Cartas a Tora XL

Querida Tora: Querida Tora:          ¿Qué crees que pasó? Que el portero y el chavo del 7 se pelearon. Se pelearon feo. ¿Y sabes por qué? Por la Flor del Mal. Resulta que la mujer esa vino...

9 de junio, 2017

Querida Tora:

Querida Tora:

         ¿Qué crees que pasó? Que el portero y el chavo del 7 se pelearon. Se pelearon feo. ¿Y sabes por qué? Por la Flor del Mal. Resulta que la mujer esa vino a ver al chavo (“Ver” es un eufemismo; vino a pedirle dinero); y luego de que se lo dio fue con el portero, también a verlo. Pero se estuvieron un rato platicando y se hizo tarde,y el portero le dijo que era peligroso que se fuera sola a esas horas, que se quedara a dormir en la portería y ella aceptó. Pero el chavo se enteró y no le gustó; y allá va a reclamarle, se hicieron de palabras y el portero le tocó la cara al chavo, y éste que se enchila y le da un madrazo (“Madrazo” es un apellido, pero en ese caso significa “golpe”). Y el portero se enchiló como cuatro veces más y llamó a sus guaruras, para que se lo detuvieran y poder golpearlo sin lastimarse. Y si no es porque viene su mamacita con la escoba y los espanta, mal lo habría pasado el chavo; pero se lo tuvo que llevar con la enfermera para que le curara un labio abierto y un ojo morado y negro. Por cierto que para curarle el labio tuvieron que pedir prestado hilo y aguja a la mocha; pero el hilo era verde y no quieras saber cómo se ve el pobre chavo.

La Flor del Mal se fue enseguida, porque “le daba mucha pena verlo así, sobre todo porque era culpa suya”. Pero se metió en el hotel de al lado. Y allá fue el portero a los cinco minutos, y se estuvieron allí toda la noche habla que te habla, habla que te habla. Yo no sé quién la bautizó así, pero le acertó en todo.

Pero lo peor fue al día siguiente. El portero convocó a los vecinos a una “Asamblea Urgente” y les dijo que el chavo había dado graves muestras de “inmadurez política”, que en ese momento se le destituía de su cargo de Presidente del Consejo, y que convocaba a elecciones para substituírlo; y además, nombró candidato a su guarura principal porque “tiene experiencia en el manejo de multitudes y es muy obediente”. Añadió que podían nombrar otro candidato, para que hubiera democracia y fijó las elecciones para el domingo siguiente.

Los vecinos se quedaron de a seis (¿Por qué no “de a cuatro” o “de a ocho”?). ¿A quién podían nombrar? ¿Quién estaba capacitado para desempeñar el puesto? No tardaron en concluir que el chavo era el único. Pero cuando lo propusieron, el portero djo que no había re-elección. Todos se quedaron desmoralizados. Pero el del 56, el que siempre anda cuspio (cuspio = incróspido) preguntó “¿Por qué no?”. Fue un momento sensacional (y peligroso). El portero dijo que la constitución… “¿Cuál constitución? Aquí no tenemos constitución”, le dijeron. Alegaron como dos horas, pero se impusieron los vecinos, y el chavo se alzó como el candidato de la oposición.

Y empezaron las campañas. El chavo no puede hablar, porque tiene los labios cosidos. No sé si fue error de la enfermera o si lo hizo con intención (¿Pero cómo iba a saber que sería candidato?). Entonces, él y su gente hicieron carteles exponiendo su programa de trabajo, las obras a realizar, las ventajas que tiene ser un candidato que sabe leer y escribir de corrido, y hasta las razones por las cuales logró tirarse a la Flor del Mal, que fueron muy aplaudidas.

El guarura principal no sabe hablar. Sí, físicamente sí es capaz de articular palabras. Pero lo pones frente a un grupo de personas de más de una y lo único que hace es ponerse colorado, colorado, y se le oye una especie de estertor de agonizante. Entonces, el que habla es el portero, que para eso se las pinta solas; y explica en detalle todo lo que van a hacer. Pero cuando le preguntaron por el agujero del patio, dijo que el destino se ha confabulado contra ellos y que todo es un complot. ¿Y los lavaderos? Parte de lo mismo, pero más perverso. Y los baños, ni se diga. Pero ellos van a luchar contra eso y contra lo que venga, y saldrán triunfadores.

El del 32, que es muy emprendedor, organizó unas apuestas, que tuvieron mucho éxito. Una noche, ya muy tarde para que no lo vieran, el portero fue a apostar por el triunfo del chavo. El guarura, que lo acompaña en todo momento, se lo quedó mirando con reproche y emitió un estertor más fuerte que los otros. Y el portero le dijo “Así, si pierdes, por lo menos saco unos centavos”.

El sábado en la noche, para el cierre de campaña, los partidarios del chavo organizaron un festival artístico-musical y la Flor del Mal interpretó una canción muy sentida, que dejó moqueando a todas las mujeres.

El portero organizó un festival artístico-musical-bailable al otro extremo del patio y la Flor cantó la misma canción, “para que vieran que no era partidista, y que ambos candidatos son igual de buenos”.

(Eso me recuerda que el Innombrable y yo éramos los mejores amigos del mundo ¡hasta que apareciste tú, conde…! Con tu carita angelical y tu sonrisa de niña buena, que nos hizo enemigos mortales. Pero no importa, mientras me sonrías a mí más que a él).

Y llegó el domingo. El patio de la vecindad (exceptuando el agujero, claro) estaba lleno de guirnaldas y banderitas de colores, había música y porras y gritos de entusiasmo. El guarura estaba en la casilla, y a todo el que dijera que había votado por él le daba un chupito; y como él brindaba con todos, a las diez de la mañana se lo tuvieron que llevar a dormir la mona. Hubo cancionistas improvisados, bailables espontáneos y emotivos discursos. Ese día nadie fue al cine ni a hacer visitas, esperando el resultado de la elección.

A las seis cerraron la casilla y empezó el conteo de los votos. El portero mandó poner unas mesas largas en el patio para invitar un taco a los que le habían dado el triunfo y hasta preparó una botella de champaña para sus más allegados. Y pidió que le dejaran anunciar el resultado de la elección. Pero cuando le pasaron el papel con los números, puso los ojos en blanco y por poco se desmaya: ganó el chavo por un voto.

En cuanto se repuso, el portero dijo que le hicieron trampa y exigió que volvieran a contar los votos. Hubo un escándalo, pero al final accedieron y los volvieron a contar. Resultado: ganó el chavo por un voto. El portero dijo que no era posible, que él había contado muy bien los chupitos y que eran muchos más de los votos que había obtenido; y le contestaron que una cosa es el alcohol y otra el voto, que muchos mintieron para ganarse el trago.

Hubieras visto el entripado que hizo. Pero no se conformó. Dijo que iba a nombrar una comisión para que revisara todo el proceso; y le dijeron que sí, que la nombrara, pero que antes abriera la botella de champaña.

Acabamos como a las tres de la mañana. Antes de esa hora, la Flor del Mal le quitó los puntos al chavo a mordidas y se lo llevó al hotel, y allí estuvieron toda la noche habla que te habla, habla que te habla.

Total, un bonito ejercicio de democracia. Ya te contaré si hay alguna novedad con la comisión esa.

Te quiere,

                Cocatú

Comentarios


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Zurita, uno de los guionistas de la película mexicana más exitosa en los últimos años: Nosotros los nobles (2013), por la que recibió una nominación al Ariel. En esta ocasión, Zurita habla de su trabajo cinematográfico más reciente: Un retrato de familia.  CB: Tú qué redactaste el guion de la película “Nosotros los nobles” ¿Pensaste que tendría tanto éxito? AZ: No, sucedió un fenómeno muy extraño. Para mí en parte era una burla de ese sector de la sociedad mamón y prepotente, pero resultó que a estas personas les cayeron muy bien los personajes. Se sentían muy identificados con este tipo de personas pero para bien, como que lo tomaron como una identidad. Decían “Somos arrogantes, soberbios y mamones”, esto lo tomaron como algo bueno, y sí tuvo mucho éxito la cinta por muchas cosas. CB: ¿Por qué el título de tu nueva película “Un retrato de familia”? AZ: El personaje principal, Mariano Avendaño, que hace Humberto Zurita, lo único que parece tener de su familia es un retrato de familia y ya. La voz de la experiencia, que es Hugo Stiglitz, que es como su mentor, le dice por su experiencia que es conveniente que pase más tiempo con su familia, se lo transmite porque lo quiere como un hijo, y Humberto decide darle una oportunidad a lo que le están diciendo y se da cuenta de que realmente no está al tanto de lo que pasa en su familia. No es que haya perdido a la familia, pero no es esa familia de capas profundas, donde realmente la conoce. CB: Me da la impresión de que muchas de las anécdotas y temas de la película tú las has vivido. AZ: Cuando tú eres autor desde la obra literaria que es el guion, eres productor y director, tu ADN está embarrado en todos lados. También he sacado anécdotas de amigos y conocidos Filosóficamente cuando tú a algo le dices sí, le estás diciendo a muchas otras cosas que no. En estos dos años de confinamiento perdimos experiencias colectivas como, por ejemplo, ir al cine, tú puedes ver esta película en tu celular, pero no es lo mismo, en el cine estás siendo parte de qué te están contando una historia a todos juntos, y las reacciones grupales son contagiosas. Por eso los cantantes tienen tanto éxito en los conciertos, porque se crea un momento de felicidad colectiva que es único, no lo vas a sentir en un celular o en un video. El cine es la caja negra que te pone toda tu atención en la película que estás viendo por tantas horas y todos tus sentidos están ahí, y depende de los cineastas si esas dos horas te van a servir para salirte de la realidad, como la canción de Mecano sobre el cine, enamorarte de la chica que sale en la película, sentir el miedo, etc. Creo que ayer en la presentación logramos esto, yo salí muy satisfecho porque la gente me contaba de todo. Hace unos meses, invité a Miguel Bosé a que viera la película. Salió muy conmovido, le gustó muchísimo, y conectó con las relaciones profundas, la familia que se acepta sin cuestionar. CB: En tus dos películas se le da mucha importancia al rol del padre. Eso no pasa mucho en México a lo que se refiere en la convivencia con los hijos y la educación. AZ: Sí, y también lo que yo quería contar en esta historia era esta parte del que paga manda que está mal, pero así es, desgraciadamente el hombre sigue ganando más que la mujer, y también esta parte de que en cierto estatus social es muy difícil que la mujer trabaje, ellas no son pilares de la manutención del hogar, es una injusticia porque es una trampa, el proveedor es el personaje de Humberto Zurita, pero eso no es suficiente, un proveedor no construye un hogar. Yo no quería una película de dolor, yo quería una película de esperanza, una historia que te comunicara que se pueden arreglar las cosas mientras estés vivo. CB: A mí lo que me gustó mucho es que no es una película tonta romántica como hacen muchas en México, pero tampoco es la película de desesperación y tristeza profunda, un drama completo. AZ: Sí, e hice algo que también hice en “Nosotros los nobles”: no hay groserías, no es que sea mojigato, habrá películas que lo requieran, pero esta no. Esto lo agradece mucho la gente. En la vida real ya hay mucha agresión, si dos coches chocan se vuelve muy violenta la situación, por ejemplo, no hay tolerancia, esta es una película amorosa, divertida. Al fin de cuentas esta película es entretenimiento, pasar un buen rato, que no sea una película con dolor, aparte le pusimos secretos, por ejemplo tener a Miguel Ríos cantando y con Sergio Vallín, el guitarrista de Maná y grabaron especialmente las dos versiones de la canción de “Santa Lucía” para la película. CB: Humberto Zurita nos deleita en un personaje completamente diferente a lo que nos tiene acostumbrados en los últimos tiempos que sale en estas series violentas de narcos. AZ: Estás hablando de uno de los pilares actorales mexicanos: teatro, cine, televisión, productor, actor, un tipazo. Fíjate que él nunca había hecho un papel de un padre tan humano y tan vulnerable en lo más íntimo. Le encantó el guion, le representaba algo nuevo que nunca había hecho. Me dijo “yo vengo de ser una mala persona por varias temporadas, un majadero, un patán; este papel es de un hombre que es bueno en lo que hace, pero muy humano en su casa, sensible y al darse cuenta de las situaciones no reacciona impulsivamente, se frustra pero no ofende”. Al ser humano le cuesta mucho trabajo pedir perdón, aceptar que está equivocado, y si se puede tener una oportunidad y que mientras haya voluntad y cariño ahí están abiertas las puertas de la reconciliación familiar. CB: Y otro actor genial, ¿cómo se te ocurrió decirle a Hugo Stiglitz? AZ: Es parte del casting. Lo hicimos con Alejandro Reza, que es excelente en el casting, cuando estás haciendo el ensamble es muy complicado, no nada más es que estén guapos, en el caso de Hugo es la experiencia, es la edad de los 82 años, y es un tipo que te da ganas de ser como él, un ser triunfador que te dicen las cosas claras, que se viste bien, que es un líder. Sobre Mar Saura, que hace de la esposa del personaje de Humberto Zurita, pensamos en que tendría que ser una mujer muy especial para que su esposo luchara por reconquistarla; otra cosa que es muy importante es que se cuida, que es guapa. CB: ¿Por qué recomendarías a la gente que vea esta película? AZ: Primero que nada, les diría que le dieran una oportunidad al cine mexicano, porque se están haciendo cosas muy buenas. Todos los detalles están cuidados. Aquí trabajan personas que estuvieron nominados al Oscar, Fernando Cámara nominado al Oscar, y Jaime Bakshit y Michelle Couttolenc que ganaron el Oscar a mejor sonido. Darle una oportunidad a esta película al vestuario, la cinematografía, un gran sonido, es una película que tiene mucha luz y muchos mensajes, tiene muchas capas. Si no te pega por este lado te va a pegar por el otro, y lo más importante de todo es que vas a salir muy contento de la sala, te vas a llevar algo bueno. Si la ves con tu familia seguro vas encontrar un diálogo pendiente por ahí. Tenemos una distribuidora sensacional de la película que está haciendo un trabajo estupendo, estamos en 750 salas a nivel nacional hoy. Tenemos una muy bonita película para poder competir con cualquiera, se construyó un soundtrack especial para la película. Les recomiendo que la vean. 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Sin embargo, la discusión acerca de si esta nueva versión está justificada (y que salga a precio completo similar a juegos nuevos, es decir, cerca de 70 USD) es tema para otro día. Además, pronto se estrenará una adaptación televisiva de la mano de HBO.  Así que, a colación de esto, me gustaría hablar acerca del título desarrollado por Naughty Dog, el cual se ha convertido en una vaca sagrada del gaming en los últimos años. Advertencia: este juego no me gusta mucho. Al menos, no tanto como a la mayoría de los jugadores. Procedo a explicar mis razones.  Si he de trazar un paralelo con otra forma de entretenimiento, para mí la devoción que genera The Last of Us me parece tan incomprensible como la que generó el álbum OK Computer de Radiohead a finales del siglo pasado. Es decir, ambas son obras de enorme calidad, con momentos de puro gozo. Sin embargo, si uno ve el panorama de sus respectivos campos, hay obras que resultan tanto o más valiosas y que rara vez reciben el mismo reconocimiento. ¿OK Computer en verdad es el mejor álbum de la misma década de Massive Attack, Aimee Mann, Morphine, Ween, Nirvana y Björk? De la misma forma, ¿The Last of Us es en verdad el mejor videojuego en la misma generación en la que gozamos la trilogía de Bioshock (1,2 e Infinite), Mass Effect, Grand Theft Auto (IV y V), Portal y Metal Gear Solid 4 Así que veamos cada uno de los apartados de The Last of Us. Trama: Un mundo después de la pandemia Comencemos por hablar un poco acerca de la historia, la cual es, para muchos, uno de los atractivos principales del título. La trama nos sitúa en un mundo azotado por un hongo llamado Cordyceps, el cual convierte a los humanos en seres violentos conocidos como los “Infectados” (very creative indeed!). La población está aislada en zonas de cuarentena debido a esto. Joel (el protagonista y a quien controlamos durante el juego) es un contrabandista, quien recibe el encargo de llevar a Ellie, una joven que aparentemente es inmune al hongo, hasta un asentamiento de un grupo rebelde conocido como “Las Luciérnagas”. Hasta ahí nos quedamos con la historia, para no entrar en los famosísimos spoilers para quienes aún no lo hayan jugado y tengan intenciones de hacerlo. Sin embargo, para mí, la historia del videojuego es uno de sus puntos más débiles: pretty standard stuff para un videojuego. Zombies, un entorno postapocalíptico y armas a montones. ¿Acaso no es básicamente la misma premisa que la saga Resident Evil? ¡Oh, perdonen! The Last of Us pretende contar una historia seria, carente, al parecer, de los elementos Over the Top de la saga insignia de Capcom. Esto es otro elemento que me ha dejado un sabor de boca un tanto amargo: la seriedad de la narración que a veces ronda con lo pretencioso. En varios momentos, parece que Naughty Dog nos quiere convencer de que esto no es solamente un juego. “¡Vean! estamos contando una historia harto seria! Sí, hay zombies, pero estamos siendo serios, ¡de veras!”. Calma, Neil Druckmann (el director del juego), ya entendimos. En el aspecto positivo, debo reconocer que la dinámica entre Joel y Ellie (casi como de padre e hija) resulta muy natural y humana, y entiendo que muchos jugadores empaticen con ambos. De hecho, si bien la historia no es nada novedosa, la dirección y el guion brindan algunos momentos enternecedores e intensos.  Aspecto técnico: la joya de la corona de PS3 El aspecto técnico de The Last of Us es una de sus mayores ventajas y, siendo uno de los títulos importantes de la generación de PS3, su desarrollo contó con un equipo que ya conocía bien cómo crear videojuegos para la consola de Sony. Las vistas de este Estados Unidos devastado son en verdad gloriosas, con escenarios amplios, definidos y coloridos. La dirección de arte en verdad te hace sentir dentro de este mundo derruido que Naughty Dog creó. La variedad de escenarios no falta: viajaremos por edificios, bosques, alcantarillas y más. El modelado de los personajes también es excelente, con movimientos y expresiones faciales muy naturales. Las escenas también están muy bien dirigidas, lo cual no debería ser sorpresa viniendo de la misma desarrolladora de la serie Uncharted. El aspecto técnico es impecable y derrocha calidad por todos lados. Por ello, aunque el título fue remasterizado para PS4 un año después, el original sigue siendo uno de los que mejor se ven en PS3. Jugabilidad: third person shooter con tintes de horror Ya que dejamos los halagos atrás, entremos en el aspecto de jugabilidad. A ver, creo que una buena definición podría ser: Shooter en tercera persona + ligeros toques de sigilo al estilo de Metal Gear Solid / Assasin’s Creed + leves toques de terror. El control es fluido (aunque algunos jugadores lo encuentran un tanto torpe, para mí está bien) y el modo de juego tiene la variedad justa para no caer en la monotonía, pero no hay algo que The Last of Us haga que no se haya visto en varios títulos más y, en ocasiones, de mejor forma. El avance es lineal, lo cual no es una desventaja en sí misma. Tal vez lo más atractivo sea el aspecto táctico del juego. En ciertas situaciones, debes elegir la forma en la que enfrentarás a los enemigos con los que te encuentras. Aunque, en la mayoría de los casos, el ataque frontal con armas de fuego asegura la muerte de Joel. Las secciones en las que debes ser sigiloso para evitar una muerte instantánea ante cierto tipo de enemigos resultan emocionantes, eso sí. En fin, que el aspecto jugable de The Last of Us, mientras que no es malo o aburrido, tampoco es tremendamente espectacular o innovador y sólo es una excusa para avanzar la historia.  Conclusión Para mí, al menos en mi humilde opinión, para que un videojuego entre a ese panteón sagrado de los mejores de todos los tiempos, debe ser uno que empuje al medio un paso más allá, ya sea en aspectos técnicos, narrativos o de innovación. Todos aquellos que jugamos The Legend of Zelda: Ocarina of Time en su época, allá por 1998, tenemos al título de Nintendo en tan alta estima por eso mismo: fue uno de los primeros títulos que aprovechó la tecnología de ese momento (el N64) y, de un solo golpe, mostró el potencial de las aventuras de acción en 3D. En verdad, TLoZ:OoT fue un título cutting edge en su época. Por otro lado, The Last of Us parece más, en el mejor de los casos, la culminación de los videojuegos de disparos en tercera persona con toques cinemáticos. Esta visión la puedo entender, aunque no compartir: como dije, la historia y sus personajes no me parecen nada especiales, además de que hay pocas innovaciones en el aspecto jugable. Lo mejor que puedo decir es que es en verdad un prodigio técnico, que aprovechó al máximo la potencia del PS3. Sin embargo, este resultado es de esperarse al ser uno de los títulos lanzados en el ocaso de la consola. Para mí, a The Last of Us le falta ese algo, esa chispa que me haga ponerlo al mismo nivel de otras obras del videojuego. Fuera de su historia, que resonó con muchas personas, no veo que esta obra de Naughty Dog haya hecho algo que no se haya visto antes." ["post_title"]=> string(49) "The Last of Us, ¿la obra maestra de Naughty Dog?" 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En esta ocasión, Zurita habla de su trabajo cinematográfico más reciente: Un retrato de familia.  CB: Tú qué redactaste el guion de la película “Nosotros los nobles” ¿Pensaste que tendría tanto éxito? AZ: No, sucedió un fenómeno muy extraño. Para mí en parte era una burla de ese sector de la sociedad mamón y prepotente, pero resultó que a estas personas les cayeron muy bien los personajes. Se sentían muy identificados con este tipo de personas pero para bien, como que lo tomaron como una identidad. Decían “Somos arrogantes, soberbios y mamones”, esto lo tomaron como algo bueno, y sí tuvo mucho éxito la cinta por muchas cosas. CB: ¿Por qué el título de tu nueva película “Un retrato de familia”? AZ: El personaje principal, Mariano Avendaño, que hace Humberto Zurita, lo único que parece tener de su familia es un retrato de familia y ya. La voz de la experiencia, que es Hugo Stiglitz, que es como su mentor, le dice por su experiencia que es conveniente que pase más tiempo con su familia, se lo transmite porque lo quiere como un hijo, y Humberto decide darle una oportunidad a lo que le están diciendo y se da cuenta de que realmente no está al tanto de lo que pasa en su familia. No es que haya perdido a la familia, pero no es esa familia de capas profundas, donde realmente la conoce. CB: Me da la impresión de que muchas de las anécdotas y temas de la película tú las has vivido. AZ: Cuando tú eres autor desde la obra literaria que es el guion, eres productor y director, tu ADN está embarrado en todos lados. También he sacado anécdotas de amigos y conocidos Filosóficamente cuando tú a algo le dices sí, le estás diciendo a muchas otras cosas que no. En estos dos años de confinamiento perdimos experiencias colectivas como, por ejemplo, ir al cine, tú puedes ver esta película en tu celular, pero no es lo mismo, en el cine estás siendo parte de qué te están contando una historia a todos juntos, y las reacciones grupales son contagiosas. Por eso los cantantes tienen tanto éxito en los conciertos, porque se crea un momento de felicidad colectiva que es único, no lo vas a sentir en un celular o en un video. El cine es la caja negra que te pone toda tu atención en la película que estás viendo por tantas horas y todos tus sentidos están ahí, y depende de los cineastas si esas dos horas te van a servir para salirte de la realidad, como la canción de Mecano sobre el cine, enamorarte de la chica que sale en la película, sentir el miedo, etc. Creo que ayer en la presentación logramos esto, yo salí muy satisfecho porque la gente me contaba de todo. Hace unos meses, invité a Miguel Bosé a que viera la película. Salió muy conmovido, le gustó muchísimo, y conectó con las relaciones profundas, la familia que se acepta sin cuestionar. CB: En tus dos películas se le da mucha importancia al rol del padre. Eso no pasa mucho en México a lo que se refiere en la convivencia con los hijos y la educación. AZ: Sí, y también lo que yo quería contar en esta historia era esta parte del que paga manda que está mal, pero así es, desgraciadamente el hombre sigue ganando más que la mujer, y también esta parte de que en cierto estatus social es muy difícil que la mujer trabaje, ellas no son pilares de la manutención del hogar, es una injusticia porque es una trampa, el proveedor es el personaje de Humberto Zurita, pero eso no es suficiente, un proveedor no construye un hogar. Yo no quería una película de dolor, yo quería una película de esperanza, una historia que te comunicara que se pueden arreglar las cosas mientras estés vivo. CB: A mí lo que me gustó mucho es que no es una película tonta romántica como hacen muchas en México, pero tampoco es la película de desesperación y tristeza profunda, un drama completo. AZ: Sí, e hice algo que también hice en “Nosotros los nobles”: no hay groserías, no es que sea mojigato, habrá películas que lo requieran, pero esta no. Esto lo agradece mucho la gente. En la vida real ya hay mucha agresión, si dos coches chocan se vuelve muy violenta la situación, por ejemplo, no hay tolerancia, esta es una película amorosa, divertida. Al fin de cuentas esta película es entretenimiento, pasar un buen rato, que no sea una película con dolor, aparte le pusimos secretos, por ejemplo tener a Miguel Ríos cantando y con Sergio Vallín, el guitarrista de Maná y grabaron especialmente las dos versiones de la canción de “Santa Lucía” para la película. CB: Humberto Zurita nos deleita en un personaje completamente diferente a lo que nos tiene acostumbrados en los últimos tiempos que sale en estas series violentas de narcos. AZ: Estás hablando de uno de los pilares actorales mexicanos: teatro, cine, televisión, productor, actor, un tipazo. Fíjate que él nunca había hecho un papel de un padre tan humano y tan vulnerable en lo más íntimo. Le encantó el guion, le representaba algo nuevo que nunca había hecho. Me dijo “yo vengo de ser una mala persona por varias temporadas, un majadero, un patán; este papel es de un hombre que es bueno en lo que hace, pero muy humano en su casa, sensible y al darse cuenta de las situaciones no reacciona impulsivamente, se frustra pero no ofende”. Al ser humano le cuesta mucho trabajo pedir perdón, aceptar que está equivocado, y si se puede tener una oportunidad y que mientras haya voluntad y cariño ahí están abiertas las puertas de la reconciliación familiar. CB: Y otro actor genial, ¿cómo se te ocurrió decirle a Hugo Stiglitz? AZ: Es parte del casting. Lo hicimos con Alejandro Reza, que es excelente en el casting, cuando estás haciendo el ensamble es muy complicado, no nada más es que estén guapos, en el caso de Hugo es la experiencia, es la edad de los 82 años, y es un tipo que te da ganas de ser como él, un ser triunfador que te dicen las cosas claras, que se viste bien, que es un líder. Sobre Mar Saura, que hace de la esposa del personaje de Humberto Zurita, pensamos en que tendría que ser una mujer muy especial para que su esposo luchara por reconquistarla; otra cosa que es muy importante es que se cuida, que es guapa. CB: ¿Por qué recomendarías a la gente que vea esta película? AZ: Primero que nada, les diría que le dieran una oportunidad al cine mexicano, porque se están haciendo cosas muy buenas. Todos los detalles están cuidados. Aquí trabajan personas que estuvieron nominados al Oscar, Fernando Cámara nominado al Oscar, y Jaime Bakshit y Michelle Couttolenc que ganaron el Oscar a mejor sonido. Darle una oportunidad a esta película al vestuario, la cinematografía, un gran sonido, es una película que tiene mucha luz y muchos mensajes, tiene muchas capas. Si no te pega por este lado te va a pegar por el otro, y lo más importante de todo es que vas a salir muy contento de la sala, te vas a llevar algo bueno. Si la ves con tu familia seguro vas encontrar un diálogo pendiente por ahí. Tenemos una distribuidora sensacional de la película que está haciendo un trabajo estupendo, estamos en 750 salas a nivel nacional hoy. Tenemos una muy bonita película para poder competir con cualquiera, se construyó un soundtrack especial para la película. Les recomiendo que la vean. 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ENTREVISTA CON ADRIÁN ZURITA

ENTREVISTA CON ADRIÁN ZURITA

A continuación se presenta la entrevista que Claudia Blix sostuvo con Adrián Zurita, uno de los guionistas de la película mexicana más...

julio 22, 2022
Es un buen tiempo para ser fanático de la saga The Last of Us, una de las propiedades intelectuales más importantes de Sony. En menos de un mes, The Last of US: Part I, un «remake» para PS5 del título que vio la luz en PS3 en el ya lejano 2013, llegará a las tiendas físicas y digitales. ¡Y vaya relajo que se armó dentro de la comunidad por este hecho! Sin embargo, la discusión acerca de si esta nueva versión está justificada (y que salga a precio completo similar a juegos nuevos, es decir, cerca de 70 USD) es tema para otro día. Además, pronto se estrenará una adaptación televisiva de la mano de HBO. Así que, a colación de esto, me gustaría hablar acerca del título desarrollado por Naughty Dog, el cual se ha convertido en una vaca sagrada del gaming en los últimos años. Advertencia: este juego no me gusta mucho. Al menos, no tanto como a la mayoría de los jugadores. Procedo a explicar mis razones. Si he de trazar un paralelo con otra forma de entretenimiento, para mí la devoción que genera The Last of Us me parece tan incomprensible como la que generó el álbum OK Computer de Radiohead a finales del siglo pasado. Es decir, ambas son obras de enorme calidad, con momentos de puro gozo. Sin embargo, si uno ve el panorama de sus respectivos campos, hay obras que resultan tanto o más valiosas y que rara vez reciben el mismo reconocimiento. ¿OK Computer en verdad es el mejor álbum de la misma década de Massive Attack, Aimee Mann, Morphine, Ween, Nirvana y Björk? De la misma forma, ¿The Last of Us es en verdad el mejor videojuego en la misma generación en la que gozamos la trilogía de Bioshock (1,2 e Infinite), Mass Effect, Grand Theft Auto (IV y V), Portal y Metal Gear Solid 4? Así que veamos cada uno de los apartados de The Last of Us. Trama: Un mundo después de la pandemia Comencemos por hablar un poco acerca de la historia, la cual es, para muchos, uno de los atractivos principales del título. La trama nos sitúa en un mundo azotado por un hongo llamado Cordyceps, el cual convierte a los humanos en seres violentos conocidos como los “Infectados” (very creative indeed!). La población está aislada en zonas de cuarentena debido a esto. Joel (el protagonista y a quien controlamos durante el juego) es un contrabandista, quien recibe el encargo de llevar a Ellie, una joven que aparentemente es inmune al hongo, hasta un asentamiento de un grupo rebelde conocido como “Las Luciérnagas”. Hasta ahí nos quedamos con la historia, para no entrar en los famosísimos spoilers para quienes aún no lo hayan jugado y tengan intenciones de hacerlo. Sin embargo, para mí, la historia del videojuego es uno de sus puntos más débiles: pretty standard stuff para un videojuego. Zombies, un entorno postapocalíptico y armas a montones. ¿Acaso no es básicamente la misma premisa que la saga Resident Evil? ¡Oh, perdonen! The Last of Us pretende contar una historia seria, carente, al parecer, de los elementos Over the Top de la saga insignia de Capcom. Esto es otro elemento que me ha dejado un sabor de boca un tanto amargo: la seriedad de la narración que a veces ronda con lo pretencioso. En varios momentos, parece que Naughty Dog nos quiere convencer de que esto no es solamente un juego. “¡Vean! estamos contando una historia harto seria! Sí, hay zombies, pero estamos siendo serios, ¡de veras!”. Calma, Neil Druckmann (el director del juego), ya entendimos. En el aspecto positivo, debo reconocer que la dinámica entre Joel y Ellie (casi como de padre e hija) resulta muy natural y humana, y entiendo que muchos jugadores empaticen con ambos. De hecho, si bien la historia no es nada novedosa, la dirección y el guion brindan algunos momentos enternecedores e intensos. Aspecto técnico: la joya de la corona de PS3 El aspecto técnico de The Last of Us es una de sus mayores ventajas y, siendo uno de los títulos importantes de la generación de PS3, su desarrollo contó con un equipo que ya conocía bien cómo crear videojuegos para la consola de Sony. Las vistas de este Estados Unidos devastado son en verdad gloriosas, con escenarios amplios, definidos y coloridos. La dirección de arte en verdad te hace sentir dentro de este mundo derruido que Naughty Dog creó. La variedad de escenarios no falta: viajaremos por edificios, bosques, alcantarillas y más. El modelado de los personajes también es excelente, con movimientos y expresiones faciales muy naturales. Las escenas también están muy bien dirigidas, lo cual no debería ser sorpresa viniendo de la misma desarrolladora de la serie Uncharted. El aspecto técnico es impecable y derrocha calidad por todos lados. Por ello, aunque el título fue remasterizado para PS4 un año después, el original sigue siendo uno de los que mejor se ven en PS3. Jugabilidad: third person shooter con tintes de horror Ya que dejamos los halagos atrás, entremos en el aspecto de jugabilidad. A ver, creo que una buena definición podría ser: Shooter en tercera persona + ligeros toques de sigilo al estilo de Metal Gear Solid / Assasin’s Creed + leves toques de terror. El control es fluido (aunque algunos jugadores lo encuentran un tanto torpe, para mí está bien) y el modo de juego tiene la variedad justa para no caer en la monotonía, pero no hay algo que The Last of Us haga que no se haya visto en varios títulos más y, en ocasiones, de mejor forma. El avance es lineal, lo cual no es una desventaja en sí misma. Tal vez lo más atractivo sea el aspecto táctico del juego. En ciertas situaciones, debes elegir la forma en la que enfrentarás a los enemigos con los que te encuentras. Aunque, en la mayoría de los casos, el ataque frontal con armas de fuego asegura la muerte de Joel. Las secciones en las que debes ser sigiloso para evitar una muerte instantánea ante cierto tipo de enemigos resultan emocionantes, eso sí. En fin, que el aspecto jugable de The Last of Us, mientras que no es malo o aburrido, tampoco es tremendamente espectacular o innovador y sólo es una excusa para avanzar la historia. Conclusión Para mí, al menos en mi humilde opinión, para que un videojuego entre a ese panteón sagrado de los mejores de todos los tiempos, debe ser uno que empuje al medio un paso más allá, ya sea en aspectos técnicos, narrativos o de innovación. Todos aquellos que jugamos The Legend of Zelda: Ocarina of Time en su época, allá por 1998, tenemos al título de Nintendo en tan alta estima por eso mismo: fue uno de los primeros títulos que aprovechó la tecnología de ese momento (el N64) y, de un solo golpe, mostró el potencial de las aventuras de acción en 3D. En verdad, TLoZ:OoT fue un título cutting edge en su época. Por otro lado, The Last of Us parece más, en el mejor de los casos, la culminación de los videojuegos de disparos en tercera persona con toques cinemáticos. Esta visión la puedo entender, aunque no compartir: como dije, la historia y sus personajes no me parecen nada especiales, además de que hay pocas innovaciones en el aspecto jugable. Lo mejor que puedo decir es que es en verdad un prodigio técnico, que aprovechó al máximo la potencia del PS3. Sin embargo, este resultado es de esperarse al ser uno de los títulos lanzados en el ocaso de la consola. Para mí, a The Last of Us le falta ese algo, esa chispa que me haga ponerlo al mismo nivel de otras obras del videojuego. Fuera de su historia, que resonó con muchas personas, no veo que esta obra de Naughty Dog haya hecho algo que no se haya visto antes.

The Last of Us, ¿la obra maestra de Naughty Dog?

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