CARTAS A TORA 273

Cocatú, un alienígena en forma de gato, llega a vivir a una vecindad de la CDMX. Todos los días le escribe cartas a Tora, su amada, quien lo espera en una galaxia no muy lejana.

8 de julio, 2022 CARTAS A TORA

Querida Tora:

Fíjate que el señor del 55 se puso enfermo del intestino, y en una de sus urgencias quiso utilizar el baño que hicieron para los guaruras. Pero no le permitieron entrar. Por más que rogó, él y toda su familia, no le permitieron pasar. Entonces se fue corriendo al King’s; pero no llegó, y tuvo un percance en plena calle. Llegaron los policías, y se lo querían llevar. “Al corralón”, decía uno de ellos, un chavito que apenas tiene la sombra de un bigote. Y no servía que le explicaran que el corralón es para coches. El insistía “¡Al corralón!, al corralón!”.

Por fin, no se lo llevaron (dinero de por medio), pero le hicieron limpiar todo el “mobiliario urbano” que había ensuciado. Entonces, la familia quiso llegar a un acuerdo con el portero para que le permitiera usar el baño de los guaruras por tratarse de “verdaderas emergencias”. Después de muchas audiencias, interrumpidas por carreras al King’s, el portero accedió, pero con sus condiciones. Primero, el señor tuvo que someterse a un examen médico con el doctor que el portero dijera. La familia aceptó (tuvo que pagar la consulta). Después tuvo que pagar una credencial que tardó varios días en estar lista, a pesar de que la hicieron los guaruras con cartoncillo y engrudo. Esa credencial la firmó la enfermera (Hubo que pagar la “molestia” que se le infligió a la mujer). Y después, cada vez que el hombre quisiera usar el baño, tenía que recabar la firma de tres guaruras (Y pagar cada una de esas molestias).

La primera vez que el del 55 quiso usar el baño, todo fue muy bien; y el hombre se sintió muy aliviado por las facilidades que le habían dado. Pero la segunda vez, el primer guarura con el que fue le dijo que la enfermera tenía que ponerle a la credencial una palomita en una casilla especial. Y la enfermera estaba ocupada en dar el tratamiento paliativo al portero, y tuvo que esperar, con grave peligro de ensuciar el ”mobiliario urbano” de la vecindad (léase escaleras y pasillo). En otra ocasión, sólo pudo conseguir a dos guaruras, porque los otros estaban en junta con el portero y no se les podía molestar. Pero él sí los molestó, porque la naturaleza no espera ni consiente a nadie. Total, que a los pocos días tenía que pagar a los guaruras por cada molestia que les infligía, y a la familia ya le resultaba más barato internar al enfermo en un hospital de medio pelo; pero entonces tenían que dejar a una persona al cuidado del enfermo, y esa persona tenía que faltar a trabajar, lo que iba en perjuicio de los ingresos familiares.

Luego, pensaron en comprar un excusado portátil, pero no cabía en ninguna parte. Pensaron ponerlo en el pasillo; pero el portero les dijo que si lo hacían tendrían que pagar una renta por el espacio que ocupara. Y entre eso y la limpieza, les resultaba muy difícil manejarlo.

También se les ocurrió tener siempre un taxi a la puerta de la vecindad, dispuesto a llevarlo al King’s o a cualquier otra fonda de los alrededores; pero también les salía muy caro. Además de que el taxista enseguida empezó a enamorar a la chava del 3, y la familia puso el grito en el cielo porque “cómo un taxista se iba a casar con su princesita”. (Aunque el taxista nunca habló de casamiento; y tampoco la “princesita”).

La solución la dio la madre del enfermo; y, en realidad, era muy sencilla: cambiarse a otra vecindad, a una vivienda que tuviera baño privado. Les iba a salir más cara la renta, pero eso se compensaba con no tener que gastar en las fondas para que les permitieran usar el baño, no tener que tomar taxis para llevar al señor a otro lado, no tener que pagar las “molestias” infligidas a enfermera y guaruras, y muchos otros gastos hormiga.

Y así se resolvió el problema. Y todos los que abusaron durante tanto tiempo del pobre enfermo se quedaron con un palmo de narices y lamentando la falta de aquellos ingresos tan fáciles que tuvieron. Pero era un abuso, ¿no te parece? A mi me indignó mucho la forma en que los vecinos, empezando por el portero, trataron a ese hombre. Pero eso es la humanidad.

Te quiere

Cocatú

Comentarios


object(WP_Query)#18049 (51) { ["query"]=> array(5) { ["cat"]=> int(14) ["posts_per_page"]=> int(2) ["orderby"]=> string(4) "rand" ["post__not_in"]=> array(1) { [0]=> int(80734) } ["date_query"]=> array(1) { [0]=> array(3) { ["after"]=> string(10) "12-07-2022" ["before"]=> string(10) "09-08-2022" ["inclusive"]=> bool(true) } } } ["query_vars"]=> array(65) { ["cat"]=> int(14) ["posts_per_page"]=> int(2) ["orderby"]=> string(4) "rand" ["post__not_in"]=> array(1) { [0]=> int(80734) } ["date_query"]=> array(1) { [0]=> array(3) { ["after"]=> string(10) "12-07-2022" ["before"]=> string(10) "09-08-2022" ["inclusive"]=> bool(true) } } ["error"]=> string(0) "" ["m"]=> string(0) "" ["p"]=> int(0) ["post_parent"]=> string(0) "" ["subpost"]=> string(0) "" ["subpost_id"]=> string(0) "" ["attachment"]=> string(0) "" ["attachment_id"]=> int(0) ["name"]=> string(0) "" ["pagename"]=> string(0) "" ["page_id"]=> int(0) ["second"]=> string(0) "" ["minute"]=> string(0) "" ["hour"]=> string(0) "" ["day"]=> int(0) ["monthnum"]=> int(0) ["year"]=> int(0) ["w"]=> int(0) ["category_name"]=> string(18) "cultura-para-todos" ["tag"]=> string(0) "" ["tag_id"]=> string(0) "" ["author"]=> string(0) "" ["author_name"]=> string(0) "" ["feed"]=> string(0) "" ["tb"]=> string(0) "" ["paged"]=> int(0) ["meta_key"]=> string(0) "" ["meta_value"]=> string(0) "" ["preview"]=> string(0) "" ["s"]=> string(0) "" ["sentence"]=> string(0) "" ["title"]=> string(0) "" ["fields"]=> string(0) "" ["menu_order"]=> string(0) "" ["embed"]=> string(0) "" ["category__in"]=> array(0) { } ["category__not_in"]=> array(0) { } ["category__and"]=> array(0) { } ["post__in"]=> array(0) { } ["post_name__in"]=> array(0) { } ["tag__in"]=> array(0) { } ["tag__not_in"]=> array(0) { } ["tag__and"]=> array(0) { } ["tag_slug__in"]=> array(0) { } ["tag_slug__and"]=> array(0) { } ["post_parent__in"]=> array(0) { } ["post_parent__not_in"]=> array(0) { } ["author__in"]=> array(0) { } ["author__not_in"]=> array(0) { } ["ignore_sticky_posts"]=> bool(false) ["suppress_filters"]=> bool(false) ["cache_results"]=> bool(true) ["update_post_term_cache"]=> bool(true) ["lazy_load_term_meta"]=> bool(true) ["update_post_meta_cache"]=> bool(true) ["post_type"]=> string(0) "" ["nopaging"]=> bool(false) ["comments_per_page"]=> string(2) "50" ["no_found_rows"]=> bool(false) ["order"]=> string(0) "" } ["tax_query"]=> object(WP_Tax_Query)#18047 (6) { ["queries"]=> array(1) { [0]=> array(5) { ["taxonomy"]=> string(8) "category" ["terms"]=> array(1) { [0]=> int(14) } ["field"]=> string(7) "term_id" ["operator"]=> string(2) "IN" ["include_children"]=> bool(true) } } ["relation"]=> string(3) "AND" ["table_aliases":protected]=> array(1) { [0]=> string(21) "rt_term_relationships" } ["queried_terms"]=> array(1) { ["category"]=> array(2) { ["terms"]=> array(1) { [0]=> int(14) } ["field"]=> string(7) "term_id" } } ["primary_table"]=> string(8) "rt_posts" ["primary_id_column"]=> string(2) "ID" } ["meta_query"]=> object(WP_Meta_Query)#18017 (9) { ["queries"]=> array(0) { } ["relation"]=> NULL ["meta_table"]=> NULL ["meta_id_column"]=> NULL ["primary_table"]=> NULL ["primary_id_column"]=> NULL ["table_aliases":protected]=> array(0) { } ["clauses":protected]=> array(0) { } ["has_or_relation":protected]=> bool(false) } ["date_query"]=> object(WP_Date_Query)#18012 (5) { ["queries"]=> array(4) { [0]=> array(6) { ["after"]=> string(10) "12-07-2022" ["before"]=> string(10) "09-08-2022" ["inclusive"]=> bool(true) ["column"]=> string(9) "post_date" ["compare"]=> string(1) "=" ["relation"]=> string(3) "AND" } ["column"]=> string(9) "post_date" ["compare"]=> string(1) "=" ["relation"]=> string(3) "AND" } ["relation"]=> string(3) "AND" ["column"]=> string(18) "rt_posts.post_date" ["compare"]=> string(1) "=" ["time_keys"]=> array(14) { [0]=> string(5) "after" [1]=> string(6) "before" [2]=> string(4) "year" [3]=> string(5) "month" [4]=> string(8) "monthnum" [5]=> string(4) "week" [6]=> string(1) "w" [7]=> string(9) "dayofyear" [8]=> string(3) "day" [9]=> string(9) "dayofweek" [10]=> string(13) "dayofweek_iso" [11]=> string(4) "hour" [12]=> string(6) "minute" [13]=> string(6) "second" } } ["request"]=> string(503) " SELECT SQL_CALC_FOUND_ROWS rt_posts.ID FROM rt_posts LEFT JOIN rt_term_relationships ON (rt_posts.ID = rt_term_relationships.object_id) WHERE 1=1 AND ( ( rt_posts.post_date >= '2022-07-12 00:00:00' AND rt_posts.post_date <= '2022-08-09 00:00:00' ) ) AND rt_posts.ID NOT IN (80734) AND ( rt_term_relationships.term_taxonomy_id IN (14) ) AND ((rt_posts.post_type = 'post' AND (rt_posts.post_status = 'publish'))) GROUP BY rt_posts.ID ORDER BY RAND() LIMIT 0, 2 " ["posts"]=> array(2) { [0]=> object(WP_Post)#18050 (24) { ["ID"]=> int(81680) ["post_author"]=> string(3) "132" ["post_date"]=> string(19) "2022-08-02 10:08:01" ["post_date_gmt"]=> string(19) "2022-08-02 15:08:01" ["post_content"]=> string(10720) "¿Por qué pensamos y creemos que nuestra conducta y nuestro comportamiento son usualmente correctos? ¿Por qué actuamos en concordancia con nuestros pensamientos y nuestras creencias? ¿Qué pasa en nuestra cabeza que justifica nuestro proceder y habitualmente lo considera justo? Digamos que lo correcto es pensar y creer que las personas deben ser libres, por ejemplo, para decidir sobre su cuerpo. Pongamos el caso de una mujer que decide interrumpir su embarazo o vestir de tal o cual manera… y digamos que un hombre decide drogarse. Podemos o no estar de acuerdo con las decisiones de ambos, pero comprendemos que es una elección respetable porque creemos que es un derecho humano, inherente al hombre: responde al libre desarrollo de su personalidad. En otras palabras, la libertad es innata a la persona. La libertad es, en el mundo occidental -al que pertenece México-, el principio cardinal de la conducta humana. De esta creencia, sagrada para los occidentales, deriva el papel preponderante que concedemos al individuo. El individuo, libre y soberano de su cuerpo y actos, es lo que deviene en individualismo. El yo por delante, siempre primero. El hombre se hace a sí mismo. El individuo lo es todo. Nada debe a nadie. La comunidad, el lugar donde vive y convive con otros, es un accesorio. Por ello sus obligaciones para con los demás es cercana a cero, pese a que la crianza sería imposible sin su entorno social. Esta creencia fundacional del mundo europeo y de sus colonias, es el motor del capitalismo. Este sistema económico hace de la mercancía y de la ganancia el reino habitado por los terrícolas -y su leitmotiv-, quizá con particularidades relevantes en algunos países, en especial los de Asia. Esta forma de entender y pensar nuestro mundo permite asignar los atributos de las personas a sus actividades. Si soy libre, la empresa que he forjado lo es igualmente. Si una persona carga el peso de emprender un negocio se habla de iniciativa individual, aunque se trate de una labor colectiva. Aquí estamos ante el origen de la libre empresa y la libertad del capital. Adjudicamos a los objetos las cualidades y los valores distintivos del hombre, que emanan de las creencias del relato mítico sobre el origen del mundo que tenemos los occidentales. Se otorga a las cosas de los hombres, así sean sus obras, la prioridad máxima. Curiosamente este antropocentrismo invierte las jerarquías. Cuando se trata de la libertad de la empresa o del capital, tales valores, atribuidos a la esencia humana, pesan más que la libertad personal. Me parece que a dicho fenómeno Karl Marx llamó el “fetichismo de la mercancía”, es decir, que un producto humano asume sus cualidades. Ahora bien, ¿de dónde vienen las creencias? Su origen lo encontramos en el relato mítico (cosmovisión), aquel que concebimos para entender y dar sentido a nuestro mundo y nuestra vida. El hombre requiere de certezas y tener el control de su entorno social. Estamos ante el motor primigenio: el instinto de supervivencia. He aquí el papel crucial de las creencias. De ellas, que son una concepción global del origen y sentido del mundo, también se desprende la conducta personal. Actuamos de tal o cual manera porque estamos convencidos de que es moralmente correcto. Es la función de las creencias. Ellas permiten la convivencia pacífica y la colaboración. A partir de ese tronco común de creencias y valores (imaginemos una pecera) cada individuo (digamos el pez) crea sus propias ideas que en general coinciden con las de otros. Las asumimos como propias porque nos ayudan a comprendernos y a entender el mundo. Las creencias nos crean: somos nuestras creencias. Las creencias, de acuerdo con los neurocientíficos, son los pilares de nuestro reino neuronal. Nuestras hormonas y neuronas (y sus sinapsis), fruto de la genética individual, al interactuar con el medio ambiente (la experiencia personal), los valores y creencias (la cultura) forjan el carácter de cada quien. Ese intrincado proceso de causas y efectos constituye el mundo neuronal particular de cada uno, que en buena medida determina nuestra forma de actuar, de desenvolvernos en sociedad. Tenemos entonces lo siguiente: la cosmogonía que es el relato mítico de los orígenes del hombre y base de las religiones, es la que establece las creencias y los valores de una comunidad. Tales creencias y valores fundan las culturas. Digamos que este fenómeno semeja a una pecera, lugar donde vive el pez. Creencias y valores son la pecera; los hombres son los peces. Si salen de la pecera es su muerte social, que los antiguos llamaron ostracismo. Los hombres reaccionan a su mundo cultural (integrado por creencias y valores que dan origen a la moral o costumbres, normas, leyes e instituciones), a la genética y a su experiencia personal que define su entramado neuronal: su carácter. La cultura es el conjunto de creencias y valores que cultivan las sociedades mediante relatos de héroes y villanos; el establecimiento de premios a lo que concebimos bueno y permitido, y castigos a lo que consideramos malo y prohibido. En ese proceso son cruciales la experiencia o escuela de la vida, así como la educación cívica que recibimos. A ello cabe sumar el medio ambiente (geografía), los alimentos que consumimos y las vivencias personales. En términos neurocientíficos a la influencia cultural y medioambiental se le conoce como epigenética, cuyo papel consiste en activar o desactivar parte de los genes de cada persona que determinan su conducta y reacciones ante el mundo circundante. A ello llamamos carácter. La cultura se mete en nuestra piel. Conforma la lente por la que vemos y experimentamos la vida. Esa lente es la moral, las creencias conductuales con las cuales interpretamos e interactuamos en el mundo. Así, por ejemplo, en ciertas tribus de la amazonia es normal y moral el desnudo, en Occidente, no. Retomo la idea del individuo como paradigma de Occidente para explicar las conexiones entre cultura (sistema de creencias y valores) y medio ambiente (condiciones físicas y geográficas). A los niños de esta parte del mundo se les inculca la cultura del individualismo, que data de unos 2,500 años. Algunos historiadores identifican la cuna de esta creencia en el individuo autosuficiente, que se hace a sí mismo, en la antigua Grecia, cuya geografía es rocosa y montañosa, donde su orografía obstaculiza la comunicación entre personas y pueblos. Tal característica complicó la colaboración y la realización de importantes iniciativas colectivas. La mitología griega da cuenta del protagonismo de los personajes míticos, los dioses autosuficientes y dotados de poderes para hacer su mundo a su imagen y semejanza. En esas tierras hostiles la capacidad del individuo para sobrevivir fue el ideal cultural. Y los romanos, al conquistar a los griegos, adoptaron dicho paradigma. Siglos después el cristianismo, que adoptó a los pensadores griegos como fuente de inspiración, en particular a Platón y Aristóteles, enriquece la creencia en el individuo todopoderoso. En el siglo IV de nuestra era se verificó una intensa y fructífera polémica entre dos teólogos, Agustín de Hipona (San Agustín) y Pelagio, un monje ascético de origen británico. El quid de su discusión fue el “pecado original”, tema que deriva en si el hombre es malo por naturaleza o puede elegir entre el bien y el mal. Agustín sostuvo en sus tratados que el hombre sólo obtenía la gracia por concesión divina, es decir, nada podría salvarlo y llevarle al cielo, excepto la voluntad de Dios. Pelagio, en cambio, sostenía lo contrario: que está en manos del hombre cambiar y redimirse de sus pecados. Es decir, la salvación está al alcance de su voluntad: es responsabilidad de cada persona. A esa conclusión llega a partir de las escrituras que señalan que Dios creó al hombre a su imagen (Génesis 1:27). Luego, el hombre igual que su dios, es capaz de elegir. Pelagio argumenta contra el determinismo de Agustín: “No podemos hacer ni el bien ni el mal sin el ejercicio de nuestra voluntad, y siempre tenemos la libertad de hacer uno de los dos” (A Demetria, 8.I). Un ser totalmente determinado por su naturaleza no puede ser objeto de juicio moral [es decir, si el hombre está determinado por el pecado original no puede actuar de otra manera y, por lo tanto, no es responsable de sus actos, como es el caso de cualquier criatura irracional]. La dignidad del hombre procede de su capacidad de elegir, y precisamente por esta facultad de deliberación se diferencia de los animales”. El pilar de este edificio conceptual es lo que establece el libro del Eclesiastés en la Biblia, que dice: Dios “creó al hombre y lo dejó librado a su propio albedrío”. Por tanto, la principal virtud humana no es la sumisión ni la humildad sino su capacidad para tomar el destino en sus manos, su autonomía. La creencia en el libre albedrío forja al hombre occidental. Es la base de una cultura enriquecida durante siglos. Una experiencia diferente y, en consecuencia, unas ideas y creencias igualmente distintas, forjaron a la milenaria cultura china. También la geografía determinó las vivencias y carácter de sus pobladores. A diferencia de Grecia, las grandes llanuras de China favorecieron la colaboración de grandes grupos sociales. El trabajo conjunto determinó la supervivencia en esta parte del mundo. Luego, el papel del individuo se subordinó a la comunidad. Confucio, en Analectas describe al hombre superior como el que no se vanagloria de sí y elige ocultar sus virtudes, cultiva la armonía y el equilibrio. Quienes han estudiado la literatura de los países de Asia dan cuenta de que las narraciones no ponían el acento en el individuo, sino en los colectivos. Hasta recientemente, alrededor de hace dos mil años empezaron a escribirse autobiografías, pero aun así el sujeto no es centro del relato, según Qi Wang en The Autobiographical Self in Time and Culture. Creencias y valores distintos pueden auspiciar choques culturales." ["post_title"]=> string(42) "Cómo las creencias determinan la conducta" ["post_excerpt"]=> string(42) "Para Patricio, en su décimo aniversario " ["post_status"]=> string(7) "publish" ["comment_status"]=> string(6) "closed" ["ping_status"]=> string(6) "closed" ["post_password"]=> string(0) "" ["post_name"]=> string(41) "como-las-creencias-determinan-la-conducta" ["to_ping"]=> string(0) "" ["pinged"]=> string(0) "" ["post_modified"]=> string(19) "2022-08-02 10:08:01" ["post_modified_gmt"]=> string(19) "2022-08-02 15:08:01" ["post_content_filtered"]=> string(0) "" ["post_parent"]=> int(0) ["guid"]=> string(35) "https://ruizhealytimes.com/?p=81680" ["menu_order"]=> int(0) ["post_type"]=> string(4) "post" ["post_mime_type"]=> string(0) "" ["comment_count"]=> string(1) "0" ["filter"]=> string(3) "raw" } [1]=> object(WP_Post)#17956 (24) { ["ID"]=> int(81780) ["post_author"]=> string(2) "39" ["post_date"]=> string(19) "2022-08-04 12:33:00" ["post_date_gmt"]=> string(19) "2022-08-04 17:33:00" ["post_content"]=> string(7744) "Existen diferentes maneras de celebrar un momento histórico. Una de ellas es la de utilizarlo como oportunidad para reflexionar sobre sus causas, características y efectos. Si ese momento histórico está materializado en un pacto constitucional la ocasión se potencia porque las vicisitudes del momento están destinadas a normar las circunstancias del futuro y a influir en otros contextos históricos, políticos y normativos” (Salazar, p. 11, 2017). El pasado 27 de julio el municipio de Mier y Noriega de Nuevo León celebró con alegría sus primeros 173 años de su fundación. Dentro del marco de instituciones presentes. Destacó la participación de la Asociación de Historiadores, Cronistas y Escritores de Nuevo León “José Servando Teresa de Mier” A.C., en calidad como Presidente de dicha Asociación el Lic. Juvencio Carrizales Torres y Cronista del mencionado municipio así como una servidora Dra. Angélica Murillo Garza. Programa *Bienvenida…Dra. Angélica Murillo Garza. *Participación musical… Grupo “Los Navegantes” Eliseo Hernández Uresti y Lencho Rodríguez Beltrán.  *Cabalgantes de la Asociación de Charros de Mier y Noriega. *Manuel Reyna…Municipio de Dr. Arroyo. *Mensaje (Decreto)…Srita. Fernanda Medellín Carrizales. *Discurso oficial del Lic. Juvencio Carrizales Torres, Presidente de la Asociación de Historiadores, Cronistas y Escritores de Nuevo León, “José Servando Teresa de Mier” A. C. y Cronista del mencionado municipio. *Homenaje Post Mortem Sr. Pedro Carrizales Padrón (9 de septiembre 1926-25 de enero 2022). Un parque de la localidad llevará el nombre de don Pedro Carrizales Padrón. *Clausura. Entrevista Sr. Perfecto Meléndez Villanueva nativo de Mier y Noriega refiere “Algunas personas de manera  errónea dicen que nuestro municipio era una Hacienda en sus albores y no es así. Tal vez como no nacieron en este municipio de ahí el desconocimiento de fechas y nombres”. Guardia de Honor Se llevó una Guardia de Honor en la Escultura de Padre Mier ubicada a la entrada del municipio en la que el Lic. Juvencio mencionó “Mi querido Municipio de Mier y Noriega, su nombre fue en memoria de Fray Servando Teresa de Mier y Noriega, nativo de Monterrey, héroe de la Independencia Nacional. Fue elevado a Villa en un 27 de julio de 1849 de acuerdo al Decreto nùmero51, dado a conocer por el Gobernador en turno ante el Congreso del Estado de dicho año. De allí parte su festejo de 173º Aniversario”. Antecedentes de la Escultura del Padre Mier El Lic. Juvencio enfatizó con orgullo que la Escultura del Padre Mier que se encuentra en la entrada del mencionado municipio fue realizada por el escultor Federico Cantú Favila y fue trasladada a Mier y Noriega por el Lic. Carrizales el 2 de junio de 2004. “Esta escultura es una pieza original de mi amigo Federico Cantú a quien le agradezco sus atenciones a mi municipio. Inicialmente, esta escultura original se colocaría en la Macro Plaza del Centro de Monterrey pero finalmente se pudo contratar el proyecto y gestiones con Federico Cantú y la pieza original quedó destinada para Mier y Noriega y la réplica para Monterrey”. Semblanza   Juvencio Carrizales Torres, nace un 11 de febrero de 1969 en el Municipio de Mier y Noriega, Nuevo León, abogado de profesión, apasionado por la historia y cultura; Cronista del citado municipio, autor de diferentes artículos, ha participado en programas de radio como “Orgullosamente Bárbaros” Canal 28 Nuevo León, trabajó para diferentes periódicos de la localidad entre otros. Actualmente, tiene diferentes proyectos para los habitantes de su tierra querida como lo refiere en las entrevistas. Invitamos al público en general que visite y conozca Mier y Noriega “Las festividades reflejan el nivel de cultura de un pueblo, sus creencias, su fe, su idiosincrasia, su capacidad de organización, en suma su grado de desarrollo en el ámbito material, artístico y espiritual”. (Carrizales, p. 23. 2022). Bibliografía Carrizales Torres, Juvencio (Junio 2022). Mier y Noriega y sus festividades. Revista OFICIO N. 390. Vol. XXXI. Director Arnulfo Vigil [email protected] Salazar Ugarte, Pedro (2017). El municipio mexicano: Génesis, evolución y perspectivas contemporáneas. Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM.  https://www.inehrm.gob.mx/recursos/Libros/elmunicipiomexicano.pdf https://ruizhealytimes.com/cultura-para-todos/vivamos-el-173-aniversario-de-la-fundacion-de-mier-y-noriega-de-nuevo-leon/ Juvencio Carrizales Torres  https://www.facebook.com/juvencio.carrizalestorres  Contacto: ORCID ID https://orcid.org/0000-0002-5708-428X [email protected] www.facebook.com/angelica.murillo.5496 https://www.facebook.com/RIEHMTY IG dra.angelicamg www.ruizhealytimes.com  " ["post_title"]=> string(180) "La Asociación de Historiadores, Cronistas y Escritores de Nuevo León “José Servando Teresa de Mier” A. C. presente en el 173º Aniversario de la Fundación de Mier y Noriega" ["post_excerpt"]=> string(0) "" ["post_status"]=> string(7) "publish" ["comment_status"]=> string(6) "closed" ["ping_status"]=> string(6) "closed" ["post_password"]=> string(0) "" ["post_name"]=> string(166) "la-asociacion-de-historiadores-cronistas-y-escritores-de-nuevo-leon-jose-servando-teresa-de-mier-a-c-presente-en-el-173o-aniversario-de-la-fundacion-de-mier-y-noriega" ["to_ping"]=> string(0) "" ["pinged"]=> string(0) "" ["post_modified"]=> string(19) "2022-08-04 12:33:00" ["post_modified_gmt"]=> string(19) "2022-08-04 17:33:00" ["post_content_filtered"]=> string(0) "" ["post_parent"]=> int(0) ["guid"]=> string(35) "https://ruizhealytimes.com/?p=81780" ["menu_order"]=> int(0) ["post_type"]=> string(4) "post" ["post_mime_type"]=> string(0) "" ["comment_count"]=> string(1) "0" ["filter"]=> string(3) "raw" } } ["post_count"]=> int(2) ["current_post"]=> int(-1) ["in_the_loop"]=> bool(false) ["post"]=> object(WP_Post)#18050 (24) { ["ID"]=> int(81680) ["post_author"]=> string(3) "132" ["post_date"]=> string(19) "2022-08-02 10:08:01" ["post_date_gmt"]=> string(19) "2022-08-02 15:08:01" ["post_content"]=> string(10720) "¿Por qué pensamos y creemos que nuestra conducta y nuestro comportamiento son usualmente correctos? ¿Por qué actuamos en concordancia con nuestros pensamientos y nuestras creencias? ¿Qué pasa en nuestra cabeza que justifica nuestro proceder y habitualmente lo considera justo? Digamos que lo correcto es pensar y creer que las personas deben ser libres, por ejemplo, para decidir sobre su cuerpo. Pongamos el caso de una mujer que decide interrumpir su embarazo o vestir de tal o cual manera… y digamos que un hombre decide drogarse. Podemos o no estar de acuerdo con las decisiones de ambos, pero comprendemos que es una elección respetable porque creemos que es un derecho humano, inherente al hombre: responde al libre desarrollo de su personalidad. En otras palabras, la libertad es innata a la persona. La libertad es, en el mundo occidental -al que pertenece México-, el principio cardinal de la conducta humana. De esta creencia, sagrada para los occidentales, deriva el papel preponderante que concedemos al individuo. El individuo, libre y soberano de su cuerpo y actos, es lo que deviene en individualismo. El yo por delante, siempre primero. El hombre se hace a sí mismo. El individuo lo es todo. Nada debe a nadie. La comunidad, el lugar donde vive y convive con otros, es un accesorio. Por ello sus obligaciones para con los demás es cercana a cero, pese a que la crianza sería imposible sin su entorno social. Esta creencia fundacional del mundo europeo y de sus colonias, es el motor del capitalismo. Este sistema económico hace de la mercancía y de la ganancia el reino habitado por los terrícolas -y su leitmotiv-, quizá con particularidades relevantes en algunos países, en especial los de Asia. Esta forma de entender y pensar nuestro mundo permite asignar los atributos de las personas a sus actividades. Si soy libre, la empresa que he forjado lo es igualmente. Si una persona carga el peso de emprender un negocio se habla de iniciativa individual, aunque se trate de una labor colectiva. Aquí estamos ante el origen de la libre empresa y la libertad del capital. Adjudicamos a los objetos las cualidades y los valores distintivos del hombre, que emanan de las creencias del relato mítico sobre el origen del mundo que tenemos los occidentales. Se otorga a las cosas de los hombres, así sean sus obras, la prioridad máxima. Curiosamente este antropocentrismo invierte las jerarquías. Cuando se trata de la libertad de la empresa o del capital, tales valores, atribuidos a la esencia humana, pesan más que la libertad personal. Me parece que a dicho fenómeno Karl Marx llamó el “fetichismo de la mercancía”, es decir, que un producto humano asume sus cualidades. Ahora bien, ¿de dónde vienen las creencias? Su origen lo encontramos en el relato mítico (cosmovisión), aquel que concebimos para entender y dar sentido a nuestro mundo y nuestra vida. El hombre requiere de certezas y tener el control de su entorno social. Estamos ante el motor primigenio: el instinto de supervivencia. He aquí el papel crucial de las creencias. De ellas, que son una concepción global del origen y sentido del mundo, también se desprende la conducta personal. Actuamos de tal o cual manera porque estamos convencidos de que es moralmente correcto. Es la función de las creencias. Ellas permiten la convivencia pacífica y la colaboración. A partir de ese tronco común de creencias y valores (imaginemos una pecera) cada individuo (digamos el pez) crea sus propias ideas que en general coinciden con las de otros. Las asumimos como propias porque nos ayudan a comprendernos y a entender el mundo. Las creencias nos crean: somos nuestras creencias. Las creencias, de acuerdo con los neurocientíficos, son los pilares de nuestro reino neuronal. Nuestras hormonas y neuronas (y sus sinapsis), fruto de la genética individual, al interactuar con el medio ambiente (la experiencia personal), los valores y creencias (la cultura) forjan el carácter de cada quien. Ese intrincado proceso de causas y efectos constituye el mundo neuronal particular de cada uno, que en buena medida determina nuestra forma de actuar, de desenvolvernos en sociedad. Tenemos entonces lo siguiente: la cosmogonía que es el relato mítico de los orígenes del hombre y base de las religiones, es la que establece las creencias y los valores de una comunidad. Tales creencias y valores fundan las culturas. Digamos que este fenómeno semeja a una pecera, lugar donde vive el pez. Creencias y valores son la pecera; los hombres son los peces. Si salen de la pecera es su muerte social, que los antiguos llamaron ostracismo. Los hombres reaccionan a su mundo cultural (integrado por creencias y valores que dan origen a la moral o costumbres, normas, leyes e instituciones), a la genética y a su experiencia personal que define su entramado neuronal: su carácter. La cultura es el conjunto de creencias y valores que cultivan las sociedades mediante relatos de héroes y villanos; el establecimiento de premios a lo que concebimos bueno y permitido, y castigos a lo que consideramos malo y prohibido. En ese proceso son cruciales la experiencia o escuela de la vida, así como la educación cívica que recibimos. A ello cabe sumar el medio ambiente (geografía), los alimentos que consumimos y las vivencias personales. En términos neurocientíficos a la influencia cultural y medioambiental se le conoce como epigenética, cuyo papel consiste en activar o desactivar parte de los genes de cada persona que determinan su conducta y reacciones ante el mundo circundante. A ello llamamos carácter. La cultura se mete en nuestra piel. Conforma la lente por la que vemos y experimentamos la vida. Esa lente es la moral, las creencias conductuales con las cuales interpretamos e interactuamos en el mundo. Así, por ejemplo, en ciertas tribus de la amazonia es normal y moral el desnudo, en Occidente, no. Retomo la idea del individuo como paradigma de Occidente para explicar las conexiones entre cultura (sistema de creencias y valores) y medio ambiente (condiciones físicas y geográficas). A los niños de esta parte del mundo se les inculca la cultura del individualismo, que data de unos 2,500 años. Algunos historiadores identifican la cuna de esta creencia en el individuo autosuficiente, que se hace a sí mismo, en la antigua Grecia, cuya geografía es rocosa y montañosa, donde su orografía obstaculiza la comunicación entre personas y pueblos. Tal característica complicó la colaboración y la realización de importantes iniciativas colectivas. La mitología griega da cuenta del protagonismo de los personajes míticos, los dioses autosuficientes y dotados de poderes para hacer su mundo a su imagen y semejanza. En esas tierras hostiles la capacidad del individuo para sobrevivir fue el ideal cultural. Y los romanos, al conquistar a los griegos, adoptaron dicho paradigma. Siglos después el cristianismo, que adoptó a los pensadores griegos como fuente de inspiración, en particular a Platón y Aristóteles, enriquece la creencia en el individuo todopoderoso. En el siglo IV de nuestra era se verificó una intensa y fructífera polémica entre dos teólogos, Agustín de Hipona (San Agustín) y Pelagio, un monje ascético de origen británico. El quid de su discusión fue el “pecado original”, tema que deriva en si el hombre es malo por naturaleza o puede elegir entre el bien y el mal. Agustín sostuvo en sus tratados que el hombre sólo obtenía la gracia por concesión divina, es decir, nada podría salvarlo y llevarle al cielo, excepto la voluntad de Dios. Pelagio, en cambio, sostenía lo contrario: que está en manos del hombre cambiar y redimirse de sus pecados. Es decir, la salvación está al alcance de su voluntad: es responsabilidad de cada persona. A esa conclusión llega a partir de las escrituras que señalan que Dios creó al hombre a su imagen (Génesis 1:27). Luego, el hombre igual que su dios, es capaz de elegir. Pelagio argumenta contra el determinismo de Agustín: “No podemos hacer ni el bien ni el mal sin el ejercicio de nuestra voluntad, y siempre tenemos la libertad de hacer uno de los dos” (A Demetria, 8.I). Un ser totalmente determinado por su naturaleza no puede ser objeto de juicio moral [es decir, si el hombre está determinado por el pecado original no puede actuar de otra manera y, por lo tanto, no es responsable de sus actos, como es el caso de cualquier criatura irracional]. La dignidad del hombre procede de su capacidad de elegir, y precisamente por esta facultad de deliberación se diferencia de los animales”. El pilar de este edificio conceptual es lo que establece el libro del Eclesiastés en la Biblia, que dice: Dios “creó al hombre y lo dejó librado a su propio albedrío”. Por tanto, la principal virtud humana no es la sumisión ni la humildad sino su capacidad para tomar el destino en sus manos, su autonomía. La creencia en el libre albedrío forja al hombre occidental. Es la base de una cultura enriquecida durante siglos. Una experiencia diferente y, en consecuencia, unas ideas y creencias igualmente distintas, forjaron a la milenaria cultura china. También la geografía determinó las vivencias y carácter de sus pobladores. A diferencia de Grecia, las grandes llanuras de China favorecieron la colaboración de grandes grupos sociales. El trabajo conjunto determinó la supervivencia en esta parte del mundo. Luego, el papel del individuo se subordinó a la comunidad. Confucio, en Analectas describe al hombre superior como el que no se vanagloria de sí y elige ocultar sus virtudes, cultiva la armonía y el equilibrio. Quienes han estudiado la literatura de los países de Asia dan cuenta de que las narraciones no ponían el acento en el individuo, sino en los colectivos. Hasta recientemente, alrededor de hace dos mil años empezaron a escribirse autobiografías, pero aun así el sujeto no es centro del relato, según Qi Wang en The Autobiographical Self in Time and Culture. Creencias y valores distintos pueden auspiciar choques culturales." ["post_title"]=> string(42) "Cómo las creencias determinan la conducta" ["post_excerpt"]=> string(42) "Para Patricio, en su décimo aniversario " ["post_status"]=> string(7) "publish" ["comment_status"]=> string(6) "closed" ["ping_status"]=> string(6) "closed" ["post_password"]=> string(0) "" ["post_name"]=> string(41) "como-las-creencias-determinan-la-conducta" ["to_ping"]=> string(0) "" ["pinged"]=> string(0) "" ["post_modified"]=> string(19) "2022-08-02 10:08:01" ["post_modified_gmt"]=> string(19) "2022-08-02 15:08:01" ["post_content_filtered"]=> string(0) "" ["post_parent"]=> int(0) ["guid"]=> string(35) "https://ruizhealytimes.com/?p=81680" ["menu_order"]=> int(0) ["post_type"]=> string(4) "post" ["post_mime_type"]=> string(0) "" ["comment_count"]=> string(1) "0" ["filter"]=> string(3) "raw" } ["comment_count"]=> int(0) ["current_comment"]=> int(-1) ["found_posts"]=> int(13) ["max_num_pages"]=> float(7) ["max_num_comment_pages"]=> int(0) ["is_single"]=> bool(false) ["is_preview"]=> bool(false) ["is_page"]=> bool(false) ["is_archive"]=> bool(true) ["is_date"]=> bool(false) ["is_year"]=> bool(false) ["is_month"]=> bool(false) ["is_day"]=> bool(false) ["is_time"]=> bool(false) ["is_author"]=> bool(false) ["is_category"]=> bool(true) ["is_tag"]=> bool(false) ["is_tax"]=> bool(false) ["is_search"]=> bool(false) ["is_feed"]=> bool(false) ["is_comment_feed"]=> bool(false) ["is_trackback"]=> bool(false) ["is_home"]=> bool(false) ["is_privacy_policy"]=> bool(false) ["is_404"]=> bool(false) ["is_embed"]=> bool(false) ["is_paged"]=> bool(false) ["is_admin"]=> bool(false) ["is_attachment"]=> bool(false) ["is_singular"]=> bool(false) ["is_robots"]=> bool(false) ["is_favicon"]=> bool(false) ["is_posts_page"]=> bool(false) ["is_post_type_archive"]=> bool(false) ["query_vars_hash":"WP_Query":private]=> string(32) "78bad20fb1d406a37bb821c153836c5b" ["query_vars_changed":"WP_Query":private]=> bool(false) ["thumbnails_cached"]=> bool(false) ["stopwords":"WP_Query":private]=> NULL ["compat_fields":"WP_Query":private]=> array(2) { [0]=> string(15) "query_vars_hash" [1]=> string(18) "query_vars_changed" } ["compat_methods":"WP_Query":private]=> array(2) { [0]=> string(16) "init_query_flags" [1]=> string(15) "parse_tax_query" } }

Cómo las creencias determinan la conducta

Para Patricio, en su décimo aniversario

agosto 2, 2022

La Asociación de Historiadores, Cronistas y Escritores de Nuevo León “José Servando Teresa de Mier” A. C. presente en el 173º Aniversario de la Fundación de Mier y Noriega

“Existen diferentes maneras de celebrar un momento histórico. Una de ellas es la de utilizarlo como oportunidad para reflexionar sobre sus causas,...

agosto 4, 2022




Más de categoría

Cartas a Tora 277

Cocatú, un alienígena en forma de gato, llega a vivir a una vecindad de la CDMX. Todos los días...

agosto 8, 2022

La Asociación de Historiadores, Cronistas y Escritores de Nuevo León “José Servando Teresa de Mier” A. C. presente en el 173º Aniversario de la Fundación de Mier y Noriega

“Existen diferentes maneras de celebrar un momento histórico. Una de ellas es la de utilizarlo como oportunidad para reflexionar...

agosto 4, 2022
Michigigantismo

Michigigantismo

Camino de milagro. Esta muleta me da movilidad  es el sostén único de mi pierna derecha. Si estoy con...

agosto 3, 2022
cartas

CARTAS A TORA 276

Cocatú, un alienígena en forma de gato, llega a vivir a una vecindad de la CDMX. Todos los días...

agosto 2, 2022