POPULARIDAD SIN RESULTADOS

Los tiempos de popularidad de un presidente pueden presentarse por su buen desempeño, por su oportunismo mediático, por su capacidad de comunicar y por construir...

20 de julio, 2020

Los tiempos de popularidad de un presidente pueden presentarse por su buen desempeño, por su oportunismo mediático, por su capacidad de comunicar y por construir una imagen de inmunidad moral basado en símbolos nacionales de lucha y libertad;  no obstante, pretender gobernar solo con oportunidad, comunicación y simbolismos no siempre es favorable, sobre todo si se carece de liderazgo para concertar la unidad nacional que permita superar de la mejor manera cualquier tipo de crisis y diferencias sociales, políticas y económicas, con la finalidad de que haya resultados eficaces y eficientes acordes a lo que demanda un país.

Lamentablemente, la popularidad sin resultados pretende gobernar con oportunismo mediático, comunicación, símbolos nacionales e inmunidad moral, pero carece de soluciones. Este estilo muy particular de ejercer el poder se ha consolidado en diversas partes del mundo, donde ciertos personajes tienen la necedad de construir y mantener una imagen moralmente inmune y popular, donde no aceptan sus errores aunque los tengan, niegan la gravedad de una pandemia, no les agrada los contrapesos institucionales, no aceptan la crítica como una herramienta de reflexión y cambio, y sobre todo desean erigirse como superiores emulando las gestas heroicas del pasado mostrándose como los salvadores de la patria. 

La popularidad sin resultados es utilizada como camuflaje de manera permanente para simular un liderazgo asertivo, pero están muy lejos de serlo. Esta característica muy afín al populismo ve en los tiempos electorales su mayor oportunidad para consolidarse sumando a su favor el resentimiento social, las culpas del pasado, la precariedad social, la pobreza y la exclusión que se fueron acumulando por décadas; sin embargo, cuando este tipo de personajes llegan al poder no hay mejoría, no hay resultados, pero sí justificaciones. Por lo que, las problemáticas sanitarias, pobreza, desempleo, inseguridad y económicas aumentan debido al exceso de arrogancia.    

La popularidad sin resultados pretende monopolizar el poder, utilizar las causas y el desencanto social a su favor, también recurre constantemente a la autopromoción, victimización, simulación, demagogia, arrogancia, descalificación y oportunismo mediático, como forma de comunicar para distorsionar y distraer la atención de la realidad social, política y económica. 

La popularidad sin resultados apuesta por la necesidad y la corta memoria histórica de un pueblo que debe inmigrar por la falta de oportunidades en su tierra natal teniendo que enfrentar peligros, discriminación y desigualdad, la cual es justificada con unas cuantas palabras, ofrendas florales, dos plumas, cena y fotografías pretendiendo dejar de lado la larga y debatida línea de sucesos que comparten los países divididos por una gran frontera de aproximadamente 3185 kilómetros, donde no cabe duda que la historia tiene más peso que un encuentro bilateral que estuvo muy lejano de dar certeza a las necesidades de las y los inmigrantes y a la población de país natal. 

Consideraciones 




La aprobación presidencial puede leerse como proporcional a la popularidad de Andrés Manuel López Obrador que ha venido a la baja debido a la falta de resultados desde que tomó posesión, pero ha logrado mantener porcentajes positivos a casi 20 meses de gestión, por ejemplo el Gabinete de Comunicación Estratégica indica una aprobación del 52% y la encuesta del Financiero, refiere un 56%, es decir, con base a estas cifras tiene un promedio general aprobatorio del 54%.

Por su parte, Consulta Mitofsky, en su reporte diario al 16 de julio de 2020, señala que el Presidente de México tiene una aprobación del 50.2%; por otra parte, indica en un sondeo del 1 de julio de 2020 que entre los que votaron por Andrés Manuel López Obrador en la elección de 2018, el 86.1% aprueban su desempeño, mientras el 13.7% lo desaprueba. 

Tomando en consideración este último dato y a pesar de la popularidad que conserva Andrés Manuel López Obrador perdería alrededor de 4 millones de votos (13.7%) si la elección fuera el día de hoy, esto quiere decir que de los 30 millones de votos obtenidos en su triunfo electoral hace dos años, sólo, conservaría 26 millones.    

La popularidad sin resultados ha dejado al descubierto una estrategia fallida para contener y combatir eficientemente la pandemia de COVID-19, a su vez, en retorno a la nueva normalidad aumentó los contagios y las muertes, lo cual ha dejado alrededor de 37 574 fallecidos, siendo el cuarto lugar mundial en la tasa de mortalidad, pudiendo llegar al siguiente lunes 20 de julio a más de 40 mil decesos.

La popularidad sin resultados ha provocado que el PIB decreciera -0.1% en 2019 y durante el primer trimestre de 2020 fue de -1.6% sumando cinco descensos trimestrales consecutivos, estas cifras corresponden previo a la pandemia. 

Por su parte, el Grupo Financiero Citi refirió recientemente que el PIB en México durante 2020 podría ser de -11.2% a un -9.0%, esto por las inadecuadas estrategias para atender la pandemia de COVID-19, mencionando que el repunte se estima hasta el 2025.

Mientras la CEPAL en su 5º informe especial Covid-19 indica que ante la debilidad de la economía en México previa a la entrada de la pandemia de COVID-19, el PIB tendrá una contracción del 9% en 2020, proyección que coincide con la del Grupo Financiero Citi.

La popularidad sin resultados en materia de reactivación económica y rescate de empleos durante esta pandemia de COVID-19 ha sido uno de mayores errores. El estudio del Programa Universitario de Estudios del Desarrollo de la UNAM, señala que de  febrero a mayo podrían transitar alrededor de 16 millones de personas a la pobreza extrema aumentando de 22 a 38 millones de personas en esta condición. Los resultados de esta investigación destacan que las transferencias realizadas por el Gobierno de México no están impactando favorablemente para contrarrestar la crisis que está viviendo la población. 

La CEPAL señala en una proyección actualizada que México sumaría alrededor de 9.6 millones de habitantes más a la pobreza (moderada y extrema), cifra muy cercana a lo proyectado por el que refiere que la pobreza por ingresos podría ser de 10.7 millones al finalizar 2020
 

En este sentido, la Universidad Iberoamericana Campus Ciudad de México, a través del Instituto de Investigaciones para el Desarrollo con Equidad, refirió en la Encuesta de Seguimiento de los Efectos del COVID-19 que la pandemia podría llevar a la pobreza al 76% de la población mexicana. 

También refiere que, alrededor de 8.4 millones de personas, es decir, el 14.6% de la población activa está desempleada, en descanso por la pandemia (sin goce de sueldo) y sin la posibilidad de ir en busca de trabajo debido al distanciamiento social. Esto ha impactado gravemente en los ingresos del 65% de los hogares, donde uno de cada tres hogares han visto reducido en 50% sus ingresos. 

La popularidad sin resultados y sin estrategia de empleo para enfrentar la pandemia de COVID-19 ha provocado retiros del AFORE, que de acuerdo al CONSAR en junio 2020 sumaron más de 856.3 millones de pesos, es decir, un incremento del 101.6% con respecto a junio de 2019 

La popularidad sin resultados en materia de inseguridad ha tenido un crecimiento exponencial el homicidio doloso, este delito que ya se venía a la alza desde los dos sexenios pasados donde en los primeros 19 meses de los gobiernos de Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto, hubo 35 mil y 29 mil homicidios dolosos, respectivamente, mientras en el actual Gobierno de México de acuerdo al estudio de la empresa TResearch con datos de la Comisión Nacional de Seguridad hay más de 55 mil muertes dolosas en el mismo período. 

Queda evidencia de que gobernar con popularidad no es suficiente si no hay un liderazgo asertivo y resultados en beneficio de la población, queda claro, que si aumenta la pobreza extrema y el desempleo son signos irrefutables de desigualdad social que se agrava por el manejo poco eficaz le han dado a la pandemia de COVID-19.   

La popularidad que gobierna privilegiando la autopromoción, la simulación, la demagogia, la arrogancia, la descalificación y el oportunismo mediático para comunicar y distraer la atención de la realidad social, política y económica genera mayor desigualdad social y esto no le conviene a México, por lo que es urgente ejercicios de reflexión.

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