Conocí a la insigne educadora

Rosaura Zapata Cano (La Paz, B.C.S., 23 nov. 1876 – Cd. de México, 23 jul. 1963).  UN RECUERDO EN EL 57 ANIVERSARIO DE SU FALLECIMIENTO.

19 de agosto, 2022

El añorado jardín de niños “Federico Froebel” aún se encuentra en su ubicación original, esquina formada por las calles Nicolás Bravo y Guillermo Prieto, en La Paz, Baja California Sur. Todavía se encuentra en pie aquel salón, creo ochavado, que durante mi niñez me parecía era circular. Actualmente el zaguán de acceso está sobre la segunda de tales arterias, pero en mis tiempos infantiles, teníamos que entrar por el portón de la calle Aquiles Serdán de la entonces primaria “Ignacio Allende”, hoy “Miguel Hidalgo y Costilla”. Seguiré empleando el término “Jardín”, que así es más conocido, aunque originalmente se decía “Kinder” (Kindergarten, en alemán), pero mantendré la expresión “Señorita”, que así estilaba decirse, aunque hoy se diga “Maestra”.

Para llegar a la entrada de nuestro jardín, los párvulos teníamos que caminar paralelamente a la serie de salones de tal escuela primaria, orientados de oriente a poniente, hasta culminar con el del 1er. Grado y, dando vuelta hacia la derecha, a unos cuantos pasos aparecía ese inolvidable zaguancito de vara trabada de palo blanco, al igual que todo el cerco, cubierto este por una enredadera de flores rojizas. 

Traspasando la entrada, a la izquierda se encontraba el Banco de Arena, delimitado ese rectángulo de algunos 3 x 4 m, por una guarnición cercana a 20 cm de alto, donde solían llevarnos nuestras Señoritas durante el recreo, asimismo, a pasearnos en los cercanos columpios y deslizarnos en los resbaladeros. A la derecha se hallaba un largo salón, que era una especie de área general de actividades. 

Recuerdo bien en este local un piano vertical negro, con el que acompañaba nuestros cantos la señorita Josefina González, pues me tocó, cursando el 3er. Grado, ser integrante de la orquesta, tocando las claves y, los otros elementos ejecutando triángulos y panderos. Una de aquellas cancioncillas esto expresaba: Otoño mece la siega, / la pródiga y rica estación, / estación de las aves doradas…

Tal espacio creo funcionaba también como 2º. y 3er. Grados, a cargo de las señoritas Mela y Bertha, respectivamente. Disculpad, pero no recuerdo qué grupo tenía la señorita Chayito Agruel. También laboraba como ayudante en ese jardín una agradable y esbelta muchacha de nombre Leticia. Este amplio salón en su parte media tenía una puerta elevada que, mediante unos escaloncitos se llegaba a ella y, al abrirla nos encontrábamos con el teatro, cuyo pórtico al fondo por suerte no ha sido demolido. 

En sentido inverso, los espectadores, en la pared podían apreciar en el extremo izquierdo la imagen pintada de un bailarín y, en el derecho a una bailarina, tal vez ejecutando el jarabe tapatío. Desgraciadamente se me extraviaron unas fotos, donde en grupo hicimos una presentación rítmica en este teatro, todos con blanco uniforme y gorro, sosteniendo un sartén en siniestra golpeándolo con un cucharón en diestra.

Un día, con el fin de seguir cultivándose una parcelita sembrada con diversas flores, nuestras señoritas nos dijeron que a todos los párvulos nos llevarían a traer abono. En fila de dos, tomados de la mano y, con la mano libre cada cual portando un baldecito de plástico color amarillo, a los cuales ellas le llamaban cubo; palabra que no me satisfacía del todo pero que, al pasar de los años me sirvió para entender la expresión A ojo de buen cubero.

Enfilamos sobre la banqueta hasta llegar al cruce de Nicolás Bravo e Ignacio Ramírez, donde giramos a la derecha hasta un lugar ubicado entre Rosales y Allende, acera poniente, frente a la intemporal e imponente casona propiedad de la familia Angulo. Se trataba de un establo colindante con un arroyo. Llenamos nuestros cubos y regresamos al jardín. No podía creer que el estiércol de vaca sirviera de abono y, más incongruente me parecía que ese desecho se tuviera que esparcir junto a las bellas y aromáticas flores.

Y bien, en ese salón -que me parecía de forma circular- cursaba yo el 1er. Grado a cargo de mi señorita Nieves Aguirre. Una de esas agradables mañanas, dentro de nuestras cotidianas actividades, me encontraba junto a otros compañeritos sentados en el piso, tratando de formar una columna con cubos de madera -juguete educativo-, ideado o introducido al ámbito infantil por el educador alemán Federico Froebel, discípulo de Rousseau y de Pestalozzi.

A unos dos metros de distancia, justo a mi izquierda, se encontraba una mujer vestida de gris y lentes de aumento, sentada en una de nuestras sillitas tono mostaza, que se hallaba platicando animadamente junto al grupo de señoritas del jardín. La observé dar unos cuantos sorbos a su chocolate, servido en un vaso blanco de cartón, con asa. Desde el suelo yo volteaba diagonalmente de vez en cuando hacia el grupito, debido a que sus risas estaban obstruyendo nuestra labor, intentando levantar esa torre de cubos (de más o menos 10 cm por lado). Por supuesto que un servidor ignoraba quién era esa persona vestida toda de gris.

Tuvieron que transcurrir veinte años y, hasta entonces dime cuenta quien era; nada más y nada menos que la insigne maestra sudcaliforniana Rosaura Zapata Cano, quien, debido a su visión y estudios en Alemania, Francia, Bélgica, Suiza, Inglaterra, San Francisco y Nueva York, fue la creadora de los jardines de niños a nivel nacional; primera mujer a quien en sesión solemne del Senado de la República se le otorgó la medalla “Belisario Domínguez” el 7 de octubre de 1954. 

Es muy posible que, la visita que ella realizó esa ocasión a nuestro querido jardín, haya sido poco tiempo después de recibir ese importante galardón. En fin, debido a las brumas del tiempo es todo lo que puedo vislumbrar. 

 

Comentarios


object(WP_Query)#16074 (51) { ["query"]=> array(5) { ["cat"]=> int(14) ["posts_per_page"]=> int(2) ["orderby"]=> string(4) "rand" ["post__not_in"]=> array(1) { [0]=> int(82386) } ["date_query"]=> array(1) { [0]=> array(3) { ["after"]=> string(10) "01-09-2022" ["before"]=> string(10) "29-09-2022" ["inclusive"]=> bool(true) } } } ["query_vars"]=> array(65) { ["cat"]=> int(14) ["posts_per_page"]=> int(2) ["orderby"]=> string(4) "rand" ["post__not_in"]=> array(1) { [0]=> int(82386) } ["date_query"]=> array(1) { [0]=> array(3) { ["after"]=> string(10) "01-09-2022" ["before"]=> string(10) "29-09-2022" ["inclusive"]=> bool(true) } } ["error"]=> string(0) "" ["m"]=> string(0) "" ["p"]=> int(0) ["post_parent"]=> string(0) "" ["subpost"]=> string(0) "" ["subpost_id"]=> string(0) "" ["attachment"]=> string(0) "" ["attachment_id"]=> int(0) ["name"]=> string(0) "" ["pagename"]=> string(0) "" ["page_id"]=> int(0) ["second"]=> string(0) "" ["minute"]=> string(0) "" ["hour"]=> string(0) "" ["day"]=> int(0) ["monthnum"]=> int(0) ["year"]=> int(0) ["w"]=> int(0) ["category_name"]=> string(18) "cultura-para-todos" ["tag"]=> string(0) "" ["tag_id"]=> string(0) "" ["author"]=> string(0) "" ["author_name"]=> string(0) "" ["feed"]=> string(0) "" ["tb"]=> string(0) "" ["paged"]=> int(0) ["meta_key"]=> string(0) "" ["meta_value"]=> string(0) "" ["preview"]=> string(0) "" ["s"]=> string(0) "" ["sentence"]=> string(0) "" ["title"]=> string(0) "" ["fields"]=> string(0) "" ["menu_order"]=> string(0) "" ["embed"]=> string(0) "" ["category__in"]=> array(0) { } ["category__not_in"]=> array(0) { } ["category__and"]=> array(0) { } ["post__in"]=> array(0) { } ["post_name__in"]=> array(0) { } ["tag__in"]=> array(0) { } ["tag__not_in"]=> array(0) { } ["tag__and"]=> array(0) { } ["tag_slug__in"]=> array(0) { } ["tag_slug__and"]=> array(0) { } ["post_parent__in"]=> array(0) { } ["post_parent__not_in"]=> array(0) { } ["author__in"]=> array(0) { } ["author__not_in"]=> array(0) { } ["ignore_sticky_posts"]=> bool(false) ["suppress_filters"]=> bool(false) ["cache_results"]=> bool(true) ["update_post_term_cache"]=> bool(true) ["lazy_load_term_meta"]=> bool(true) ["update_post_meta_cache"]=> bool(true) ["post_type"]=> string(0) "" ["nopaging"]=> bool(false) ["comments_per_page"]=> string(2) "50" ["no_found_rows"]=> bool(false) ["order"]=> string(0) "" } ["tax_query"]=> object(WP_Tax_Query)#16070 (6) { ["queries"]=> array(1) { [0]=> array(5) { ["taxonomy"]=> string(8) "category" ["terms"]=> array(1) { [0]=> int(14) } ["field"]=> string(7) "term_id" ["operator"]=> string(2) "IN" ["include_children"]=> bool(true) } } ["relation"]=> string(3) "AND" ["table_aliases":protected]=> array(1) { [0]=> string(21) "rt_term_relationships" } ["queried_terms"]=> array(1) { ["category"]=> array(2) { ["terms"]=> array(1) { [0]=> int(14) } ["field"]=> string(7) "term_id" } } ["primary_table"]=> string(8) "rt_posts" ["primary_id_column"]=> string(2) "ID" } ["meta_query"]=> object(WP_Meta_Query)#16072 (9) { ["queries"]=> array(0) { } ["relation"]=> NULL ["meta_table"]=> NULL ["meta_id_column"]=> NULL ["primary_table"]=> NULL ["primary_id_column"]=> NULL ["table_aliases":protected]=> array(0) { } ["clauses":protected]=> array(0) { } ["has_or_relation":protected]=> bool(false) } ["date_query"]=> object(WP_Date_Query)#16071 (5) { ["queries"]=> array(4) { [0]=> array(6) { ["after"]=> string(10) "01-09-2022" ["before"]=> string(10) "29-09-2022" ["inclusive"]=> bool(true) ["column"]=> string(9) "post_date" ["compare"]=> string(1) "=" ["relation"]=> string(3) "AND" } ["column"]=> string(9) "post_date" ["compare"]=> string(1) "=" ["relation"]=> string(3) "AND" } ["relation"]=> string(3) "AND" ["column"]=> string(18) "rt_posts.post_date" ["compare"]=> string(1) "=" ["time_keys"]=> array(14) { [0]=> string(5) "after" [1]=> string(6) "before" [2]=> string(4) "year" [3]=> string(5) "month" [4]=> string(8) "monthnum" [5]=> string(4) "week" [6]=> string(1) "w" [7]=> string(9) "dayofyear" [8]=> string(3) "day" [9]=> string(9) "dayofweek" [10]=> string(13) "dayofweek_iso" [11]=> string(4) "hour" [12]=> string(6) "minute" [13]=> string(6) "second" } } ["request"]=> string(503) " SELECT SQL_CALC_FOUND_ROWS rt_posts.ID FROM rt_posts LEFT JOIN rt_term_relationships ON (rt_posts.ID = rt_term_relationships.object_id) WHERE 1=1 AND ( ( rt_posts.post_date >= '2022-09-01 00:00:00' AND rt_posts.post_date <= '2022-09-29 00:00:00' ) ) AND rt_posts.ID NOT IN (82386) AND ( rt_term_relationships.term_taxonomy_id IN (14) ) AND ((rt_posts.post_type = 'post' AND (rt_posts.post_status = 'publish'))) GROUP BY rt_posts.ID ORDER BY RAND() LIMIT 0, 2 " ["posts"]=> array(2) { [0]=> object(WP_Post)#16073 (24) { ["ID"]=> int(83201) ["post_author"]=> string(3) "180" ["post_date"]=> string(19) "2022-09-12 13:16:49" ["post_date_gmt"]=> string(19) "2022-09-12 18:16:49" ["post_content"]=> string(6998) "Septiembre es el mes de Aimee Elizabeth Mann, ya que el día 8 la oriunda de Richmond, Virginia, cumplió 62 años. Esta es una oportunidad perfecta para adentrarse en la obra de una de las mejores cantautoras de los últimos cuarenta años. Y no, no dudo ni un segundo de la afirmación que acabo de hacer. Así que tomemos estos días para darle play a la discografía de Mann en nuestro servicio de streaming predilecto y hablemos sobre algunas razones por las cuales añadir un poco de su música a nuestra vida diaria.   La variedad de estilos Puede ser que, en años recientes, Aimee Mann se haya decantado más por el lado del folk rock más suave. Sin embargo, su carrera musical inició desde los años ochenta, con el grupo ‘Til Tuesday, una banda enraizada en el new wave. El éxito que quedó grabado en la memoria del gran público, asiduo por ese entonces al naciente MTV, fue Voices Carry (con todo y video incluido). A partir de ese éxito inicial, Mann, ya como solista, le entró de lleno al pop rock alternativo (con guitarras eléctricas reminiscentes del, en ese entonces, popular grunge) en sus primeros dos álbumes Whatever (1993) y I’m with Stupid (1995). Ya en los años 2000, Aimee Mann fue evolucionando como compositora, llegando a crear una especie de álbum conceptual en The Forgotten Arm (2005) en el que empezó a flirtear con el folk rock. Sin embargo, en cualquiera que sea la variante del rock y pop en el que trabaje, Mann siempre muestra ese talento en la creación de melodías pegajosas, inteligentes y refrescantes. Lo cual nos lleva al siguiente punto.  La banda sonora de Magnolia (y el álbum que vino después) Otro de los momentos cumbre en la carrera de Aimee Mann fue la aparición del álbum Magnolia (1999), que fungió como banda sonora para el filme del mismo nombre dirigido por Paul Thomas Anderson. Porque aquí es en donde aparecieron por primera vez los temas Save Me (nominada al Oscar en la categoría de Mejor Canción Original) y Wise Up, dos canciones que se convirtieron en clásicos instantáneos del final de la década.  Sin embargo, las canciones que Mann «donó» al proyecto de P.T. Anderson sólo eran una prueba de lo que sería su siguiente álbum, titulado Bachelor No. 2 or, the Last Remains of the Dodo (2000). En él, encontramos las canciones que aparecen en la banda sonora de Magnolia, además de varios temas más. Este disco, estrenado en pleno cambio de milenio, es una de las obras maestras de la década y ayudó a cimentar a Aimee Mann como una de las grandes compositoras del siglo XX. Aunque sólo contiene 13 pistas, Bachelor No. 2 es una especie de White Album para Mann, en cuanto a que es su proyecto más ambicioso y en el que más estilos abarca: desde el ritmo de vals de Nothing is Good Enough hasta esa obra maestra que es Red Vines, cuyas melodías vocales toman giros inesperados.  La explosiva combinación de talento melódico con inteligencia Si algo demostró Bachelor No. 2 fue que Aimee Mann es una de las (raras) compositoras que posee un fuerte talento melódico (sólo escuchen alguna canción de ese álbum e intenten sacársela de la cabeza), lo cual hace que sus canciones sean accesibles y pegajosas, con inteligencia en sus letras y temas. Por ejemplo, en su álbum más reciente, Queens of the Summer Hotel (2021), Mann se basó en el libro Girl, Interrupted de Susanna Kaysen, en el cual se tratan temas como el suicidio y las enfermedades mentales.  Por ello, me parece una de las cosas más extrañas que Mann no sea más popular: sus canciones son accesibles y melódicas y sus letras rara vez son banales o superficiales. Por ello, el hecho de que tenga alrededor de 400 mil oyentes mensuales en Spotify es una de las injusticias más grandes en el mundo de la música pop y rock, el cual está lleno de exponentes mucho más populares pero que, por decirlo amablemente, son de dudosa calidad.  Su voz Aimee Mann tiene una voz única. Sí, podrá sonar a cliché, pero hay que tomar en cuenta lo siguiente: aunque no es una de las vocalistas más capaces o con mayor rango (como, digamos, Annie Haslam o Aretha Franklin), tiene el talento único de darle la entonación perfecta a cada una de sus composiciones. Algo similar, por ejemplo, a Paul McCartney, quien, a pesar de no ser un Freddie Mercury, logra imprimir su voz de la mejor forma en sus canciones.  Esas son algunas razones para entrarle a la obra de Aimee Mann; podría quedarme aquí todo el día escribiendo más razones, pero el espacio, desafortunadamente, es limitado. Así que aquí le paro y es momento de que la misma Mann los convenza por medio de sus composiciones. Espero que los haya convencido de abrir la discografía de esta cantautora, al menos por mera curiosidad. Estimado lector, si nunca la ha escuchado, no se va a arrepentir: le puedo asegurar que le espera un verdadero agasajo. " ["post_title"]=> string(63) "Razones para escuchar a Aimee Mann y celebrar su cumpleaños 62" ["post_excerpt"]=> string(110) "Octavio García nos dice por qué deberíamos de acercarnos a la obra de la célebre cantautora Aimee Mann. " ["post_status"]=> string(7) "publish" ["comment_status"]=> string(6) "closed" ["ping_status"]=> string(6) "closed" ["post_password"]=> string(0) "" ["post_name"]=> string(62) "razones-para-escuchar-a-aimee-mann-y-celebrar-su-cumpleanos-62" ["to_ping"]=> string(0) "" ["pinged"]=> string(0) "" ["post_modified"]=> string(19) "2022-09-12 13:16:49" ["post_modified_gmt"]=> string(19) "2022-09-12 18:16:49" ["post_content_filtered"]=> string(0) "" ["post_parent"]=> int(0) ["guid"]=> string(35) "https://ruizhealytimes.com/?p=83201" ["menu_order"]=> int(0) ["post_type"]=> string(4) "post" ["post_mime_type"]=> string(0) "" ["comment_count"]=> string(1) "0" ["filter"]=> string(3) "raw" } [1]=> object(WP_Post)#16094 (24) { ["ID"]=> int(83662) ["post_author"]=> string(1) "9" ["post_date"]=> string(19) "2022-09-23 11:01:00" ["post_date_gmt"]=> string(19) "2022-09-23 16:01:00" ["post_content"]=> string(4906) "Querida Tora: Estoy muy triste. Y me siento mal. Han pasado algunas cosas difíciles en la vecindad, y en la última tuve participación. Ya no sé si fue por mi voluntad o no; pero lo hice, y aunque todos los días me arrepiento, a veces pienso que hice bien. Te lo voy a contar, y juzga tú, con esa inteligencia tan desarrollada que tienes. Vino una señora a vivir al 63, allá en el fondo, en las viviendas más pequeñas y más incómodas. Era una señora grande (no sé de cuántos años, pero eran muchos). Y trajo a una hija (yo creo que era nieta, por la enorme diferencia de edades que había entre ellas). Pero la muchacha estaba mal, bastante mal: no sostenía la cabeza erguida, no hablaba, las manos no la obedecían, había que ayudarla a comer, y lo único que hacía era sonreír (A veces). Me cayó bien la señora, por la devoción con que la cuidaba y el amor que le tenía, así que de vez en cuando le lamía las manos. En la vecindad también causó buena impresión, y las vecinas la ayudaban cuanto podían. Pero la señora se veía cada día más cansada y con menos fuerzas para atenderla. Además, cada día comían menos, y más mal. La cosa se fue deteriorando, aunque la señora hacía lo posible para que nadie se diera cuenta. Pero era evidente que ya no podía con  el paquete. (Es una  forma de expresión. No es que esté yo llamando “paquete” a la muchacha, no soy tan majadero). Yo empecé a llevarle algo de la comida que me echaban, aunque fueran pellejos. Yo creo que ella se dio cuenta, porque a veces me miraba como con agradecimiento, y se formó una especie de vínculo entre los dos. El caso es que yo pasaba todas las noches a desearles buenas noches (A la manera de los gatos, claro) y ella me acariciaba el lomo y, a veces, hasta me besaba, El caso es que la semana pasada entré como a las diez de la noche y encontré a la muchacha muy inquieta, llena de angustia. Y vi a la señora tirada en el suelo, respirando a duras penas, y casi sin poder moverse; tenia en la mano un frasco de medicinas, y se veía que se la quería dar a la hija (O nieta, o lo que fuera). Yo me acerqué a ayudarle, pero alcancé a leer la etiqueta del frasco, y vi que se trataba de un poderoso veneno. Al instante reaccioné, empujando el frasco fuera del alcance de la señora. Pero ella emitió un quejido tan intenso, tan sobrecogedor, que me quedé paralizado; y vi que con los ojos me decía que se lo diera a la chava. Yo negué con la cabeza (fue algo totalmente inconsciente, te lo juro). Y entonces ella, con voz que apenas se podía oír, dijo: “Me estoy muriendo… No tengo a nadie que se haga cargo de Violeta (así se llamaba la enfermita)… Me la quiero llevar… Su vida ha sido un infierno, y siempre estará mejor en el otro lado…”. Le faltaron las fuerzas, y no pudo decir nada más. Pero con los ojos me suplicaba que la ayudara. Fue muy difícil, pero había una súplica tan profunda, tan fuerte en aquellos ojos, que tuve que obedecer. Y como pude… La verdad, tomé por un momento mi forma original y le di dos pastillas a Violeta con un vaso de agua. ¿Y qué crees? La chava me sonrió como si comprendiera lo que estaba pasando, y hasta me pasó la mano por el lomo (el único gesto consciente que le vi hacer en todo el tiempo que la traté). Y allí me quedé, pensando que, a lo mejor, mi presencia allí les ayudaba a vivir el trance por el que estaban pasando. Y, efectivamente, poco a poco se fueron  quedando quietas, tranquilas, como si ya hubieran obtenido lo que deseaban. Entonces, fui a llamar a uno de los guaruras… No sabía cómo hacerme entender, Pero afortunadamente, la señora había dejado abierta la puerta de la vivienda (Yo creo que lo hizo a propósito, para que las descubrieran lo antes posible). Le mordí el pantalón y quise arrastrarlo al departamento, pero no me hacía caso. Entonces me enfurecí y le mordí la pierna; y como sé que en el fondo me tiene un poco de miedo, lo fui conduciendo a la vivienda (Me llevé un par de puntapiés, pero no me importó), y así fue como la vecindad se enteró de lo que había pasado (Pero no de cómo había pasado). Entre todos los vecinos (y exceptuando al portero, porque los guaruras sí cooperaron) pagaron el entierro. Y hasta guardaron unos días de luto por ellas. Yo me abstuve una semana de maullarle a la luna. No podía hacer otra cosa. Cuando vuelva, ya me dirás lo que piensas del asunto. Te quiere. Cocatú" ["post_title"]=> string(17) "Cartas a Tora 283" ["post_excerpt"]=> string(180) "Cocatú, un alienígena en forma de gato, llega a vivir a una vecindad de la CDMX. Todos los días le escribe cartas a Tora, su amada, quien lo espera en una galaxia no muy lejana." ["post_status"]=> string(7) "publish" ["comment_status"]=> string(6) "closed" ["ping_status"]=> string(6) "closed" ["post_password"]=> string(0) "" ["post_name"]=> string(17) "cartas-a-tora-283" ["to_ping"]=> string(0) "" ["pinged"]=> string(0) "" ["post_modified"]=> string(19) "2022-09-23 11:01:00" ["post_modified_gmt"]=> string(19) "2022-09-23 16:01:00" ["post_content_filtered"]=> string(0) "" ["post_parent"]=> int(0) ["guid"]=> string(35) "https://ruizhealytimes.com/?p=83662" ["menu_order"]=> int(0) ["post_type"]=> string(4) "post" ["post_mime_type"]=> string(0) "" ["comment_count"]=> string(1) "0" ["filter"]=> string(3) "raw" } } ["post_count"]=> int(2) ["current_post"]=> int(-1) ["in_the_loop"]=> bool(false) ["post"]=> object(WP_Post)#16073 (24) { ["ID"]=> int(83201) ["post_author"]=> string(3) "180" ["post_date"]=> string(19) "2022-09-12 13:16:49" ["post_date_gmt"]=> string(19) "2022-09-12 18:16:49" ["post_content"]=> string(6998) "Septiembre es el mes de Aimee Elizabeth Mann, ya que el día 8 la oriunda de Richmond, Virginia, cumplió 62 años. Esta es una oportunidad perfecta para adentrarse en la obra de una de las mejores cantautoras de los últimos cuarenta años. Y no, no dudo ni un segundo de la afirmación que acabo de hacer. Así que tomemos estos días para darle play a la discografía de Mann en nuestro servicio de streaming predilecto y hablemos sobre algunas razones por las cuales añadir un poco de su música a nuestra vida diaria.   La variedad de estilos Puede ser que, en años recientes, Aimee Mann se haya decantado más por el lado del folk rock más suave. Sin embargo, su carrera musical inició desde los años ochenta, con el grupo ‘Til Tuesday, una banda enraizada en el new wave. El éxito que quedó grabado en la memoria del gran público, asiduo por ese entonces al naciente MTV, fue Voices Carry (con todo y video incluido). A partir de ese éxito inicial, Mann, ya como solista, le entró de lleno al pop rock alternativo (con guitarras eléctricas reminiscentes del, en ese entonces, popular grunge) en sus primeros dos álbumes Whatever (1993) y I’m with Stupid (1995). Ya en los años 2000, Aimee Mann fue evolucionando como compositora, llegando a crear una especie de álbum conceptual en The Forgotten Arm (2005) en el que empezó a flirtear con el folk rock. Sin embargo, en cualquiera que sea la variante del rock y pop en el que trabaje, Mann siempre muestra ese talento en la creación de melodías pegajosas, inteligentes y refrescantes. Lo cual nos lleva al siguiente punto.  La banda sonora de Magnolia (y el álbum que vino después) Otro de los momentos cumbre en la carrera de Aimee Mann fue la aparición del álbum Magnolia (1999), que fungió como banda sonora para el filme del mismo nombre dirigido por Paul Thomas Anderson. Porque aquí es en donde aparecieron por primera vez los temas Save Me (nominada al Oscar en la categoría de Mejor Canción Original) y Wise Up, dos canciones que se convirtieron en clásicos instantáneos del final de la década.  Sin embargo, las canciones que Mann «donó» al proyecto de P.T. Anderson sólo eran una prueba de lo que sería su siguiente álbum, titulado Bachelor No. 2 or, the Last Remains of the Dodo (2000). En él, encontramos las canciones que aparecen en la banda sonora de Magnolia, además de varios temas más. Este disco, estrenado en pleno cambio de milenio, es una de las obras maestras de la década y ayudó a cimentar a Aimee Mann como una de las grandes compositoras del siglo XX. Aunque sólo contiene 13 pistas, Bachelor No. 2 es una especie de White Album para Mann, en cuanto a que es su proyecto más ambicioso y en el que más estilos abarca: desde el ritmo de vals de Nothing is Good Enough hasta esa obra maestra que es Red Vines, cuyas melodías vocales toman giros inesperados.  La explosiva combinación de talento melódico con inteligencia Si algo demostró Bachelor No. 2 fue que Aimee Mann es una de las (raras) compositoras que posee un fuerte talento melódico (sólo escuchen alguna canción de ese álbum e intenten sacársela de la cabeza), lo cual hace que sus canciones sean accesibles y pegajosas, con inteligencia en sus letras y temas. Por ejemplo, en su álbum más reciente, Queens of the Summer Hotel (2021), Mann se basó en el libro Girl, Interrupted de Susanna Kaysen, en el cual se tratan temas como el suicidio y las enfermedades mentales.  Por ello, me parece una de las cosas más extrañas que Mann no sea más popular: sus canciones son accesibles y melódicas y sus letras rara vez son banales o superficiales. Por ello, el hecho de que tenga alrededor de 400 mil oyentes mensuales en Spotify es una de las injusticias más grandes en el mundo de la música pop y rock, el cual está lleno de exponentes mucho más populares pero que, por decirlo amablemente, son de dudosa calidad.  Su voz Aimee Mann tiene una voz única. Sí, podrá sonar a cliché, pero hay que tomar en cuenta lo siguiente: aunque no es una de las vocalistas más capaces o con mayor rango (como, digamos, Annie Haslam o Aretha Franklin), tiene el talento único de darle la entonación perfecta a cada una de sus composiciones. Algo similar, por ejemplo, a Paul McCartney, quien, a pesar de no ser un Freddie Mercury, logra imprimir su voz de la mejor forma en sus canciones.  Esas son algunas razones para entrarle a la obra de Aimee Mann; podría quedarme aquí todo el día escribiendo más razones, pero el espacio, desafortunadamente, es limitado. Así que aquí le paro y es momento de que la misma Mann los convenza por medio de sus composiciones. Espero que los haya convencido de abrir la discografía de esta cantautora, al menos por mera curiosidad. Estimado lector, si nunca la ha escuchado, no se va a arrepentir: le puedo asegurar que le espera un verdadero agasajo. " ["post_title"]=> string(63) "Razones para escuchar a Aimee Mann y celebrar su cumpleaños 62" ["post_excerpt"]=> string(110) "Octavio García nos dice por qué deberíamos de acercarnos a la obra de la célebre cantautora Aimee Mann. " ["post_status"]=> string(7) "publish" ["comment_status"]=> string(6) "closed" ["ping_status"]=> string(6) "closed" ["post_password"]=> string(0) "" ["post_name"]=> string(62) "razones-para-escuchar-a-aimee-mann-y-celebrar-su-cumpleanos-62" ["to_ping"]=> string(0) "" ["pinged"]=> string(0) "" ["post_modified"]=> string(19) "2022-09-12 13:16:49" ["post_modified_gmt"]=> string(19) "2022-09-12 18:16:49" ["post_content_filtered"]=> string(0) "" ["post_parent"]=> int(0) ["guid"]=> string(35) "https://ruizhealytimes.com/?p=83201" ["menu_order"]=> int(0) ["post_type"]=> string(4) "post" ["post_mime_type"]=> string(0) "" ["comment_count"]=> string(1) "0" ["filter"]=> string(3) "raw" } ["comment_count"]=> int(0) ["current_comment"]=> int(-1) ["found_posts"]=> int(19) ["max_num_pages"]=> float(10) ["max_num_comment_pages"]=> int(0) ["is_single"]=> bool(false) ["is_preview"]=> bool(false) ["is_page"]=> bool(false) ["is_archive"]=> bool(true) ["is_date"]=> bool(false) ["is_year"]=> bool(false) ["is_month"]=> bool(false) ["is_day"]=> bool(false) ["is_time"]=> bool(false) ["is_author"]=> bool(false) ["is_category"]=> bool(true) ["is_tag"]=> bool(false) ["is_tax"]=> bool(false) ["is_search"]=> bool(false) ["is_feed"]=> bool(false) ["is_comment_feed"]=> bool(false) ["is_trackback"]=> bool(false) ["is_home"]=> bool(false) ["is_privacy_policy"]=> bool(false) ["is_404"]=> bool(false) ["is_embed"]=> bool(false) ["is_paged"]=> bool(false) ["is_admin"]=> bool(false) ["is_attachment"]=> bool(false) ["is_singular"]=> bool(false) ["is_robots"]=> bool(false) ["is_favicon"]=> bool(false) ["is_posts_page"]=> bool(false) ["is_post_type_archive"]=> bool(false) ["query_vars_hash":"WP_Query":private]=> string(32) "ed6a472d16bd70eeae06feb4a4e858bd" ["query_vars_changed":"WP_Query":private]=> bool(false) ["thumbnails_cached"]=> bool(false) ["stopwords":"WP_Query":private]=> NULL ["compat_fields":"WP_Query":private]=> array(2) { [0]=> string(15) "query_vars_hash" [1]=> string(18) "query_vars_changed" } ["compat_methods":"WP_Query":private]=> array(2) { [0]=> string(16) "init_query_flags" [1]=> string(15) "parse_tax_query" } }
Aimee Mann

Razones para escuchar a Aimee Mann y celebrar su cumpleaños 62

Octavio García nos dice por qué deberíamos de acercarnos a la obra de la célebre cantautora Aimee Mann.

septiembre 12, 2022

Cartas a Tora 283

Cocatú, un alienígena en forma de gato, llega a vivir a una vecindad de la CDMX. Todos los días le escribe cartas...

septiembre 23, 2022




Más de categoría

Ar Gorle, occidente de Bretaña

“Aunque uno sepa que hasta los remotos / confines de los piélagos ignotos / le seguirá el cortejo de...

septiembre 29, 2022

Un domingo común

Breve cuento de terror.

septiembre 29, 2022

Cartas a Tora 283

Cocatú, un alienígena en forma de gato, llega a vivir a una vecindad de la CDMX. Todos los días...

septiembre 23, 2022

Balduino, Fidei Defensor

“I will not cease from mental fight, /  nor shall my sword sleep in my hand / till we...

septiembre 22, 2022