Cuento para Cecilia (fragmento) |

Es una mañana de abril de 1959. Corre un viento fresco por la gran ciudad blanca. El río que la cruza da un aspecto imperceptible de nostalgia. Hacia el vehículo que espera a las puertas del hotel,...

9 de septiembre, 2020

Es una mañana de abril de 1959.

Corre un viento fresco por la gran ciudad blanca.

El río que la cruza

da un aspecto imperceptible de nostalgia.

Hacia el vehículo que espera

a las puertas del hotel,

se encaminan silenciosos

un niño, su hermana mayor y sus abuelos.

Conforme el vehículo enfila hacia su destino,

el niño, que va sentado adelante,

no se atreve a decir nada, ni a pedir nada.

Sabe que no le han dicho la verdad.

que sin importar lo que sienta,

cuando lleguen al internado,

tendrá que quedarse ahí

(no imagina por cuánto).

Quiere pedir a gritos, y llorando, que no lo dejen.

Pero con una dignidad desconocida,

le contiene una fuerza interior

que hasta entonces descubre.

A su paso, transcurre la ciudad

con sus monumentos impresionantes.

A su vista se extiende un enorme campo

lleno de cruces blancas…

El auto continúa 

y se adentra, finalmente, por una carretera

que atraviesa los campos de Virginia.

Nadie habla en el automóvil.

Se respira un ambiente pesado.

Menos de una hora después de haber salido,

aparece a su izquierda,

un inmenso edifico de ladrillos rojos,

con muchas ventanas.

Sobre un campo rectangular 

que mira hacia la carretera,

se aprecia un viejo cañón verde olivo

que revela, de inmediato,

que se trata de un colegio militar.

Toman por la vereda de acceso

que pasa junto a un río histórico

donde se libraron cruentas batallas 

hace casi un siglo.

Llegan a la puerta principal.

A la derecha, se yergue la “casa de visitas”,

una mansión sureña, que aloja a padres 

de los internos, y a exalumnos, 

que vienen a encontrar sus fantasmas.

Es poco después del mediodía.

El cielo está grisáceo.

El viento ha dejado de correr.

El chofer saca de la cajuela el equipaje del pequeño.

(signo inequívoco de que viene a quedarse).

Conforme vuelve a cerrar el maletero, 

su sonido compacto y seco, produce un vuelco

en el corazón del sobresaltado niño.

La promesa de la noche anterior,

de los días antes del viaje,

ha sido un engaño: “si no te gusta, nos regresamos todos”…

Al entrar al edificio (marcadamente oscuro, en contraste con el número de ventanas que se aprecian en sus fachadas), lo recibe el oficial comandante.

El niño no lo entiende. No habla una palabra de inglés.

Un interno, poco mayor que él, le pide en español, que lo acompañe a conocer las instalaciones.

Sus abuelos y su hermana, parecen quedarse en la oficina, “conversando”, mientras el regresa…

El chico que lo guía, dados unos pocos pasos del recorrido, le advierte que mejor corra de regreso a la oficina, si no quiere perder su última oportunidad de irse de ahí.

De otro modo, ya no tendrá remedio.

Cuando llega a la oficina a encontrarse con “los suyos”, ya se han ido, sin siquiera despedirse de él.

Es el 6 de abril de 1959.

En menos de una semana, habrá dejado de ser el niño ingenuo que llegó.

Después de esa tarde, más pronto de lo que imagina, será condenado a quedarse  ahí  para siempre.

Solamente el amor de Cecilia, que todavía no llega a la tierra, (y que venía huyendo junto con él, desde otra dimensión), podrá rescatarlo, muchos años después.

Mientras tanto, su infancia perdida, seguirá siendo un fantasma errante, entre los muros de ese viejo edificio.

    _____________________________

Acapulco, verano de 1993

[email protected]

Comentarios


object(WP_Query)#17898 (52) { ["query"]=> array(5) { ["cat"]=> int(14) ["posts_per_page"]=> int(2) ["orderby"]=> string(4) "rand" ["post__not_in"]=> array(1) { [0]=> int(28923) } ["date_query"]=> array(1) { [0]=> array(3) { ["after"]=> string(10) "30-10-2022" ["before"]=> string(10) "27-11-2022" ["inclusive"]=> bool(true) } } } ["query_vars"]=> array(66) { ["cat"]=> int(14) ["posts_per_page"]=> int(2) ["orderby"]=> string(4) "rand" ["post__not_in"]=> array(1) { [0]=> int(28923) } ["date_query"]=> array(1) { [0]=> array(3) { ["after"]=> string(10) "30-10-2022" ["before"]=> string(10) "27-11-2022" ["inclusive"]=> bool(true) } } ["error"]=> string(0) "" ["m"]=> string(0) "" ["p"]=> int(0) ["post_parent"]=> string(0) "" ["subpost"]=> string(0) "" ["subpost_id"]=> string(0) "" ["attachment"]=> string(0) "" ["attachment_id"]=> int(0) ["name"]=> string(0) "" ["pagename"]=> string(0) "" ["page_id"]=> int(0) ["second"]=> string(0) "" ["minute"]=> string(0) "" ["hour"]=> string(0) "" ["day"]=> int(0) ["monthnum"]=> int(0) ["year"]=> int(0) ["w"]=> int(0) ["category_name"]=> string(18) "cultura-para-todos" ["tag"]=> string(0) "" ["tag_id"]=> string(0) "" ["author"]=> string(0) "" ["author_name"]=> string(0) "" ["feed"]=> string(0) "" ["tb"]=> string(0) "" ["paged"]=> int(0) ["meta_key"]=> string(0) "" ["meta_value"]=> string(0) "" ["preview"]=> string(0) "" ["s"]=> string(0) "" ["sentence"]=> string(0) "" ["title"]=> string(0) "" ["fields"]=> string(0) "" ["menu_order"]=> string(0) "" ["embed"]=> string(0) "" ["category__in"]=> array(0) { } ["category__not_in"]=> array(0) { } ["category__and"]=> array(0) { } ["post__in"]=> array(0) { } ["post_name__in"]=> array(0) { } ["tag__in"]=> array(0) { } ["tag__not_in"]=> array(0) { } ["tag__and"]=> array(0) { } ["tag_slug__in"]=> array(0) { } ["tag_slug__and"]=> array(0) { } ["post_parent__in"]=> array(0) { } ["post_parent__not_in"]=> array(0) { } ["author__in"]=> array(0) { } ["author__not_in"]=> array(0) { } ["ignore_sticky_posts"]=> bool(false) ["suppress_filters"]=> bool(false) ["cache_results"]=> bool(true) ["update_post_term_cache"]=> bool(true) ["update_menu_item_cache"]=> bool(false) ["lazy_load_term_meta"]=> bool(true) ["update_post_meta_cache"]=> bool(true) ["post_type"]=> string(0) "" ["nopaging"]=> bool(false) ["comments_per_page"]=> string(2) "50" ["no_found_rows"]=> bool(false) ["order"]=> string(0) "" } ["tax_query"]=> object(WP_Tax_Query)#17894 (6) { ["queries"]=> array(1) { [0]=> array(5) { ["taxonomy"]=> string(8) "category" ["terms"]=> array(1) { [0]=> int(14) } ["field"]=> string(7) "term_id" ["operator"]=> string(2) "IN" ["include_children"]=> bool(true) } } ["relation"]=> string(3) "AND" ["table_aliases":protected]=> array(1) { [0]=> string(21) "rt_term_relationships" } ["queried_terms"]=> array(1) { ["category"]=> array(2) { ["terms"]=> array(1) { [0]=> int(14) } ["field"]=> string(7) "term_id" } } ["primary_table"]=> string(8) "rt_posts" ["primary_id_column"]=> string(2) "ID" } ["meta_query"]=> object(WP_Meta_Query)#17896 (9) { ["queries"]=> array(0) { } ["relation"]=> NULL ["meta_table"]=> NULL ["meta_id_column"]=> NULL ["primary_table"]=> NULL ["primary_id_column"]=> NULL ["table_aliases":protected]=> array(0) { } ["clauses":protected]=> array(0) { } ["has_or_relation":protected]=> bool(false) } ["date_query"]=> object(WP_Date_Query)#17895 (5) { ["queries"]=> array(4) { [0]=> array(6) { ["after"]=> string(10) "30-10-2022" ["before"]=> string(10) "27-11-2022" ["inclusive"]=> bool(true) ["column"]=> string(9) "post_date" ["compare"]=> string(1) "=" ["relation"]=> string(3) "AND" } ["column"]=> string(9) "post_date" ["compare"]=> string(1) "=" ["relation"]=> string(3) "AND" } ["relation"]=> string(3) "AND" ["column"]=> string(18) "rt_posts.post_date" ["compare"]=> string(1) "=" ["time_keys"]=> array(14) { [0]=> string(5) "after" [1]=> string(6) "before" [2]=> string(4) "year" [3]=> string(5) "month" [4]=> string(8) "monthnum" [5]=> string(4) "week" [6]=> string(1) "w" [7]=> string(9) "dayofyear" [8]=> string(3) "day" [9]=> string(9) "dayofweek" [10]=> string(13) "dayofweek_iso" [11]=> string(4) "hour" [12]=> string(6) "minute" [13]=> string(6) "second" } } ["request"]=> string(503) " SELECT SQL_CALC_FOUND_ROWS rt_posts.ID FROM rt_posts LEFT JOIN rt_term_relationships ON (rt_posts.ID = rt_term_relationships.object_id) WHERE 1=1 AND ( ( rt_posts.post_date >= '2022-10-30 00:00:00' AND rt_posts.post_date <= '2022-11-27 00:00:00' ) ) AND rt_posts.ID NOT IN (28923) AND ( rt_term_relationships.term_taxonomy_id IN (14) ) AND ((rt_posts.post_type = 'post' AND (rt_posts.post_status = 'publish'))) GROUP BY rt_posts.ID ORDER BY RAND() LIMIT 0, 2 " ["posts"]=> array(2) { [0]=> object(WP_Post)#17897 (24) { ["ID"]=> int(86066) ["post_author"]=> string(1) "9" ["post_date"]=> string(19) "2022-11-25 11:59:29" ["post_date_gmt"]=> string(19) "2022-11-25 16:59:29" ["post_content"]=> string(4735) "Querida Tora: Ahora hay un campeonato internacional de futbol (ese juego en que le pegan patadas a una pelota, con el fin de meterla en una especie de jaula para poder gritar “Gol” a voz en cuello), que es el deporte más popular en todo el mundo. Ya te imaginarás cómo se ponen los ciudadanos de todos los países que pasaron las eliminatorias y llegaron al torneo mundial. Y si no, aquí te va una muestra. El vecino del 47 estuvo ahorrando cuatro años (el tiempo entre dos campeonatos) para poder asistir al torneo este año. Pero era demasiado caro, y no le bastaron las horas extra para comprar el boleto. Pero sí le alcanzó para comprar una televisión nueva y grandototota para ver los juegos. Pero el televisor es tan grande, que no cupo en ninguna de las habitaciones de su vivienda y la tuvo que acomodar en el pasillo, con lo que ahora, los que quieren utilizar el pasillo tienen que pasar de lado y con mucho cuidado para no rayar la pantalla. Además, el vecino pidió vacaciones para poder ver todos los partidos. Pero en vez de vacaciones le dieron  horas extra para aumentar la producción, y el vecino llegó a la inauguración sin haber podido ver los juegos de entrenamiento. Además, llega a su casa pasadas las nueve de la noche, y ver dos o tres juegos cada noche lo tienen completamente desvelado. Aquí, entre nos, estuvo a punto de quedarse afónico por gritar “¡Gol!” cuantas veces algún jugador se acercaba a la cancha enemiga. Y luego se pone a anotar cuántos castigos hubo, cuántas tarjetas rojas o amarillas o moradas salieron a relucir en cada partido, cuántas faltas se cometieron, etc., etc., etc., pues le gusta que le digan que es la persona que más sabe de futbol en la vecindad. Total, que a los tres o cuatro días de haber empezado el Mundial tenía todavía 16 partidos atrasados que ver, y su esposa ya se quejaba de que no le hacía el menor caso y no sabes las broncas que le ha echado. Pero a él todo se le resbala, mientras pueda gritar “¡Gol!” varias veces al día. Tanto lo fastidió su esposa con que la tenía encerrada, que le buscó algo en qué entretenerse. Y no se lo ocurrió nada mejor que decirle a uno de los ninis que la invitara a salir de vez en cuando. El chavo lo rechazó, porque no tenía dinero; pero tanto insistió el del 47, y tantas veces le ofreció que él le daría el dinero para invitarla, que al final aceptó. Y la primera vez fueron a tomar un café, pero luego la invitó a cenar (a insistencia del marido, para que volvieran más tarde); luego la llevó al cine, y un sábado se fueron a Cuernavaca… y regresaron hasta el lunes. Pero el marido ni cuenta se dio y los recibió muy contento, porque ese fin de semana había podido ver diez partidos (todos buenísimos, según declaró con orgullo antes de sentarse a ver el onceavo). Hacia la mitad del campeonato ya no salían a la calle, sino que se subían al cuarto del nini y allí se estaban las horas muertas, mientras el otro ya hacía gárgaras de yodo todos los días para no perder la voz. Y hubo días en que ni siquiera se molestaron en subir a la azotea, sino que se encerraron en la cocina o en el cuarto de lavado a pasar el rato. Las vecinas se dieron cuenta de lo que estaba pasando, y dijeron  que debían avisar al esposo de lo que hacía la mujer; pero cuando tocaron a la puerta del 47, el “deportista”, como ya le llamaban todos en la vecindad, les contestó con gritos destemplados que iban a tirar un penalty, que lo dejaran en paz. Las mujeres se enojaron, y ya no pensaron en volver a informarle lo que hacía la esposa. Por fin, se acabó el campeonato, y el vecino del 47 llevó a su mujer a cenar para agradecerle que le hubiera dejado ver todo el campeonato como a él le gustaba hacerlo, y le reiteró su promesa de amor eterno. Ella le respondió con un “No vale la pena”, y se comió dos postres. Y todo volvió a ser como antes. Acaso el que lamentó de veras el final del Mundial fue el nini, pues ya no podía ir al cine ni a cenar ni tenía un cuarto calentito donde pasar las noches de invierno. De vez en cuando se acercaba a la señora, y en una ocasión hasta le regaló una flor que cortó de una maceta de la azotea, y le dijo que la felicitaba por tener un marido tan deportista. Ella sonrió, y dijo: “Claro. Deportista, pero de sillón”. ¡¡¡Gol!!! Te quiere Cocatú" ["post_title"]=> string(17) "CARTAS A TORA 291" ["post_excerpt"]=> string(0) "" ["post_status"]=> string(7) "publish" ["comment_status"]=> string(6) "closed" ["ping_status"]=> string(6) "closed" ["post_password"]=> string(0) "" ["post_name"]=> string(17) "cartas-a-tora-291" ["to_ping"]=> string(0) "" ["pinged"]=> string(0) "" ["post_modified"]=> string(19) "2022-11-25 11:59:29" ["post_modified_gmt"]=> string(19) "2022-11-25 16:59:29" ["post_content_filtered"]=> string(0) "" ["post_parent"]=> int(0) ["guid"]=> string(35) "https://ruizhealytimes.com/?p=86066" ["menu_order"]=> int(0) ["post_type"]=> string(4) "post" ["post_mime_type"]=> string(0) "" ["comment_count"]=> string(1) "0" ["filter"]=> string(3) "raw" } [1]=> object(WP_Post)#17927 (24) { ["ID"]=> int(85820) ["post_author"]=> string(1) "9" ["post_date"]=> string(19) "2022-11-18 10:24:25" ["post_date_gmt"]=> string(19) "2022-11-18 15:24:25" ["post_content"]=> string(4570) "Querida Tora: Hay una chamaca, en el 18, que está rete loca. Alguien le dijo que se parece mucho a una cantante popular llamada Melissa, y se lo creyó. Entonces, se viste igual que ella, se maquilla para acentuar sus rasgos, se pone lentes de contacto para que sus ojos sean azules, como los de ELLA; y se pega las orejas al cráneo con cinta adhesiva para que no se le vean tan paradas. El brassiere lo rellena con algodón y trapos para alcanzar las dimensiones de Melissa; y lo mismo hace con las caderas y las piernas. Total, que si se mueve de repente se le desconchinfla algo y el parecido se echa a perder. Por eso, ahora habla con la boca cerrada y mirando hacia arriba, para que el peso de las pestañas no le haga cerrar los ojos. Las chavas de la vecindad están igual de locas, y la tratan como si fuera la verdadera Melissa, la imitan en todo y están convirtiéndose en sus sirvientas (de gratis). Y ya le han pedido que en la próxima fiesta que se haga en la vecindad (Se avecinan dos fiestas de quince años y un aniversario de matrimonio) cante sus canciones. Eso no le gusta mucho a la imitadora, porque si abre mucho la boca se le ven los frenos de los dientes y se le rajan las 27 capas de maquillaje que se tiene que poner; pero está estudiando la manera de hacer “playback” y abrir la boca solamente un poquito. Pero resulta que la verdadera Melissa se echó un novio, un muchacho bastante guapito que también  sale en televisión cantando. Entonces, la chamaca se puso a buscar un muchacho que se pareciera al tal Nepomuceno (Con ese nombre, no sé cómo piensa que va a llegar a ser estrella), pero al que no le faltaba le sobraba, y no encuentra a nadie. Ya a la desesperada puso un anuncio en las redes sociales, y se presentaron muchos que decían parecerse a él; pero a todos los rechazó y hasta los insultó (imitando a su ídolo) por hacerle perder el tiempo. Entonces entró al quite su mamá, harta de oírla gritar y exigir, y se lanzó a la búsqueda. ¿Y qué crees? Tuvo éxito. El muchacho que le llevó a la niña se parece bastante al tal novio. Pero al muchacho le faltaba mucho para tener la personalidad de Nepo, y tuvo que educarlo. Le costó mucho trabajo, porque el chico es algo lento para todo menos para comer; pero con el tiempo y un ganchito, como se dice vulgarmente, logró hacer de él un muñeco articulado parecido al novio de su ídolo. Pero le faltaba lo más difícil: convencerlo de que se cambiara el nombre, pues el chico decía que el nombre se lo había dado su madre y que era lo único que le quedaba de ella,; y menos para tomar un nombre tan feo como Nepomuceno (¿Pero sabes cómo se llama el chico? Azuceno, como su abuelita, que en paz). Tuvo que prometerle comprarle un coche en cuanto ganara lo suficiente (que no sé cuándo será, porque hasta la fecha no ha ganado un peso, ni cantando ni haciendo nada). Pasó varias semanas entrenándolo para que respondiera al nombre de Nepomuceno. Y cuando lo logró, ¿qué crees? Melissa y su novio tronaron  como ejotes, y ahora tiene que buscar a un güero como de dos metros de altura, con estómago de lavadero de clase alta y que responda al nombre de Wolfgang, porque es alemán. Ni su santa madre ha podido localizar a un muchacho con  todas esas cualidades, por lo que chava ya está viendo quién le paga un viaje a Alemania para traerse un muchacho así (Se dice que el portero le ha hecho alguna insinuación de que él podría ayudarla; pero es una insinuación sucia, y la madre no quiere que la acepte). Total, que la chava se desesperó y un domingo se quitó todos los rellenos que usaba, se arrancó las 27 capas de maquillaje y anunció en el patio, a voz en cuello, que dejaba la carrera de cantante. El portero se acercó y le dijo en voz baja (No tan baja que yo no pudiera oírla) que su ofrecimiento seguía en pie, siempre y cuando accediera a visitarlo los martes en la noche en la portería. Ella respondió que iba a consultar con la almohada (Léase mamá), y el martes siguiente fue a tocar a la portería. Menos mal que el portero estaba con la Flor, que si no… Y es que no es posible duplicar la vida de otra persona. ¿O qué dices tú? Te quiere Cocatú" ["post_title"]=> string(17) "CARTAS A TORA 290" ["post_excerpt"]=> string(171) "Cocatú, un alienígena en forma de gato, llega a vivir a una vecindad de la CDMX. Diario le escribe cartas a Tora, su amada, quien lo espera en una galaxia no muy lejana." ["post_status"]=> string(7) "publish" ["comment_status"]=> string(6) "closed" ["ping_status"]=> string(6) "closed" ["post_password"]=> string(0) "" ["post_name"]=> string(17) "cartas-a-tora-290" ["to_ping"]=> string(0) "" ["pinged"]=> string(0) "" ["post_modified"]=> string(19) "2022-11-18 10:24:25" ["post_modified_gmt"]=> string(19) "2022-11-18 15:24:25" ["post_content_filtered"]=> string(0) "" ["post_parent"]=> int(0) ["guid"]=> string(35) "https://ruizhealytimes.com/?p=85820" ["menu_order"]=> int(0) ["post_type"]=> string(4) "post" ["post_mime_type"]=> string(0) "" ["comment_count"]=> string(1) "0" ["filter"]=> string(3) "raw" } } ["post_count"]=> int(2) ["current_post"]=> int(-1) ["in_the_loop"]=> bool(false) ["post"]=> object(WP_Post)#17897 (24) { ["ID"]=> int(86066) ["post_author"]=> string(1) "9" ["post_date"]=> string(19) "2022-11-25 11:59:29" ["post_date_gmt"]=> string(19) "2022-11-25 16:59:29" ["post_content"]=> string(4735) "Querida Tora: Ahora hay un campeonato internacional de futbol (ese juego en que le pegan patadas a una pelota, con el fin de meterla en una especie de jaula para poder gritar “Gol” a voz en cuello), que es el deporte más popular en todo el mundo. Ya te imaginarás cómo se ponen los ciudadanos de todos los países que pasaron las eliminatorias y llegaron al torneo mundial. Y si no, aquí te va una muestra. El vecino del 47 estuvo ahorrando cuatro años (el tiempo entre dos campeonatos) para poder asistir al torneo este año. Pero era demasiado caro, y no le bastaron las horas extra para comprar el boleto. Pero sí le alcanzó para comprar una televisión nueva y grandototota para ver los juegos. Pero el televisor es tan grande, que no cupo en ninguna de las habitaciones de su vivienda y la tuvo que acomodar en el pasillo, con lo que ahora, los que quieren utilizar el pasillo tienen que pasar de lado y con mucho cuidado para no rayar la pantalla. Además, el vecino pidió vacaciones para poder ver todos los partidos. Pero en vez de vacaciones le dieron  horas extra para aumentar la producción, y el vecino llegó a la inauguración sin haber podido ver los juegos de entrenamiento. Además, llega a su casa pasadas las nueve de la noche, y ver dos o tres juegos cada noche lo tienen completamente desvelado. Aquí, entre nos, estuvo a punto de quedarse afónico por gritar “¡Gol!” cuantas veces algún jugador se acercaba a la cancha enemiga. Y luego se pone a anotar cuántos castigos hubo, cuántas tarjetas rojas o amarillas o moradas salieron a relucir en cada partido, cuántas faltas se cometieron, etc., etc., etc., pues le gusta que le digan que es la persona que más sabe de futbol en la vecindad. Total, que a los tres o cuatro días de haber empezado el Mundial tenía todavía 16 partidos atrasados que ver, y su esposa ya se quejaba de que no le hacía el menor caso y no sabes las broncas que le ha echado. Pero a él todo se le resbala, mientras pueda gritar “¡Gol!” varias veces al día. Tanto lo fastidió su esposa con que la tenía encerrada, que le buscó algo en qué entretenerse. Y no se lo ocurrió nada mejor que decirle a uno de los ninis que la invitara a salir de vez en cuando. El chavo lo rechazó, porque no tenía dinero; pero tanto insistió el del 47, y tantas veces le ofreció que él le daría el dinero para invitarla, que al final aceptó. Y la primera vez fueron a tomar un café, pero luego la invitó a cenar (a insistencia del marido, para que volvieran más tarde); luego la llevó al cine, y un sábado se fueron a Cuernavaca… y regresaron hasta el lunes. Pero el marido ni cuenta se dio y los recibió muy contento, porque ese fin de semana había podido ver diez partidos (todos buenísimos, según declaró con orgullo antes de sentarse a ver el onceavo). Hacia la mitad del campeonato ya no salían a la calle, sino que se subían al cuarto del nini y allí se estaban las horas muertas, mientras el otro ya hacía gárgaras de yodo todos los días para no perder la voz. Y hubo días en que ni siquiera se molestaron en subir a la azotea, sino que se encerraron en la cocina o en el cuarto de lavado a pasar el rato. Las vecinas se dieron cuenta de lo que estaba pasando, y dijeron  que debían avisar al esposo de lo que hacía la mujer; pero cuando tocaron a la puerta del 47, el “deportista”, como ya le llamaban todos en la vecindad, les contestó con gritos destemplados que iban a tirar un penalty, que lo dejaran en paz. Las mujeres se enojaron, y ya no pensaron en volver a informarle lo que hacía la esposa. Por fin, se acabó el campeonato, y el vecino del 47 llevó a su mujer a cenar para agradecerle que le hubiera dejado ver todo el campeonato como a él le gustaba hacerlo, y le reiteró su promesa de amor eterno. Ella le respondió con un “No vale la pena”, y se comió dos postres. Y todo volvió a ser como antes. Acaso el que lamentó de veras el final del Mundial fue el nini, pues ya no podía ir al cine ni a cenar ni tenía un cuarto calentito donde pasar las noches de invierno. De vez en cuando se acercaba a la señora, y en una ocasión hasta le regaló una flor que cortó de una maceta de la azotea, y le dijo que la felicitaba por tener un marido tan deportista. Ella sonrió, y dijo: “Claro. Deportista, pero de sillón”. ¡¡¡Gol!!! Te quiere Cocatú" ["post_title"]=> string(17) "CARTAS A TORA 291" ["post_excerpt"]=> string(0) "" ["post_status"]=> string(7) "publish" ["comment_status"]=> string(6) "closed" ["ping_status"]=> string(6) "closed" ["post_password"]=> string(0) "" ["post_name"]=> string(17) "cartas-a-tora-291" ["to_ping"]=> string(0) "" ["pinged"]=> string(0) "" ["post_modified"]=> string(19) "2022-11-25 11:59:29" ["post_modified_gmt"]=> string(19) "2022-11-25 16:59:29" ["post_content_filtered"]=> string(0) "" ["post_parent"]=> int(0) ["guid"]=> string(35) "https://ruizhealytimes.com/?p=86066" ["menu_order"]=> int(0) ["post_type"]=> string(4) "post" ["post_mime_type"]=> string(0) "" ["comment_count"]=> string(1) "0" ["filter"]=> string(3) "raw" } ["comment_count"]=> int(0) ["current_comment"]=> int(-1) ["found_posts"]=> int(21) ["max_num_pages"]=> float(11) ["max_num_comment_pages"]=> int(0) ["is_single"]=> bool(false) ["is_preview"]=> bool(false) ["is_page"]=> bool(false) ["is_archive"]=> bool(true) ["is_date"]=> bool(false) ["is_year"]=> bool(false) ["is_month"]=> bool(false) ["is_day"]=> bool(false) ["is_time"]=> bool(false) ["is_author"]=> bool(false) ["is_category"]=> bool(true) ["is_tag"]=> bool(false) ["is_tax"]=> bool(false) ["is_search"]=> bool(false) ["is_feed"]=> bool(false) ["is_comment_feed"]=> bool(false) ["is_trackback"]=> bool(false) ["is_home"]=> bool(false) ["is_privacy_policy"]=> bool(false) ["is_404"]=> bool(false) ["is_embed"]=> bool(false) ["is_paged"]=> bool(false) ["is_admin"]=> bool(false) ["is_attachment"]=> bool(false) ["is_singular"]=> bool(false) ["is_robots"]=> bool(false) ["is_favicon"]=> bool(false) ["is_posts_page"]=> bool(false) ["is_post_type_archive"]=> bool(false) ["query_vars_hash":"WP_Query":private]=> string(32) "e7d39d8b1fa5429209e60dc253831e4f" ["query_vars_changed":"WP_Query":private]=> bool(false) ["thumbnails_cached"]=> bool(false) ["allow_query_attachment_by_filename":protected]=> bool(false) ["stopwords":"WP_Query":private]=> NULL ["compat_fields":"WP_Query":private]=> array(2) { [0]=> string(15) "query_vars_hash" [1]=> string(18) "query_vars_changed" } ["compat_methods":"WP_Query":private]=> array(2) { [0]=> string(16) "init_query_flags" [1]=> string(15) "parse_tax_query" } }
CARTAS A TORA 228

CARTAS A TORA 291

Querida Tora: Ahora hay un campeonato internacional de futbol (ese juego en que le pegan patadas a una pelota, con el fin...

noviembre 25, 2022

CARTAS A TORA 290

Cocatú, un alienígena en forma de gato, llega a vivir a una vecindad de la CDMX. Diario le escribe cartas a Tora,...

noviembre 18, 2022




Más de categoría

Somos lo que leemos – “La mujer de tu prójimo”, un explosivo libro sobre la liberación sexual

Título: La mujer de tu prójimo. Autor: Gay Talese. Editorial: Debate. 538 páginas. Mi calificación: 4 de 5 estrellas.

noviembre 25, 2022

Capitanes y Banksy: actividades chilangas muy recomendables

El deporte conocido como ráfaga regresó a tierra chilangas este mes de noviembre con su poderoso equipo “Capitanes”, cuya...

noviembre 25, 2022
CARTAS A TORA 228

CARTAS A TORA 291

Querida Tora: Ahora hay un campeonato internacional de futbol (ese juego en que le pegan patadas a una pelota,...

noviembre 25, 2022

Brebaje olímpico

Historia de amor.

noviembre 23, 2022