le encantaba fumar cigarrillos y en pipa.

Al parecer, el tabaco fue, es, y seguirá siendo una herramienta inseparable de muchos escritores. El dramaturgo francés Moliére, autor de Tartufo, afirmaba: “Digan lo que digan Aristóteles y toda la filosofía, no hay nada comparable al tabaco. Quien vive sin tabaco no merece vivir”. 

Dice Facio que “Julio era un hombre muy buen mozo y muy vanidoso. Se levantaba el cuello del impermeable para manejar, se ponía los anteojos en el auto y se los quitaba apenas bajaba. En esa época era un tipo con mucho sentido del humor y muy seductor. Después cambió mucho (…) fuimos amigos casi como hermanos”.

Agrega Silvia Balbuena: “Cuando las mujeres miramos esa icónica foto uno tiene la sensación de que sus ojos te desnudan el alma, y desprotegida te arrastran sensualmente a los caminos insondables de sus letras”.

Algunas de las obras del Maestro son:

A] Novelas

B] Cuentos

C] Prosas breves

D] Misceláneas

 E] Póstumas

  • 1984: Nada a Pehuajó y Adiós, Robinson 
  • 1991: Dos juegos de palabras. Nada a Pehuajó. Adiós, Robinson 
  • 1995: Adiós, Robinson y otras piezas breves 

F] Poesía

  • 1938: Presencia (sonetos, con el seudónimo de Julio Denis).
  • 1971: Pameos y meopas
  • 1984: Salvo el crepúsculo

G] Crítica

  • 1970: Literatura en la revolución y revolución en la literatura, 1970 (polémica de Cortázar y Vargas Llosa con Óscar Collazos; el texto de Cortázar, que da título al libro, está incluido también en Obra crítica, 2006).
  • 1984: Argentina: años de alambradas culturales (artículos; incluido en Obra crítica, 2006
  • 2013: Clases de literatura. Berkeley, 1980 (transcripción de las cintas que recogen las clases dictadas por Cortázar).

H] Epistolario

  • 1990: Cartas a una pelirroja (correspondencia con Evelyn Picon Garfield)

I] Traducciones 

Cuando Julio Cortázar visitó nuestro país en 1975, fue entrevistado en Canal 22 por Arnaldo Orfila; interesante documento que podemos apreciar en el siguiente enlace: https://www.youtube.com/watch?v=0AH4RlfosYw 

NOTAS:

https://es.wikipedia.org/wiki/Julio_Cort%C3%A1zar

Comentarios


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Durante los últimos meses el clima y la vegetación habían variado enormemente, dificultando el trayecto; el paraje yermo y polvoriento donde habían asentado su campamento base, de a poco se había transformado en una jungla espesa, húmeda y de rocosos acantilados, cada vez más escarpados e inhóspitos. Únicamente algunos ínfimos asentamientos humanos con sus respectivos animales domésticos habían logrado sobrevivir ahí. Aquella, pues, era la realidad de Latinoamérica. Sólo pobreza. Gente jodida, jodida y solitaria, viviendo en medio de la nada. Carajo, pensaba el comandante Ramón, ¿cómo es posible que el gobierno, los gobiernos puedan permitir algo así, una existencia infrahumana y miserable, sin ningún propósito, sin ninguna aspiración? Justo algunas horas antes, él y los dieciséis hombres que componían aquella primera columna del llamado Ejército de Liberación Nacional se habían topado, accidentalmente, con una anciana desdentada que conservaba, a su avanzada edad, el buen talante y cuyo tiempo se dividía entre pastorear a sus cabras y cuidar a sus dos hijas, una enana y otra que yacía postrada en el interior de la pequeña choza construida con paja y adobe a la que las tres denominaban hogar. Habían intercambiado algunas escuetas palabras acerca de la distancia con respecto a las poblaciones más cercanas y después, poco antes de ponerse en marcha nuevamente, le habían dado cincuenta pesos, mucho considerando la cantidad que les restaba, no sin antes hacerle prometer que no hablaría con ninguno de los soldados que rondaban la zona. Una anciana y dos hijas enfermas. Algunos campesinos y sus familias. Una casa solitaria aquí, un caserío allá. Todos, en medio de aquel territorio agreste y perdido. En medio de la nada. Peor aún, dado los recientes acontecimientos, resultaba poco probable que fuera a cumplir con la palabra empeñada. El recuerdo de la segunda columna, cuya posición debió de haber sido informada al ejército por alguno de los campesinos locales, disparó de pronto imágenes dentro de la cabeza de Ramón; comenzaron a aparecer frente a sus ojos, claramente, los rostros de sus compañeros caídos. Muertos, todos muertos. Jóvenes. Buenos compañeros. Valientes y leales. Emboscados, sin oportunidad alguna de defenderse, asesinados como animales por unos soldados de mierda, sin ningún rastro de honor. Lo tenían todo y ahora ni siquiera podía saber él, con certeza, qué suerte correrían sus cuerpos. Julio y Manuel también habían muerto, ellos apenas dos semanas atrás. ¿Qué hay de aquellos que los amaban, de sus amigos, de sus compañeros, de su familia? ¿Qué será de la mía, si corro con la misma suerte? A mis hijos les costará trabajo recordarme, sobre todo a los más pequeños, pero mi mujer se encargará de criarlos como hombres y mujeres de bien, preocupados por su patria y por su gente. Aún y cuando no lo había expresado hasta ese momento, y jamás lo haría, era consciente de que el exterminio de aquella segunda columna marcaba el precipitado fin de la odisea. Durante algunos meses, el balance de fuerzas había presentado un saldo positivo; habían logrado abastecerse de cuantioso parque y provocado numerosas bajas enemigas. Pero la caída de la segunda columna era un golpe difícil de ignorar. Salir de allí con vida era, ahora, el único propósito, el único objetivo. La luz de la luna resultaba apenas perceptible dada la cantidad de nubes que pululaban el cielo aquella noche de octubre, de modo que el grupo avanzaba lentamente, entre penumbras. Continuaron la penosa marcha en silencio, bordeando un pequeño arroyo y atravesaron unos cuantos sembradíos de papas, dejando un notorio rastro entre la hierba.  Cada paso representaba un auténtico desafío y cerca de las 2 a.m. Ramón decidió que había sido suficiente. A pesar de la inconveniencia estratégica que representaba el instalarse entre aquellos peñascos, era inútil seguir avanzando. Los combatientes, no sin esfuerzo, lograron acomodarse en la boscosa hondonada y trataban de dormir un poco, debilitados por la fatiga, las infecciones, el hambre, la falta de vitaminas y la permanente tensión. Su comandante, recostado contra un árbol y respirando con sumo esfuerzo, aprovechaba el aparente sosiego para reponerse del arduo trayecto. Durante la madrugada, una compañía de flamantes rangers se apostó en los riscos que dominaban aquel desfiladero. Un campesino, como tantos otros que se habían encontrado a lo largo de aquella fatídica campaña, los había delatado. 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Se encuentran con que el grupo liderado por Andersen ha conquistado el polo un mes antes y deben estar ya recorriendo el camino de vuelta. Ahora derrotados, sin fuerzas y con los pies muy cerca del congelamiento, deben recorrer los mil trescientos kilómetros de regreso.   Pars Tertia: 82 grados 30” Sur.  Los británicos levantan su último campamento con más de seiscientos kilómetros aún por recorrer. Foster ha muerto al pie del glaciar, tras una aparatosa caída.  Es el marzo más frío del que se tiene registro, el termómetro marca los -47 grados centígrados y la tormenta hace imposible dar un sólo paso, por lo que los cuatro se atrincheran en su tienda con apenas combustible para preparar una jarra de té. 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No hay júbilo, pero si condecoraciones póstumas y cañonazos de honor.   A Russell Swift le corresponden pues la muerte y la gloria; a Rjoa Andersen, tras su regreso, sólo el desdén a pesar de su innegable victoria. En los brindis de la Geographical Society donde se celebra su hazaña, se mencionará insistentemente a los canes y poco, su experiencia o pericia.  Los historiadores revisarán el actuar del capitán inglés a lo largo de las décadas posteriores, tachándole a veces de héroe, por su valentía y otras de villano, por sus elecciones, sin llegar a un acuerdo.  El explorador noruego, por otro lado, habita desde el año de 1913 en los libros de historia.   " ["post_title"]=> string(10) "TERRA NOVA" ["post_excerpt"]=> string(54) "“Fortuna multis dat nimis, satis nulli”. -Marziale" ["post_status"]=> string(7) "publish" ["comment_status"]=> string(6) "closed" ["ping_status"]=> string(6) "closed" ["post_password"]=> string(0) "" ["post_name"]=> string(10) "terra-nova" ["to_ping"]=> string(0) "" ["pinged"]=> string(0) "" ["post_modified"]=> string(19) "2022-09-15 10:13:19" ["post_modified_gmt"]=> string(19) "2022-09-15 15:13:19" ["post_content_filtered"]=> string(0) "" ["post_parent"]=> int(0) ["guid"]=> string(35) "https://ruizhealytimes.com/?p=83376" ["menu_order"]=> int(0) ["post_type"]=> string(4) "post" ["post_mime_type"]=> string(0) "" ["comment_count"]=> string(1) "0" ["filter"]=> string(3) "raw" } ["comment_count"]=> int(0) ["current_comment"]=> int(-1) ["found_posts"]=> int(19) ["max_num_pages"]=> float(10) ["max_num_comment_pages"]=> int(0) ["is_single"]=> bool(false) ["is_preview"]=> bool(false) ["is_page"]=> bool(false) ["is_archive"]=> bool(true) ["is_date"]=> bool(false) ["is_year"]=> bool(false) ["is_month"]=> bool(false) ["is_day"]=> bool(false) ["is_time"]=> bool(false) ["is_author"]=> bool(false) ["is_category"]=> bool(true) ["is_tag"]=> bool(false) ["is_tax"]=> bool(false) ["is_search"]=> bool(false) ["is_feed"]=> bool(false) ["is_comment_feed"]=> bool(false) ["is_trackback"]=> bool(false) ["is_home"]=> bool(false) ["is_privacy_policy"]=> bool(false) ["is_404"]=> bool(false) ["is_embed"]=> bool(false) ["is_paged"]=> bool(false) ["is_admin"]=> bool(false) ["is_attachment"]=> bool(false) ["is_singular"]=> bool(false) ["is_robots"]=> bool(false) ["is_favicon"]=> bool(false) ["is_posts_page"]=> bool(false) ["is_post_type_archive"]=> bool(false) ["query_vars_hash":"WP_Query":private]=> string(32) "6ad598ac6b778011174e5e6d9a4452d7" ["query_vars_changed":"WP_Query":private]=> bool(false) ["thumbnails_cached"]=> bool(false) ["stopwords":"WP_Query":private]=> NULL ["compat_fields":"WP_Query":private]=> array(2) { [0]=> string(15) "query_vars_hash" [1]=> string(18) "query_vars_changed" } ["compat_methods":"WP_Query":private]=> array(2) { [0]=> string(16) "init_query_flags" [1]=> string(15) "parse_tax_query" } }

TERRA NOVA

“Fortuna multis dat nimis, satis nulli”. -Marziale

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