CARTAS A TORA 269

Cocatú, un alienígena en forma de gato, llega a vivir a una vecindad de la CDMX. Todos los días le escribe cartas a Tora, su amada, quien lo espera en una galaxia no muy lejana.

3 de junio, 2022

Querida Tora:

¿Te he hablado alguna vez de la señora del 43? Creo que no. Es una señora tranquila, que no se mete con nadie. Pero yo no sé por qué, se peleó con  la del 37. Yo creo que fue culpa de la del 37, que es de armas tomar, pero no me consta.

El caso es que la del 37 hizo un entripado que no se le pasaba. Y lo que se le ocurrió fue darle a su hijo mayor un sobre con unos polvitos de una substancia que se llama “pica pica” (Ya te imaginarás qué es lo que hace); le dijo que se pusiera en lo alto de la escalera, y que cada vez que viera pasar a la del 43 le echara un poco de ese polvo. Al escuincle, que es la piel del diablo, le faltó tiempo para irse a colocar en el puesto de ataque; y obedeció a su madre en todo lo que le dijo. La pobre señora del 43 tuvo un rato muy malo; pero se le pasó el efecto del polvo, y pudo reanudar su vida. Pero al chamaco del 37 le pareció poca la diversión, y ya andaba pensando a quién le echaba el “pica pica”; y estaba en el patio, caminando distraído, cuando llegó el portero y le estorbó el paso. Y el portero, tan atento como siempre, le dio un coscorrón y le dijo que se fuera a papar moscas a otro lado.

En vez de enojarse, el chavo se alegró, porque ya tenía una víctima. Pero le pareció poco echarle el polvo desde lo alto de la escalera “porque se desperdiciaba mucho”. Entonces buscó a su compinche, el del 62, que es igual o peor que él, y le pidió que fuera a distraer al portero. Ni tardo ni perezoso, el del 62 fue a preguntarle al portero una sarta de tonterías, que lo tuvieron entretenido varios minutos. Y el del 37 aprovechó para colarse en su recámara y rociar todos los calzoncillos que encontró con el mentado “pica pica”.

Tuvieron que esperar a que el portero se cambiara de ropa para ver el efeto que le hacía, pero la espera tuvo su recompensa cuando lo vieron  retorcerse y rascarse como si un ejército de pulgas lo atacara. La cosa se puso tan mal, que los guaruras tuvieron  que abandonar sus puestos de vigilancia para ir a rascarlo; y emplearon diferentes objetos para ello, pues el ardor no cedía. Entonces, el portero fue a ver a la enfermera.

La mujer, al ver lo enrojecido que estaba, le dijo que se pusiera clara de huevo y que se bañara. Pero el portero se ofendió, porque le estaba diciendo sucio; y dijo que de bañarse nada, que le diera alguna píldora para aplacar el picor. La enfermera le dio una aspirina, aunque le dijo que era una “hormona contra la urticaria” de última generación. Con la clara de huevo, el ardor disminuyó un poco; pero al día siguiente le volvió con más ímpetu. Ya desesperado, el portero fue a ver a doña Sura; y le dijo que aunque no creía en sus poderes, le diera algún mejunje para aliviarse. Doña Sura lo estudió detenidamente; y al fin  le dijo que el único remedio para su problema era darse un baño largo con agua lo más caliente posible y que se rascara con un buen estropajo.

El portero, indignado, se fue sin pagarle y se encerró en la portería a darse contra las paredes, a ver si el dolor superaba al picor y poder olvidarse de éste. Pero era al contrario, porque al golpear la piel enrojecida el dolor era más intenso. Por fin, y a pesar de todos sus miedos, se bañó.

Se acostó inmediatamente y se tapó todo lo que pudo, “no se fuera a resfriar”. Pero soportó el castigo, y hasta se creyó aliviado. Pero cuando se volvió a vestir, la comezón se reanudó. Entonces, con todo el dolor de su corazón (y de su bolsillo) mandó que quemaran toda su ropa, y se compró otra nueva (pura ropa de marca, a ver si esa no lo rozaba). Con  eso ya pudo vivir como lo hacía normalmente. Pero decidió que, a partir de ese día, se iba a bañar por lo menos, por lo menos, cada quince días.

El chamaco del 37 y su compinche ya se habían aburrido del “pica pica”, porque a todos les hacía lo mismo, y ya estaban viendo qué inventaban para entretenerse, por lo que lo dejaron en paz.

¿Qué te parece?

Te quiere

Cocatú

Comentarios


object(WP_Query)#18038 (51) { ["query"]=> array(5) { ["cat"]=> int(14) ["posts_per_page"]=> int(2) ["orderby"]=> string(4) "rand" ["post__not_in"]=> array(1) { [0]=> int(79550) } ["date_query"]=> array(1) { [0]=> array(3) { ["after"]=> string(10) "19-07-2022" ["before"]=> string(10) "16-08-2022" ["inclusive"]=> bool(true) } } } ["query_vars"]=> array(65) { ["cat"]=> int(14) ["posts_per_page"]=> int(2) ["orderby"]=> string(4) "rand" ["post__not_in"]=> array(1) { [0]=> int(79550) } ["date_query"]=> array(1) { [0]=> array(3) { ["after"]=> string(10) "19-07-2022" ["before"]=> string(10) "16-08-2022" ["inclusive"]=> bool(true) } } ["error"]=> string(0) "" ["m"]=> string(0) "" ["p"]=> int(0) ["post_parent"]=> string(0) "" ["subpost"]=> string(0) "" ["subpost_id"]=> string(0) "" ["attachment"]=> string(0) "" ["attachment_id"]=> int(0) ["name"]=> string(0) "" ["pagename"]=> string(0) "" ["page_id"]=> int(0) ["second"]=> string(0) "" ["minute"]=> string(0) "" ["hour"]=> string(0) "" ["day"]=> int(0) ["monthnum"]=> int(0) ["year"]=> int(0) ["w"]=> int(0) ["category_name"]=> string(18) "cultura-para-todos" ["tag"]=> string(0) "" ["tag_id"]=> string(0) "" ["author"]=> string(0) "" ["author_name"]=> string(0) "" ["feed"]=> string(0) "" ["tb"]=> string(0) "" ["paged"]=> int(0) ["meta_key"]=> string(0) "" ["meta_value"]=> string(0) "" ["preview"]=> string(0) "" ["s"]=> string(0) "" ["sentence"]=> string(0) "" ["title"]=> string(0) "" ["fields"]=> string(0) "" ["menu_order"]=> string(0) "" ["embed"]=> string(0) "" ["category__in"]=> array(0) { } ["category__not_in"]=> array(0) { } ["category__and"]=> array(0) { } ["post__in"]=> array(0) { } ["post_name__in"]=> array(0) { } ["tag__in"]=> array(0) { } ["tag__not_in"]=> array(0) { } ["tag__and"]=> array(0) { } ["tag_slug__in"]=> array(0) { } ["tag_slug__and"]=> array(0) { } ["post_parent__in"]=> array(0) { } ["post_parent__not_in"]=> array(0) { } ["author__in"]=> array(0) { } ["author__not_in"]=> array(0) { } ["ignore_sticky_posts"]=> bool(false) ["suppress_filters"]=> bool(false) ["cache_results"]=> bool(true) ["update_post_term_cache"]=> bool(true) ["lazy_load_term_meta"]=> bool(true) ["update_post_meta_cache"]=> bool(true) ["post_type"]=> string(0) "" ["nopaging"]=> bool(false) ["comments_per_page"]=> string(2) "50" ["no_found_rows"]=> bool(false) ["order"]=> string(0) "" } ["tax_query"]=> object(WP_Tax_Query)#18036 (6) { ["queries"]=> array(1) { [0]=> array(5) { ["taxonomy"]=> string(8) "category" ["terms"]=> array(1) { [0]=> int(14) } ["field"]=> string(7) "term_id" ["operator"]=> string(2) "IN" ["include_children"]=> bool(true) } } ["relation"]=> string(3) "AND" ["table_aliases":protected]=> array(1) { [0]=> string(21) "rt_term_relationships" } ["queried_terms"]=> array(1) { ["category"]=> array(2) { ["terms"]=> array(1) { [0]=> int(14) } ["field"]=> string(7) "term_id" } } ["primary_table"]=> string(8) "rt_posts" ["primary_id_column"]=> string(2) "ID" } ["meta_query"]=> object(WP_Meta_Query)#18005 (9) { ["queries"]=> array(0) { } ["relation"]=> NULL ["meta_table"]=> NULL ["meta_id_column"]=> NULL ["primary_table"]=> NULL ["primary_id_column"]=> NULL ["table_aliases":protected]=> array(0) { } ["clauses":protected]=> array(0) { } ["has_or_relation":protected]=> bool(false) } ["date_query"]=> object(WP_Date_Query)#17999 (5) { ["queries"]=> array(4) { [0]=> array(6) { ["after"]=> string(10) "19-07-2022" ["before"]=> string(10) "16-08-2022" ["inclusive"]=> bool(true) ["column"]=> string(9) "post_date" ["compare"]=> string(1) "=" ["relation"]=> string(3) "AND" } ["column"]=> string(9) "post_date" ["compare"]=> string(1) "=" ["relation"]=> string(3) "AND" } ["relation"]=> string(3) "AND" ["column"]=> string(18) "rt_posts.post_date" ["compare"]=> string(1) "=" ["time_keys"]=> array(14) { [0]=> string(5) "after" [1]=> string(6) "before" [2]=> string(4) "year" [3]=> string(5) "month" [4]=> string(8) "monthnum" [5]=> string(4) "week" [6]=> string(1) "w" [7]=> string(9) "dayofyear" [8]=> string(3) "day" [9]=> string(9) "dayofweek" [10]=> string(13) "dayofweek_iso" [11]=> string(4) "hour" [12]=> string(6) "minute" [13]=> string(6) "second" } } ["request"]=> string(503) " SELECT SQL_CALC_FOUND_ROWS rt_posts.ID FROM rt_posts LEFT JOIN rt_term_relationships ON (rt_posts.ID = rt_term_relationships.object_id) WHERE 1=1 AND ( ( rt_posts.post_date >= '2022-07-19 00:00:00' AND rt_posts.post_date <= '2022-08-16 00:00:00' ) ) AND rt_posts.ID NOT IN (79550) AND ( rt_term_relationships.term_taxonomy_id IN (14) ) AND ((rt_posts.post_type = 'post' AND (rt_posts.post_status = 'publish'))) GROUP BY rt_posts.ID ORDER BY RAND() LIMIT 0, 2 " ["posts"]=> array(2) { [0]=> object(WP_Post)#18039 (24) { ["ID"]=> int(82065) ["post_author"]=> string(3) "194" ["post_date"]=> string(19) "2022-08-11 10:50:32" ["post_date_gmt"]=> string(19) "2022-08-11 15:50:32" ["post_content"]=> string(5248) "“Tú no tienes nombre y yo tampoco. No hay nombres, aquí no tenemos nombres”, le propone esa especie de fantasía el personaje de Marlon Brando a la sensual Jeanne: no decir nombres, que ninguno sepa quién es realmente el otro y entonces vivan en la cama una abierta y muy envidiable actividad amatoria. Exactamente así, una mañana de invierno cuando un afligido cuarentón y una joven y fresca mujer se conocen por azar en un departamento vacío que se alquila en la ciudad de París; y que tras sostener una breve conversación se abandonan con rotunda pasión y desenfreno a las llamas de la lujuria; comienza la intrigante y soberbia, pero a menudo perturbadora, obra cumbre del audaz director parmesano Bernardo Bertolucci. Con Último tango en París, Bertolucci  le entrega a sus  devotos  cinéfilos el trabajo más comprometido y a la par más popular de su filmografía. Se trata de una cinta donde profundiza en temas como el dolor, la pasión, la muerte y los recuerdos, a la cual la crítica llamó “un arrebatado y ya clásico retrato de la moral claudicante”. De sobra son conocidos los enormes problemas que la película enfrentó con  la censura y los sectores conservadores del catolicismo que la acusaron de obscena y pornográfica. Una sodomización de la actriz principal por parte de Marlon Brando, utilizando como lubricante una barra de mantequilla, representó el asunto mayor del escándalo y la gran controversia que causó su estreno a principios de la década de los setenta. “Fue idea de Marlon. Y Bertolucci me ordenó lo que tenía que hacer poco antes. Me engañaron. Esa escena no estaba prevista. Las lágrimas que se ven en la película son reales”, recordó la actriz Maria Schneider en una de las últimas entrevistas que dio antes de fallecer en febrero de 2011.  Aunque la prensa se empeñó en mandarle al público un mensaje erróneo, señalando a la cinta como una especie de adaptación del Kamasutra; al final, el provocador guion escrito por el propio Bertolucci (El último emperadorSoñadores) y Franco Arcalli (Erase una vez en América), demostró que Ultimo tango en París no  era solamente una película erótica; más bien lo que ofrecía era una lectura amarga y cruda de las pasiones humanas, un relato de la pérdida de identidad, que a pesar todas las acusaciones e injurias recibidas, logró merecidos elogios y nominaciones a importantes premios cinematográficos. “Venimos a olvidar, a olvidar todas las cosas, absolutamente todas” sentencia el infeliz y atormentado Paul en ese departamento deshabitado  donde se reúne frecuentemente con una beldad francesa de veinte años para hacer el amor de una manera extremadamente procaz y animal, y trasladar sus arrebatos lascivos a niveles que nunca soñaron. Marlon Brando, reputado como uno de los mejores actores de la historia del cine (Un tranvía llamado deseo, Nido de ratas, El Padrino y Apocalypse Now), interpreta al maduro norteamericano que huyendo de la realidad, escapando del trágico ambiente que le dejó la muerte de su esposa, experimenta un atisbo de liberación y júbilo dando rienda suelta a sus deseos carnales entre cuatro paredes. Es ahí, donde Jeanne (María Schneider, espléndida en un papel colmado de erotismo), se deja seducir, en un claro ejercicio de sadismo, sin preguntas ni compromisos, por este maduro hombre de lujuria insaciable; no obstante, esté próxima a casarse con un muy atropellado pero entusiasta cineasta que filma un documental en las brumosas calles parisinas, ni más ni menos que con ella como protagonista.  Condimentada por una banda sonora del compositor argentino Gato Barbieri, que se presenta oportunamente como fondo del drama, y con toda la riqueza que aporta el romanticismo, el arte y la historia de la capital francesa, Último tango en París conmueve de un modo eficiente,   propina los golpes precisos y pega hasta en las entrañas. Sin duda es una película que hay que ver, más ahora que está celebrando su cincuenta aniversario. " ["post_title"]=> string(41) "50 años de “Último tango en París”" ["post_excerpt"]=> string(171) "“Último tango en París”: Director y guionista: Bernardo Bertolucci; Actores: Maria Schneider, Marlon Brando; País: Italia-Francia; Año: 1972; Duración: 129 min. " ["post_status"]=> string(7) "publish" ["comment_status"]=> string(6) "closed" ["ping_status"]=> string(6) "closed" ["post_password"]=> string(0) "" ["post_name"]=> string(32) "50-anos-de-ultimo-tango-en-paris" ["to_ping"]=> string(0) "" ["pinged"]=> string(0) "" ["post_modified"]=> string(19) "2022-08-11 10:50:32" ["post_modified_gmt"]=> string(19) "2022-08-11 15:50:32" ["post_content_filtered"]=> string(0) "" ["post_parent"]=> int(0) ["guid"]=> string(35) "https://ruizhealytimes.com/?p=82065" ["menu_order"]=> int(0) ["post_type"]=> string(4) "post" ["post_mime_type"]=> string(0) "" ["comment_count"]=> string(1) "0" ["filter"]=> string(3) "raw" } [1]=> object(WP_Post)#17937 (24) { ["ID"]=> int(81692) ["post_author"]=> string(3) "189" ["post_date"]=> string(19) "2022-08-02 10:13:46" ["post_date_gmt"]=> string(19) "2022-08-02 15:13:46" ["post_content"]=> string(4106) "“Lo que mucha gente  llama amar consiste en elegir a una mujer y casarse con ella. La eligen, te lo juro, lo he visto. ¡Como si se pudiese elegir el amor! Como si no fuera un rayo que te parte los huesos y te deja estaqueado en la mitad del patio” (Rayuela, Julio Cortázar). El amor, el tema más mencionado en el mundo, la palabra más escrita, más cantada, más interpretada, la parte más importante de cualquier oración, el anhelo de todos, el final del camino para muchos, para otros el principio, para otros un instante en la vida. Algo así como cuando sueñas que caes al vacío, te desprendes de tu realidad y por un momento tu corazón se paraliza, no sabes en dónde vas a caer, pero sabes que pasará y eso es inminente. El miedo que sentimos los seres humanos cuando está situación que nos saca de nuestra zona de confort se vuelve misteriosa, amenazante, peligrosa tal vez pero increíblemente atractiva.  Como  polillas a la luz, revoloteamos a su alrededor, fantaseando con posarnos en ella a sabiendas que arderemos con su calor y que esto puede ser lo último que hagamos en la vida pero sin duda lo más hermoso y no hemos de resistirnos por más que hayamos leído todas las advertencias, decidimos ignorar la letra chiquita y abrirnos a la emoción de las cosas. ¿Amores? Los hay de todos los tipos, los amores vienen muchas veces en catálogo, por orden alfabético, acomodados cronológicamente, hay amores a medida, amores correctos, recomendables, como una receta médica, como las instrucciones para preparar un platillo perfecto.  Pero también hay los otros, los amores inconvenientes, los inesperados, los que se cocinan a las brasas, a fuego ardiente, los que no nos dejan más opción que quemarnos los pies, como cuando corres en la playa, arde hasta el alma pero sabes que es lo único que puedes hacer si quieres llegar al mar. Y así es el amor, te refresca y te envuelve, te alivia y a la vez te envenena. Amar a otra persona, amarla no por sus méritos ni porque encaja en nuestros planes, sino amarla porque no queda otro remedio, sin razones lógicas y sin respuestas, solo porque está allí, en este tiempo y espacio y tú no puedes elegir otro camino, quedas incapacitado para decidir o planificar, únicamente puedes amarla sin pensar en nada más, sin responsabilidad, sin molde, sin reglas y sin tiempos, como el acto menos pensado y más impulsivo que hayas experimentado jamás. Y consciente, eso sí, de que una vez que el huracán haya pasado, ni tú mismo sabrás en dónde estás o si queda algo de ti. Dice Jaime Sabines, que los amorosos se ríen de las gentes que lo saben todo, de los que aman a perpetuidad, verídicamente, de las que creen en el amor como una lámpara de inagotable aceite. Y yo pienso lo mismo, nunca entrarás dos veces al mismo río, nunca sabrás qué habría pasado si te quedas al lado del camino y lo dejas pasar, podrás decir que te arrepientes si las cosas no salieron bien, pero es mentira, de amar nadie se arrepiente jamás porque no es algo que camine del otro lado de la banqueta, el amor te encuentra y te devora, no puedes decir tú qué lo elegiste y pagaste por él, mucho menos que lo habrías podido evitar, porque cuando el hueco del amor se abre a tus pies como un derrumbe no hay hacia donde huir. Puede ser que no lo experimentes jamás y tengas una vida feliz, puede ser que no tengas una vida feliz por haberte topado con él, pero yo te aseguro que lo preferirías una y mil veces, porque amar, amar de verdad, por lo menos una vez en la vida, nos separa del mundo y nos hace eternos en nuestra propia y leve caducidad." ["post_title"]=> string(15) "El amor al alza" ["post_excerpt"]=> string(126) "Amar de verdad, por lo menos una vez en la vida, nos separa del mundo y nos hace eternos en nuestra propia y leve caducidad. " ["post_status"]=> string(7) "publish" ["comment_status"]=> string(6) "closed" ["ping_status"]=> string(6) "closed" ["post_password"]=> string(0) "" ["post_name"]=> string(15) "el-amor-al-alza" ["to_ping"]=> string(0) "" ["pinged"]=> string(0) "" ["post_modified"]=> string(19) "2022-08-02 11:04:49" ["post_modified_gmt"]=> string(19) "2022-08-02 16:04:49" ["post_content_filtered"]=> string(0) "" ["post_parent"]=> int(0) ["guid"]=> string(35) "https://ruizhealytimes.com/?p=81692" ["menu_order"]=> int(0) ["post_type"]=> string(4) "post" ["post_mime_type"]=> string(0) "" ["comment_count"]=> string(1) "0" ["filter"]=> string(3) "raw" } } ["post_count"]=> int(2) ["current_post"]=> int(-1) ["in_the_loop"]=> bool(false) ["post"]=> object(WP_Post)#18039 (24) { ["ID"]=> int(82065) ["post_author"]=> string(3) "194" ["post_date"]=> string(19) "2022-08-11 10:50:32" ["post_date_gmt"]=> string(19) "2022-08-11 15:50:32" ["post_content"]=> string(5248) "“Tú no tienes nombre y yo tampoco. No hay nombres, aquí no tenemos nombres”, le propone esa especie de fantasía el personaje de Marlon Brando a la sensual Jeanne: no decir nombres, que ninguno sepa quién es realmente el otro y entonces vivan en la cama una abierta y muy envidiable actividad amatoria. Exactamente así, una mañana de invierno cuando un afligido cuarentón y una joven y fresca mujer se conocen por azar en un departamento vacío que se alquila en la ciudad de París; y que tras sostener una breve conversación se abandonan con rotunda pasión y desenfreno a las llamas de la lujuria; comienza la intrigante y soberbia, pero a menudo perturbadora, obra cumbre del audaz director parmesano Bernardo Bertolucci. Con Último tango en París, Bertolucci  le entrega a sus  devotos  cinéfilos el trabajo más comprometido y a la par más popular de su filmografía. Se trata de una cinta donde profundiza en temas como el dolor, la pasión, la muerte y los recuerdos, a la cual la crítica llamó “un arrebatado y ya clásico retrato de la moral claudicante”. De sobra son conocidos los enormes problemas que la película enfrentó con  la censura y los sectores conservadores del catolicismo que la acusaron de obscena y pornográfica. Una sodomización de la actriz principal por parte de Marlon Brando, utilizando como lubricante una barra de mantequilla, representó el asunto mayor del escándalo y la gran controversia que causó su estreno a principios de la década de los setenta. “Fue idea de Marlon. Y Bertolucci me ordenó lo que tenía que hacer poco antes. Me engañaron. Esa escena no estaba prevista. Las lágrimas que se ven en la película son reales”, recordó la actriz Maria Schneider en una de las últimas entrevistas que dio antes de fallecer en febrero de 2011.  Aunque la prensa se empeñó en mandarle al público un mensaje erróneo, señalando a la cinta como una especie de adaptación del Kamasutra; al final, el provocador guion escrito por el propio Bertolucci (El último emperadorSoñadores) y Franco Arcalli (Erase una vez en América), demostró que Ultimo tango en París no  era solamente una película erótica; más bien lo que ofrecía era una lectura amarga y cruda de las pasiones humanas, un relato de la pérdida de identidad, que a pesar todas las acusaciones e injurias recibidas, logró merecidos elogios y nominaciones a importantes premios cinematográficos. “Venimos a olvidar, a olvidar todas las cosas, absolutamente todas” sentencia el infeliz y atormentado Paul en ese departamento deshabitado  donde se reúne frecuentemente con una beldad francesa de veinte años para hacer el amor de una manera extremadamente procaz y animal, y trasladar sus arrebatos lascivos a niveles que nunca soñaron. Marlon Brando, reputado como uno de los mejores actores de la historia del cine (Un tranvía llamado deseo, Nido de ratas, El Padrino y Apocalypse Now), interpreta al maduro norteamericano que huyendo de la realidad, escapando del trágico ambiente que le dejó la muerte de su esposa, experimenta un atisbo de liberación y júbilo dando rienda suelta a sus deseos carnales entre cuatro paredes. Es ahí, donde Jeanne (María Schneider, espléndida en un papel colmado de erotismo), se deja seducir, en un claro ejercicio de sadismo, sin preguntas ni compromisos, por este maduro hombre de lujuria insaciable; no obstante, esté próxima a casarse con un muy atropellado pero entusiasta cineasta que filma un documental en las brumosas calles parisinas, ni más ni menos que con ella como protagonista.  Condimentada por una banda sonora del compositor argentino Gato Barbieri, que se presenta oportunamente como fondo del drama, y con toda la riqueza que aporta el romanticismo, el arte y la historia de la capital francesa, Último tango en París conmueve de un modo eficiente,   propina los golpes precisos y pega hasta en las entrañas. Sin duda es una película que hay que ver, más ahora que está celebrando su cincuenta aniversario. " ["post_title"]=> string(41) "50 años de “Último tango en París”" ["post_excerpt"]=> string(171) "“Último tango en París”: Director y guionista: Bernardo Bertolucci; Actores: Maria Schneider, Marlon Brando; País: Italia-Francia; Año: 1972; Duración: 129 min. " ["post_status"]=> string(7) "publish" ["comment_status"]=> string(6) "closed" ["ping_status"]=> string(6) "closed" ["post_password"]=> string(0) "" ["post_name"]=> string(32) "50-anos-de-ultimo-tango-en-paris" ["to_ping"]=> string(0) "" ["pinged"]=> string(0) "" ["post_modified"]=> string(19) "2022-08-11 10:50:32" ["post_modified_gmt"]=> string(19) "2022-08-11 15:50:32" ["post_content_filtered"]=> string(0) "" ["post_parent"]=> int(0) ["guid"]=> string(35) "https://ruizhealytimes.com/?p=82065" ["menu_order"]=> int(0) ["post_type"]=> string(4) "post" ["post_mime_type"]=> string(0) "" ["comment_count"]=> string(1) "0" ["filter"]=> string(3) "raw" } ["comment_count"]=> int(0) ["current_comment"]=> int(-1) ["found_posts"]=> int(17) ["max_num_pages"]=> float(9) ["max_num_comment_pages"]=> int(0) ["is_single"]=> bool(false) ["is_preview"]=> bool(false) ["is_page"]=> bool(false) ["is_archive"]=> bool(true) ["is_date"]=> bool(false) ["is_year"]=> bool(false) ["is_month"]=> bool(false) ["is_day"]=> bool(false) ["is_time"]=> bool(false) ["is_author"]=> bool(false) ["is_category"]=> bool(true) ["is_tag"]=> bool(false) ["is_tax"]=> bool(false) ["is_search"]=> bool(false) ["is_feed"]=> bool(false) ["is_comment_feed"]=> bool(false) ["is_trackback"]=> bool(false) ["is_home"]=> bool(false) ["is_privacy_policy"]=> bool(false) ["is_404"]=> bool(false) ["is_embed"]=> bool(false) ["is_paged"]=> bool(false) ["is_admin"]=> bool(false) ["is_attachment"]=> bool(false) ["is_singular"]=> bool(false) ["is_robots"]=> bool(false) ["is_favicon"]=> bool(false) ["is_posts_page"]=> bool(false) ["is_post_type_archive"]=> bool(false) ["query_vars_hash":"WP_Query":private]=> string(32) "c998afa8838aa2daf8bc56a7eb544722" ["query_vars_changed":"WP_Query":private]=> bool(false) ["thumbnails_cached"]=> bool(false) ["stopwords":"WP_Query":private]=> NULL ["compat_fields":"WP_Query":private]=> array(2) { [0]=> string(15) "query_vars_hash" [1]=> string(18) "query_vars_changed" } ["compat_methods":"WP_Query":private]=> array(2) { [0]=> string(16) "init_query_flags" [1]=> string(15) "parse_tax_query" } }
Último tango en París

50 años de “Último tango en París”

“Último tango en París”: Director y guionista: Bernardo Bertolucci; Actores: Maria Schneider, Marlon Brando; País: Italia-Francia; Año: 1972; Duración: 129 min.

agosto 11, 2022

El amor al alza

Amar de verdad, por lo menos una vez en la vida, nos separa del mundo y nos hace eternos en nuestra propia...

agosto 2, 2022




Más de categoría
gente en juicio dibujo

El origen religioso de libertad e igualdad

Libertad e igualdad se necesitan y condicionan. Una sin la otra conduce a sociedades disfuncionales y a la infelicidad...

agosto 16, 2022
Las pequeñas cosas: vita brevis

Las pequeñas cosas: vita brevis

Largo ha sido el camino para la recuperación de la cotidianidad y si en México los artistas no viven...

agosto 15, 2022

La Sociedad Nuevoleonesa de Historia, Geografía y Estadística, AC presenta su Revista ROEL

La Sociedad Nuevoleonesa de Historia, Geografía y Estadística AC presentó su edición institucional de la Revista ROEL Conmemorativa con...

agosto 12, 2022
Es un buen tiempo para ser fanático de la saga The Last of Us, una de las propiedades intelectuales más importantes de Sony. En menos de un mes, The Last of US: Part I, un «remake» para PS5 del título que vio la luz en PS3 en el ya lejano 2013, llegará a las tiendas físicas y digitales. ¡Y vaya relajo que se armó dentro de la comunidad por este hecho! Sin embargo, la discusión acerca de si esta nueva versión está justificada (y que salga a precio completo similar a juegos nuevos, es decir, cerca de 70 USD) es tema para otro día. Además, pronto se estrenará una adaptación televisiva de la mano de HBO. Así que, a colación de esto, me gustaría hablar acerca del título desarrollado por Naughty Dog, el cual se ha convertido en una vaca sagrada del gaming en los últimos años. Advertencia: este juego no me gusta mucho. Al menos, no tanto como a la mayoría de los jugadores. Procedo a explicar mis razones. Si he de trazar un paralelo con otra forma de entretenimiento, para mí la devoción que genera The Last of Us me parece tan incomprensible como la que generó el álbum OK Computer de Radiohead a finales del siglo pasado. Es decir, ambas son obras de enorme calidad, con momentos de puro gozo. Sin embargo, si uno ve el panorama de sus respectivos campos, hay obras que resultan tanto o más valiosas y que rara vez reciben el mismo reconocimiento. ¿OK Computer en verdad es el mejor álbum de la misma década de Massive Attack, Aimee Mann, Morphine, Ween, Nirvana y Björk? De la misma forma, ¿The Last of Us es en verdad el mejor videojuego en la misma generación en la que gozamos la trilogía de Bioshock (1,2 e Infinite), Mass Effect, Grand Theft Auto (IV y V), Portal y Metal Gear Solid 4? Así que veamos cada uno de los apartados de The Last of Us. Trama: Un mundo después de la pandemia Comencemos por hablar un poco acerca de la historia, la cual es, para muchos, uno de los atractivos principales del título. La trama nos sitúa en un mundo azotado por un hongo llamado Cordyceps, el cual convierte a los humanos en seres violentos conocidos como los “Infectados” (very creative indeed!). La población está aislada en zonas de cuarentena debido a esto. Joel (el protagonista y a quien controlamos durante el juego) es un contrabandista, quien recibe el encargo de llevar a Ellie, una joven que aparentemente es inmune al hongo, hasta un asentamiento de un grupo rebelde conocido como “Las Luciérnagas”. Hasta ahí nos quedamos con la historia, para no entrar en los famosísimos spoilers para quienes aún no lo hayan jugado y tengan intenciones de hacerlo. Sin embargo, para mí, la historia del videojuego es uno de sus puntos más débiles: pretty standard stuff para un videojuego. Zombies, un entorno postapocalíptico y armas a montones. ¿Acaso no es básicamente la misma premisa que la saga Resident Evil? ¡Oh, perdonen! The Last of Us pretende contar una historia seria, carente, al parecer, de los elementos Over the Top de la saga insignia de Capcom. Esto es otro elemento que me ha dejado un sabor de boca un tanto amargo: la seriedad de la narración que a veces ronda con lo pretencioso. En varios momentos, parece que Naughty Dog nos quiere convencer de que esto no es solamente un juego. “¡Vean! estamos contando una historia harto seria! Sí, hay zombies, pero estamos siendo serios, ¡de veras!”. Calma, Neil Druckmann (el director del juego), ya entendimos. En el aspecto positivo, debo reconocer que la dinámica entre Joel y Ellie (casi como de padre e hija) resulta muy natural y humana, y entiendo que muchos jugadores empaticen con ambos. De hecho, si bien la historia no es nada novedosa, la dirección y el guion brindan algunos momentos enternecedores e intensos. Aspecto técnico: la joya de la corona de PS3 El aspecto técnico de The Last of Us es una de sus mayores ventajas y, siendo uno de los títulos importantes de la generación de PS3, su desarrollo contó con un equipo que ya conocía bien cómo crear videojuegos para la consola de Sony. Las vistas de este Estados Unidos devastado son en verdad gloriosas, con escenarios amplios, definidos y coloridos. La dirección de arte en verdad te hace sentir dentro de este mundo derruido que Naughty Dog creó. La variedad de escenarios no falta: viajaremos por edificios, bosques, alcantarillas y más. El modelado de los personajes también es excelente, con movimientos y expresiones faciales muy naturales. Las escenas también están muy bien dirigidas, lo cual no debería ser sorpresa viniendo de la misma desarrolladora de la serie Uncharted. El aspecto técnico es impecable y derrocha calidad por todos lados. Por ello, aunque el título fue remasterizado para PS4 un año después, el original sigue siendo uno de los que mejor se ven en PS3. Jugabilidad: third person shooter con tintes de horror Ya que dejamos los halagos atrás, entremos en el aspecto de jugabilidad. A ver, creo que una buena definición podría ser: Shooter en tercera persona + ligeros toques de sigilo al estilo de Metal Gear Solid / Assasin’s Creed + leves toques de terror. El control es fluido (aunque algunos jugadores lo encuentran un tanto torpe, para mí está bien) y el modo de juego tiene la variedad justa para no caer en la monotonía, pero no hay algo que The Last of Us haga que no se haya visto en varios títulos más y, en ocasiones, de mejor forma. El avance es lineal, lo cual no es una desventaja en sí misma. Tal vez lo más atractivo sea el aspecto táctico del juego. En ciertas situaciones, debes elegir la forma en la que enfrentarás a los enemigos con los que te encuentras. Aunque, en la mayoría de los casos, el ataque frontal con armas de fuego asegura la muerte de Joel. Las secciones en las que debes ser sigiloso para evitar una muerte instantánea ante cierto tipo de enemigos resultan emocionantes, eso sí. En fin, que el aspecto jugable de The Last of Us, mientras que no es malo o aburrido, tampoco es tremendamente espectacular o innovador y sólo es una excusa para avanzar la historia. Conclusión Para mí, al menos en mi humilde opinión, para que un videojuego entre a ese panteón sagrado de los mejores de todos los tiempos, debe ser uno que empuje al medio un paso más allá, ya sea en aspectos técnicos, narrativos o de innovación. Todos aquellos que jugamos The Legend of Zelda: Ocarina of Time en su época, allá por 1998, tenemos al título de Nintendo en tan alta estima por eso mismo: fue uno de los primeros títulos que aprovechó la tecnología de ese momento (el N64) y, de un solo golpe, mostró el potencial de las aventuras de acción en 3D. En verdad, TLoZ:OoT fue un título cutting edge en su época. Por otro lado, The Last of Us parece más, en el mejor de los casos, la culminación de los videojuegos de disparos en tercera persona con toques cinemáticos. Esta visión la puedo entender, aunque no compartir: como dije, la historia y sus personajes no me parecen nada especiales, además de que hay pocas innovaciones en el aspecto jugable. Lo mejor que puedo decir es que es en verdad un prodigio técnico, que aprovechó al máximo la potencia del PS3. Sin embargo, este resultado es de esperarse al ser uno de los títulos lanzados en el ocaso de la consola. Para mí, a The Last of Us le falta ese algo, esa chispa que me haga ponerlo al mismo nivel de otras obras del videojuego. Fuera de su historia, que resonó con muchas personas, no veo que esta obra de Naughty Dog haya hecho algo que no se haya visto antes.

The Last of Us, ¿la obra maestra de Naughty Dog?

Es un buen tiempo para ser fanático de la saga The Last of Us, una de las propiedades intelectuales...

agosto 12, 2022