Cartas a Tora XXXVIII

Querida Tora: El otro día tuvimos una emergencia en la vecindad. Y es que… la verdad, no sé a quién echarle la culpa. A ver… Querida Tora:          El otro día tuvimos una emergencia en la vecindad....

26 de mayo, 2017

Querida Tora: El otro día tuvimos una emergencia en la vecindad. Y es que… la verdad, no sé a quién echarle la culpa. A ver…

Querida Tora:

         El otro día tuvimos una emergencia en la vecindad. Y es que… la verdad, no sé a quién echarle la culpa. A ver qué opinas tú.

El agujero del patio sigue ahí. Hace unos días, la vieja del 17 fue a quejarse con el portero de que se estaban haciendo ratas y ya se estaban metiendo a su casa. El portero, que estaba de malas, le dijo que no era problema suyo, que lo resolviera como pudiera. La vieja se enojó; y como es muy brava, le dijo que eso no se iba a quedar así. ¿Y sabes qué hizo? Se pasó la noche en su azotehuela, esperando que saliera una rata; y en cuanto asomó una, le dio en la cabeza con un palo. Enseguida salieron otras, dispuestas a comérsela. Pero ella se les enfrentó y repartió golpes a diestra y siniestra (para que veas lo brava que es). Yo, galantemente, quise ayudarla. Pero las ratas se reían de mí (todas eran más grandes y más gordas que yo) y no servía de mucho. Finalmente ganó la vieja; y antes de que amaneciera, fue a dejar la rata muerta en la puerta de la portería.

Los vecinos vieron la rata, pero ninguno la quitó de allí. Unos se rieron, otros se asquearon y todos se alegraron de que le hicieran eso al portero. Por fin salió éste, allá como a las 11, y por poco se desmaya al encontrarse la rata. Hizo un escándalo fenomenal, habló de condiciones sanitarias, de epidemias y hasta de brujería de la mala; pero no se atrevió a quitarla (aquí entre nos, le tenía miedo, aunque él decía que era asco). Por fin, llamó a sus guaruras y entre todos fueron a tirarla a un baldío cercano.

El portero estaba que se lo llevaban todos los demonios y amenazó a los vecinos con quién sabe qué represalias. La cosa se puso tan fea que la mamá del chavo del 7 (él no pudo salir, porque estaba atendiendo a la Flor del Mal) le dijo que pusiera remedio a la situación, como era su obligación. El portero se enojó tanto, que dijo a sus guaruras que mataran a todas las ratas que había en el agujero, como fuera. Ellos, ni tardos ni perezosos, sacaron sus pistolas y se pusieron a echar bala, que era lo que querían hacer desde que los contrataron. Las mataron a todas; pero también a un conejo del niño del 8, que era gris y casi no tenía orejas, y a dos gallinas de la señora del 10 (ahí no tuvieron disculpa; fue, simplemente, mala puntería). Lo malo fue que una de las ratas cayó en un tubo de drenaje y se pudrió. Al día siguiente, el olor era insoportable y no le permitió a nadie comer en la vecindad (sólo al del 56, que estaba incróspido y no se enteró de nada). Se fueron todos a comer al King’s. Y el portero, feliz, porque nunca había vendido tanto. Y cuando le fueron a decir que se había acabado la carne y tenían que traer más, mandó llevar las ratas muertas para hacer los tacos. Y los vecinos comieron ratas, tan panchos (aquí, “pancho” quiere decir tranquilo, satisfecho, feliz). A me mi dio asco, la verdad, e intenté decírselo a los vecinos; pero no me entendían, y acabé por dejarlo. Yo no sé cómo no se dieron cuenta, porque la carne olía mal. Pero ellos, con las salsas de todo tipo que les prepararon y la compañía, ni cuenta se dieron.

Pero no paró ahí la cosa. Como a las 7 o las 8, cuando todos los vecinos hubieron comido y cenado, el portero fue a comer y pidió, como todos los días, unos tacos con guacamole. ¡Y le dieron tacos de rata! Se los comió tan tranquilo (tan pancho, mejor dicho), porque el guacamole estaba muy bueno; pero en el último taco había algo extraño. “Qué raro”, pensó, “Tacos de espaguetti”. Pero estaba duro. “¿Mal cocido?”, pensó. ¡No! Era una cola de rata.

¡Hubieras visto la que armó! Para empezar, despidió a todos los empleados sin gratificación. Pero ellos dijeron que si los despedían, dirían que él ordenó que sirvieran las ratas. Y se tuvo que tragar sus palabras junto con las ratas (la cola, no; la cola la tiró a la basura). Luego ordenó que los encerraran a todos en las cámaras frigoríficas hasta el día siguiente. Pero en el King’s no hay cámaras frigoríficas, sólo hay un refrigerador pequeño, en el que no cabe ni siquiera una persona doblada en dos. Por fin, comprendió que no podía hacer nada contra ellos porque sólo habían obedecido sus órdenes y no le convenía que lo dijeran y, en un alarde de magnimidad, los perdonó.

Pero él siguió inquieto, con toda aquella carne de rata dentro de él. Y para eliminarla, porque le daba mucho asco (léase miedo), pidió que le llevaran aceite de ricino. Eso ya casi no se usa, pero en una farmacia vieja del barrio lo encontraron. La dosis era de una cucharada, pero él se tomó toda la botella y estuvo toda la noche eliminando lo que había comido por todas las salidas posibles; hasta por los ojos, me parece. Acabó cansadísimo, pero seguro de que toda esa carne se había ido al caño.

Vamos a ver si ahora se empeña más en tapar ese agujero. Yo, francamente, no lo creo. ¿Tú, qué opinas?

Te quiere,

              Cocatú

Comentarios


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CB: A mí lo que me gustó mucho es que no es una película tonta romántica como hacen muchas en México, pero tampoco es la película de desesperación y tristeza profunda, un drama completo. AZ: Sí, e hice algo que también hice en “Nosotros los nobles”: no hay groserías, no es que sea mojigato, habrá películas que lo requieran, pero esta no. Esto lo agradece mucho la gente. En la vida real ya hay mucha agresión, si dos coches chocan se vuelve muy violenta la situación, por ejemplo, no hay tolerancia, esta es una película amorosa, divertida. Al fin de cuentas esta película es entretenimiento, pasar un buen rato, que no sea una película con dolor, aparte le pusimos secretos, por ejemplo tener a Miguel Ríos cantando y con Sergio Vallín, el guitarrista de Maná y grabaron especialmente las dos versiones de la canción de “Santa Lucía” para la película. CB: Humberto Zurita nos deleita en un personaje completamente diferente a lo que nos tiene acostumbrados en los últimos tiempos que sale en estas series violentas de narcos. AZ: Estás hablando de uno de los pilares actorales mexicanos: teatro, cine, televisión, productor, actor, un tipazo. Fíjate que él nunca había hecho un papel de un padre tan humano y tan vulnerable en lo más íntimo. Le encantó el guion, le representaba algo nuevo que nunca había hecho. Me dijo “yo vengo de ser una mala persona por varias temporadas, un majadero, un patán; este papel es de un hombre que es bueno en lo que hace, pero muy humano en su casa, sensible y al darse cuenta de las situaciones no reacciona impulsivamente, se frustra pero no ofende”. Al ser humano le cuesta mucho trabajo pedir perdón, aceptar que está equivocado, y si se puede tener una oportunidad y que mientras haya voluntad y cariño ahí están abiertas las puertas de la reconciliación familiar. CB: Y otro actor genial, ¿cómo se te ocurrió decirle a Hugo Stiglitz? AZ: Es parte del casting. Lo hicimos con Alejandro Reza, que es excelente en el casting, cuando estás haciendo el ensamble es muy complicado, no nada más es que estén guapos, en el caso de Hugo es la experiencia, es la edad de los 82 años, y es un tipo que te da ganas de ser como él, un ser triunfador que te dicen las cosas claras, que se viste bien, que es un líder. Sobre Mar Saura, que hace de la esposa del personaje de Humberto Zurita, pensamos en que tendría que ser una mujer muy especial para que su esposo luchara por reconquistarla; otra cosa que es muy importante es que se cuida, que es guapa. CB: ¿Por qué recomendarías a la gente que vea esta película? AZ: Primero que nada, les diría que le dieran una oportunidad al cine mexicano, porque se están haciendo cosas muy buenas. Todos los detalles están cuidados. Aquí trabajan personas que estuvieron nominados al Oscar, Fernando Cámara nominado al Oscar, y Jaime Bakshit y Michelle Couttolenc que ganaron el Oscar a mejor sonido. Darle una oportunidad a esta película al vestuario, la cinematografía, un gran sonido, es una película que tiene mucha luz y muchos mensajes, tiene muchas capas. Si no te pega por este lado te va a pegar por el otro, y lo más importante de todo es que vas a salir muy contento de la sala, te vas a llevar algo bueno. Si la ves con tu familia seguro vas encontrar un diálogo pendiente por ahí. Tenemos una distribuidora sensacional de la película que está haciendo un trabajo estupendo, estamos en 750 salas a nivel nacional hoy. Tenemos una muy bonita película para poder competir con cualquiera, se construyó un soundtrack especial para la película. Les recomiendo que la vean. 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ENTREVISTA CON ADRIÁN ZURITA

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Es un buen tiempo para ser fanático de la saga The Last of Us, una de las propiedades intelectuales más importantes de Sony. En menos de un mes, The Last of US: Part I, un «remake» para PS5 del título que vio la luz en PS3 en el ya lejano 2013, llegará a las tiendas físicas y digitales. ¡Y vaya relajo que se armó dentro de la comunidad por este hecho! Sin embargo, la discusión acerca de si esta nueva versión está justificada (y que salga a precio completo similar a juegos nuevos, es decir, cerca de 70 USD) es tema para otro día. Además, pronto se estrenará una adaptación televisiva de la mano de HBO. Así que, a colación de esto, me gustaría hablar acerca del título desarrollado por Naughty Dog, el cual se ha convertido en una vaca sagrada del gaming en los últimos años. Advertencia: este juego no me gusta mucho. Al menos, no tanto como a la mayoría de los jugadores. Procedo a explicar mis razones. Si he de trazar un paralelo con otra forma de entretenimiento, para mí la devoción que genera The Last of Us me parece tan incomprensible como la que generó el álbum OK Computer de Radiohead a finales del siglo pasado. Es decir, ambas son obras de enorme calidad, con momentos de puro gozo. Sin embargo, si uno ve el panorama de sus respectivos campos, hay obras que resultan tanto o más valiosas y que rara vez reciben el mismo reconocimiento. ¿OK Computer en verdad es el mejor álbum de la misma década de Massive Attack, Aimee Mann, Morphine, Ween, Nirvana y Björk? De la misma forma, ¿The Last of Us es en verdad el mejor videojuego en la misma generación en la que gozamos la trilogía de Bioshock (1,2 e Infinite), Mass Effect, Grand Theft Auto (IV y V), Portal y Metal Gear Solid 4? Así que veamos cada uno de los apartados de The Last of Us. Trama: Un mundo después de la pandemia Comencemos por hablar un poco acerca de la historia, la cual es, para muchos, uno de los atractivos principales del título. La trama nos sitúa en un mundo azotado por un hongo llamado Cordyceps, el cual convierte a los humanos en seres violentos conocidos como los “Infectados” (very creative indeed!). La población está aislada en zonas de cuarentena debido a esto. Joel (el protagonista y a quien controlamos durante el juego) es un contrabandista, quien recibe el encargo de llevar a Ellie, una joven que aparentemente es inmune al hongo, hasta un asentamiento de un grupo rebelde conocido como “Las Luciérnagas”. Hasta ahí nos quedamos con la historia, para no entrar en los famosísimos spoilers para quienes aún no lo hayan jugado y tengan intenciones de hacerlo. Sin embargo, para mí, la historia del videojuego es uno de sus puntos más débiles: pretty standard stuff para un videojuego. Zombies, un entorno postapocalíptico y armas a montones. ¿Acaso no es básicamente la misma premisa que la saga Resident Evil? ¡Oh, perdonen! The Last of Us pretende contar una historia seria, carente, al parecer, de los elementos Over the Top de la saga insignia de Capcom. Esto es otro elemento que me ha dejado un sabor de boca un tanto amargo: la seriedad de la narración que a veces ronda con lo pretencioso. En varios momentos, parece que Naughty Dog nos quiere convencer de que esto no es solamente un juego. “¡Vean! estamos contando una historia harto seria! Sí, hay zombies, pero estamos siendo serios, ¡de veras!”. Calma, Neil Druckmann (el director del juego), ya entendimos. En el aspecto positivo, debo reconocer que la dinámica entre Joel y Ellie (casi como de padre e hija) resulta muy natural y humana, y entiendo que muchos jugadores empaticen con ambos. De hecho, si bien la historia no es nada novedosa, la dirección y el guion brindan algunos momentos enternecedores e intensos. Aspecto técnico: la joya de la corona de PS3 El aspecto técnico de The Last of Us es una de sus mayores ventajas y, siendo uno de los títulos importantes de la generación de PS3, su desarrollo contó con un equipo que ya conocía bien cómo crear videojuegos para la consola de Sony. Las vistas de este Estados Unidos devastado son en verdad gloriosas, con escenarios amplios, definidos y coloridos. La dirección de arte en verdad te hace sentir dentro de este mundo derruido que Naughty Dog creó. La variedad de escenarios no falta: viajaremos por edificios, bosques, alcantarillas y más. El modelado de los personajes también es excelente, con movimientos y expresiones faciales muy naturales. Las escenas también están muy bien dirigidas, lo cual no debería ser sorpresa viniendo de la misma desarrolladora de la serie Uncharted. El aspecto técnico es impecable y derrocha calidad por todos lados. Por ello, aunque el título fue remasterizado para PS4 un año después, el original sigue siendo uno de los que mejor se ven en PS3. Jugabilidad: third person shooter con tintes de horror Ya que dejamos los halagos atrás, entremos en el aspecto de jugabilidad. A ver, creo que una buena definición podría ser: Shooter en tercera persona + ligeros toques de sigilo al estilo de Metal Gear Solid / Assasin’s Creed + leves toques de terror. El control es fluido (aunque algunos jugadores lo encuentran un tanto torpe, para mí está bien) y el modo de juego tiene la variedad justa para no caer en la monotonía, pero no hay algo que The Last of Us haga que no se haya visto en varios títulos más y, en ocasiones, de mejor forma. El avance es lineal, lo cual no es una desventaja en sí misma. Tal vez lo más atractivo sea el aspecto táctico del juego. En ciertas situaciones, debes elegir la forma en la que enfrentarás a los enemigos con los que te encuentras. Aunque, en la mayoría de los casos, el ataque frontal con armas de fuego asegura la muerte de Joel. Las secciones en las que debes ser sigiloso para evitar una muerte instantánea ante cierto tipo de enemigos resultan emocionantes, eso sí. En fin, que el aspecto jugable de The Last of Us, mientras que no es malo o aburrido, tampoco es tremendamente espectacular o innovador y sólo es una excusa para avanzar la historia. Conclusión Para mí, al menos en mi humilde opinión, para que un videojuego entre a ese panteón sagrado de los mejores de todos los tiempos, debe ser uno que empuje al medio un paso más allá, ya sea en aspectos técnicos, narrativos o de innovación. Todos aquellos que jugamos The Legend of Zelda: Ocarina of Time en su época, allá por 1998, tenemos al título de Nintendo en tan alta estima por eso mismo: fue uno de los primeros títulos que aprovechó la tecnología de ese momento (el N64) y, de un solo golpe, mostró el potencial de las aventuras de acción en 3D. En verdad, TLoZ:OoT fue un título cutting edge en su época. Por otro lado, The Last of Us parece más, en el mejor de los casos, la culminación de los videojuegos de disparos en tercera persona con toques cinemáticos. Esta visión la puedo entender, aunque no compartir: como dije, la historia y sus personajes no me parecen nada especiales, además de que hay pocas innovaciones en el aspecto jugable. Lo mejor que puedo decir es que es en verdad un prodigio técnico, que aprovechó al máximo la potencia del PS3. Sin embargo, este resultado es de esperarse al ser uno de los títulos lanzados en el ocaso de la consola. Para mí, a The Last of Us le falta ese algo, esa chispa que me haga ponerlo al mismo nivel de otras obras del videojuego. Fuera de su historia, que resonó con muchas personas, no veo que esta obra de Naughty Dog haya hecho algo que no se haya visto antes.

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