Anas Jamal Mahmoud Al-Sharif fue un joven y valiente periodista palestino que trabajaba para la cadena catarí Al Jazeera. Asesinado, junto con otros cinco profesionales de la comunicación, por fuerzas israelíes en la franja de Gaza. Él sabía el riesgo que corría momento a momento. Esposo y padre de dos niños pequeños, dejó un comunicado a ser publicado en caso de su muerte. Esta región de Gaza se ha convertido en la zona más peligrosa para ejercer el periodismo; se calcula que la cifra de periodistas muertos en estos enfrentamientos desde 2023 es superior a los doscientos. Se ha señalado que el ejército israelí ha tejido una red de contención de la información de lo que ocurre en Gaza. Anas Al-Sharif era una pieza incómoda, tanto, que decidieron eliminarlo, justificando su acción mediante el argumento de que se trataba de un miembro de la organización terrorista Hamas.
Este escenario del cercano oriente es uno más en los que se vuelcan los intereses desenfrenados de tantas y tantas potencias. Como viene sucediendo en distintas partes del mundo, la lucha por el poder, en particular el económico se extiende para llevarse de encuentro a grandes poblaciones, sin distingo de identidad, atacando objetivos, así lleguen a tratarse de mujeres y niños. Los atacantes no se tocan el pecho antes de actuar. Tal parece que el afán de someter y poseer obnubila todo lo demás, de modo que no hay crimen que no asuman como justificado para sus propios objetivos. Hoy fue una figura pública en su calidad de comunicador; habrá que imaginar cuántas familias más, como la suya, irán quedando destruidas a causa de la guerra. Además, resulta atroz concluir que ese múltiple asesinato se produjo para silenciar voces que daban cuenta de lo que viene ocurriendo contra la población civil palestina. Denota un acto irracional, no darse cuenta de que estos homicidios para supuestamente silenciar esas voces, harán más evidente el siniestro plan de Israel para acabar con sus oponentes.
Aunque estemos geográficamente distantes, este llamado que hace aún en vida Anas Al-Sharif se hace extensivo a todo el planeta: A no callar frente al tirano; a denunciar lo que está mal; a luchar por defender lo nuestro. Como el propio periodista señaló en su texto póstumo: “Sean puentes hacia la liberación de la tierra y su pueblo…”
Descanse en paz Anas Jamal Mahmoud Al-Sharif, un joven y valiente periodista que no dudó en dar la vida por los suyos. Sírvanos su ejemplo a nosotros para recordarnos que en un espíritu íntegro no caben dobles caras, complicidades, silencios ni distracciones frente al deber sagrado de hacer lo correcto siempre, en todo lugar, dando la cara a cualquier situación o persona. Porque son estos humanos ejemplares los que marcan el rumbo de la historia, así sea a precio de sangre.
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